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7 consejos para rastrillar hojas más fácilmente

Utilizar las herramientas adecuadas y cambiar tu estrategia actual te puede simplificar la tarea.

Mujer rastrilla hojas de otoño en su jardín

PHYNART STUDIO/ GETTY IMAGES

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Quizá el otoño nos traiga una agradable brisa fresca, pero para muchos propietarios de viviendas, también significa que se aproxima una tarea ingrata, la recoger las hojas caídas.

Las hojas de roble, arce y olmo cubren el césped con sus intensos colores otoñales y llegan hasta los canteros. En algunos vecindarios, puedes rastrillarlas hasta la acera para que las recojan. En otros sitios, hay que embolsarlas o colocarlas en recipientes para que las recojan los servicios locales de residuos de jardinería. En los demás lugares, los pueblos y las ciudades exigen que se lleven a un vertedero o a una zona donde se convierten en abono.

Si bien se suele pensar que las hojas muertas son un estorbo y se intenta recogerlas enseguida, muchos expertos ahora recomiendan reutilizar las hojas caídas para proteger las plantas y los animales, incluidos el césped, las mariposas y los pájaros.


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Las hojas muertas contienen una rica materia orgánica, minerales y nitrógeno, así que una capa ligera de hojas puede aportar abono al césped. Algunos expertos recomiendan “triturarlas” con un cortacéspedes triturador para que las hojas se descompongan más rápidamente. ¿El resultado? Puedes necesitar menos abono, por lo que habrá menos contaminación en las aguas locales. Las hojas convertidas en abono también ayudarán a conservar la humedad del suelo.

Estas son algunas otras tácticas oportunas para el otoño.

1. Planifica con antelación

Por razones de eficiencia, espera a rastrillar hasta que hayan caído todas las hojas. También debes evitar rastrillar en los días ventosos, ya que las hojas se esparcirán por el terreno. Divide el jardín en cuadrantes u otras secciones y trabaja de a una por vez.

2. Elige el mejor rastrillo para ti

El mango debe ser lo suficientemente largo como para que no debas encorvarte al rastrillar, ya que podría causarte dolor de espalda y de hombros. James White, subgerente y comprador de Merrifield Garden Centers en Fairfax, Virginia, recomienda elegir rastrillos con mangos de madera lo suficientemente delgados como para que cualquiera pueda sostenerlos, incluso quienes tengan problemas de prensión o en las muñecas. “La madera tampoco transmite tanto las vibraciones”, explica. A algunas personas les resultan incómodos los rastrillos de aluminio o plástico por ese motivo. (Consulta la barra lateral más abajo para leer más sobre los rastrillos).

3. Viste ropa adecuada

Usa guantes para evitar que se te formen ampollas en las manos, además de pantalones largos y mangas largas para evitar rasguños y otras posibles lesiones. Las gafas de sol impedirán que el polvo y las partículas de las hojas lleguen a tus ojos.

4. Rastrilla hacia una lona

Si tu jurisdicción tiene un programa para recoger las hojas en la acera, puedes llenar a medias o por completo una lona poco costosa —según la fuerza que tengas y la cantidad de personas que rastrillen— y luego arrastrarla hasta la acera, donde aspirarán las hojas sobrantes, por lo general para usarlas como abono en otro lugar. También puedes utilizar la lona para transportar las hojas a una pila de abono en el jardín trasero o para esparcirlas debajo de los arbustos.

5. Utiliza bolsas de papel biodegradable para abono o bolsas reutilizables para hojas

Muchos consumidores prefieren evitar crear más residuos plásticos en el medioambiente, señala White. Puedes encontrar bolsas biodegradables para abono en la mayoría de las tiendas de artículos para el hogar y el jardín, o invertir en unas bolsas resistentes y reutilizables para residuos de jardín que te permitan transportar fácilmente las hojas, y luego doblarlas y guardarlas para la próxima vez. Muchas tiendas de artículos para el hogar y el jardín también venden embudos para mantener las bolsas abiertas mientras las llenas. También puedes utilizar palas manuales para transportar las hojas de las pilas y colocarlas fácilmente en las bolsas de papel.

6. Utiliza un soplador de hojas

Muchos propietarios aprecian la comodidad que ofrece un soplador de hojas liviano, mientras que otros no toleran el ruido. Los sopladores de hojas están ahora regulados y prohibidos en algunas zonas, así que averigua las leyes locales antes de comprar uno. Sin embargo, ten en cuenta que la mayoría de los sopladores que funcionan con gasolina también emiten monóxido de carbono y otros contaminantes atmosféricos perjudiciales que contribuyen al cambio climático. Otra opción son los sopladores de hojas eléctricos, tanto con cable como con batería recargable.

7. Deja las hojas sobre el césped

Hay infinidad de insectos esenciales —polillas, mariposas, caracoles y arañas— que necesitan hojarasca para sobrevivir y madurar. Casi todas las mariposas (excepto las monarcas) pasan el invierno en tu jardín, ya sea como huevos, orugas, crisálidas o adultas, según la Xerces Society, que promueve la conservación de las mariposas y la biodiversidad.

Sin embargo, si deseas ayudar a estos animales, no tritures las hojas, ya que las cuchillas las destrozarán. En cambio, rastrilla con suavidad para arrastrar las hojas hasta una esquina trasera en el jardín o distribúyelas debajo de los arbustos o sobre los canteros de plantas perennes. Las hojas que se convierten en abono alimentarán el suelo y refugiarán a las mariposas y otros animales durante el invierno para garantizar su abundancia en la primavera.

“Sabemos que el 96% de los pájaros que tenemos en el jardín dependen de los insectos como principal fuente de alimento para sus crías cuando llega la primavera”, explica David Mizejewski, naturalista de la National Wildlife Federation. “Así que si eliminas todas las hojas caídas del jardín, que son el hábitat natural de esos insectos, lo que haces básicamente es eliminar el recurso alimenticio para la nueva generación de aves”. ​​ ​

Hojas secas agrupadas junto a un rastrillo

DIANE LABOMBARBE / GETTY IMAGES

El rastrillo ideal para la tarea y para tu cuerpo

No todos los rastrillos son iguales, señala James White, subgerente y comprador de Merrifield Garden Centers en Fairfax, Virginia.

“Debes asegurarte de que el tamaño del rastrillo se adapte a lo que necesitas”, sugiere White, que lleva 22 años comprando herramientas para centros de jardinería. Recomienda tener en cuenta la fuerza de la parte superior del cuerpo, de los hombros y de los brazos. Si bien los rastrillos grandes con cabezales más anchos pueden recoger más hojas con mayor rapidez, también “pueden causar una tensión excesiva en los hombros y la espalda” si rastrillas una zona grande. Si has usado el mismo rastrillo durante décadas, tal vez deberías considerar la posibilidad de sustituirlo por uno mejor.

White suele recomendar el Flexrake, de fabricación nacional, que tiene un diseño liviano y clásico. También puedes considerar las recientes innovaciones de diseño. Por ejemplo, el rastrillo Ergieshovel tiene un asa en forma de D que se extiende desde la mitad del eje, además del mango del extremo. Al sostener ambos asideros, puedes hacer más palanca y reducir la tensión en el resto del cuerpo. Sus resistentes dientes de acero permitirán trabajar fácilmente sobre la hierba, y además es liviano.

Otros rastrillos pueden tener agarraderas antideslizantes y acolchadas para poder sujetarlos con comodidad para las manos y las muñecas. Algunos rastrillos ahora incluyen mangos retráctiles, como el rastrillo ajustable de Jardineer con cabezal extensible (de 7 a 23 pulgadas).

Quizá puedas considerar tener varios rastrillos para situaciones diferentes. Los propietarios de viviendas suelen utilizar los rastrillos más angostos para poder llegar entre los arbustos o alrededor de las cajas de conexiones de servicios y las unidades de aire acondicionado, donde con frecuencia se acumulan las hojas.

Amy Brecount White es una colaboradora que cubre viajes, jardinería y temas de interés humano. Su trabajo también se ha publicado en National Geographic Traveler, TeaTime Magazine y The Washington Post.