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Ingobernable, de Netflix, con Kate del Castillo parte 2 Skip to content
 

‘Ingobernable’: Transformaciones e intriga

Arranca la segunda temporada de la exitosa serie de Netflix protagonizada por Kate del Castillo.

Kate del Castillo regresa en la segunda temporada de Ingobernable con doce capítulos cargados de acción, drama y suspenso. Mucho más que en la primera temporada, los episodios nuevos reafirman a la serie original de Netflix como la reinvención más reciente de la telenovela moderna: una excelente propuesta que retiene las convenciones más básicas del melodrama donde una heroína tiene que sacrificarlo todo para salir airosa de todo tipo de sufrimientos. Ingobernable toma esto y le suma una dosis considerable de balaceras y violencia con una cuota de intriga política. En muchos episodios nuevos esta alquimia no es perfecta, pero el experimento nunca deja de ser entretenido y la trama se tuerce y se desdobla de una forma irresistible y adictiva.


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La nueva temporada comienza justo donde concluyó la primera: Emilia Urquiza aparenta estar en el peor momento de su vida después de haber sido acusada del asesinato de su esposo. El que esto haya sucedido mientras la protagonista era la primera dama de México y su esposo (Erik Hayser) el Presidente de la nación, aumenta la escala del drama y de la acción. El punto bajo de la odisea de Emilia para averiguar quién destruyo a su familia la ha dejado encarcelada y disminuida ante los bandos corruptos que buscan apoderarse del gobierno, con su hija María (Alicia Jaziz) secuestrada por sus peores enemigos y sus aliados (Alberto Guerra, Tamara Mazarraza, Aida López y Maxi Iglesias) heridos y vulnerables. 

“Emilia Urquiza es una víctima” dice un personaje varias veces en uno de los episodios, abogando para que el gobierno y su poder corrupto detengan la persecución opresiva de la protagonista. Sin embargo, gran parte de la razón por la cual estos episodios son mucho más gratificantes que los de la primera temporada es que el arco dramático de la protagonista desmiente por completo esta noción. Aunque los elementos de melodrama de esta serie dictan que la protagonista tiene que sufrir, esta temporada marca el momento en que Emilia toma control de su destino y se convierte en un elemento activo en la búsqueda de la verdad y la justicia para su familia. 

Escena de Ingobernable, serie de Netflix con Kate del Castillo

Juan Pablo Gutiérrez/Netflix

Kate del Castillo interpreta a Emilia Urquiza, la primera dama de México, quien es una fugitiva perseguida por la muerte de su esposo.

A esto se le suma el manejo experto de los elementos de acción de esta serie y en esta temporada ese recurso se triplica. En estos doce episodios hay emboscadas, tiroteos sorpresas en lugares públicos, un complejo robo de un banco y un sinnúmero de momentos donde varios de los personajes clave ponen en riesgo sus vidas. Mucho más que el misterio central de quién o quiénes son los responsables de la muerte del presidente Diego Nava y de la crítica a la corrupción que deja a un pueblo expuesto a injusticias, el poder de Ingobernable y sus mejores secuencias se dan cuando la serie se entrega de lleno a las convenciones del género de acción. 

Como consecuencia de esto, los elementos más asociados con una telenovela tradicional, donde el drama es estirado para garantizar la mayor cantidad de episodios posibles, se sienten como obstáculos o contradicciones dentro de un mismo episodio. Una clave para explicar esto puede ser que la mayoría de los episodios de esta temporada han sido acreditados a tres directores (Pedro P. Ybarra, Lucía Puenzo y Carlos Carrera). En muchas ocasiones es evidente que el trabajo en equipo dio resultados que no cuajan, como si se hubiera tomado la decisión de que uno de ellos se encargaría de la acción, mientras los otros dos se encargarían individualmente de las secuencias dramáticas o de intriga política.

Lo que le da unidad a la temporada es el trabajo superlativo de Kate del Castillo en el rol principal y el excelente arco dramático que le han entregado los guionistas en estos episodios. El penúltimo es titulado “Metamorfosis” y ese parece haber sido el credo artístico de los escritores para todos los personajes. Parte de lo que garantiza que el espectador quiera seguir viendo la serie, y que exija una temporada nueva, es cómo los guionistas se las han ingeniado para trasformar enemigos en aliados o familiares en traidores. En el caso de la protagonista, del Castillo y el equipo de producción se encargan de que la etiqueta de heroína sufrida se transforme en un instrumento de justicia inquebrantable. El último episodio deja al público con una pista de cómo todo lo ocurrido podría ser desmantelado en una próxima temporada, pero haber presenciado esa transformación deja al espectador más que satisfecho.

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