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Pedro Almodóvar busca respuestas en su film 'Dolor y gloria' Skip to content
 

Pedro Almodóvar busca respuestas en su cinta más autobiográfica

Mientras el mundo espera con ansias el estreno de 'Dolor y gloria', el director español contempla el futuro.

Pedro Almodóvar en Milan, Italia, mayo de 2019.

Rosdiana Ciaravolo

In English | Su nombre es sinónimo de juventud, sexualidad, desparpajo e irreverencia. ¿Qué sucede cuando ese artista envejece? ¿Cambia su forma de hacer cine? En Dolor y gloria, Pedro Almodóvar —quien cumplirá 70 años en septiembre— nos lo dice… y no es una visión alegre como sus películas anteriores. La cinta autobiográfica del español nos presenta la versión inédita de un Almodóvar cansado, enfermo y deprimido. A través de su alter-ego, el director Salvador Mallo, interpretado por —¿quién más?— Antonio Banderas, descubrimos a un artista paralizado por el dolor físico y psíquico que busca respuestas echando un vistazo al pasado, a su infancia, y sobre todo, a la relación con su madre, Jacinta, interpretada por Penélope Cruz. En Dolor y gloria, presentada en la pasada edición del Festival de Cannes, nos muestra una visión descarnadamente honesta del Almodóvar que se enfrenta a su propia mortalidad.  De eso y más habló en exclusiva para Estados Unidos con AARP en español.

No es la primera vez que nos adentra al pasado, a su infancia, a su madre, ¿Cuál sería la diferencia ahora?

Bueno la diferencia diría yo, es el tono.  El factor de envejecer, el paso del tiempo. Y el tiempo mismo es protagonista de la película. También de que pueda mirar hacia el pasado en una manera diferente, más callado, más conscientemente. Mi madre está presente conmigo en mis otras películas como La flor de mi secreto, pero en este caso, yo quería mostrar un tipo de madre que es una sobreviviente, una guerrera, y que lucha por la supervivencia de la familia entera. Además, quería mostrar una parte que no había usado antes, a cuando ya está vieja y puede ser una persona cruel con sus hijos.


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De hecho, hay una escena muy fuerte cuando Salvador cuestiona a Jacinta, que apunta a reconocer que el amor incondicional no existe.

De que el amor no es incondicional siempre, ni aún entre madre e hijo, es verdad. Menos entre dos amantes. Hay momentos en los que sí se vive de un modo incondicional. Pero también hay un momento en que puedes racionalizar acerca de la pasión que sientes por alguien y llegar a la conclusión de que no es bueno para ninguno de los dos. Y que es mejor cortarlo. Es tan doloroso como amputarte un brazo. Es antinatural.

 Y en cuanto a la familia, yo he tenido muy buena relación con mi madre, pero las madres son seres humanos como todos nosotros, y existe una generación completa de madres españolas que en la postguerra han sufrido, han sido figuras fuertes, y sacaron adelante a sus familias, pero estas mismas mujeres cuando se hacen mayores y que ahora se encuentran en sus 80, tienen el sentimiento de que la vida ha sido injusta para ellas. Ellas no saben cómo envejecer y ser felices. Así que, a menudo, estas mujeres son crueles con sus hijos solo por esta amargura que sienten de sus vidas.

Habla del dolor psíquico, pero el físico es aún más brutal. ¿Qué nos puede decir de cómo el dolor crónico casi anula su personalidad? 

Estar constantemente en dolor te cambia, cambia tus hábitos, tu manera de vivir. En mi caso tiene que ver con los dolores de espalda y de cabeza. Te inhabilitan mucho socialmente. Porque es difícil encontrar un mueble que te resulte cómodo. Todos los ruidos te molestan. Así que yo vivo casi tan aislado como el personaje, no del todo, pero bastante y mi aislamiento se debe básicamente a estos dolores crónicos. Por ejemplo, no asisto a cenas, no asisto a reuniones de amigos, y sé que debería, pero es demasiado doloroso.

¿Banderas interpretó a Salvador tratando de imitarlo a usted?
Cuando dirigí a Antonio, nunca pensé en que estuviera interpretándome a mí. Decidimos desde el principio interpretar a un personaje, nunca a mí. Pero es curioso, en España —porque España es el único lugar donde la película ya se estrenó— mucha gente me dijo que hubo un momento donde no ven a Antonio y me ven a mí. Y eso, me sorprendió porque él nunca me imitó. Creo que es muy halagador, el trabajo de Antonio. Antonio tiene una capacidad increíble de impregnación. Yo creo que Antonio durante el rodaje se impregnó absolutamente de mí, de un modo intuitivo, sin hacerlo conscientemente.

Y a Salvador, lo salva un recuerdo, ¿no es cierto?

El recuerdo de su primer deseo, eso me dio la razón para poder salvarme porque lo que él necesita más allá de sentirse bien físicamente es sentir de nuevo la pasión de contar una historia. Entonces, esa pasión le llega con el recuerdo de su primer deseo. Es decir, piensa: “quiero contar esta historia” y eso me salió.

¿Recuerda su primer deseo?

No exactamente el primero. Pero recuerdo que era muy joven, más o menos a los nueve años, me enamoré de un compañero de estudios. En el momento, tú no sabes cómo será llamado este sentimiento. Pero, con el tiempo reconocí que era pasión. Pero del punto de vista de un niño, era amor. El sentimiento, lo experimenté a muy temprana edad.

¿Le preocupaba filmar la sexualidad de un niño de nueve años?

Absolutamente, me preocupaba muchísimo.  Porque era la parte principal de la película, la primera vez que este hombre sintió su sexualidad con tanta fuerza. Anduve con delicadeza, era importante mostrar al espectador que ambos eran totales inocentes. No sabían lo que hacían. Y al final, quedé muy complacido.

¿Qué siente hacia Antonio Banderas y Penélope Cruz, que han sido parte de su vida por tanto tiempo?

Con Antonio, tenemos una relación de hermanos. Somos los dos de la década de los ochenta. Trabajamos juntos, nos reuníamos todas las noches, es como un hermano menor. Con Penélope es diferente. Penélope me hace sentir heterosexual (risas). Durante el rodaje de Volver, estuve totalmente atraído a ella, verdaderamente la deseaba. Siempre la veo como una mujer. Y ahora que soy mayor, como nos conocemos por tanto tiempo, esta película no es solo sobre mi persona, todo lo que está en la película me es familiar; y sentía la necesidad de estar rodeado por una especie de familia, emocionalmente.

¿Cree que uno se vuelve más sabio con la edad?

No en mi caso (risas). Cuando veo directores como Woody Allen y Clint Eastwood, que tienen más de 80 años y que están haciendo cosas diferentes, los admiro, porque ellos no se preocupan por el pasado. No es mi caso. Estoy produciendo cosas cada día, y no tengo la idea de envejecer. Así que estoy tratando, estoy tratando, solo el hecho de hacer esta película me hace sentir mucho más cómodo con el paso del tiempo.

¿Cómo son sus días cuando no está grabando o escribiendo?

Siempre involucrado o en el guion que estoy escribiendo o en el proceso de rodaje, pero mi día a día en Madrid: sigo yendo al cine aunque no haya buenas películas en la actualidad, al teatro, a la ópera. Después camino por disciplina. Y a veces, a veces, también hago el amor. 

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