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Normas de etiqueta en torno a la vacuna contra la COVID-19: preguntas y respuestas

Les pedimos consejos a expertos en etiqueta y salud pública sobre cómo manejar las situaciones sociales difíciles de la pandemia.

Amistades conversan en una mesa mientras toman un café

GETTY IMAGES

In English | Cuando el coronavirus detuvo por primera vez la vida tal y como la conocemos, las pautas de conducta eran bastante sencillas. Por ejemplo, no reunirse con muchas personas y usar una mascarilla a la hora de salir. Ahora, muchos de nosotros estamos completamente vacunados y ansiosos por reunirnos con familiares y amigos, mientras que otros están esperando (y esperando) para obtener una cita para vacunarse.

Estas diferencias en el estado de vacunación están dando lugar a ciertas preguntas delicadas sobre las normas de etiqueta acerca de todo, desde la planificación de fiestas hasta conversaciones de carácter polémico sobre quién se vacunó, cuándo y cómo.

Para aclarar estas cuestiones, recurrimos a los expertos: un profesor de Bioética, consultores profesionales de buenos modales y una columnista de consejos sindicada.


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1. Te mueres por decirle a alguien que se está adelantando en la fila que tú no estás de acuerdo con lo que consideras un comportamiento egoísta. Qué importa un poco de franqueza entre amigos, ¿verdad?

En este caso, un poco de sinceridad puede no ser la mejor política. “Mantente al margen de la situación”, recomienda Lisa Grotts, una experta en etiqueta conocida como la “Golden Rules Gal” (la chica de las reglas de oro). La mayoría de los expertos que consultamos están de acuerdo con Grotts en que lo mejor es evitar este tipo de confrontación. Amy Dickinson, quien escribe la columna de consejos sindicada “Ask Amy” (Pregúntale a Amy), dice que no encara los temas relacionados con la pandemia en la misma forma en que brinda consejos directos sobre otros temas. “Decidí cambiar la óptica y finalmente adopté una actitud de ‘vivir y dejar vivir’”, advierte. “Yo he sido muy afortunada. He podido vivir lo que consideraría una vida normal. Como vivo en una zona rural, paso mucho tiempo al aire libre. Puedo disfrutar de la naturaleza y ver a otras personas afuera. Todavía conservo mi trabajo. Sin embargo, tengo familiares y amigos cercanos que han tenido experiencias profundamente diferentes con la pandemia y cuya actitud frente a la pandemia es profundamente diferente. Y yo respeto eso”.

“Hay muchas personas que tienen problemas de salud —tal vez una enfermedad pasajera o una situación duradera que no es claramente visible— y no necesariamente desean que los demás conozcan su situación”, señala Jodi RR Smith, presidenta y propietaria de Mannersmith Etiquette Consulting, con sede en Boston. Por lo tanto, tal vez preguntar si alguien pudo o no vacunarse puede sacar a relucir problemas de salud privados de los que preferirían no hablar.

2. Ahora que estás completamente vacunado, ya estás listo para comenzar a reunirte con amigos y familiares. ¿Cómo socializas cuando no todos se han vacunado?

El anfitrión es quien debe establecer las pautas, según Syndi Seid, propietaria de Advanced Etiquette, del área de San Francisco. “Por mi parte, pediría que todos estuvieran vacunados para que mis invitados estén tranquilos”, sugiere. ¿Una advertencia? Esto puede ser aceptable en un grupo pequeño de amigos, pero preguntar a quienes no conoces bien si se han vacunado o no —o a los compañeros de trabajo, por ejemplo— puede parecer indiscreto. Lo mismo sucede con preguntar quién ha tenido COVID-19.

¿Qué sucede si recibes una invitación que no incluye esa información? “Está bien que un invitado pregunte si todos se han vacunado. De esta manera, el invitado puede decidir si desea aceptar o rechazar la invitación”.

Smith señala que debemos tener en cuenta que si no tenemos ninguna información que indique lo contrario, debemos proceder como si las personas no se hubieran vacunado o como si hubieran recibido la vacuna pero aún podrían ser contagiosas. “En mi club de lectura hay siete personas y tres de ellas se vacunaron, pero los siete seguiremos usando mascarilla”, dice Smith, quien agrega que hasta que todos estén completamente vacunados, tendrá pautas “preventivas” muy claras para los invitados antes de reunirse. “Como anfitriona, digo lo siguiente: ‘Llueva o truene, vamos a montar el club de lectura en mi patio trasero. Si llueve, nos reuniremos en la terraza, debajo del toldo, así que pónganse ropa adecuada. Todos deben traer y usar una mascarilla. Voy a servir un refrigerio. Les pido que intenten no beber al mismo tiempo que los demás, de modo que solo una persona se quite la mascarilla a la vez. Normalmente, les daría a todos un gran abrazo, pero no habrá contacto físico hasta que todos estén completamente vacunados’”.

3. Tu hermano expresa abiertamente su opinión en contra de la vacunación y a ti te preocupa su salud y su seguridad. ¿Qué puedes hacer para que cambie de opinión?

No mucho, según Dickinson. “He estado escribiendo una columna de consejos durante 18 años, y si hay algo que sé es que no puedes controlar a los demás; solo puedes controlarte a ti mismo”. En este caso, eso significa que solo puedes vacunarte tú, pero no puedes obligar a nadie a hacerlo. A fin de cuentas, señala Grotts, “la responsabilidad recae sobre las personas que no se vacunaron”.

Sin embargo, también puedes controlar si interactúas o no con alguien que rehúsa vacunarse. Como dice Smith: “Si esta persona deja perfectamente en claro que no tiene planes de vacunarse, en este momento ese es su derecho. Pero tampoco necesito pasar tiempo con esa persona. O puedo estar con ella al aire libre y decirle: ‘Entiendo que no creas en la COVID-19, pero yo sí creo. Por lo tanto, si vienes, te pediré que me hagas el favor de ponerte una mascarilla’”.

Según Dickinson, lo fundamental es que puede ser necesario tener cierta tolerancia. “En mi opinión, si las personas se vacunan o no, es asunto suyo. La pandemia hizo aflorar en personas sensatas, amables y de buen corazón un lado que juzga y castiga”. Según Dickinson, no eres responsable de “la muerte de alguien” por no meterte en los asuntos ajenos.

4. Un familiar acaba de recibir la segunda dosis de la vacuna, lo cual es maravilloso. Pero publicar una foto del momento en que recibe esa segunda inyección parece un poco presumido cuando hay otros que todavía están esperando su turno… ¿verdad?

“Cuando comenzó el proceso de vacunación, había mucha desinformación y desconfianza sobre las vacunas”, advierte Smith. Como parte de una campaña de salud pública, era importante que todos los que se vacunaron en los primeros grupos lo dieran a conocer. Cada vez que veíamos que se vacunaban los integrantes del sector médico, era una indicación de que la vacuna era algo que deberíamos tomar en serio y aplicarnos en cuanto tuviéramos la oportunidad de hacerlo”.

Sin embargo, señala Smith, ahora hemos avanzado más, y si tú eres el que está listo para compartir la noticia de tu segunda dosis, es conveniente ser considerado. “Hay muchas personas que todavía están esperando poder vacunarse. Quisiera advertir a la gente que piense dos veces antes de publicar en las redes sociales. Deberías pensar: ¿ya se vacunaron la mayoría de mis amigos? ¿O se están levantando a las dos de la mañana para visitar un sitio web y conseguir una cita?”.


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5. Una conocida reveló por casualidad que consiguió una vacuna para su hijo de 16 años. Tú, con tus 50 años y todavía a la espera de la vacuna, te sientes molesto. ¿Tus sentimientos son injustificados o simplemente mezquinos?

Depende. “Parece obvio que si alguien se está adelantando en la fila —es decir, que no pertenece al grupo que puede vacunarse—, eso no está bien”, dice el Dr. Matthew Wynia, profesor de Medicina y director del Center for Bioethics and Humanities del Health Sciences Center de University of Colorado. “No es aceptable que mientas en el formulario y digas que tienes 65 años cuando en realidad tienes 45”.

“La dificultad que afrontamos es que con frecuencia las categorías de criterios de vacunación son un poco imprecisas, por lo que hay formas de distorsionar un poco la verdad y lograr vacunarse, aunque no se trate exactamente de una mentira. Es más difícil criticar a alguien por aprovecharse de una laguna, por ejemplo”. En un sistema totalmente justo, advierte Wynia, clasificaríamos a todos de acuerdo con su nivel de riesgo de morir y enfermar de gravedad así como su probabilidad de transmitir el virus, y luego procederíamos según corresponda. “Pero como eso no es algo práctico, terminamos creando categorías, y habrá cierta imprecisión”. Siempre que sea posible, intenta aceptar que existen situaciones poco claras y que no es responsabilidad tuya corregir la forma en que otros pueden percibirlas o comportarse ante ellas.

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