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Un recorrido por la costa del lago Superior de EE.UU.

Explora la costa norte de Minnesota, con sus acantilados, olas, faros y la región forestal de Northwoods.

Ruta por carretera en Minnesota

Getty/AARP

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Uno de los viajes costeros por carretera más espectaculares de Estados Unidos no está junto al Atlántico o el Pacífico, sino a lo largo de la silvestre costa norte del lago Superior, en Minnesota. De la ciudad portuaria de Duluth, un centro de transporte industrial desde el siglo XIX, la carretera 61 bordea 151 millas de costa rocosa a la frontera canadiense. Este recorrido de ida y vuelta incluye uno de los faros más emblemáticos de Estados Unidos, un impresionante mirador a 300 pies de altura sobre las aguas cristalinas del lago y un pintoresco puerto que te hará pensar que estás en Nueva Escocia, no en Minnesota.

El paisaje junto a la carretera es un gigantesco bosque boreal interrumpido solo por la ocasional y dramática imagen del lago, o la cascada de un río que se vierte en él, a menudo produciendo olas lo bastante grandes como para surfear. Las oportunidades de remar y hacer senderismo se presentan casi en cada milla, pero con los encantadores pueblos y las atracciones al borde de la carretera, el viaje puede ser tan emocionante o relajado como quieras.


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Duluth tiene un pequeño aeropuerto regional con aproximadamente media docena de vuelos diarios, pero es mejor tomar un vuelo al aeropuerto internacional de Minneapolis, que es mucho más grande, tiene más opciones y, probablemente, tarifas más bajas. Alquila un auto allí y estarás en Duluth, 158 millas al norte, en unas 2.5 horas. En otoño, cuando las hojas alcanzan su color más intenso, no tomes la carretera interestatal 35 (la ruta más rápida) y opta por la sinuosa carretera 35 de Wisconsin, que puedes tomar al otro lado del río St. Croix, cerca de Stillwater y Oak Park Heights. Esta ruta escénica le añadirá una hora al trayecto, pero la recompensa es uno de los más espectaculares despliegues de color de hojas del país en un relajado y boscoso rincón de Wisconsin.

Velero en el puerto de Duluth Minnesota

Getty Images

Duluth

1º día: Duluth a Silver Bay (55 millas)

Duluth merece su propio fin de semana largo, pero para conocer el sabor de la ciudad en medio día, dirígete a Canal Park, una península entre el lago Superior y el río St. Louis. Allí, los antiguos edificios de las fábricas se han convertido en tiendas, restaurantes y hoteles. Una pasarela accesible para sillas de ruedas, llamada Lakewalk, ofrece impresionantes panoramas del lago Superior y de la emblemática luz del muelle norte del puerto de Duluth, que marca la entrada al canal de navegación de Duluth. Desde la pasarela puedes escuchar cómo las olas chocan con el embarcadero cercano y sentir el aire fresco que se desprende del agua fría del lago.

Para tener una mejor idea de lo que hay debajo de la superficie del agua, camina 15 minutos más allá del William A. Irvin Museum, un histórico barco de carga de hierro y mineral que puedes visitar, hasta el Great Lakes Aquarium (en inglés), dedicado a los ecosistemas de agua dulce, como los de los Grandes Lagos y sus alrededores. Es una actividad perfecta para los viajes multigeneracionales, ya que brinda una introducción divertida e informativa sobre el entorno que vas a atravesar.

A la hora de almorzar, cómete un sándwich en Northern Waters Smokehaus (en inglés), cerca de la pasarela Lakewalk. El restaurante ahúma el pescado en sus instalaciones, desde salmón del Atlántico hasta trucha del lago Superior y pescado blanco, así como varias carnes. Y el precio es razonable para una comida tan excepcional.

Cuando estés listo para salir de la ciudad, solo tendrás que recorrer 55 millas por la costa a lo largo de la carretera 61, así que tómate tu tiempo. A unas 40 millas, en el Parque Estatal de Gooseberry Falls (en inglés), pasea por senderos accesibles para admirar las cascadas del río Gooseberry que desembocan en el lago Superior. Unas 6 millas más adelante, no te pierdas el faro de Split Rock, una espectacular estructura de ladrillo situada en lo alto de un acantilado de 130 pies. El edificio, en servicio desde 1910 hasta 1969, es uno de los faros más visitados del país. Caminos pavimentados y rampas conducen al centro de visitantes, a la casa del farero y al edificio de las señales de niebla; desde allí, deberás ascender 22 escalones para llegar a la plataforma de observación. Sin embargo, la mejor vista del faro es desde el campamento del parque, cerca de la orilla del lago. El camino desde la entrada del campamento hasta la playa no es apto para sillas de ruedas porque es una mezcla de grava y tierra, pero es una caminata fácil (un cuarto de milla, más o menos) hasta la playa desde donde podrás apreciar impresionantes vistas del faro.

Dónde alojarte: si quieres una opción de alojamiento básico con habitaciones con adaptaciones para sillas de ruedas, reserva el AmericInn by Wyndham, de precio moderado, en Silver Bay, a unas 10 millas por la carretera del faro de Split Rock.

Casas frente a un lago

Alamy Stock Photo

Grand Marais

2º día: Silver Bay a Grand Marais (55 millas)

Empieza el día con un corto viaje de 2 millas por la carretera 61 hasta Palisade Head, una impresionante formación rocosa que se alza por encima del lago Superior. El serpenteante y empinado camino hasta el mirador está pavimentado y, por lo tanto, es manejable para la mayoría de los vehículos de pasajeros, y ofrece unas vistas espectaculares del lago. Es probable que disfrutes la mayor parte de las vistas desde el auto, porque los senderos no están pavimentados y son solo para los más valientes, ya que atraviesan los bordes de los acantilados de 300 pies que son populares zonas de cría para los halcones peregrinos. Si te paras al borde de un acantilado en este mirador, uno de los más altos en muchas millas, sentirás el viento en la cara y entenderás de inmediato por qué las aves rapaces remontan el vuelo desde aquí.

Para ver el lago al nivel del agua, ve a la entrada principal del Parque Estatal de Tettegouche (en inglés), a menos de 2 millas por la carretera. El centro de visitantes ofrece un buen descanso para ir al baño, así como un rápido paseo hasta una playa cubierta de piedrecillas, con vistas al lugar donde el río Baptism desemboca en el lago Superior, que en ocasiones produce pequeñas olas estacionarias, dependiendo del caudal del río. El parque alberga una serie de cascadas que se vuelcan en el río, entre las que se destaca High Falls, y 23 millas de senderos (la mayoría son de moderados a difíciles, pero las personas acostumbradas a hacer senderismo pueden recorrer muchos de ellos).

Después de conducir otras 51 millas llegarás a Grand Marais (en inglés), una ciudad junto al lago con uno de los puertos más bucólicos de la costa norte. Verás muchos veleros atracados y gaviotas graznando en las rocas. Justo antes de entrar al pueblo, haz una parada en la North House Folk School, que ofrece clases (muchas de ellas de un solo día) y programas sobre los oficios y artesanías de la región Northwoods (en inglés), desde cestería hasta construcción de barcos. Una pequeña tienda vende artículos hechos a mano, como tazones de madera de abedul y platos pintados a mano con elaborados diseños florales.

Una buena opción para cenar: el Taproom de Voyageur Brewing Company, un favorito de la zona que sirve cervezas de elaboración casera y excelente comida informal estilo pub, como tacos de pescado y pizzas, a precios razonables (platos principales de $10 a $15). Si quieres algo más elegante, que no sea caro, cena en la terraza del Angry Trout Cafe y contempla la puesta de sol.

Dónde alojarte: el Mayhew Inn, un hotel boutique del centro de la ciudad, de precio moderado, tiene vistas al agua y está lleno del encanto y sabor de la región forestal Northwoods. Si quieres habitaciones con acceso para silla de ruedas, elige el Aspen Lodge, de 40 habitaciones, otro establecimiento de precio moderado situado en el extremo oriental de la ciudad. 

Grand Portage

Alamy Stock Photo

Grand Portage Loop

3º día: circuito de Grand Marais a Grand Portage (70 millas de ida y vuelta)

Empieza la mañana desayunando en el Blue Water Café, un establecimiento local con un ventanal al frente con vistas al puerto. Al disfrutar de una taza de café aquí, con los veleros atracados en el puerto y la niebla que llega desde el lago, te parecerá que estás tomando tu café matutino en la costa de Nueva Escocia y no en Minnesota.

Conduce 35 millas hacia el norte hasta Grand Portage y pasa la mayor parte del día en el Monumento Nacional de Grand Portage (en inglés), el antiguo emplazamiento de una crucial ruta comercial por tierra cerca de una serie de cascadas y rápidos en el río Pigeon. La ubicación junto al lago se convirtió en un centro comercial importante tanto para los indoamericanos como, más tarde, para los europeos. Cuando los europeos llegaron a Norteamérica, se convirtió en sede de la North West Company, que ayudó a transportar miles de toneladas de pieles a Europa. En la actualidad, el monumento alberga un centro de patrimonio que ofrece un excelente panorama general de su historia.

El monumento es más una exposición viva que una muestra estática de objetos de museo (aunque también los tiene). Podrás recorrer el antiguo depósito de la North West Company, que incluye un gran salón en el que los accionistas de la compañía se reunían en su asamblea anual a finales del siglo XVIII y en el siglo XIX. Existe incluso un almacén en el que, hoy en día, puedes ver a los artesanos haciendo demostraciones de carpintería, tallado y tonelería. Una colección de impresionantes canoas de madera en el depósito puede inspirarte a explorar la otra famosa joya de la zona, el Boundary Waters Canoe Area Wilderness (lo cual es posible, pero necesitarás unos cuantos días más).

Grand Portage está en la frontera con Canadá, así que, una vez que hayas explorado a tu gusto todo lo referente a los comerciantes de pieles del siglo XIX y a las costumbres ojibwa, puedes volver a Grand Marais.

Dónde alojarte: regresa al Mayhew Inn para pasar la noche y luego vuelve a Duluth por las carreteras 1 y 2 de Minnesota y a Minneapolis por la I-35.


Ryan Krogh es un escritor y editor independiente que vive en Austin, Texas, su trabajo ha aparecido en numerosas publicaciones, como Garden & Gun, GQ y Scientific American. Fue editor de Outside por casi una década. De adolescente, pasó muchos veranos haciendo senderismo (y remando) por la costa norte del lago Superior y todavía vuelve allí con frecuencia.