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Por qué cuestan tanto nuestros medicamentos

Nada impide que las compañías farmacéuticas cobren el precio más alto que tolere el mercado.

Signos de dólar hecho de pastillas

Sam Kaplan

In English | Los precios de los medicamentos recetados en Estados Unidos están entre los más altos del mundo. Durante la campaña electoral, el presidente Trump dijo que las compañías farmacéuticas “se están saliendo con la suya”. ¿Es cierto eso? ¿O se benefician estas compañías de un sistema que ignora las ganancias excesivas a expensas del pueblo?

En este informe, explicamos en términos simples y claros por qué los medicamentos cuestan lo que cuestan. También, examinamos el debate en Washington D.C. sobre los precios de los medicamentos, explicamos cómo funciona el complicado negocio de la medicina y te damos ideas para ahorrar dinero en la farmacia.

Cuentas con el apoyo de AARP para ayudar a reducir el costo de los medicamentos y asegurarnos de que todas las personas mayores de 50 años tengan acceso asequible a las medicinas que necesitan para vivir la vida al máximo. —Robert Love, jefe de redacción

Descarga y comparte este reporte aquí.  

Para Susan Goodreds, Repatha ha sido casi un medicamento milagroso. La residente de Delray Beach, Florida, quien tiene 74 años, padece una enfermedad hereditaria que causa un aumento peligroso de los niveles de colesterol. Sin medicamentos, sus niveles de colesterol “malo” estaban por encima de 300; las estatinas bajaron esta cifra a unos 220. Con Repatha, ha disminuido a 35. 

La desventaja, simplemente, es el costo. Repatha, un nuevo medicamento que figuró en las noticias en marzo cuando un estudio a gran escala confirmó algunos de sus efectos benéficos, cuesta $14,000 al año, o casi $1,200 por cada inyección mensual. Incluso con seguro, Goodreds paga $4,650 al año. Al agregar otros medicamentos recetados y los costos médicos, sus gastos médicos anuales suman $13,500 —lo que equivale a la mayoría de sus ingresos fijos—. “Enfrento unas decisiones difíciles sobre si debería seguir tomando ese medicamento”, dice Goodreds. “Todavía tengo muchas cosas que quiero hacer con mi vida”.


Si estás preocupado por el alto costo de los medicamentos, díselo a tu representante en el Congreso. Puedes llamar libre de costo al 844-453-9952.

La confusión, la ansiedad y el enojo sobre el alto costo de los medicamentos han estado aumentando durante más de una década. Pero incluso a medida que el coro de críticas se ha vuelto más fuerte, el precio de los productos farmacéuticos en Estados Unidos sigue disparándose.

Considera lo siguiente:

  • El costo de Bavencio, un nuevo medicamento contra el cáncer aprobado en marzo, es aproximadamente $156,000 al año por paciente.
  • Un nuevo medicamento para la distrofia muscular se lanzó al mercado a fines del año pasado con un precio asombroso: $300,000 anuales.
  • En el 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó Tecentriq, un nuevo tratamiento para el cáncer de vejiga que cuesta $12,500 al mes, o $150,000 al año. 
  • Incluso los medicamentos que han estado en el mercado por mucho tiempo no son inmunes: el costo de la insulina se triplicó entre el 2002 y el 2013, a pesar de que no hubo cambios notables en la fórmula ni el proceso de fabricación. Y el EpiPen, un medicamento vital contra la alergia, lanzado hace cuatro décadas, aumentó de precio en un 500% desde el 2007. La indignación pública este invierno pasado sobre su precio ($609 por un paquete de dos inyectores) ayudó a acelerar la llegada al mercado de otros medicamentos genéricos menos costosos.

El asunto del alto costo de los medicamentos se mencionó con frecuencia durante las elecciones recientes. En un discurso que dio en Kentucky en marzo, el presidente Trump dijo que los precios de los medicamentos son “exorbitantes”. Cada vez más personas les hacen la misma pregunta a las compañías farmacéuticas: ¿Por qué? 

VIDEO: Heather Block, quien tiene cáncer, dice que el Congreso necesita proteger a los adultos mayores y a todos los contribuyentes de los precios exagerados de las grandes compañías farmacéuticas.  

Cómo se fijan los precios de los medicamentos

“La respuesta sencilla es porque no hay nada que las detenga”, dice Leigh Purvis, directora de las investigaciones de servicios de salud del Instituto de Políticas Públicas de AARP. 

Otros países negocian para obtener mejores condiciones de las farmacéuticas. En contraste, Estados Unidos permite que las compañías farmacéuticas prácticamente fijen sus propios precios. 

Y como todos sabemos, cuando la demanda para un producto es alta, las compañías a menudo suben el precio. Eso es exactamente lo que pasa con muchos medicamentos recetados.

Decenas de millones de personas en Estados Unidos tienen problemas de salud como colesterol alto, presión alta y diabetes, los cuales pueden ser tratados con éxito con medicamentos recetados.

En los últimos tiempos, los fabricantes de medicamentos han desarrollado terapias innovadoras para una gran cantidad de enfermedades graves, entre ellas esclerosis múltiple, hepatitis C y varios tipos de cáncer. Eso significa que la gente está viviendo más tiempo.

Sin embargo, un fabricante de medicamentos que posee los derechos de patente de un medicamento más nuevo controla por completo su suministro. Este fabricante tiene un monopolio sobre el medicamento durante los 20 años que dura la patente. En ese tiempo, puede aumentar el precio por la cantidad y frecuencia que el mercado tolere. Por ejemplo, en febrero, el precio de Evzio, un medicamento autoinyectado que se usa para tratar las sobredosis de opioides, se disparó a más de $4,000 —desde solo $690 en el 2014— justo a medida que la demanda para el medicamento aumentaba con rapidez. 

Grafico sobre las ganancias de las farmaceuticas

Tal vez no te des cuenta del alto costo de los medicamentos si estás relativamente sano y tienes un seguro que cubre la necesidad ocasional de, digamos, un tratamiento con antibióticos por una semana. Pero si tú o algún familiar padecen una enfermedad crónica o grave, prepárense para una sorpresa desagradable, incluso si tienen seguro. 

Cuando a Janet Huston le diagnosticaron un tipo de cáncer de estómago poco frecuente en el 2009, una cirugía parecía ofrecer la cura. Pero un año después el cáncer —un tumor del estroma gastrointestinal o TEGI— regresó con fuerza. La abogada jubilada de 66 años ahora toma un arsenal de medicamentos, que incluye Gleevec, para contener el tumor y controlar sus síntomas. Pero los medicamentos que le permiten llevar “una vida bastante normal” le cuestan más de $17,000 anuales. Esto incluye unos $12,000 para Gleevec.

“Eso es aproximadamente el 30% de mis ingresos totales”, dice Huston, residente de Des Moines, Iowa, quien vive del Seguro Social y de una modesta pensión de sus años como abogada. “No siempre me tomo los medicamentos como debería, en particular en los meses cuando hay que pagar los impuestos sobre la renta y sobre la propiedad”, reconoce. 

Quienes tienen problemas financieros no son solo las personas como Huston. “Los precios altos de los medicamentos recetados afectan a todos”, dice Purvis. “Incluso si los pacientes tienen la suerte de contar con una buena cobertura de seguro de salud, los precios más altos significan mayores gastos de bolsillo, primas y deducibles. Y mayores gastos por parte de los programas financiados por los contribuyentes, como Medicare y Medicaid, eventualmente repercuten sobre todas las personas por medio de impuestos más altos, recortes en los programas públicos o ambos”. 

Para decirlo de manera más sencilla: una de las razones por las cuales tus tarifas de seguro de salud son altas es porque subvencionas los medicamentos costosos de otras personas. Por ejemplo, imagínate la euforia si una empresa descubriera un tratamiento trascendental para la enfermedad de Alzheimer. Digamos que cuesta $60,000 al año para cada paciente, y se le receta a cada persona en Estados Unidos que tiene esa enfermedad. Para pagar por el medicamento, las primas del seguro de todos los que tienen seguro privado en EE.UU. aumentarían más de $140 al mes, basado en una nueva calculadora creada por la Biotechnology Innovation Organization.

Grafico sobre el costo de medicamentos

Un mercado contorsionado

Si necesitaras un nuevo televisor, buscarías información, compararías precios y escogerías el mejor modelo por el precio que puedas pagar. Eso crea una competencia que hace que bajen los precios. El mercado de los medicamentos recetados no funciona de esa manera. Por ejemplo, tú no escoges el producto; lo selecciona tu profesional de la salud. Y los médicos y enfermeros profesionales a menudo lo hacen a ciegas: hay poca información disponible para comparar entre uno y otro medicamento. La FDA no requiere que las compañías farmacéuticas prueben que sus nuevos productos son mejores que los existentes. Por eso, muchos médicos recetan los medicamentos con los que están más familiarizados, y a menudo esa información proviene de los fabricantes. Las compañías farmacéuticas gastan $24,000 millones al año en mercadeo dirigido a los profesionales de la salud. 

Otros factores que causan distorsión en el mercado de medicamentos incluyen:

Derecho de patentes. Las compañías farmacéuticas se han vuelto expertas en idear estrategias para extender su monopolio sobre un medicamento más allá del vencimiento de su patente original. Por ejemplo, pueden solicitar aprobación para un producto “nuevo” que es una pequeña variación del original, tal como las fórmulas de liberación prolongada, o para un tratamiento que combina dos medicamentos existentes en una sola píldora. “Mientras más tiempo pueda mantener su monopolio una compañía farmacéutica, más tiempo podrá seguir cobrando lo que quiera por su producto”, dice Purvis.

Límites para Medicare. A Medicare, uno de los mayores compradores de medicamentos recetados, las leyes no le permiten negociar precios. Cuando el Congreso estaba debatiendo la ley que creó la Parte D de Medicare (que entró en vigor en el 2006), los cabilderos de la industria farmacéutica convencieron a los legisladores de que darle poder de negociación a Medicare equivaldría a un control de precios. 

Compara a Medicare con la Veterans Health Administration (VHA), la sección del Departamento de Asuntos de Veteranos que administra la atención médica. La VHA sí puede negociar los precios de los medicamentos. Como consecuencia, paga un 80% menos por medicamentos de marca de lo que paga la Parte D de Medicare, según un informe del 2015 de Carleton University en Ottawa, Ontario y Public Citizen, un grupo de defensa de derechos. La VHA obtiene su poder de negociación de su vademécum, una lista de los medicamentos recetados que cubre. Por otra parte, Medicare y Medicaid están obligados a cubrir casi todos los medicamentos aprobados por la FDA, sin importar si está disponible un medicamento menos costoso pero igual de eficaz.   

Múltiples intermediarios. Cuando surtes un medicamento en la farmacia, a menudo no sabes cuál es su precio real, pues eso lo establecen el fabricante y tu aseguradora. Tú solo pagas el precio de copago acordado. En la actualidad, las compañías de seguros rara vez negocian precios directamente con los fabricantes de medicamentos. En su lugar, la mayoría de las aseguradoras trabajan con administradores de beneficios farmacéuticos, quienes negocian reembolsos y descuentos a nombre de la compañía, a menudo a cambio de tener una posición preferencial en su lista de medicamentos cubiertos. Estos administradores agregan otro participante a un sistema que ya es complejo.

Grafico sobre el costo de medicamentos

La investigación y el desarrollo

La industria farmacéutica ofrece varias respuestas a las acusaciones de que cobra precios excesivos. En primer lugar, explica que los medicamentos recetados representan solo el 10% de los costos de atención médica del país. En comparación, el 32% del dinero se gasta en los cuidados hospitalarios, según un informe del 2016 realizado por Medicare.

También indica que un mercado abierto significa que “pacientes en Estados Unidos pueden tener acceso a los tratamientos más innovadores mucho antes que cualquier otro país”, dice Robert Zirkelbach, vicepresidente ejecutivo de Pharmaceutical Research and Manufacturers of America (PhRMA), un grupo empresarial. Por ejemplo, datos de PhRMA muestran que pacientes en Europa esperan un promedio de casi dos años más para obtener acceso a medicamentos para el cáncer comparado con los pacientes en Estados Unidos. 

Pero la manera principal en la que la industria defiende los crecientes precios de los medicamentos son los altos costos asociados al desarrollo de medicamentos. 

Las farmacéuticas pasan más de 10 años y gastan hasta $2,600 millones para llevar un medicamento al mercado, según un artículo del 2016 publicado en la revista Journal of Health Economics, que se basó en investigaciones del Tufts Center for the Study of Drug Development (el cual recibe una minoría de sus fondos operativos de la industria farmacéutica). De esa cantidad, $1,400 millones son costos reales, como sueldos, laboratorios, gastos de ensayos clínicos y fabricación. Los $1,200 millones restantes son “costos de capital”: lo que sacrifica la compañía al invertir tiempo y dinero en un medicamento cuya eficacia no se ha comprobado. Algunos especialistas disputan estas cifras, pues dicen que exageran los verdaderos costos.

Sin embargo, incluso después de tomar en cuenta sus inversiones en investigaciones, las compañías farmacéuticas están entre los negocios públicos más rentables en Estados Unidos. Y un análisis realizado por la empresa de investigaciones Global Data reveló que 9 de cada 10 compañías farmacéuticas grandes gastan más en mercadeo que en investigaciones. La mayoría también tienen presupuestos grandes para los cabilderos, para asegurarse de que las leyes les sigan favoreciendo. El Center for Responsive Politics dice que la industria farmacéutica tuvo 804 cabilderos en el 2016.

Además, algunas farmacéuticas ya no realizan todas sus investigaciones de manera interna y en su lugar compran empresas más pequeñas con productos prometedores. Cerca del 70% de las ventas de la industria provienen de medicamentos que empezaron en empresas pequeñas, una cifra que era el 30% en 1990, según una encuesta del Boston Consulting Group. 

Las compañías farmacéuticas también se enfocan cada vez más en los productos que pueden generar las mayores ganancias. La mayoría de los medicamentos aprobados ahora por la FDA son costosos medicamentos especializados. Muchas farmacéuticas también buscan los “medicamentos sin interés comercial” o “medicamentos huérfanos”. Estas medicinas se desarrollan para tratar enfermedades que afectan a menos de 200,000 personas, y en promedio cuestan $140,000 al año. El truco: muchos medicamentos sin interés comercial eventualmente reciben aprobaciones adicionales como tratamientos para otras enfermedades, lo que aumenta de manera drástica el mercado para el medicamento. 

El Gobierno apoya el desarrollo de medicamentos sin interés comercial con exenciones fiscales y otros incentivos. En el 2016, la industria farmacéutica se embolsó $1,760 millones en exenciones fiscales para medicamentos sin interés comercial.

“La gente está preocupada por los precios de los medicamentos; cada vez más personas se ven obligadas a escoger entre pagar por sus medicamentos, por la comida, o el alquiler”. — Leigh Purvis, directora de las investigaciones de servicios de salud del Instituto de Política Pública de AARP

Mientras tanto, solo 5 de las 50 principales compañías farmacéuticas gastan dinero en nuevos antibióticos muy necesarios. Esto se debe en gran parte a que estos medicamentos no son lucrativos, como informó AARP Bulletin en noviembre del 2016. “En la mayoría de los casos, las personas solo necesitan tomar un antibiótico por un par de semanas para eliminar una infección. Compara eso con los medicamentos para enfermedades crónicas —que se toman todos los días por años— y puedes entender por qué los fabricantes de medicamentos no están muy interesados”, dice Erik Gordon, profesor de la Ross School of Business en la University of Michigan.  

Nada de esto es ilegal. Como compañías que se cotizan en la bolsa de valores, las farmacéuticas se concentran en sus resultados finales. “Los ejecutivos de las farmacéuticas dicen que tienen que ser más agresivos para satisfacer a Wall Street”, dice John Rother, director ejecutivo de la Campaign for Sustainable Rx Pricing.

Pero hay pruebas de que las compañías farmacéuticas responderán si las presionan para reducir los precios. Un ejemplo son los programas de asistencia para pacientes. A Kristin Agar, una trabajadora social clínica de 65 años que vive en Little Rock, Arkansas, le diagnosticaron lupus en el 2009. El médico le recetó Benlysta, el único medicamento aprobado específicamente para lupus. Su aseguradora iba a pagar el 80%, unos $2,500 por infusión, pero Agar tenía que pagar los $450 restantes por dosis.

“No podía pagar eso”, dice la profesional que trabaja por cuenta propia. Pero cuando solicitó asistencia, le dijeron que ganaba demasiado dinero. “Eso me puso furiosa”, dice. Agar apeló la decisión —y logró que el fabricante cubriera sus copagos por dos años—. 

Pero se está desarrollando un consenso de que debería hacerse algo más. “La gente está preocupada por los precios de los medicamentos; cada vez más personas se ven obligadas a escoger entre pagar por sus medicamentos, por la comida o el alquiler”, dice Purvis de AARP. “Las tendencias que vemos son francamente insostenibles”.

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