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Don Francisco: ‘Dejar de trabajar sería como colgar el alma’

El anfitrión de Sábado Gigante se despide—por ahora.

Retrato de Mario Kreutzberger, conocido como Don Francisco por el programa Sábado Gigante, que llega a su final

Univision

Retrato de Mario Kreutzberger, conocido como Don Francisco por el programa Sábado Gigante.

In English | Sábado Gigante, el programa de televisión de más larga duración en el mundo, está por llegar a su fin después de más de 53 años al aire, 30 de ellos en Estados Unidos. Este 19 de septiembre, cuando Don Francisco se despide de sus millones de televidentes, habrá llevado más de 2,800 emisiones al aire. Su otro yo, Mario Kreutzberger, se irá a casa a pasar más tiempo con su familia, a retomar los pasatiempos que había dejado de lado y a pensar en sus próximos pasos profesionales. A sus 74 años, nos dice, no piensa ni retirarse ni “colgar el alma”.

¿Se imaginó alguna vez que aquel programa que comenzó transmitiendo desde un garaje de la Universidad Católica de Chile, se convertiría en el más longevo de la televisión?

Nunca, jamás en la vida lo pensé, pero mi deseo de avanzar era diario, jamás me levanté con rabia, nunca desagradado para ir a trabajar, y hasta el día de hoy voy con placer, con alegría a hacer Sábado Gigante. Creo que hemos sido un programa que hemos dejado bien en alto el nombre de nuestra comunidad.

De los presentadores que existen hoy en día en la televisión hispana, ¿quién considera que tiene madera para convertirse en el próximo Don Francisco?

Yo creo que es injusto que yo dé un nombre, porque nunca va a haber un nuevo Don Francisco ni un nuevo Javier Romero ni un nuevo El Gordo y La Flaca. Yo creo que cada persona tiene una individualidad, tiene capacidades propias y las desarrolla. Las personas no se repiten.

Su programa sirvió de lanzamiento de artistas como Enrique Iglesias, Ricky Martin, Selena, Chayanne, Gloria Trevi y Jenni Rivera. ¿Recuerda el debut de alguno en especial?

De varios de ellos: cuando vino por primera vez Shakira, una muchacha que tenía una personalidad totalmente distinta, un color de pelo diferente, un físico distinto. Recuerdo los nervios de la primera semana que Enrique Iglesias vino a cantar con un coro. Recuerdo a Juanes la primera vez que se presenta en el programa. Recuerdo a tantos otros que podría nombrar.

Pero le puedo dar un caso de una entrevista que seguramente pasó inadvertida para la mayoría del público, pero no para mí, que me indicó el camino que yo iba a seguir, un nuevo camino en los Estados Unidos hace 33 años atrás. Entrevisté a un muchacho al que lo iba a reencontrar con su madre después de 28 años. Su madre lo había abandonado cuando tenía 1. El problema es que él sólo hablaba inglés y ella sólo hablaba español. Los reencontré y se abrazaron, pero lo que más me impresionó fue que el muchacho le decía una palabra que ella no entendía: Why? Why? (¿por qué, por qué?). Y ahí me di cuenta que yo me estaba enfrentando a un nuevo trabajo: unir a una comunidad a través del idioma y de extraer de esa comunidad problemáticas nuevas que yo no conocía.

¿Qué personaje importante no pudo entrevistar?

Me voy con una deuda, pero con una deuda que trataré de cumplir como sea: mi gran interés por entrevistar al Papa Francisco. Eso ha sido uno de mis mayores intereses y ojalá lo logre todavía.

Nunca sale por la misma puerta por la que entró, siempre trae un palillo de madera en su anillo de matrimonio, hay colores que jamás usa… ¿por qué es tan supersticioso?

La verdad es que no sé cómo la superstición nació en mí. Pero el éxito y la derrota frente al aplauso están al lado, y muchas veces un palito, un color, la entrada por un lado produjeron un éxito y tú dices “quiero mantener ese éxito”, y a lo mejor entras por el lado correcto y el éxito no es tan grande. Uno nunca reconoce que uno falló por otras razones, es difícil explicarse la derrota.

Usted ha dicho que su mayor logro profesional ha sido el Teletón, que se ha organizado ya en 14 países. ¿Qué se siente haber ayudado a tanta gente?

Es una gran satisfacción para mí y para los que hemos trabajado para dar la oportunidad de la rehabilitación. Y ahora seguir luchando por algo tan importante como la inclusión. El Teletón me permitió salir de una depresión: yo sentía que no había cumplido con el público, que no le había devuelto lo que el público me había dado.

¿En dónde termina Don Francisco y en dónde comienza Mario Kreutzberger?

Don Francisco y Mario Kreutzberger parten siendo uno solo. Pero al poco caminar, Don Francisco se queda adelante porque es el personaje público, el que no transpira, que no tiene que pagar cuentas, el que no discute con la esposa, el que no tiene problemas de salud. Y atrás está Mario Kreutzberger dándole todo el combustible a Don Francisco para que vaya trabajando, destacando y avanzando. Pero por Mario Kreutzberger van pasando el tiempo y los años, mientras que Don Francisco se mantiene incólume. Entonces Mario Kreutzberger tiene que hacer un esfuerzo doble, triple, cuádruple, y al final esa historia nunca se sabe cómo termina… aunque casi siempre el personaje se come a la persona.

¿Qué es lo primero que planea hacer el 19 de septiembre, cuando apague las luces del estudio?

La verdad, me lo he preguntado muchas veces y muchas noches. No tengo idea qué voy a hacer cuando se apague esa luz. No sé si podré y seré capaz de encender varias otras luces. Porque dejar de trabajar sería como colgar el alma, y yo no pienso hacer eso.

¿Tiene algún pasatiempo, Don Francisco?

Tenía el hobby de la pesca, que parece que lo voy a retomar. Lo había dejado por falta de tiempo. Principalmente eso y viajar. Barco ahora no tengo, pero a lo mejor voy a tener un barquito. A mí me gusta mucho navegar, pero también pasear en auto, dentro de Estados Unidos, en América Latina, donde sea.

¿Cuáles son sus sueños para los próximos 10 años?

Yo tengo un sueño hace más de 15 años, grande, que nunca he podido cumplir. Siempre he pensado que la televisión y todos los medios están dirigidos principalmente al público de entre 18 y 34 años, o entre 18 y 49. Hoy día la gente vive más, mucho más. Y he pensado en una comunicación apoyada con todos los medios digitales que existen, en un canal dirigido a la gente de 50 para arriba. Hasta ahora no lo he logrado, pero nunca hay que dejarse rendir. A lo mejor esta es mi oportunidad. 

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