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Aprovecha el valor de tu vivienda

Un creciente mercado de bienes raíces te permite pedir más dinero prestado.

Ilustración de una casa en medio de una zona verde

CHRIS GASH

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Si eres dueño de una casa, probablemente has generado dinero desde principios del año pasado sin tener que hacer nada. En medio de un auge de bienes raíces impulsado parcialmente por la pandemia, la cantidad de valor líquido que la gente mantuvo en sus viviendas aumentó casi el 20% durante los 12 meses que finalizaron en marzo. Esto equivale a un promedio de $33,400 por casa, según CoreLogic, una empresa de investigación. Y los valores han seguido subiendo.

Pero mientras el valor de tu vivienda ha estado subiendo, también han subido los costos diarios. Además, muchos trabajadores han visto una disminución en sus ingresos. ¿Una posible respuesta? Aprovechar el creciente valor de tu casa para obtener efectivo.

Sin embargo, no puedes retirar dinero de una casa como puedes hacerlo de un banco; tendrás que pedir un préstamo, el cual deberá pagarse. Pero con las tasas de intereses cerca de niveles históricamente bajos, pedir prestado usando tu casa como garantía puede ser una buena idea, dice la planificadora financiera de Pittsburgh Diane Pearson; siempre y cuando encuentres el préstamo correcto para el propósito correcto y que, de manera realista, puedas pagar el dinero. Los siguientes son algunos puntos para considerar.

Por qué pedir prestado... Y por qué no

Algunas razones sólidas para pedir prestado usando tu casa como garantía incluyen pagar mejoras en el hogar, pagar atención médica a largo plazo o primas del seguro para atención a largo plazo y recaudar dinero para poder quedarte en una casa que no estás listo para dejar. Algunos expertos financieros también sugieren usar el valor líquido de la vivienda para pagar matriculación universitaria o una segunda casa, aunque existen otras formas de pagar esos gastos sin poner tu casa en riesgo. Generalmente no es buena idea pedir prestado usando tu casa como garantía para pagar una deuda no asegurada, como saldos de tarjeta de crédito o facturas médicas. Hacer eso, si llegaras a tener problemas, pone tu casa en riesgo de acumular deudas que podrían llevarte a la quiebra. Y aunque puedes aprovechar tu casa para pagar gastos diarios si tu casa representa un gran capital y no tienes dinero, eso reduce el valor líquido que podrías necesitar para pagar atención médica futura o que podrías dejar a tus hijos, si así lo quisieras.


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Sé honesto contigo mismo sobre si realmente puedes pagar el préstamo. Todos tus pagos de deuda mensuales (incluso los préstamos no relacionados a la casa) deben sumar no más del 36% de tu ingreso mensual bruto. Si estás jubilado y tus pagos de préstamo exigirían que aumentaras el ritmo con el que retiras dinero de una cuenta de jubilación con impuestos diferidos, es más difícil justificar que pidas un préstamo, dice Pearson. A menos que tengas suficiente dinero para gastos futuros, puedas pagar los impuestos consecuentes y tengas una meta a largo plazo, como arreglar una casa que pretendes vender posteriormente, no deberías acabarte tus fondos de jubilación en gastos actuales.

Y antes de llamar a tu banquero, debes saber que el mismo aumento de precio que está elevando el valor de reventa de tu casa ha causado cierta disrupción en el mercado de préstamos. Los tasadores de viviendas, quienes actúan con cautela debido al rápido aumento de precios, han estado tasando viviendas a menos de lo que los propietarios y los compradores piensan que valen sus casas, informa Amy Irvine, asesora financiera que trabaja en Corning, Nueva York, y Parrish, Florida. Ella se está dando cuenta de que las casas se están vendiendo en unos $20,000 a $30,000 por encima del precio que se pide y de los valores tasados. Eso significa que tanto los nuevos compradores como los propietarios que están refinanciando podrán pedir prestado menos de lo que una tasación más alta permitiría.

Eso podría impedirte pedir prestado tanto como quisieras, pero también te protege contra los peores resultados de la crisis financiera que ocurrió hace más de una década. “La gente tomó el valor líquido de su vivienda... y luego se corrigió el mercado”, recuerda Irvine. “Y la gente salió perdiendo”.

Los precios de vivienda podrían bajar, por supuesto, especialmente en áreas donde los precios se dispararon. Así que hay mucho que decir a favor de simplemente esperar a que se acumule el valor, en especial si no tienes una necesidad inmediata de efectivo.

Cómo pedir prestado

A largo plazo, la manera más barata de pedir prestado usando tu vivienda como garantía es con una hipoteca de tasa fija tradicional, especialmente cuando las tasas están bajas. En la edición de marzo, escribí sobre cómo hacer eso y ahorrar para los gastos de jubilación. Pero con este tipo de hipoteca, tienes que pagar una gran cantidad de dinero mediante pagos mensuales durante muchos años, o hasta que vendas tu casa.

Una línea de crédito con garantía hipotecaria (HELOC) puede ser una manera más fácil y práctica de pedir prestadas cantidades pequeñas para una sola necesidad, como una modificación en el hogar o un automóvil. Pero ya que las tasas en la mayoría de esos préstamos son variables, podrías terminar por deber mucho más si las tasas suben.

Si ves la televisión, probablemente has visto anuncios sobre hipotecas inversas: préstamos que usan tu casa como garantía y que no se tienen que pagar hasta después de que ya no la ocupes. Toda esa mercadotecnia indica que son una manera más costosa de pedir prestado. Para obtener una hipoteca inversa de unos $165,000, pagarás aproximadamente $15,000 en costos de cierre, según la calculadora en línea de la National Reverse Mortgage Lenders Association. (En comparación, los costos de cierre de un refinanciamiento son de un promedio de menos de $4,000 en la mayoría de los estados, según ClosingCorp, quien recolecta esas cifras).

Puedes recibir los ingresos de una hipoteca inversa de varias formas, como una suma global o una línea de crédito de la que solo retiras fondos si los necesitas. Pearson sugiere que el mejor uso de una hipoteca inversa puede ser si una pareja casada es dueña de una casa y uno de ellos necesita servicios de vida asistida o cuidados en un hogar de ancianos y la otra persona quiere quedarse en la casa. Esa pareja podría usar los ingresos para pagar los cuidados, ya sea dentro o fuera de la casa.

Pero el saldo adeudado en una hipoteca inversa crece; y si la conservas por mucho tiempo, podría acabar con el valor líquido, y te dejaría a ti (y a tus herederos) con un patrimonio reducido.

¿Conclusión? El nuevo valor líquido de tu vivienda es real y gastable. Pero no es gratis.

 

Linda Stern, exredactora de temas relacionados con Wall Street en Reuters, ha escrito sobre finanzas personales desde la década de 1980.