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¿Puede cambiar la orientación sexual con la edad?

Podrían cambiar las preferencias con el tiempo, según analistas e investigadores,

Puede cambiar la orientación sexual con la edad

Foto: Istock

Dos casos reales demuestran que todavía hay mucho por descubrir en cuanto a la orientación sexual.

In English | Algunas veces la vida de una persona se transforma de una manera tan radical que el cambio era inconcebible antes de que ocurriera. Tal acontecimiento puede suceder cuando sin esperarlo te enamoras de alguien que nunca antes hubiera sospechado. Si nunca has tenido un pensamiento homosexual (o heterosexual), por ejemplo, podría ser el doble de asombroso cuando —¡zas! — repentinamente sientes atracción por alguien de un sexo completamente nuevo.

Esto puede parecer improbable, pero como están descubriendo los investigadores, la orientación sexual de las personas no es invariable. En su influyente libro Sexual Fluidity, la catedrática de psicología Lisa M. Diamond documenta sus investigaciones de 80 mujeres no heterosexuales por un período de 10 años. Durante ese tiempo, descubrió Diamond, un número significativo de las mujeres que informaron haber cambiado su orientación sexual. ¿La razón más frecuente por el cambio? Las "chaqueteras" se habían enamorado de una persona del sexo opuesto.

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Estas mujeres no se sentían infelices como lesbianas, pero el amor, parece que, verdaderamente sí puede conquistarlo todo —incluso la orientación sexual de toda la vida de una persona hasta el momento en que se enamora locamente de alguien de un sexo que anteriormente ignoraba—.

Las investigaciones realizadas en hombres demuestran un poco menos de flexibilidad. Pero Diamond y otros investigadores han reunido numerosos estudios de casos de hombres homosexuales que pasaron años sintiéndose (y actuando) completamente a gusto como homosexuales, para entonces enamorarse inesperadamente de una mujer heterosexual.

Recientemente, entrevisté a dos personas que experimentaron por sí mismos este cataclismo sexual ya mayores. Ambos afirmaron que nunca habían considerado enamorarse de alguien del mismo sexo —o sexo opuesto— hasta que alcanzaron sus 50 o 60 años. Solo al llegar a esa etapa relativamente tarde en sus vidas dieron ese sorprendente giro de 180 grados en su orientación sexual. (Los datos de cada caso son fieles, pero a solicitud de los sujetos he usado seudónimos).

Violet —de 60 años, es alta y con un cabello blanco como la nieve— nunca se había casado, pero sí había disfrutado relaciones amorosas serias con hombres. Dedicada intensamente a su carrera, se hizo ejecutiva de televisión a los 40 años. Después de que su última relación con un hombre terminara, cuando Violet estaba en sus 40 años, ella afirma que "renunció al amor".

Entonces conoció a Susan.

Experta en mercadotecnia, en ese entonces Susan se encontraba en un matrimonio heterosexual agradable pero no apasionado. Valoraba a su familia —su esposo, dos hijos y sus cónyuges y cuatro nietos— más que a ninguna otra cosa. Susan nunca había sido infiel. Nunca había sentido atracción por otra mujer. Pero desde el momento en que ella y Violet comenzaron a trabajar juntas en un proyecto, saltaron chispas, asombrándolas a las dos. Iniciaron una relación física que duró 12 años.

Cuando Violet por fin aceptó que las dos mujeres nunca gozarían de una unión completamente realizada, terminó la relación. (El esposo de Susan estaba al tanto de la relación de su esposa y lo toleraba, pero ni él ni Susan estaban dispuestos a poner en peligro sus relaciones familiares tan unidas). Violet amaba a Susan con todo su corazón, pero no se clasificó como homosexual después de terminar la relación —ni ha vuelto a tener otra relación con una persona del mismo sexo desde entonces—. Su "giro sexual" tenía que ver con Susan y solo Susan.

Ned había sido homosexual toda su vida adulta. Aunque había tenido varias relaciones sexuales con mujeres en la escuela secundaria, nunca se consideró heterosexual o ni siquiera bisexual: a Ned le agradaban las mujeres, pero amaba a los hombres.

A los 29 años, Ned se enamoró profundamente de Gerry, un hombre 10 años mayor que él. Estuvieron juntos 23 años, incluso se casaron en el 2008, el primer año en que California permitiera las uniones entre personas del mismo sexo. Como casi todos los esposos, Ned y Gerry tuvieron sus altibajos, pero siempre consideraron tener un matrimonio sólido.

Entonces, desorden y confusión: Gerry fue acusado falsamente de impropiedad en el trabajo. Con el tiempo lo exoneraron, pero su defensa jurídica tuvo un grave efecto —personal y económico— en la pareja. Para ayudar a reponer sus ahorros, Ned inició sus estudios de posgrado, donde comenzó a pasar mucho tiempo con otros estudiantes. En poco tiempo, se había enamorado profundamente de uno de ellos, una mujer llamada Elsa.

Gerry naturalmente se quedó pasmado cuando Ned le pidió el divorcio. Se separaron cordialmente, pero Gerry consideró los actos de Ned fueron inconcebibles e inexplicables. Dentro de un año, Ned y Elsa se casaron y tuvieron una hijita; su matrimonio sigue siendo sólido en la actualidad.

Estas historias son inusuales, pero no únicas. Señalan el conocimiento limitado que aún tienen los científicos analistas del comportamiento sobre lo que nos atrae a ciertas personas en algún momento de nuestras vidas, pero a completamente distintos tipos de personas en otro. Violet y Ned agregan dos pruebas anecdóticas más a nuestro naciente entendimiento: muchos poseemos más flexibilidad sexual de la que jamás sospecharíamos tener.

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