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Museos únicos en San Francisco

Explora el arte asiático, la diáspora africana, la historia judía y más en esta ciudad llena de diversidad.

Persona toma fotos de una escultura con forma de tigre de color rojo

Liu Yilin/Xinhua via Getty Images

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Esta ciudad no solo tolera a las personas de distintos orígenes, sino que las celebra. Desde sus inicios en la época de la fiebre del oro, cuando llegaron a la ciudad personas de distintas etnias provenientes de todas partes del mundo, la tradición de San Francisco ha sido acoger con brazos abiertos a los recién llegados. El área de la bahía ha sido conocida desde esos primeros días como un lugar de diversidad étnica, y más recientemente como un centro de sofisticación cultural.

En estos tres museos locales, que se encuentran a corta distancia entre sí, aprenderás sobre las culturas que ayudaron a definir San Francisco. En ellas se destacan algunas de las comunidades más vitales de la ciudad a través de la exploración de sus raíces globales, sus desafíos históricos y sus logros contemporáneos.

Museo de Arte Asiático

Inaugurado en 1966, luego de recibir la donación de miles de objetos, el Museo de Arte Asiático (Asian Art Museum, AsianArt.org) se trasladó en el 2003 del Young Museum al Civic Center, cerca de la alcaldía. Ocupa el edificio de 1917 de estilo arquitectónico beaux arts en el que anteriormente se ubicaba la biblioteca principal de la ciudad. El museo ha añadido espacio para exposiciones especiales en los últimos años, y hay más planes de ampliación para el futuro. Habrá un nuevo pabellón y una terraza de arte que alojarán instalaciones de arte de gran tamaño, como una gran escultura de Ai Weiwei.


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Ubicación: 200 Larkin St.​

Cómo llegar: estaciona en el Civic Center Garage, a una media cuadra, en 355 McAllister St. También puedes tomar el tren BART hasta la estación Civic Center, a aproximadamente dos cuadras del museo.​

Visitas: de jueves a lunes (cerrado el día de Año Nuevo, el Día de Acción de Gracias y el día de Navidad).

Entrada: $15 para adultos; $10 para adultos de 65 años o más.

Accesibilidad: hay un área para dejar o recoger a pasajeros frente al museo para quienes tienen problemas de movilidad. El museo es totalmente accesible y se puede llegar a todos los pisos por ascensor. Tiene sillas de ruedas disponibles (por orden de llegada) en forma gratuita.

El museo alberga una extensa colección permanente —más de 18,000 objetos que abarcan 6,000 años y todas las regiones de Asia— con alrededor de 2,000 objetos en exposición. Verás armaduras, artículos de bronce, cerámicas, una montura gigantesca de elefante hecha de plata, joyas, proyectos de video multimedia, pinturas, textiles, armas e incluso una reconstrucción de un salón zen de té japonés. Los títeres balineses y una colección de dagas indonesias son especialmente populares. “También tenemos algunas joyas antiguas fascinantes, que son, literalmente, el arte más antiguo de San Francisco”, dice Zac Rose, un vocero del museo.

Todo eso, más quince obras maestras de varias partes de Asia, como una figura del siglo XIX de un buda sentado en su trono y con una corona, sobre un pedestal cubierto de joyas, proveniente de Birmania. Un bodhisattva tallado en piedra del siglo XII que representa compasión, de la era de la dinastía Song de China, se conserva magníficamente a pesar de su antigüedad. Estas obras maestras te permiten explorar la diversidad y el alcance de la colección sin sentir que debes verlo todo. “Cuando entras en una galería, no dudas sobre cuál es la obra de arte más importante”, dice Jay Xu, director ejecutivo del museo. “Te sientes atraído hacia ella para emprender tu viaje de descubrimiento”.

El museo también tiene exposiciones únicas que representan su misión, parte de la cual es explorar la relevancia global de Asia, dice Xu. “Hicimos un espectáculo sobre el impresionismo y el arte japonés porque todos los impresionistas franceses estuvieron influenciados o inspirados por los artistas japoneses”.

Consejo de expertos: no te pierdas el icónico tesoro del museo: una antigua nave china de bronce con forma de rinoceronte en la galería Ancient China (Antigua China) en el tercer piso. Los pliegues de la piel del animal y sus orejas alertas sugieren que el artista había visto un rinoceronte, los cuales existían en China cuando se esculpió esta pieza, hace más de 3,000 años. “Es única en el mundo”, dice Xu.

Exhibición en el Museo de la Diáspora Africana en San Francisco, California

San Francisco Chronicle/Hearst Newspapers via Getty Images /

Museo de la Diáspora Africana (MoAD)

Concebido a fines de la década de 1990 como un museo de arte contemporáneo para explorar la experiencia de los negros en Estados Unidos, el Museo de la Diáspora Africana (Museum of the African Diaspora, MoADSF.org —en inglés—) amplió su enfoque antes de su inauguración en el 2005 a fin de incluir la diáspora africana de todo el mundo. Está ubicado en Mission Street, en el distrito South of Market, a aproximadamente una milla del Museo de Arte Asiático. Su elegante fachada de vidrio permite que los transeúntes echen un vistazo a su interior —una forma de invitar a todos a que entren— y revela un mosaico de fotografías de tres pisos de altura que componen el rostro de una joven ghanesa.

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Ubicación: 685 Mission St.​

Cómo llegar: puedes estacionar cerca, en 125 Third St. Garage o en Tower Valet Parking, 680 Mission St. El museo está a tres cuadras de la estación Powell Street del tren BART.​

Visitas: de miércoles a domingo (cerrado los feriados principales).

Entrada: $12 para adultos; $6 para adultos de 65 años o más.

Accesibilidad: el MoAD cumple con los requisitos de la ley ADA y es totalmente accesible. Los ascensores llegan a todos los pisos. Hay una silla de rueda disponible (por orden de llegada) en forma gratuita.

Anímate a entrar. El amable personal te dará la bienvenida a este museo de tres pisos, afiliado al Instituto Smithsoniano, donde la luz del sol se derrama por los ventanales en los días despejados. Es un espacio moderno y luminoso; el museo se rediseñó en el 2014 y adquirió un ambiente más fresco y contemporáneo.

A medida que exploras las galerías, los salones y las tiendas, verás exposiciones que se concentran en la rica herencia cultural de la diáspora africana, desde Estados Unidos hasta el Caribe y Brasil. Sus exposiciones temporales incluyen a artistas como David Huffman, cuya muestra “Terra Incognita” de pinturas futurísticas inspiradas en la ciencia ficción se presenta hasta septiembre.

Entre las exposiciones anteriores —que pueden verse en moadsf.org (en inglés)— se cuentan “Finding the I in Diaspora”, una colección de fotografías íntimas de personas de todo el mundo que forman parte de la diáspora africana. Estas imágenes se incluyen en el mosaico de fotografías que acoge a los visitantes al entrar al museo.

Aimee Allison, fundadora del grupo nacional She the People, una influyente red política para mujeres de color, recuerda la primera vez que vio el mosaico de fotografías: “Está compuesto por muchas, muchas personas diferentes y rostros diferentes. Es profundo. La pieza me sobrecogió —el tamaño, el sentido de cuán diversas son las personas en la diáspora de la raza negra, cuán poderosas, cuán bellas, cuán impactantes”.

Allison describe el MoAD como un “centro de gravedad” para la comunidad. “Para mí, el Museo de la Diáspora Africana ha sido un lugar de encuentro que ha fomentado conversaciones entre artistas e intelectuales”, dice. “Creo que se adelantó a su época, y ahora está en su momento de mayor relevancia, porque hay una mayor apreciación sobre cuán centrales e importantes son la expresión, la creatividad y la resiliencia de los negros en la historia de Estados Unidos”.

Consejo de expertos: los eventos especiales, desde paneles de debate hasta charlas de artistas y demostraciones de cocina, le dan vida al museo. Si puedes, considera hacer tu visita en horarios que coincidan con alguno de estos eventos (consulta el calendario en línea).

Fachada del Museo Judío Contemporáneo en San Francisco

Smith Collection/Gado/Getty Images

Museo Judío Contemporáneo (CJM)

Fundado en 1984, el Museo Judío Contemporáneo (Contemporary Jewish Museum, theCJM.org —en inglés—), se trasladó a un nuevo e imponente edificio en el 2008, a una cuadra del MoAD, también en Mission Street. Diseñado por el famoso arquitecto Daniel Libeskind —en inglés—, no hay otro edificio así en la ciudad. Desde afuera, parecería que desde el cielo hubieran caído formas geométricas que aterrizaron sobre sus vértices. Por dentro, los dos pisos principales y las tres galerías desafían la tradición con espacios de formas poco convencionales, como la Stephen and Maribelle Leavitt Yud Gallery, ubicada entre la planta baja y el elevado piso superior. Esta galería intermedia tiene la forma de la letra hebrea yod, una especie de trapezoide.

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Ubicación: 736 Mission St.​

Cómo llegar: estaciona en el garaje público Jessie Square en 223 Stevenson St. (al salir de los ascensores del estacionamiento estarás en la plaza, frente al museo). O toma el tren BART; el museo está a dos cuadras de la estación Powell Street.

Visitas: de jueves a domingo (cerrado el día de Año Nuevo, el primer día de la Pascua judía, el Día de la Independencia, Rosh Hashanáh, Yom Kipur y el Día de Acción de Gracias).

Entrada: $16 para adultos; $14 para adultos de 65 años o más.

Accesibilidad: las personas con problemas de movilidad pueden subir y bajar del auto al frente del museo, y el garaje cuenta con estacionamiento accesible. El museo es totalmente accesible, con ascensores. Hay sillas de ruedas disponibles (por orden de llegada) en forma gratuita. Los directorios tienen letras grandes para asistir a las personas con discapacidad visual.

Construida originalmente como una central eléctrica a fines de la década de 1880, la estructura de acero azul sirve como un puente entre el pasado y el presente; la fachada conservada de ladrillo evoca la historia del vecindario South of Market. El diseño se alinea con la idea judía de reverencia por la tradición y el compromiso moderno del CJM a la exploración intelectual y la innovación artística.

Kerry King, directora de operaciones, dice que el museo pone una “lente judía sobre el arte”, pero no es solo para judíos. Alrededor de la mitad de los visitantes no lo son, dice.

Adam Hirschfelder, gerente de programas para el Commonwealth Club, un foro de asuntos públicos con sede en San Francisco, señala que el “significativo y bello edificio” del CJM simboliza la importancia histórica de la comunidad judía en San Francisco.

Los judíos perseguidos en Europa hallaron refugio en la ciudad, observa Hirschfelder, al punto que, en la sinagoga más antigua de San Francisco, Sherith Israel, hay un vitral con la imagen de Moisés con los Diez Mandamientos y al fondo se observa el Half Dome (la “media cúpula”) del Parque Nacional Yosemite. El mensaje: para muchos judíos contemporáneos, San Francisco es la tierra prometida.

Al igual que el MoAD, el CJM no cuenta con una colección permanente. Algunas exposiciones honran a figuras judías influyentes o populares —Stanley Kubrick, Gertrude Stein y Amy Winehouse, por ejemplo—, mientras que otras atraen con temas como “Veiled Meanings: Fashioning Jewish Dress” (Significados ocultos: diseños de la vestimenta judía). Algunas tratan de la historia judía, como una exploración del movimiento kibutz; otras son puramente entretenidas, como una exposición del 2014 sobre el juego chino mahjong y cómo fue ampliamente adoptado por las mujeres judías a partir de la década de 1930.

En el 2020 el museo presentó una muestra sobre Levi Strauss, el pionero de San Francisco. El inmigrante alemán llegó a la ciudad en la década de 1850 donde abrió una tienda de alimentos secos. Luego ayudó a crear y comercializar los famosos “blue jeans” (jeans azules), que se convirtieron en un fenómeno internacional. “Se trata de contar una historia de inmigración judía”, dice King, “pero también es clásicamente estadounidense. Está arraigada en la trama cultural de San Francisco, y además es la historia de los blue jeans. De modo que es universal”.

Consejo de expertos: no te pierdas la galería Yud, donde 36 ventanas en forma de rombo crean una luz natural fabulosa y brindan inspiración, dice King. “En la cultura judía, los múltiplos de 18 se consideran buena suerte, por lo que las 36 ventanas son buena suerte por partida doble”, agrega. “La galería se diseñó con gran acústica, así que es el lugar perfecto para disfrutar de una charla o una actuación. Si te encuentras allí y el lugar está en silencio, no tienes más que cantar unas pocas líneas de alguna canción favorita. ¡No quedarás decepcionado!”.

Michael Shapiro, un escritor independiente residente en el área de la bahía de San Francisco, ha colaborado con National Geographic Traveler, el San Francisco Chronicle, The Washington Post y muchas otras publicaciones.