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Cuatro consejos financieros para los segundos matrimonios

La embajadora financiera de AARP y su esposo mantienen sus finanzas separadas; por qué quizás tú también deberías hacerlo.

Argollas de matrinomio con las palabras en inglés el tuyo, lo nuestro, el mío

ALVARO DOMINGUEZ

In English | Mi esposo, Eliot, y yo pronto celebraremos nuestro décimo aniversario. Nuestro matrimonio, el segundo de cada uno, se parece a nuestros primeros. Pero es muy distinto de una manera muy importante: no hemos combinado nuestro dinero.

Al principio esto nos pareció ser lo adecuado. Cuando nos casamos teníamos distintos ingresos y bienes, y nuestras obligaciones no eran las mismas. Él estaba pagando por los estudios universitarios de sus hijos. Esos gastos para mí todavía estaban en el futuro.


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Una década después, sin embargo, hemos hecho algunos cambios. Y lo que he aprendido podría hacer más fácil administrar el dinero si piensas volverte a casar, o hasta si te estás casando por primera vez.

No es tan importante tener un acuerdo prenupcial

De veras. Unos cuantos meses antes de casarnos, documentamos lo que pensábamos que era una división justa de nuestros bienes, si nuestro matrimonio no durara. Con estos datos, un abogado redactó un acuerdo prenupcial. Desde entonces ha estado guardado en un cajón: una póliza de seguro de $2,000 que dice que lo que él tenía cuando comenzamos nuestra relación lo heredan sus hijos, y lo que era mío lo heredan los míos.

Los sistemas reducen los conflictos

La negociación constante acerca de quién paga cuál cuenta o cómo se dividirán los gastos domésticos es de por sí estresante para cualquier pareja. Mejor, encuentren una manera sistemática de cubrir los gastos normales. Eliot y yo establecimos una cuenta para los gastos del hogar en la que cada uno de nosotros depositamos el mismo porcentaje de nuestros ingresos mensuales. También tenemos una tarjeta de crédito conjunta, que pagamos con los fondos de esa cuenta, principalmente porque me cansé de decidir a quién le tocaba pagar por la cena.

Sé que hay otras formas de abordar este problema. Como aprendí mientras estaba investigando mi próximo libro, Women with Money, algunas mujeres que se han vuelto a casar combinan todas sus finanzas; otras las mantienen completamente separadas.

Algunas veces necesitas ayuda

El febrero pasado, Eliot se jubiló de su trabajo. Decidir si esto estaba a su, o nuestro, alcance significaba hacer ciertas preguntas clave, tales como si él aún podía esperar hasta los 70 años para comenzar a recibir los beneficios del Seguro Social. Una consulta con un asesor financiero nos ayudó a determinarlo. El asesor también nos ayudó a sincronizar varias inversiones. Necesitas tener una estrategia conjunta que tome en cuenta las edades y fechas de jubilación de ambos.

Por último, mantén la mente abierta

En la actualidad, yo —que antes estaba resuelta a proteger "mi" dinero— estoy pensando en combinar nuestras finanzas. Mi ansiedad se ha calmado, y pienso que si lo hacemos será más fácil administrar nuestras cuentas. Eliot, sin embargo, no está del todo convencido. ¿Quizás para nuestro decimoquinto aniversario?

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