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Sayu Bhojwani

Fundadora y presidenta de New American Leaders Project.

“Al ayudar a estadounidenses de primera y segunda generación a prepararse para participar como candidatos en las elecciones, estamos trabajando por una democracia más justa y multirracial”.

In English | Fundé la organización New American Leaders (NAL) hace ocho años, a la edad de 43. Nuestra misión es reclutar y capacitar a líderes inmigrantes para que se postulen y ganen puestos políticos, y cuestionar las suposiciones sobre quiénes deben liderar nuestra democracia. Más de 600 personas de todas las edades, formación y origen —entre ellos, muchos candidatos no tradicionales, como ciudadanos recientes, estudiantes universitarios de primera generación, trabajadores sindicales y quienes en algún momento estuvieron indocumentados— han tomado nuestros cursos de capacitación; casi el 10% tienen ahora puestos políticos que ganaron por elección o nombramiento. Al ayudar a estadounidenses de primera y segunda generación a prepararse para participar como candidatos en las elecciones, estamos trabajando por una democracia más justa y multirracial. Queremos que la mayor cantidad posible de gente comprenda que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de hacer que la democracia funcione para todos y no solamente para unos pocos elegidos.

El problema que estoy intentando solucionar

Crecí en Belice, y vine por primera vez a Estados Unidos a estudiar en University of Miami en Coral Gables, Florida. No pensé que fuera a quedarme, pero me cautivó el país y sus oportunidades. En el camino que transité hacia la ciudadanía estadounidense (voté por primera vez el histórico 11 de septiembre del 2001), se intensificó mi compromiso con Estados Unidos y sus ideales democráticos. Pero también vi que nuestro sistema político no refleja la variedad de género, clase y origen étnico que existe en este país. Estados Unidos tiene la población de inmigrantes más grande y diversa de su historia; sin embargo, el 81% de los integrantes del Congreso actual son blancos y el 81% son hombres. Incluso a nivel estatal y local, solo el 2% de más de 500,000 bancas está ocupado por latinos o personas de origen asiático y de las islas del Pacífico, los dos grupos más grandes de inmigrantes.

En algunos casos, a los inmigrantes los están llamando animales, pandilleros, terroristas y vividores. En realidad, los inmigrantes abren muchas pequeñas empresas, son menos propensos que los estadounidenses nativos a cometer delitos, invierten con entusiasmo en su educación y contribuyen a los fondos públicos con el pago de muchos impuestos. Nadie cree más en la democracia de Estados Unidos que los inmigrantes, porque hemos luchado mucho para llegar aquí. Uno de cada 5 estadounidenses es inmigrante o hijo de inmigrantes. Sin nuestra participación, la democracia no es una democracia inclusiva.

El momento que despertó mi pasión por este proyecto

Para el año 2008, ya había trabajado en temas de inmigración mucho tiempo, incluido el tiempo que me desempeñé como la primera Comisionada de  Asuntos de Inmigrantes de la ciudad de Nueva York. Cuando fundé NAL, estaba cansada de ver que no era gente como nosotros quien tomaba decisiones sobre gente como nosotros. Hasta que los líderes de un país no reflejen las experiencias de gente como yo, el cambio todavía está lejos. Para crear mejores políticas para nuestras comunidades teníamos que postularnos nosotros como candidatos.

Consejos para los que desean marcan la diferencia

A menudo, cuando alguien tiene una idea sobre lo que quiere cambiar, visualiza algo que no existe, pero primero es necesario convencer a otros de que hay un problema que requiere solución. Y no hay que desistir solo porque los demás no ven lo que uno ve. Hacer realidad una idea es mucho más fácil si podemos ir a buscar a otros donde se encuentran y los guiamos en el trayecto hasta donde estamos nosotros.

Las dificultades que moldearon mi vida

Soy hija de refugiados, producto de la dominación colonial británica, que se vieron desplazados cuando se dividió la India y terminaron en América Central. Crecí en una familia que sintió mucha inseguridad sobre su lugar en el mundo. Trabajaron para lograr la estabilidad financiera, pero no sentían que pertenecían a Belice desde el punto de vista político. No me alentaron a participar: veían la participación como un mal necesario, no como una forma de empoderamiento.

Además, durante mucho tiempo yo fui uno de los pocos indios en la escuela, así que también tenía una sensación de no pertenecer que ha formado profundamente la persona que soy.

Mi trabajo se centra en lograr la igualdad de oportunidades que sentí no eran similares para mí como mujer, como inmigrante asiática y como una persona de color.

Por qué mi estrategia es única

Cuando creé NAL, no existía una organización nacional enfocada en utilizar uno de los recursos naturales más robustos que tiene el país para la innovación y el liderazgo: nuestros ciudadanos estadounidenses más nuevos. Sentí que era hora de que los inmigrantes y las comunidades de color fueran candidatas, no solo votantes. A quienes se capacitan con nosotros los alentamos a usar sus habilidades como maestros, activistas, madres, ingenieros, abogados, trabajadores sociales o líderes de negocios para ser candidatos inspiradores y legisladores efectivos.

Mi primer libro, People Like Us: The New Wave of Candidates Knocking at Democracy’s Door, se publicará en octubre. Contiene muchas historias sobre diversos políticos locales y estatales de todo el país. La representante del estado de Arizona, Athena Salman, es un buen ejemplo. Athena creció en Phoenix, en una familia de inmigrantes palestinos, latinos y europeos. Cuando su madre la llevó a Washington D. C. para la Marcha por la Vida de las Mujeres en el 2004, Athena vio el poder de la voz del pueblo. Esa experiencia la marcó como una organizadora comunitaria y representante sindical. En el 2015 completó la capacitación del NAL y en el 2016, en su primera presentación como candidata, fue elegida para integrar la Cámara de Representantes del estado de Arizona.