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Pedro Fernández explora fusiones musicales

Al celebrar 40 años de carrera, el cantante mexicano busca un nuevo sonido.

Pedro Fernández en camiseta y de jeans.

Cortesía de Pedro Fernández

Mucho ha pasado en la vida de José Martín Cuevas Cobos desde que empezó a cantar a los 7 años de edad bajo el apodo artístico de Pedrito Fernández. Además de protagonizar películas como La niña de la mochila azul, el cantante oriundo de Guadalajara ha actuado en telenovelas y ha hecho la transición a una carrera como adulto fusionando su respeto por las raíces de la música ranchera con una notable sensibilidad para componer y grabar canciones pop. Fernández, que actualmente celebra 40 años de carrera artística con una gira y el disco ¡Arránquense Muchachos!, habló con AARP en español sobre su extraordinaria carrera. 


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El año que viene cumples 50 años. ¿Estás muy emocionado?

Estoy feliz. Hay cosas en la vida que uno nunca puede imaginar. Cuando tienes 12 años, está el anhelo de poder ser mayor de edad. Pero al cumplir los 18, empiezas a hacer planes a corto plazo. Luego, dependiendo de las cosas que van ocurriendo, vas posponiendo o prorrogando esos objetivos. Para mí lo más importante de cumplir 50 es poder hacerlo de esta manera: con un nuevo disco, una gira celebrando cuatro décadas como artista y la motivación de seguir haciendo cosas importantes con la música. Cumplir 50 rodeado de estas oportunidades hace que sea más emotivo y emocionante.

Siempre me ha fascinado la elección de tu nombre artístico, combinando a Pedro Infante con Vicente Fernández. ¿Qué te significan esos dos artistas?

Muchas cosas. Cuando tenía unos 4 años, vivía en Guadalajara en una situación de pobreza extrema. No teníamos televisor, y toda la información musical que recibí me llegaba a través de una pequeña radio. Escuchaba a Pedro y Vicente, pero no sabía cómo se veían. Unos años más tarde tuve la oportunidad de conocer a Vicente Fernández, que me presentó a los ejecutivos de la primera disquera que me firmó. A su vez, mi idolatría por Pedro Infante fue creciendo a medida que conocí su trayectoria y empecé a ver sus películas. La presencia de estas dos leyendas en mi nombre artístico me comprometió a hacer las cosas bien y desarrollar una carrera importante. Después, con el paso del tiempo, pude cultivar una identidad propia.

Comenzaste tu carrera siendo un niño. ¿Cómo hiciste para sobrevivir en un mundo tan traicionero como el de la música?

Debo darle crédito a un medio artístico distinto al que se vive en la actualidad. Y a mi abuelo, que era mi mánager y viajó conmigo por muchos años. A los 7 me encontré con una generación adulta de grandes artistas con los que me tocó convivir. Compañeros como Lola Beltrán, Amalia Mendoza, Lucha Villa, El Piporro, Juan Gabriel, César Costa y Enrique Guzmán, entre muchos otros. Éramos como 35 personas viajando juntos en la caravana. Las mujeres cantantes cuidaban de que no me involucrara con los hombres mayores porque creían que era más fácil si me cuidaban ellas. Los empresarios también fueron cuidadosos. Muchos de ellos tuvieron siempre un buen consejo para mí. Me nace agradecer esta parte, porque pudo haber sido muy fácil lo contrario. En el medio hay de todo, como en cualquier otro medio. Pero el compañerismo de los artistas en aquel momento era otro.

Mucha gente no sabe que además de cantar, eres compositor. ¿Cómo te resulta el oficio de escribir canciones?

No es fácil. Como soy cantante, me exijo todavía más. Cuando uno busca temas para grabar, quiere encontrar las melodías más bonitas y las mejores letras. Por eso he comercializado pocas canciones de mi autoría. Soy un poco quisquilloso. He tenido la fortuna de escribir algunas cosas que me gustan. Al componer una letra, estoy tratando de describir una situación que no he vivido, pero podría vivir. Intento personificar algo que no tengo, como si fuera un guion de cine. Después de interpretar los clásicos de artistas tan reconocidos, si escribo algo, tiene que ser bueno. A lo mejor no voy a ser Joan Sebastian o Juan Gabriel, pero quiero que al menos la gente diga, “Qué bonita canción”. Aunque después no diga nada más [risas].

Escuchando tu nuevo sencillo, “Como ella”, me interesó mucho la fusión de estilos que se nota en la producción. ¿Cómo surgen esos experimentos?

La idea es sumarnos un poco a lo que está pasando en la música; ser un poco más flexibles. Fusionar ritmos y elementos musicales que a primera vista no necesariamente tienen mucho que ver entre sí. Cuando grabamos “Mi forma de sentir” en 1994, con el maestro Homero Patrón, hizo una fusión maravillosa con un teclado que apoyaba la anotación instrumental del mariachi. Ese tema rompió un molde y se colocó en primer lugar de [éxitos] pop a través de Latinoamérica. Había que modernizar un poco ese sonido añejo del bolero ranchero. Si no lo suavizas, suena como que estás en 1957. En la búsqueda de esa innovación, vienen apareciendo una serie de canciones hace ya 20 años.

¿Qué sueños aparecen en tu mente cuando piensas en los próximos diez o veinte años de tu carrera?

He hecho muchas cosas en estos primeros 40 años. Tuve momentos exitosos y otros que no lo fueron tanto. Estoy agradecido con Dios y con el público, porque finalmente no somos nada sin él. Creo estar en la antesala de lo que será el mejor momento de mi carrera. Ya preparé todo para ser el mejor en lo que hago. Hoy me ocupa hacer cosas de gran contenido musical. Cantar mejor y a nivel de presentar un espectáculo, regresar con creces todo que el público me ha dado.

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