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De cirujano pediátrico a autor y orador

Empezar una nueva carrera es posible, ¡aún a los 70 años!

Iván Figueroa-Otero posa con lentes oscuros en un entorno lleno de árboles

Courtesía de Iván Figueroa-Otero

Para el Dr. Iván Figueroa-Otero el ser humano generalmente encuentra su verdadero propósito de vida cuando ha alcanzado un cierto nivel de madurez mental y espiritual.

Nunca es tarde para cambiar de profesión o para perseguir una nueva vocación. Esto lo demuestra el Dr. Iván Figueroa-Otero quien, a partir de los 70 años, tras toda una vida de ejercer de médico y cirujano pediatra, decidió escribir y publicar una serie de libros de carácter holístico.

En una reciente entrevista con AARP, Figueroa-Otero, de 73 años y residente en Guaynabo, Puerto Rico, aclaró que fue 10 años antes cuando comenzó a sentir que debía escribir un libro. En ese momento cambió su perspectiva en el ámbito profesional. En su búsqueda de opciones menos invasivas para tratar condiciones pediátricas, se capacitó en medicina tradicional china y acupuntura, certificándose nacionalmente después en acupuntura médica. Tras retirarse de la cirugía pediátrica en 2009, se dedicó finalmente a la práctica integral de la medicina, enfocándose en cambiar estilos de vida para la prevención de enfermedades.  

Comenzar a formular y escribir su primer libro no fue fácil. Se resistió bastante porque, según dice, no tenía la menor idea de qué iba escribir. “En mi tercer libro, Espiritualidad 103, La clave del perdón, discuto en detalle este enigmático proceso que me llevó a redirigir mi carrera y mi motivación en rumbos aparentemente disonantes”. Explica que primero preparó un manuscrito, en forma rápida y espontánea, del cual más tarde nació su primer libro.

Para Figueroa-Otero el ser humano generalmente encuentra su verdadero propósito de vida cuando alcanza un cierto nivel de madurez mental y espiritual. “A los 60, al mirarme en el espejo de mi mente, me di cuenta de que me había pasado [la vida] complaciendo los deseos de otros seres, inhibiendo los que realmente me satisfacían”.

Esto ocurre a diferente ritmo y velocidad en cada persona. “Hoy en día, sin menoscabar mi aportación a las vidas de tantos infantes y niños, siento tanto o mayor satisfacción practicando la acupuntura y la medicina integral, y compartiendo en mis libros experiencias [de] mi travesía profesional y como ser humano”, dice.

E l sistema educativo no siempre proporciona este aprendizaje, dice, sino que es la escuela de la vida la que nos educa. Está convencido de que todos llevamos dentro más de una inclinación profesional y artística: “Así como descubrí al cirujano pediátrico y acupuntor, también encontré al autor. Todos nosotros, no importa la edad, tenemos escondidos [en nuestro interior], autores, poetas, pintores, chefs y empresarios que están pidiendo que los liberemos”.

Dice que escribir libros le permitió armonizar su lado científico con el espiritual y cree que escribir está al alcance de todos. “Si escribir un libro significa compartir nuestra historia para ayudar a otros a vivir mejor la suya, cualquiera puede escribir un libro”.

Figueroa-Otero piensa que mucha gente se jubila porque nunca les ha gustado su faena, que se convierte en ”trabajo”. En vez de jubilarse, dice, deben transformarse en seres que reencuentren la motivación de levantarse con la alegría de los nuevos retos que trae el nuevo día. Él ofrece otra perspectiva para la segunda o tercera etapa de la vida: “Mis hijos me exhortan que lo tome con calma y disfrute de mi retiro porque lo que he hecho, ya lo hice bien. Y yo les digo que mientras mi mente esté despierta y mi ánimo exuberante, pueden esperar muchas sorpresas”.

Con respecto a la idea de que no hay edad para sentir alegría de vivir, él concuerda y opina que la juventud es algo intemporal. “Es algo que se lleva en la mente y en el corazón y no se basa en la apariencia externa de nuestro cuerpo”. Por si fuera poco empezar una nueva carrera a partir de los 70 años, el Figueroa-Otero tiene pensado escribir otros cinco libros el próximo año, además de impartir seminarios presenciales y virtuales. También planifica aprender a cantar.

Definitivamente es un ejemplo de que nunca es tarde para emprender algo nuevo. Aun así, no pierde el tiempo pensando en el pasado o preocupándose del futuro.

Finalmente nos comparte tres pensamientos que aplica en su diario vivir:

  1. Debemos darnos cuenta de la sabiduría que nos brinda todo lo aprendido de los errores de nuestra juventud, [algo que] nos hace muy importantes para las generaciones más jóvenes, ya que nuestros ejemplos de superación pueden motivarlas a mejorar la calidad de las civilizaciones futuras.
  2. No debemos retirarnos [jubilarnos]; debemos transformarnos en seres que reencuentren la motivación de levantarse con la alegría de los nuevos retos que trae el nuevo día.
  3. El momento más importante es el presente, donde mi esfuerzo siempre será el mejor, sin expectativas de resultado.

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