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Esto es lo que se siente con un derrame cerebral

Varias personas que sufrieron un derrame cerebral cuentan las señales de advertencia y los síntomas.

Personal médico mira una pantalla con imágenes del cerebro de un paciente

UNIVERSAL IMAGES GROUP EDITORIAL/GETTY IMAGES

In English | Para reducir el riesgo de quedar con una discapacidad permanente o de morir si tienes un derrame cerebral, es esencial que sepas cuáles son las señales de advertencia y los síntomas iniciales. ¿Pero de qué deberías estar pendiente?

Si bien un derrame cerebral a menudo se confunde con algo relacionado con el corazón, en realidad ocurre en el cerebro, cuando una obstrucción o una hemorragia afectan el flujo de sangre. Al carecer del oxígeno que necesita, esa parte del cerebro comienza a morir.

“Si lo piensas, te darás cuenta de que el cerebro se encarga de todo lo que haces. Gracias a él puedes moverte, hablar, pensar, ver, sentir, oír, etc. Si pierdes alguna de estas facultades, esa puede ser una señal de un derrame cerebral”, explica el Dr. Mitchell Elkind, quien es profesor de Neurología y Epidemiología en Columbia University y será el próximo presidente de la Asociación Americana del Corazón (AHA).

COVID-19 y los derrames cerebrales

A medida que la cantidad de casos de coronavirus continúa en aumento, los expertos aprenden cada vez más sobre el virus y la enfermedad que causa, conocida como COVID-19. Y una cantidad cada vez mayor de informes de hospitales de todo el mundo muestran que en algunos pacientes la enfermedad puede causar un derrame cerebral. Los especialistas opinan que una de las razones tiene que ver con el impacto de la COVID-19 sobre la coagulación sanguínea. Las enfermedades y las infecciones graves también hacen que los pacientes corran mayor riesgo de padecer un derrame cerebral.

Una manera rápida y fácil de recordar las señales más comunes de un derrame cerebral es con el acrónimo en inglés FAST (en inglés). Representa lo siguiente: rostro caído, debilidad en los brazos, dificultad para hablar y tiempo de llamar al 911. Sin embargo, Elkind aconseja agregar dos letras antes de este acrónimo: la B y la E, que representan “balance” (equilibro) y “eyes" (ojos), porque perder el equilibrio o tener un cambio repentino en la vista también pueden ser síntomas de un derrame cerebral. Además, dice que un dolor de cabeza fuerte es otra advertencia que no deberías pasar por alto.

Pero no todos los que padecen un derrame presentan los síntomas típicos ni se dan cuenta de inmediato. Por ejemplo, es fácil creer que tienes dolores de cabeza y mareos debido a factores desencadenantes comunes, como las alergias y el estrés. ¿Y la debilidad en el brazo? Tal vez te lo torciste en el gimnasio.

“El cerebro es complejo, la neurología es compleja. Por eso a veces esos síntomas no se tienen en cuenta”, afirma Elkind. “Y por eso es tan importante educar a las personas sobre este tema, para que no los pasen por alto”.

Esto es lo que sintieron cuatro personas que sobrevivieron un derrame cerebral durante los días y minutos antes de tenerlo.

Doug y Karen Tapking

Doug y Karen Tapking

“Nooo... me está dando un derrame cerebral”

Doug Tapking, 77 años, Draper, Utah

Hace 10 años, Doug Tapking y su esposa Karen estaban en un restaurante de carne en Thousand Oaks, California, esperando a que les dieran una mesa. Tapking sintió un calambre en el brazo izquierdo, y no era la primera vez que le pasaba ese día. Esa tarde, mientras empacaba para irse de vacaciones, a Tapking —quien en ese entonces tenía 66 años— le dieron calambres musculares en la pierna y el brazo izquierdos. También hacía días que tenía fuertes dolores de cabeza, pero pensó que eran por presión en los senos paranasales.

Cuando la pareja y sus amigos se sentaron a cenar, a Tapking ya se le había quitado el calambre en el brazo. Empezaron a hablar sobre el crucero en el que se iban de viaje los Tapking. En ese momento, su amigo John empezó a darse cuenta de que algo no andaba bien.

“Me miró y dijo: ‘¿Te pasa algo malo? Deja de hablar entre dientes, estás murmurando’”, recuerda Tapking. “Y no me acuerdo de haber estado murmurando. Francamente, pensé que solo estábamos conversando, como ahora mismo. Él me preguntaba algo y yo contestaba. Al menos, creía que estaba contestando. [...] De repente, me preguntó: ‘¿Estás teniendo un derrame?’”.

Reconoce las señales de advertencia de un derrame cerebral

Actuar rápido puede reducir el riesgo de padecer daños o fallecer debido a un derrame. Estas son señales de advertencia comunes que deberías tener en cuenta.

B: BALANCE (problemas de equilibrio o de coordinación)

E: EYES (ojos: visión que de repente se vuelve doble o borrosa)

F: FACE (rostro caído)

A: ARM (debilidad en los brazos)

S: SPEECH (dificultad para hablar)

T: TIME (tiempo de llamar al 911)

Si tienes alguno de estos síntomas, lo mejor es que llames al 911, según el Dr. Mitchell Elkind, profesor de Neurología y Epidemiología en Columbia University y próximo presidente de la Asociación Americana del Corazón. Llegar al hospital en una ambulancia significa que te atenderán de inmediato y recibirás tratamiento más rápido para el derrame cerebral.

John le hizo varias preguntas a Tapking: si podía sonreír, por ejemplo, o levantar los brazos. Tapking, sin darse cuenta de lo que sucedía, hizo lo que le pedía su amigo.

“Subí el brazo derecho sin problemas, pero el izquierdo caía inmóvil a un costado. Entonces me agarré la muñeca izquierda y alcé el brazo hasta el pecho. Al soltarlo, enseguida se me cayó en el regazo”, cuenta. “En ese momento, recuerdo vívidamente que pensé, ‘nooo... me está dando un derrame cerebral’”.

Tapking recuerda que alguien llamó al 911, pero el resto de lo que sucedió es como un borrón. Después supo que tenía caído el lado izquierdo del rostro, o como dice su esposa Karen, parecía que se había “derretido completamente”. Los paramédicos llevaron a Tapking al hospital más cercano, donde los médicos de inmediato le diagnosticaron un derrame cerebral isquémico, que es causado por una obstrucción y es el tipo de derrame más común (en inglés). Lo que sucedió fue que una “disección importante” en una arteria cerebral estaba impidiendo que fluyera la sangre.

Tapking explica: “Piensa que es como una manguera de jardín de varias capas (de alta presión); la disección ocurre cuando la capa interior se separa y se derrumba hacia el centro”, lo que causa que la sangre se acumule.

Los médicos disolvieron el coágulo que se había formado cerca de la disección y le colocaron un estent para reparar el vaso sanguíneo dañado. También le dieron un medicamento para disolver coágulos.

A diferencia de muchas personas que sobreviven un derrame cerebral, Tapking se recuperó por completo y no padeció daños físicos ni mentales duraderos. Atribuye este buen resultado al hecho de que su amigo reconoció rápidamente que él estaba sufriendo un derrame y a que recibió tratamiento muy pronto en el hospital. Tapking, quien ahora promueve la educación y el tratamiento de derrames cerebrales, recomienda que todos sepan dónde está ubicado el centro más cercano para tratamiento de derrames. Además, aconseja que si notas algo fuera de lo normal, ya sea una serie de dolores de cabeza o de calambres, “prestes atención”. Es posible que tu cuerpo esté intentando advertirte que algo anda mal.


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Maury Mendenhall

Maury Mendenhall

“Una explosión en el cerebro”

Maury Mendenhall, 45 años, Washington, D.C.

“Fue como una explosión en el cerebro”, dice Maury Mendenhall sobre el dolor intenso que sintió en mayo del 2018. Mendenhall, madre de dos hijos, acababa de regresar de un viaje de trabajo a Zimbabue y Nigeria. Estaba acostada, intentando recuperarse del jet lag y librarse de los dolores de cabeza que estaba teniendo desde hacía semanas y que cada vez eran peores.

Para ella, que trabaja en proyectos sobre VIH y sida para la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), sentirse enferma era algo poco común. “No soy el tipo de persona a quien le duele la cabeza con frecuencia”, dice. “Pero cada día eran peores. Recuerdo que, esa misma semana, cuando fui al trabajo, traté de hablar con la gente y no pude expresar claramente lo que quería decir. Y los dolores de cabeza no se me quitaban con nada”.

La mañana después de su viaje, el dolor era tan intenso que Mendenhall comenzó a llorar. Su madre, quien había venido a visitarla para cuidar a sus hijos mientras ella estaba de viaje, subió las escaleras para ver qué le pasaba. “Para ese entonces, casi ni podía hablar. Pero cuando vi a mi mamá, dije: ‘Ayuda, mucha ayuda’”.

Fueron en automóvil a MedStar Washington Hospital Center, que queda a cinco minutos de su casa. Cuando llegaron, Mendenhall no podía salir del auto “y nada de lo que decía tenía sentido”, recuerda.

Reduce tu riesgo de tener un derrame cerebral

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, hasta el 80% de los derrames cerebrales en Estados Unidos podrían prevenirse con cambios en el estilo de vida. Según Mitchell Elkind de Columbia University, las siguientes son algunas medidas que puedes tomar para reducir el riesgo de padecer un derrame:

1. Participa en actividades físicas por lo menos durante 30 minutos, cinco días por semana.

2. Aliméntate de manera saludable y limita el consumo de sal, que puede causar un gran aumento en la presión arterial.

3. Mantén un peso saludable.

4. Si fumas, deja de hacerlo.

5. Chequea tu nivel de colesterol, la presión arterial y el azúcar en sangre. Si son demasiado elevados, habla con el médico para ver cómo puedes controlarlos.

Una imagen de resonancia magnética reveló la ruptura de una maraña de vasos sanguíneos cerebrales anormales (conocida como una malformación arteriovenosa), lo que causó la acumulación de sangre en el lado izquierdo del cerebro y mucha hinchazón. Para aliviar la presión, los médicos tuvieron que quitarle temporalmente parte del cráneo.

Su proceso de recuperación fue largo y difícil, pues cuando Mendenhall se despertó después del traumatismo no podía hilvanar oraciones coherentes. También había perdido la capacidad de procesar con rapidez lo que le decían otras personas. Y para alguien que estudió literatura en la universidad, aprender de nuevo a leer y escribir fue una de las partes más frustrantes y “vergonzosas” del proceso.

Varios meses después del derrame —y después de muchos tratamientos y apoyo de su familia y otros sobrevivientes de lesiones cerebrales que conoció durante el proceso—, Mendenhall regresó a trabajar, aunque con algunas adaptaciones funcionales. Por ejemplo, ahora tiene una computadora que le lee los textos. Además, graba las reuniones para poder volver a escuchar todo lo que haga falta.

“Es difícil no poder hacer lo mismo que hacía antes” fácilmente, dice Mendenhall. “Pero tuve mucha suerte”.

Joyce Sampson

Joyce Sampson

“Haz lo que te dicte tu instinto”

Joyce Sampson, 64 años, Silver Spring, Maryland

Una mañana hace unos 10 años, Joyce Sampson, quien vive en Maryland, estaba buscando sus llaves cuando le sucedió algo extraño: abrió la boca para pedirle a su hijo que la ayudara, pero no se acordaba de la palabra “llave”.

“Decía ‘dame la lámpara’, ‘dame la alfombrilla’ o algo por el estilo”, recuerda Sampson. “Sentí que lo que me pasaba no era normal”. Finalmente Sampson encontró sus llaves, a pesar de no poder encontrar las palabras, y condujo su propio automóvil hasta el hospital. Ahora reconoce que “eso fue un error”. Las pruebas de diagnóstico por imagen revelaron que había tenido un derrame cerebral en el lóbulo frontal. Resultó ser el primero de muchos.

Sampson, quien había sido periodista, tuvo una variedad de síntomas raros durante las semanas siguientes y la hospitalizaron varias veces. Por ejemplo, recuerda que escuchaba algo parecido a un soplido y luego sentía como si temblaran las paredes. A menudo sentía debilidad en las extremidades o de repente no podía leer o escribir.

Recuerda que llamó a su hermana e intentó sostener una conversación normal con ella. Pero a juzgar por la reacción de su hermana, lo que decía Sampson no tenía ningún sentido. Cada vez que se le presentaba uno de estos síntomas preocupantes, Sampson iba al hospital. Y casi todas las veces los médicos diagnosticaron que había tenido un derrame cerebral. Finalmente, su equipo médico la mantuvo hospitalizada varios días para vigilar su estado de salud. Cuando dejó de tener derrames le dieron el alta y la enviaron a rehabilitación. Después recibió tratamiento durante años para recuperarse de las varias lesiones cerebrales.

¿Qué les aconseja Sampson a los demás? “Haz lo que te dicte tu instinto”, dice. Es posible que las señales iniciales de advertencia de un derrame cerebral no siempre sean las típicas ni parezcan obvias. Y en el ajetreado mundo de hoy, es fácil creer que si te sientes confundido o desorientado es por el estrés o el cansancio, cuando en realidad podría tratarse de algo mucho más grave.

Debra Meyerson

Debra Meyerson

“Reconstruir una vida”

Debra Meyerson, 62 años, Menlo Park, California

Todo comenzó con una sensación rara en la pierna derecha, como si estuviera perdiendo un poco el control muscular. Pero Debra Meyerson, profesora de Stanford University, pensó que solo era un calambre o “algo de los nervios o parecido”.

Más tarde el mismo día, mientras caminaba con su familia cerca del lago Tahoe, a Meyerson le empezó a molestar tanto la pierna que tuvieron que volver antes de lo planeado. Luego empezó a dolerle la cabeza. Meyerson tomó aspirina antes de dormirse y esperó sentirse mejor por la mañana. Pero cuando se despertó, todavía sentía pulsaciones en la cabeza.

Su esposo, Steve Zuckerman, le alcanzó más medicamento. Recuerda que su esposa “intentó tomar el medicamento con la mano derecha”, dice, pero “tenía que concentrarse mucho y casi ni podía mover la mano”. Fue entonces que se dio cuenta de lo que pasaba: ella estaba teniendo problemas con la mano derecha y con la pierna derecha. Zuckerman sospechó que se trataba de un derrame cerebral.


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Fueron al hospital más cercano, donde unos exámenes revelaron que Meyerson tenía daño cerebral. Sin embargo, debido a que no se supo qué le estaba causando ese daño, a Meyerson la transfirieron a un hospital más grande a unos 30 minutos de distancia. Ahí los médicos descubrieron que una disección (o desgarro) en la arteria carótida izquierda bloqueaba el flujo de sangre al cerebro y sospecharon que había estado presente durante varios meses. (Esto explica algunos de los dolores de cabeza intermitentes y lo desorientada que se había sentido Meyerson semanas antes de padecer un derrame cerebral. Una vez hasta fue a la sala de emergencias, pero los médicos no encontraron nada malo. Es probable que el desgarro se haya movido en ese tiempo, enlenteciendo el flujo de sangre al cerebro).

No fue hasta la mañana siguiente que Meyerson tuvo síntomas mucho más graves: se le paralizó el lado derecho del cuerpo y no pudo hablar. Su vida cambió para siempre.

Decidida a “volver a ser más o menos como antes”, Meyerson se sometió a tres años difíciles de rehabilitación antes de darse cuenta de algo: según Zuckerman, “ella reconoció a regañadientes que tal vez ese era un cambio de vida y que tendría que aprender a reconstruir su vida como una persona con discapacidades”, en vez de solo enfocarse en limitarlas.

Meyerson, quien padece afasia, un efecto secundario del derrame cerebral que puede afectar la capacidad para hablar o comprender el lenguaje, tuvo que dejar su puesto de profesora permanente. Pero todavía trabaja en Stanford como profesora adjunta e investiga la experiencia de los sobrevivientes de derrames cerebrales durante el proceso de rehabilitación. Junto a su hijo, escribió el libro Identity Theft: Rediscovering Ourselves After Stroke. Además, fundó con Zuckerman una organización sin fines de lucro, llamada Stroke Forward (en inglés), para ayudar a los sobrevivientes y a sus familias a reconstruir sus vidas después de un derrame cerebral.

“Recuperarse no solo se trata de recobrar las habilidades —eso es sumamente importante y debes hacer lo más que puedas—, pero un porcentaje significativo de las 800,000 personas al año que sobreviven un derrame cerebral simplemente no podrán recobrarlas”, afirma Zuckerman. Explica que el objetivo de Stroke Forward es “intentar ayudar a la mayor cantidad de personas que se encuentran en esta mala situación a que se den cuenta de que no deben hablar solamente de recobrar las habilidades”. Porque el aspecto emocional de la recuperación es igualmente importante.

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