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Bill Toone

Fundador, Ecolife Conservation (Escondido, California)

In English

En todo el mundo, las personas destruyen hábitats humanos y de animales principalmente por necesidades no satisfechas, en especial cuando se trata del cultivo y la preparación de alimentos. Ecolife Conservation trabaja en dos áreas para que las personas y la naturaleza puedan prosperar juntas: proporcionamos gratuitamente cocinas con bajo consumo de combustible a los pueblos indígenas que viven cerca de una reserva de mariposas monarca en Michoacán, México, y cultivamos y defendemos la acuaponía, un método de agricultura de bajo impacto en el que los peces y las plantas trabajan en forma simbiótica, que utiliza un 90% menos de agua y tierra. Hemos comprendido que la forma de salvar a los animales en la naturaleza es mejorando la agricultura y fabricando mejores cocinas.

El problema que estoy intentando solucionar

En todo el planeta, los animales están muriendo porque se destruye su hábitat, especialmente con la práctica de talar árboles para tener leña para cocinar con fogatas en casa. Estas fogatas también son peligrosas para los miles de millones de personas que se ven obligadas a cocinar de esta manera, porque causan enfermedades pulmonares que ocasionan más de tres millones de muertes prematuras cada año. Nos dimos cuenta de que podíamos ayudar a las personas y a los animales que viven cerca de ellas distribuyendo cocinas eficientes con ventilación en áreas con sensibilidad ecológica. Y como la agricultura comercial también requiere enormes extensiones de tierra y grandes cantidades de agua, alentar a los agricultores a que cultiven con acuaponía es otra forma importante de proteger el medioambiente.

El momento que despertó mi pasión por este proyecto

Siempre me interesó salvar a los animales salvajes y formé parte del grupo original que ayudó a rescatar a los majestuosos cóndores en California. Como muchos ecologistas, en esa época yo veía a los seres humanos como impedimentos para el auge de la vida salvaje. Pero después de mi retorno luego de años de trabajo ecológico en Madagascar, un ciclón devastó a las familias allí, incluido un niño con quien me había hecho amigo. Quise encontrar al niño y ayudarlo a él y a esas familias, pero no había ningún grupo ecológico dispuesto a financiar el esfuerzo, porque el dinero con el que contaban estaba designado exclusivamente a la fauna salvaje. Allí fue cuando me di cuenta de que las personas y los hábitats se deben considerar como entidades íntimamente conectadas. Fundé Ecolife Conservation en el 2003 para ayudar a salvar al mundo ayudando en forma conjunta a los seres humanos y a los animales.

Lo que desearía que otros supieran

La acuaponía se utilizó por primera vez hace más de 2,000 años, cuando las personas en lo que es ahora Tailandia comprendieron que atrapar peces en arrozales amplificaba sus cosechas y además les daba proteínas saludables, y los aztecas descubrieron que las plantas flotantes en los lagos hacían que los peces tuvieran agua más limpia. Eso se debe a que los desechos que producen los peces se convierten en una forma de nitrógeno que ayuda al crecimiento de las plantas, y las plantas más sanas luego purifican el agua de los peces.

En la era moderna, sin embargo, la acuaponía no se había practicado en escala comercial hasta hace poco. Nosotros lo hacemos en nuestro Centro de innovación, que funciona como centro de capacitación para otros y, con la utilización de muy poca agua y tierra, genera miles de lechugas arrepolladas que donamos a la comunidad. Hacer que el mundo pase de fogatas abiertas a cocinas ventiladas de bajo consumo de combustible también ayuda con el cambio climático. Si miles de millones de personas en todo el mundo tuvieran este tipo de cocinas, el efecto sería similar a eliminar de las calles todos los autos de Estados Unidos y de Europa.

Consejos para los que desean marcar la diferencia

Todos podemos ayudar al medioambiente si examinamos nuestros hábitos alimenticios. A mí me encantan las aves y la carne de res, pero sé que causan mucha destrucción de hábitats; entonces, hago que el componente central de mis comidas sean las verduras y uso las carnes como acompañante. Un delicioso trozo de carne de res a medio cocer, que antes era una comida completa, ahora se estira y se reparte entre varias: con huevos para el desayuno, sobre una pila de verduras para el almuerzo y con una gran ensalada para la cena. También es posible marcar una diferencia apoyando la agricultura sostenible en la comunidad, incluso ayudando a los granjeros locales a comprender los enormes beneficios ambientales de pasar a la acuaponía.

Por qué mi estrategia es única

Luchamos para que la acuaponía se convierta en una forma de cultivo comercial a gran escala. Recientemente creamos un gran sistema portátil para usar en regiones remotas del mundo. Educar a los niños en edad escolar sobre la acuaponía también es fundamental para el futuro de esta técnica, por lo que hemos provisto pequeños kits a cientos de escuelas. Las miles de cocinas que hemos regalado —lo que ha salvado a millones de mariposas en México— fueron diseñadas con la cultura local en mente. Los residentes están acostumbrados al sabor de los alimentos cocidos al fuego. Por eso, usamos leña como combustible, pero en una cocina que consume un 60% menos que cuando se cocina a fuego abierto, y eso preserva cientos de miles de árboles. Luego de varios años, tenemos un índice de adopción de más del 90%. Conocemos todas estas cifras porque nuestro programa está certificado por un grupo independiente que mide el impacto real que tenemos en el mundo.