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Vivir en casas pequeñas significa cambiar tu estilo de vida

Tendrías que adaptarte a nuevos hábitos y deshacerte de ciertas cosas.

Mujer de mediana edad abraza un oso de peluche en la habitación de sus hijas

Catherine Ledner/Getty Images

Puede ser difícil separarnos de nuestros recuerdos, o los de nuestros hijos. Aunque puedes quedarte con algunos, no es posible quedarte con todos cuando te mudas a un lugar más pequeño.

In English | La mayoría de las veces, la decisión de mudarse a una casa diminuta se basa en factores económicos. En un momento en el que los costos de vivienda siguen aumentando más allá de lo que las personas con ingresos limitados pueden pagar, es difícil ignorar la posibilidad de reducir los gastos básicos radicalmente con solo mudarse a una casa diminuta. 

Pero aunque las preocupaciones de dinero frecuentemente desencadenan el proceso, con el tiempo se convierte en algo más personal. El enfoque cambia a la realidad de reducir, muchas veces de maneras profundas, desde cómo vives y lo que compras, hasta lo que eliminas de una larga vida.

“Animo a las personas a comenzar a adoptar el estilo de vida de los que viven en casas diminutas tan pronto como les sea posible y mucho antes de mudarse a un espacio más pequeño", dice Gabriella Morrison, que con su esposo, Andrew, fundó Tiny House Build (en inglés). “Es posible vivir mínimamente hasta en una mansión, y esto ayuda a comenzar la experiencia con un mejor sentido de lo que son tus verdaderas necesidades. Puede ser bastante impactante de pronto no solo mudarse a una casa diminuta, sino también vivir una vida consciente, que exige mantenerse al tanto de los hábitos de consumo y la relación con los productos materiales, ocuparse de los vínculos a cosas que se puedan tener y aceptar dejarlas atrás”.

Al principio, muchas personas no aprecian cuánto los obliga la transición a estudiar cómo pasan el tiempo y las cosas que poseen. Esto frecuentemente significa evaluar fríamente las costumbres que se han desarrollado con los años y las posesiones que se han guardado por décadas.

Moldea tu vida

Alexis Stephens y su pareja, Christian Parsons, cofundaron el sitio web Tiny House Expedition y están filmando una serie documental acerca del movimiento de las casas diminutas. Ella misma ha experimentado el proceso de este tipo de mudanza y ahora está ayudando a su madre a hacer lo mismo.

"Es necesario deshacerte de la mayoría de las cosas", dice Stephens. "Le digo a mi mamá, 'Camina por tu casa y mira. ¿Cuáles son las cosas que nunca miras? ¿Cuáles son las cosas que nunca usas, que hasta te has olvidado que posees? Probablemente puedas vivir sin estas cosas'.

Pero existe esta idea equivocada de que hay que ser una persona muy espartana y minimalista para vivir en una casa diminuta”, agrega ella. “Es más como ser curador. Debes ser curador de las cosas que más necesitas. De ahí, todo está en organizarse”.

Ryan Mitchell, creador del sitio web The Tiny Life, considera que el ejercicio de despejar puede compararse con un viaje personal, uno que exige hacerte muchas preguntas sobre lo que te motiva a acumular cosas. Según él, se requiere considerar cuidadosamente qué necesidades satisface cada artículo en particular, y decidir si hay otras formas de poder alcanzar el mismo resultado. Básicamente, sugiere Mitchell, debes preguntarte honestamente a ti mismo: "¿Y si no tuviera esta cosa? ¿Cuál sería su impacto?

Las personas sencillamente necesitan aclarar sus metas y lo que desean que sean sus vidas", dice él. “Para las personas mayores, se trata de preguntarse: '¿Cómo deseo que sea mi jubilación? ¿Qué papel desempeña mi familia en ella? ¿Cuál es mi relación con los viajes? ¿Con el dinero?'. Entonces puedes comenzar a tomar las decisiones que te acercan a esas metas”.

Vive con menos

Para los que han pasado por la experiencia, vivir con menos puede convertirse en una actitud, dice Pat Dunham, que dirige el sitio web Tiny House Advisor (en inglés). Señala que cuando las personas tienen espacio, se sienten obligadas a llenarlo de cosas. Cuando no tienen muchos cajones y clósets, comienzan a ver sus posesiones de otra manera.

"Las personas se vuelven adictas a la reducción de sus hogares y siguen haciéndolo hasta después de haberse mudado a un espacio pequeño", dice ella. "Siguen reconociendo aún más que no están usando ciertas cosas".

Esto puede resultar en un sentido inesperado de libertad, de poder centrarse en las experiencias en vez de en objetos. Dan Louche, fundador de Tiny Home Builders (en inglés), dice que esto le sucedió a su propia madre. Ella se mudó a una casa diminuta por razones económicas y en realidad no pensó tanto en cómo podría simplificar su vida.

"Pero una vez que se mudó, solo hablaba de eso", dice. "Una vez que solucionó su problema económico, comenzó a darse cuenta de que ya no la beneficiaba pasar tiempo en Walmart. Ya no tenía un lugar para cualquier cosa que pudiera comprar ahí. Y eso le permitió comenzar a hacer manualidades de nuevo. Comenzó a pintar de nuevo. Vi cómo cambió su vida cuando se mudó a una casa diminuta".

"En realidad gastaba menos en la comida porque compraba menos comidas empaquetadas. Comenzó a comprar cosas que ocuparan un mínimo de espacio. Resulta que muchos de los alimentos que compraba eran más saludables para ella".

La comodidad de tener lo suficiente

Otras personas que forman parte del movimiento piensan que la toma deliberada de decisiones que acompaña el vivir en un espacio pequeño puede ayudar a los propietarios a sentirse más en control de sus vidas.

"En mi antigua casa, me sentía abrumada todo el tiempo. Era demasiado para mí", dice Stephens. "Ahora todo parece ser más controlable, y cuando tienes menos tareas que hacer en la casa, tienes más tiempo para hacer más cosas que disfrutas. El agradecimiento que siento por lo que tengo ha crecido enormemente. Sentir que tienes lo suficiente, que no te hace falta nada, es algo muy reconfortante. Quizás no todo el mundo sienta esto, pero me siento más agradecida, y estoy más al tanto de cuánta agua y energía uso. Es un estilo de vida más consciente".

Aun así, puede ser un cambio difícil, frecuentemente aún más difícil cuando una pareja debe volver a aprender cómo vivir en un espacio reducido. Hasta los defensores de las casas diminutas como Dunham reconocen que si existe tensión o frialdad en una relación, probablemente no sea una buena idea mudarse a una casa diminuta.

En su caso, sin embargo, hacerlo ha traído cambios positivos a su matrimonio de 58 años.

“Cuando estábamos en una casa más grande, pasábamos más tiempo aparte en extremos distintos de la casa", dice ella. “Pero en la casa diminuta, conversamos constantemente. Nos hemos acercado mucho más”.

Dunham insiste que ella aún no ha conocido a ningún propietario de una casa diminuta que se haya arrepentido de haberse mudado. Agrega: “Definitivamente no conozco ni siquiera a una persona que desee haberse mudado a un lugar más grande”.


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