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Evite los gérmenes en las habitaciones de hotel

Se esconden en los sitios que uno menos espera.

In English  | Lleva horas viajando y lo único que quiere hacer es registrarse en el hotel, echarse en la cama y encender el televisor. Entra a la habitación, pone la maleta en el suelo y echa una mirada a la habitación... Resplandece de limpia.

Vea también: 12 lugares donde se reproducen las bacterias.

A simple vista, claro. En realidad hay gérmenes en esas superficies, listas para atacar su cansado sistema inmunológico si no toma algunas precauciones sencillas y lleva consigo algunos productos que lo ayudarán a protegerse de esas “zonas peligrosas”, dice el Dr. Philip Tierno, director de Microbiología Clínica e Inmunología del Centro Médico Langone de New York University y autor de The Secret Life of Germs: Observations and Lessons From a Microbe Hunter (La vida secreta de los gérmenes: observaciones y lecciones de un cazador de microbios).

“Todo lo que han tocado muchas personas es básicamente lo peor”, dice Tierno, quien ha participado en muchas investigaciones encubiertas de las condiciones de los hoteles. Aún en los lugares más lujosos, Tierno ha encontrado E. coli, Candida albicans (el virus que causa la candidiasis), rhinovirus (que causan el refriado común), norovirus (ese terrible virus estomacal “de 24 horas”, que en realidad dura 48 horas) y más.

A continuación, la forma en que ve Tierno una habitación de hotel.

Zona peligrosa A: Lo que nunca se limpia

Cuidado con los picaportes, teléfonos, controles remoto, el radio reloj y el interruptor.

Entró en la habitación, prendió la luz y, quizás, tiró del picaporte para dejar entrar a su cónyuge. Lávese las manos ahora mismo.

“El picaporte interior de su habitación”, dice Tierno, “nunca lo limpian, ni el personal de servicio ni el personal que periódicamente hace limpieza profunda”.

Tierno sugiere llevar consigo toallitas de Clorox u otro desinfectante para limpiar los picaportes, el teléfono completo y el control remoto. Algunas habitaciones de hotel, dice, tienen controles remoto incrustados de comida de televidentes que lo utilizan mientras comen. El Dr. Charles Gerba, profesor de microbiología de la University of Arizona, coincide con Tierno. En sus estudios descubrió que el control remoto suele estar cubierto de E. coli.

Zona peligrosa B: El baño

El baño puede verse inmaculado, pero lo que está sucio no es lo que uno se imagina. El peor culpable es la parte inferior del asiento del inodoro. Es muy posible que esté plagado de E. coli.

“Los hombres levantan el asiento y las mujeres lo bajan, así que ambos tocan la parte más sucia del inodoro”, dice Tierno. Los que siguen al asiento en grado de suciedad: el botón o la manivela con que se tira de la cadena, y las llaves del lavabo. A todos esos sitios suelen pasarles un trapo, pero no los desinfectan.

El piso de la ducha es otra zona de peligro. Tierno sugiere nunca andar descalzo; los hongos o pie de atleta proliferan en el piso de las duchas, y el desagüe puede albergar bacterias.

También recomienda no darse un baño de inmersión. La bañera puede verse limpia, pero uno no sabe lo que habita en su superficie. Si insiste, dice Tierno, debe primero limpiar la superficie con cloro.

Y todo microbiólogo en Estados Unidos sabe que uno nunca debe usar el hidromasaje en una habitación de hotel. En un estudio realizado en el 2000, 100% de las muestras contenían virus peligrosos, incluso de los que causan infecciones del tracto urinario. ¿Por qué? Porque esos tubos jamás los desinfectan.

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Zona peligrosa C: Nunca se le ocurrirían estos sitios

Cuidado con la hielera, la carpeta de cuero sintético que contiene información sobre establecimientos cercanos y el menú del restaurante o servicio a las habitaciones, y los vasos que hay en el baño.

Los primeros dos artículos los tocan una y otra vez docenas de personas, pero nunca se lavan. ¿Y el tercero? Es uno de los más espeluznantes. En el curso de sus investigaciones encubiertas, Tierno ha visto a empleados usar el mismo trapo para limpiar el inodoro y los vasos. Dice que nunca debe beber de un vaso que no esté dentro de una envoltura herméticamente cerrada. Él viaja con su propio vaso.

Zona peligrosa D: La cama

Cuando entró en la habitación, ¿había un cubrecama de chintz sobre el lecho o una funda de edredón, blanca y planchada, al estilo europeo? Si es lo segundo, está de suerte, porque es probable que el hotel lave esas fundas. Pero si es lo primero, quítelo inmediatamente y téngalo guardado el resto de su estancia. Esos cubrecamas casi nunca se limpian. Las butacas tapizadas y las cortinas tienen el mismo problema. Nunca las limpian y albergan muchas bacterias.

Levante las sábanas y mire. Si encuentra pelos de cualquier tipo, Tierno recomienda cambiar de habitación. Él viaja con su propia sábana ajustable y no porosa que sirve de barrera contra las alergias. La utiliza si el hotel no usa una parecida, aunque hoy en día muchos hoteles revisten sus colchones de envolturas antialérgicas que cubren la superficie superior del colchón o el colchón entero.

Los colchones viejos pueden albergar un sinnúmero de células de la piel, descamación de la piel de animales, pelo de animales, polen, productos cosméticos, arena, polvo, sudor, hongos, esporas, partículas de alimentos y más, como bacterias y secreciones corporales. El norovirus, un tipo de virus estomacal, “puede sobrevivir bastante bien entre un huésped y otro, así que es importante que los hoteles cambien las sábanas”, explica Tierno.

Para que su estancia en un hotel no tenga malas consecuencias, el viajante tiene que estar consciente de los peligros. “El 80% de las enfermedades infecciosas se transmiten por contacto, directo e indirecto”, añade.

“Toser, estornudar, besar, hablar: todo eso es contacto directo. El contacto indirecto es tocar un mostrador o un teléfono y entonces tocarse la boca, los ojos, el interior de la nariz, una herida o un rasguño”, señala. “Así que lo mejor que puede hacer después de contaminarse las manos es lavárselas durante 20 o 30 segundos. Ese es el tiempo que toma cantar ‘feliz cumpleaños’ dos veces”.

Y quéjese si su habitación no está limpia.

“Tiene derecho a una habitación limpia”, insiste Tierno. Algunos hoteles ahora tienen habitaciones ‘verdes’ y habitaciones hipoalergénicas. Le puede decir al gerente: ‘Mire, tengo alergias’. Muchos viajeros se inhiben de pedir que le cambien cosas. No debe ser así”.

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