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Qué hacer y ver en las cataratas del Niágara

Parques, bodegas y un famoso teatro completan la visita a esta maravilla de la naturaleza en Canadá.

Turistas observan cómo cae el agua en las cataratas del Niágara

PitK / Alamy Stock Photo

La excursión Journey Behind the Falls.

Lo último por la COVID-19

In English | Mantente informado de las últimas restricciones relacionadas con la pandemia en Canadá (en inglés). El país abrió sus fronteras el 9 de agosto, aunque los visitantes de EE.UU. que llegan por tierra o aire deben mostrar comprobante de vacunación contra la COVID-19, que se puede cargar a través de la aplicación ArriveCAN (en inglés) o el portal por internet para evitar la cuarentena de dos semanas al llegar. De todos modos, antes de entrar al país todos los viajeros deben presentar un resultado negativo en la prueba molecular de detección de COVID-19. Para poder regresar a EE.UU. en avión, deberás tener un resultado negativo en la prueba de detección de COVID-19 o documentación que compruebe que te recuperaste de la COVID-19 en los últimos tres meses. Ontario actualmente impone restricciones de capacidad (en inglés) en los restaurantes, los paseos en embarcación y otras atracciones turísticas.

Al admirar el inmenso volumen de las espumantes aguas bravas que caen por Horseshoe Falls en Ontario, una de las cascadas que integran las cataratas del Niágara (en inglés), es asombroso pensar que algunos se han abstenido de ir a la plataforma de observación para sentir a esta maravilla desde adentro de un barril que lanzan desde el borde de la cascada.

La famosa historia de las cataratas atrae a los temerarios —entre ellos Annie Taylor, quien se lanzó aguas abajo en un barril en busca de la fama en el año 1901—, y las cataratas han sido un destino favorito para turistas y recién casados durante más de 150 años. Las cataratas del Niágara además son increíblemente bellas con sus tres saltos que se unen para crear una bruma constante. En el agua se suele reflejar un arcoíris que forma un puente etéreo entre Estados Unidos y Canadá.

El río Niágara separa los dos países, y los poblados en ambas orillas se llaman Niagara Falls. Las cataratas están en el medio, el lado canadiense tiene la cascada Horseshoe Falls y el lado estadounidense tiene las cascadas American Falls y Bridal Veil Falls.

El lado de Ontario, que está a poco más de una hora por carretera desde Toronto y a 30 minutos desde Buffalo (Nueva York), supuestamente ofrece mejores vistas que el lado de Nueva York. También es casi totalmente accesible, ya que muchas de las atracciones, hoteles y restaurantes son aptas para los turistas con problemas de movilidad. Además, pasar al lado canadiense te ofrece un descuento automático del 25% en todo, desde las entradas hasta las degustaciones de vino, gracias al tipo de cambio favorable.

Y si las cataratas no te asombran como a otros, no temas: hay mucho más que hacer aparte de ver 681,000 galones de agua precipitándose 170 pies por segundo. Aquí presentamos algunas ideas para pasar dos o tres días en la península del Niágara.

Macizos de flores en el Jardín Botánico de Niágara

Don Johnston_ON / Alamy Stock Photo

Jardín botánico Niagara Parks Botanical Gardens.

Qué hacer

Conoce la historia. Un buen sitio donde comenzar es el Niagara Falls History Museum (en inglés), cuyas exposiciones explican cómo se formaron las cataratas y el río durante la última edad de hielo —hace unos 12,000 años—, así como el rol que tuvo la región en la guerra de 1812 (el museo del centro está cerca del campo de batalla Lundy's Lane Battlefield, donde se libró una de las batallas más sangrientas de la guerra).

Vive a pleno las cataratas. Para sumergirte plena y literalmente en la experiencia de las cataratas, ponte un impermeable de plástico y baja por el ascensor hasta la escarpadura del Niágara en la excursión Journey Behind the Falls ($12.40 U.S.) (en inglés) detrás de la cortina de agua. Entrarás a los túneles horadados en el lecho de roca, en la base de la cascada Horseshoe Falls, para sentir la estruendosa vibración y oír el rugido incesante del agua que cae por el borde. Anímate a salir a la plataforma de observación superior, que es accesible, y déjate besar (mejor dicho, empapar) por la rociada del salto de agua que está detrás de ti.

Los que tienen tendencia a la claustrofobia tal vez prefieran un paseo en catamarán con Niagara City Cruises by Hornblower ($25) (en inglés). Estas embarcaciones grandes y estables pasan por las cascadas American Falls y Bridal Veil Falls para sumergirse en la rociada debajo de Horseshoe Falls. Cierra los ojos e imagínate lo que sintió Annie Taylor después de su hazaña, considerando que tenía más de 60 años cuando se metió en el barril. En el catamarán hay sillas de ruedas que se asignan por orden de llegada (solo para la cubierta inferior) y pueden pedirse en la caseta del funicular en la base de Clifton Hill.

Explora los parques del Niágara. En cualquier dirección desde las cataratas, encontrarás áreas verdes preservadas que corren paralelas al río Niágara. Los visitantes activos pueden caminar o recorrer en bicicleta el sendero Niagara River Recreation Trail, que se extiende 33 millas entre Fort Erie y Niagara-on-the-Lake. Pasarás atracciones turísticas, como el parque Niagara Glen, con 2.5 millas de senderos que descienden desde el extremo superior de la escarpadura del Niágara hasta un bosque templado caducifolio en el que los árboles de las tulipas (un tipo de magnolia) crecen cerca de la orilla del río.

A lo largo del sendero hay puntos turísticos accesibles para personas con discapacidades, como Whitewater Walk, una pasarela de madera de un cuarto de milla con carteles interpretativos, adyacente a los aterradores rápidos clase VI que surcan la garganta Niagara Gorge. Este es el sitio desde donde Lois Lane saltó al río para tentar a Clark Kent a revelar su identidad de superhéroe en Superman II.

Cerca de ahí también está el jardín botánico Niagara Parks Botanical Gardens (en inglés). Por los 99 acres de jardines bellamente mantenidos cruzan senderos de ladrillo anchos y planos, y también hay muchos sitios donde sentarse y admirar la flora. Además, tiene un conservatorio de mariposas ($13.60), donde más de 2,000 mariposas, como la mariposa roja (Cethosia biblis) y la mariposa morfo azul (Morpho menelaus), vuelan entre las plantas tropicales en flor y las estatuas románicas. Las dos atracciones permiten disfrutar de un momento tranquilo lejos de las multitudes de las cataratas.

Recorre bodegas. En los últimos 20 años la cantidad de bodegas de Ontario reguladas por VQA, la autoridad de denominación de origen (en inglés), aumentó aceleradamente de 44 a 185, de las cuales 95 están en la península del Niágara. Es muy entretenido pasar la tarde en dos o tres bodegas degustando los varietales de clima fresco como el riesling para los amantes del vino blanco y el cabernet franc para los que prefieren los tintos robustos.

Vineland Estates, a menos de 30 minutos por carretera desde las cataratas del Niágara, cerca del pueblo de Jordan, combina el encanto de una granja histórica menonita de los años 1840 con la gastronomía de moda "de la granja a la mesa" de su restaurante. Esta pequeña bodega elabora solo 52,000 cajas por año y degustarás sus variedades en el granero restaurado de 1877, que funciona como sala de degustación y tienda.

Si prefieres una experiencia más completa de visita guiada y degustación, prueba la bodega Peller Estates cerca de Niagara-on-the-Lake, a solo 13 millas al norte de las cataratas. La visita guiada Greatest Winery Tour ($29) es una experiencia educativa integral, que comienza en el viñedo, recorre la bodega y termina en el bar iglú 10Below Icewine Lounge. No puedes marcharte de Canadá sin probar el vino de hielo, un vino dulce que se produce al prensar uvas que se congelaron en la vid. (Se ofrecen visitas modificadas para los visitantes en sillas de ruedas. Para ver la lista completa de bodegas accesibles, visita accessibleniagara.com).

Visita Niagara-on-the-Lake. Este pueblo histórico en la ribera sur del lago Ontario es un canto al pasado con sus paseos en carruaje tirado por caballos y tiendas antiguas, como una botica y una tienda de dulces. Dedica tiempo a caminar para ver los edificios coloniales y la estatua del dramaturgo George Bernard Shaw en Queen Street, la calle principal de tres cuadras.

Niagara-on-the-Lake (en inglés) también es donde se encuentra el Shaw Festival Theatre, el segundo teatro más importante de Canadá. Este año hay espectáculos desde mayo hasta diciembre en tres teatros, además de un anfiteatro al aire libre, con asientos accesibles para sillas de ruedas.


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Comer y beber

Como todo lugar turístico, no faltan los restaurantes mediocres en las cataratas del Niágara, pero también es posible encontrar opciones deliciosas y únicas. Entre ellas está Tide & Vine Oyster House, con un menú relativamente caro, pero los mariscos son magníficos; la sala de té Queen Charlotte Tea Room, donde puedes deleitarte con una elegante cena ligera con té al estilo inglés (hay que hacer reservaciones) o bien escoger las opciones británicas más cotidianas, como el pescado y las papas fritas o el pastel de carne y riñón inglés; y Taps Brewhouse, con buena comida de bar, que incluye el poutine, el clásico plato canadiense de papas fritas, requesón y salsa de carne.

En el restaurante Table Rock House Restaurant tendrás una vista de la cascada Horseshoe Falls. El chef holandés Elbert Wiersema utiliza la mayor cantidad posible de alimentos locales, como vegetales de granjas cercanas y pescados de los Grandes Lagos.

Y si estás entre los muchos amantes del vino que llegan en bandada a esta región, no te pierdas la bodega Two Sisters Vineyards para disfrutar de una cena clásica con vino al aire libre en Kitchen 76, cuyo enorme patio mira hacia las vides productoras de vino. Toma tu copa de chardonnay no añejado en barril de roble y pasea por las vides antes de disfrutar los platos de la gastronomía italiana rústica.

Alojamiento

Los precios de los hoteles aumentan sideralmente durante la temporada alta (julio y agosto) aun con el tipo de cambio favorable. Considera viajar en las temporadas intermedias de primavera u otoño para conseguir mejores tarifas y encontrar menos multitudes. Otra manera de ahorrar es la de no pedir una habitación con vista a las cataratas, o ir en invierno. De hecho, para atraer a los turistas en enero y febrero, muchos hoteles incluyen desayuno u ofrecen un paquete romántico con vale para cenar y una botella de vino.

El Embassy Suites by Hilton Niagara Falls y el Niagara Falls Marriott Fallsview Hotel tienen buenas tarifas para mitad de semana en las temporadas intermedias, con precios entre $100 y $110 por noche para las habitaciones con vista a la ciudad. Ambos hoteles cuentan con restaurantes y habitaciones accesibles para personas con discapacidades. También está el Sterling Inn & Spa, un hotel boutique del centro cuyas habitaciones espaciosas se suelen conseguir por menos de $150 con desayuno incluido. Este hotel tiene un elegante restaurante: AG Inspired Cuisine.

Lisa Kadane es una periodista canadiense que escribe artículos de viaje y estilo de vida. Sus trabajos se han publicado en enRoute MagazineCNN TravelToday's Parent y otros.