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Carolina Herrera habla de su estilo

La diseñadora habla de su familia y de cómo se reinventó a los 40 años al entrar al mundo de la moda.

Fashion Designer Carolina Herrera

Foto: Jonathan Skow/Corbis Outline

In English | El mundo de Carolina Herrera comienza en ella misma y se extiende a su hogar y su oficina neoyorquina, pues la diseñadora venezolana proyecta su estilo con total naturalidad en todo lo que la rodea. En inglés dirían además que es effortlessly chic, y quizás sea por eso que no sólo viste a muchas de las mujeres más elegantes del mundo, sino que ella misma es una de ellas, e integrante desde hace muchos años del célebre “International Best Dressed List”.

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Siempre con una sonrisa en los labios, Carolina Herrera parece ser una mujer totalmente sin edad, que desafía el paso del tiempo. Nacida María Carolina Josefina Pacanins y Niño en Caracas el 8 de enero de 1939, luce infinitamente más joven que sus 78 años. Camina recta, con excelente postura, con los hombros hacia atrás (que le hace lucir más alta de lo que es), y su armonía interior se manifiesta hasta en la forma como se sienta y se mueve.

Muchos no saben que fue después de una vida muy completa —sin necesidades económicas, felizmente casada con Reinaldo Herrera y madre de cuatro mujeres— que en 1980, ya cumplidos sus 40 años, se radicó en la ciudad de Nueva York, donde reinventó su vida en 180 grados y comenzó su carrera de diseñadora de modas, un difícil y competitivo negocio donde lleva más de 30 años triunfando.

Nombrada el año 2004 “Mejor Diseñadora de Ropa Femenina” por la prestigiosa CFDA—o Consejo de Diseñadores de Moda de América—, desde sus primeras colecciones Carolina conformó un estilo con telas como la organza ‘gazar’, que conoció en su niñez en los diseños de Cristóbal Balenciaga y cuyo desfile de alta costura fue el primero que vio a los 13 años.  

Se confiesa amante del cine, la lectura y la música clásica (“aunque también la de Beyoncé”), dice ser religiosa y a la vez supersticiosa —y burlarse de sí misma, si viene al caso— además de compartir una gran complicidad con su marido, Reinaldo Herrera, un hombre inteligente y sofisticado, a quien admira muchísimo. 

Nos recibió en sus oficinas en Nueva York. Delgada, pulida, aunque con un maquillaje muy sencillo —y sin un solo descuido en su look— Carolina Herrera luce impecable, aunque lleve algo tan sencillo como una falda con una blusa blanca.

¿Por qué razón —cuando tenías una vida llena y feliz y no tenías necesidad alguna de entrar en el difícil mundo de los negocios— decidiste comenzar tu carrera de diseñadora?

Es cierto que fue un paso que nadie esperaba. Y comencé ya tarde, a los 41 años, cuando ya era madre de cuatro hijas y recién había sido abuela por primera vez. Pero era un deseo que tenía, y tuve la oportunidad de hacerlo, y no la dejé pasar. Es importante saber lo que quieres y no dejar pasar el momento preciso cuando llega, no importa qué edad tengas. El tiempo demostró que no era un capricho, como algunos creían.

Creció en América Latina, en Caracas, Venezuela y aunque vives en Nueva York hace muchos años y ya tienes la ciudadanía estadounidense, te noto muy latinoamericana…

¡Por supuesto que lo soy! Crecí con mis tres hermanas en Venezuela, mi padre era Guillermo Pacanins, quien fue gobernador de Caracas y mi madre María Cristina Niño, de quien aprendí el valor de la buena educación, el estudio, la curiosidad y la apreciación por las cosas bellas. Y por eso tengo una relación muy estrecha con mis cuatro hijas, a las que adoro y quienes me han dado ya 12 nietos y 2 biznietos. [Nota del editor: Mercedes y Ana Luisa Behrens, ambas de su primer matrimonio con Guillermo Behrens; y Carolina y Patricia Herrera, de su matrimonio con Reinaldo Herrera.] Hablamos todos los días, no importa en qué parte del mundo estemos; y si les preguntas, te dirán que desde pequeñas les he pasado los valores que me enseñó mi madre.

Veo los retratos de todos por todos los rincones de tu oficina…

Mi familia —mi marido, mis hijas, mis nietos, mis biznietos, todos— son lo más importante del mundo para mí. Con Reinaldo siempre tengo miles de cosas nuevas e interesantes que contarle. Llevamos casados muchos años y compartimos muchos gustos. Es mi mejor amigo, además que nos divertimos juntos. El sentido del humor es muy importante en las relaciones humanas. ¿No crees?

¿Y el trabajo y los viajes del negocio, no te quitan demasiado tiempo?

Me organizo muy bien y tengo tiempo para todo. Siempre me preguntan esto y me sorprende; porque cuando somos organizados y sabemos usar bien el tiempo, no hay problemas. Además, cuando termina el día de trabajo a las 5 pm, no me llevo el trabajo para la casa. Lo que no se haya hecho en la oficina de 9 am a 5 pm, ¡puede esperar al día siguiente!

Eres una mujer muy admirada. ¿Cuál es tu secreto para lograr la armonía que proyectas?

Estar contenta contigo misma y con tu vida es muy importante. Soy una mujer feliz con mi marido, mis hijas, mis nietos… Todos nos llevamos muy bien, y eso me mantiene muy centrada. No todo en la vida es fácil — ¡claro que no lo es!— pero me gusta ser muy positiva. Darle el frente a las cosas y mirar hacia delante. ¿Sabes? En todas las edades, a veces hay que parar y revalorizar las cosas. Y ser positivos ayuda mucho.

¿Algo te pone nerviosa, o te causa ansiedad?

¡Claro, especialmente cuando vamos a presentar una nueva colección! ¡Pero me controlo muy bien! (risas) ¡No soy perfecta, por favor! Y estar nerviosa ante el deseo de que todo salga bien es lógico. Nadie se da cuenta que estoy nerviosa, sin embargo, porque me ven muy calmada; y si me desmorono, ¡nos desmoronamos todos, y eso no debe suceder! Fui criada con gran disciplina y me decían que mostrar ciertas emociones muy privadas en público no era lo correcto. La disciplina ayuda.

¿No has pensado en retirarte?

Mi trabajo me da un gran placer; en el ‘retiro’ no pienso para nada. ¿Por qué dejar algo que me encanta? Me crié rodeada de cosas bellas y desarrollé buen ojo para la moda, por la que siento una verdadera pasión. Y como en mi trabajo estoy rodeada de personas que comparten esa pasión, todo se hace fácil. Además, sé delegar perfectamente, porque tengo gran confianza en ellos. 

Una pregunta que estoy loca por hacerte… ¿Por qué usas tan a menudo blusas blancas?

Porque me encantan y las he llevado toda la vida. Son mi security blanket, como se dice en inglés (risas). Me hacen sentir segura y las puedo combinar con todo. Son muy femeninas y cuando me voy a vestir en la mañana y no sé qué ponerme, una blusa blanca siempre es perfecta. Además que me traen lindos recuerdos.

¿Recuerdos?

De niña, en el colegio llevaba blusas blancas y recuerdo que siempre me las tenían listas y bien planchadas. ¡Un recuerdo muy agradable de mi niñez!

Las blusas blancas siempre han sido favoritas de diseñadores como Chanel o Yves Saint Laurent, pero tu haz puesto de moda las más casuales camiseras de algodón.

Complementan mejor que nada ciertos conjuntos, igual faldas cortas que pantalones, y hasta faldas largas de noche. También favorecen mucho, porque “iluminan” la cara. Eso sí, hay que llevarlas bien cuidadas, bien planchadas, con los botones perfectos. ¡Eso lo digo siempre sobre la ropa! ¿De qué vale llevar un vestido caro si tiene un botón medio suelto y no está perfectamente planchado? ¿O unos zapatos carísimos pero polvorientos y descuidados?

¿Eres perfeccionista?

Bueno, soy Capricornio (risas) y no me gustan las cosas a medias. Cuidar los detalles es lo más importante a la hora de lucir bien.

Haz dicho que la moda es algo que —antes que nada— debe ser ‘muy agradable a la vista’. ¿Cómo podemos lucir agradables a la vista sin gastar una fortuna?

Las piezas básicas —y de la mejor calidad posible dentro de tu presupuesto— son lo más importante; es preferible tener solo algunas cosas buenas, que muchas cosas que no lo son. Llevar una blusa blanca con un pantalón negro o beige, un cinturón bonito, un collar de perlas y unos zapatos bien lustrados y un lindo bolso en un color alegre como el amarillo, por ejemplo, e irás perfecta. En invierno siempre luciremos bien con una bella chaqueta —o un abrigo del mejor corte y calidad posible— con una sencilla blusa, o un pulóver y un pantalón recto. Es un estilo muy clásico y femenino. Y me siento muy bien vestida de esta manera.

Descríbenos un guardarropa ideal de piezas básicas.

Dos pantalones (negro y beige) y una falda de buen corte y telas excelentes. Varias blusas camiseras blancas —una de algodón, una de tafetán y una de lino bordado—. Y algunas de rayas, que también me gustan mucho. Una linda chaqueta o blazer. Y un lindo vestido de cóctel. Y siempre digo que es imprescindible tener un buen espejo de cuerpo entero, y otro de aumento para maquillarnos sin errores.

Tus colecciones de ropa cumplieron 30 años; tus trajes de novia los quieren llevar todas las chicas —hasta el personaje de Bella Swan, en la más reciente entrega de Crepúsculo—; tus tiendas CH abren con enorme éxito en todo el mundo, y tus perfumes gustan mucho. ¿Cómo explicas tanto éxito?

¡Debemos estar haciendo algo que gusta! Nuestras tiendas CH ofrecen una colección enorme de accesorios y de productos que reflejan el estilo de vida que prefiero. Todo lo que me gusta está en ellas, y hay colecciones muy completas para mujeres y para hombres, incluyendo mis perfumes. Y en relación a los trajes de novia, gustan porque son femeninos y a la vez cómodos, pues las novias deben sentirse muy cómodas cuando bailan y se mueven en su boda.

En cuanto a tus perfumes de hombre siempre haz dicho que fueron inspirados por—

¡Por los hombres de mi vida! Reinaldo y mi padre, que era muy buen tipo y muy elegante. Recuerdo que de niña me fascinaba ver sus botas de montar a caballo paradas en el armario de la casa. (risas) Y Reinaldo es quien mejor “ojo” tiene en toda la familia. Su opinión es vital para mí, porque nunca me va a mentir. Él va a decirme la verdad de lo que le parecen las cosas. Y eso es muy necesario para mí.

Esta pregunta se la hacen continuamente, pero quién mejor que a tú. ¿Qué es tener estilo?

Lo que se llama “tener estilo” no se compra con dinero. El estilo es algo sutil que se refleja en los pequeños detalles. No es la ropa que se lleva, es la forma de actuar, de movernos, de hablar…

¿Y cómo defines la belleza?

La belleza también se proyecta con la personalidad y nuestra forma de ser. A veces ves a una mujer que no es muy bonita, pero tiene tanta personalidad, que dices: ‘¡Qué bonita es!’. No es algo solo visual, sino una combinación de miles de cosas, de pensamientos, de gustos, de lo que te gusta en libros, en el arte; un compendio de cosas.

¿Tu más importante secreto de belleza?

Aparte de los cuidados básicos de la piel y del estar activas, cuidar la salud con chequeos preventivos y de rutina —¡sin excusas!— es muy importante. También creo firmemente que para lucir bien es vital comer correctamente. Es clave para la belleza, la salud, ¡y para lucir jóvenes y sanas a cualquier edad! Aunque a veces sucumbo a una tentación, siempre trato de comer bien. Una buena nutrición se refleja en la piel de la cara y en el cuerpo.

¿Algo más?

Tener amor en la vida es muy importante, porque nos hace más humanas y, de paso, mucho más bellas. Son unos consejos que no cuestan nada, ¿no te parece?

¿Cómo te describirías?

Soy muy curiosa, me gusta investigar y descubrir cosas nuevas. Lo que más feliz me hace es ver a todos los míos felices. Y lo que más me mortifica es ver sufrir a una persona querida por algo que le esté pasando, ya sea una enfermedad o una situación. Me gusta la gente que tiene sentido del humor, pues sin sentido del humor la vida está vacía y nunca te olvidas de la persona que te hace reír. ¡El sentido del humor te hace la vida más fácil!

Cómo reconocer el estilo de Carolina Herrera:
  • Por el uso de blusas camiseras (blancas, negras o en azul pastel) con faldas de estilo ‘ahuecado’, o rectas, ya sean cortas o largas, tanto para el día o la noche. Son 100 % típicas de su estilo.
  • Por su característico corte al bies, estilo ‘sirena’ de sus faldas largas, tanto en los trajes de noche como los vestidos de novia. Es uno de sus sellos de estilo.
  • Por las faldas con ligeros pliegues que salen a partir de la cadera, y el aire ‘camisero’ de sus muy femeninos vestidos cortos.
  • Por sus elegantes conjuntos de pantalones y chaquetas, siempre entallados, angostos y de telas muy ricas.
  • Por las exquisitas y ricas telas de sus modelos, tanto de día, de noche o de novia, como la organza de seda tipo gazar y los crepé de seda, muchas veces grabados, o con originales estampados, creados solo para sus colecciones.
  • Por los detalles haute couture de su ropa: el perfecto entalle de los torsos, los escotes muy favorecedores, las mangas cortadas altas y angostas y como detalle clave, la perfecta proporción de los cortes.
  • Por el uso, discreto y tan solo como acentos de gran chic, de accesorios como joyería de fantasía, cinturones muy finos, exquisitas pieles, bufandas y los zapatos que diseña Manolo Blahnik exclusivamente para las colecciones de Carolina Herrera.

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