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Dolor y gloria obra maestra de Pedro Almodóvar Skip to content
 

“Dolor y Gloria”: la obra maestra de Pedro Almodóvar sobre el recuerdo

Antonio Banderas protagoniza a un director que echa una mirada retrospectiva a su vida con la punzante sabiduría que da la edad.

Clasificación: R

Duración: 1 hora y 52 minutos

Actores: Antonio Banderas, Penélope Cruz, Asier Etxeandia, Julieta Serrano

Director: Pedro Almodóvar

In English | El director de cine más amado de España, Pedro Almodóvar, de 70 años, comenzó como el niño terrible más pintoresco que jamás se haya visto: irrumpió estrepitosamente en el cine con películas insolentes como Mujeres al borde de un ataque de nervios en 1988, y lanzó una nueva estrella llamada Antonio Banderas, ahora de 59 años. Sus películas son tan coloridamente asombrosas como siempre —cada escena es como una pintura impactante—, pero su última obra maestra es también su más adulta, sombría, melancólica y personal obra de arte. Le valió a Banderas, el protagonista, el premio al mejor actor en el Festival de Cine de Cannes por su interpretación del héroe de la película, Salvador, muy parecido a Almodóvar. Salvador es un niño malcriado que está envejeciendo y se siente realmente mal: tiene dolores de estómago, migrañas, ansiedad, dolor agonizante de columna, tinnitus. Debería estar luchando contra sus achaques y transformando el envejecimiento, mostrando una creatividad desafiante, viviendo la vida a pleno, pero ha perdido hasta el deseo de hacer películas.


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Luego, por casualidad, se encuentra con Alberto (el vivaz Asier Etxeandia), un actor a quien hizo famoso en una película 30 años atrás. Salvador y Alberto han estado distanciados durante años (como lo estuvieron Almodóvar y Banderas), pero cuando los invitan a presentar una versión restaurada de su viejo éxito en una cinemateca, su vieja enemistad se disuelve y vuelven a establecer un vínculo. Desgraciadamente, Alberto es un aficionado funcional a la heroína, y Salvador comienza a drogarse para aliviar sus dolores, tanto físicos como espirituales.

Uno pensaría que esto va a llevar a una historia cliché de desastre o redención, pero la droga resulta ser solo una aflicción más que corroe al director y la puede superar sin gran dramatismo. El verdadero drama es el esfuerzo reacio y noble que hace Salvador para reconciliarse con las personas de su pasado. En la casa de Salvador (llena de objetos que en la vida real pertenecen a Almodóvar), el actor Alberto encuentra un ensayo que el director escribió sobre el amor de su vida, Federico (interpretado por Leonardo Sbaraglia), a quien Salvador dejó hace mucho tiempo porque Federico también se drogaba y, en esa época, Salvador no lo hacía. Alberto monta la obra, lo que lleva a la reunión entre el director y su perdido amor.

Esa es una escena de reconciliación emotiva, pero Salvador deja el dramatismo más intenso para su madre. El suceso que desencadenó la desdicha de Salvador fue la muerte reciente de su madre (y debes saber que todas las películas de Almodóvar se centran en cuestiones no resueltas con su madre). Salvador sigue teniendo reviviscencias de su niñez, cuando su adorada —aunque a veces difícil— madre (interpretada por Penélope Cruz, de 45 años) construyó heroicamente un hogar para ellos en una cueva subterránea. Entraba la lluvia, pero era lo mejor que podían permitirse, y ella supo reconocer el talento de su hijo y ayudó a lanzarlo a la grandeza.

Pero, dado que era católica a muerte, apenas podía aprobar su identidad homosexual, su pérdida de la fe y su amor excesivo por los Beatles. En escenas aún más emotivas que los momentos del pasado con Cruz, Salvador le pide perdón a su madre anciana en sus últimos días de vida. (El papel de la madre está a cargo de Julieta Serrano, de 86 años, quien también interpretó a la madre de Banderas en Mujeres al borde de un ataque de nervios). Simplemente no fue la clase de hijo que su madre había soñado, y además irritó a la familia al poner fragmentos de su vida real en sus famosas películas, como en este caso. “Te fallé simplemente por ser como soy”, dice. Pero ese fracaso fue su éxito, y su gloria creció a partir de su dolor.

Como la película Roma —el éxito de Alfonso Cuarón del 2018—, Dolor y gloria es un inspirado tributo que el director, a edad avanzada, rinde a sus seres queridos y a sus experiencias formativas, un resumen nostálgico, una audaz innovación estética que resucita el pasado con efervescencia y brillo. Roma ganó tres Premios Óscar. Dolor y gloria podría muy bien ganar el Óscar a la mejor película extranjera, y Banderas podría llevarse el Óscar al mejor actor. En varios sentidos, es una película maravillosamente única.

El crítico de AARP, Tim Appelo, fue editor de entretenimiento de Amazon y crítico en The Nation, Hollywood Reporter, EW, People, MTV, LA Weekly, New York Times y Los Angeles Times.

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