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FDA recomienda el segundo refuerzo contra la COVID-19 para las personas mayores de 50

La agencia dice que la cuarta dosis mejorará la protección contra las enfermedades graves.

Una mujer recibe la vacuna contra la COVID-19

TETRA IMAGES / GETTY IMAGES

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Las personas de 50 años o más en Estados Unidos pueden recibir una segunda vacuna de refuerzo contra la COVID-19, según anunció la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) el 29 de marzo (en inglés). Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estuvieron de acuerdo con la FDA y actualizaron sus recomendaciones de vacunación para incluir un segundo refuerzo.

Al autorizar otra dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech o Moderna, la agencia dijo que “las nuevas pruebas sugieren que una segunda dosis de refuerzo de la vacuna de ARNm contra la COVID-19 mejora la protección contra la COVID-19 grave y no está relacionada con nuevas preocupaciones de seguridad”. El segundo refuerzo, dice la FDA, se puede administrar a las personas de 50 años o más al menos cuatro meses después de recibir el primer refuerzo de cualquier vacuna de COVID-19 autorizada o aprobada. En Estados Unidos, estos serían los productos de Pfizer, Moderna o Johnson & Johnson.

La FDA también agregó a las personas menores de 50 años a su autorización si están inmunocomprometidas o tienen trastornos equivalentes a estar inmunocomprometidas, como haber tenido un trasplante de órgano. Las personas de 12 años o más recibirían un segundo refuerzo de Pfizer, y las personas de 18 años o más podrían recibir la vacuna adicional de Moderna.


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"La evidencia actual sugiere cierta disminución de la protección contra los resultados graves de COVID-19 con el tiempo en personas mayores e inmunodeprimidas", dijo el Dr. Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación de Productos Biológicos de la FDA. “Con base en un análisis de datos emergentes, una segunda dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer-BioNTech o Moderna contra la COVID-19 podría ayudar a aumentar los niveles de protección para estas personas de mayor riesgo”. Durante toda la pandemia, los adultos mayores y las personas con sistemas inmunitarios comprometidos han estado en mayor riesgo, especialmente por una infección grave y la muerte.

La directora de los CDC, Rochelle Walensky, dijo que esta segunda dosis de refuerzo “es especialmente importante para las personas de 65 años o más y las personas de 50 años o más con enfermedades subyacentes que aumentan su riesgo de enfermar gravemente por COVID-19, y es más probable que se beneficien de recibir una dosis de refuerzo adicional en este momento”.

Algunos expertos cuestionan la necesidad de un segundo refuerzo

Con la disminución del número de casos de COVID en todo el país, así como las hospitalizaciones y muertes por el virus, el Dr. William Schaffner, experto en enfermedades infecciosas y profesor de la Facultad de Medicina de Vanderbilt University, cuestiona la necesidad de otro refuerzo en este momento. 

“Debemos hacer énfasis en que las personas reciban la tercera dosis”, dijo Schaffner, quien ha sido miembro durante mucho tiempo del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de los CDC. Según los últimos datos de los CDC, el 45% de la población ha recibido una vacuna de refuerzo. Sin embargo, ese porcentaje aumenta al 67% entre las personas de 65 años o más. Schaffner, que ahora es miembro sin derecho a voto del ACIP, dijo que le hubiera gustado —y a  los colegas con los que se ha comunicado— ver una discusión del ACIP sobre si se debería recomendar un segundo refuerzo. El grupo se reunió en el otoño para esbozar las recomendaciones para la primera vacuna de refuerzo para los adultos. ¿Está bien con esto? ¿Solo para demostrar que es estándar? 

El Dr. William Moss, director ejecutivo del International Vaccine Access Center en la Facultad Bloomberg de Salud Pública de Johns Hopkins, también se pregunta por la demanda. “Creo que la cobertura de una cuarta dosis será más baja y podría ser considerablemente más baja a menos que veamos un aumento real en los casos”, dijo.

Tanto Schaffner como Moss dijeron que las personas en Estados Unidos no deberían perder de vista el hecho de que las vacunas están diseñadas para prevenir enfermedades graves, hospitalización y muerte. Pedir a estos productos que combaten por completo incluso un caso leve de COVID-19 no es realista.


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“El propósito de la vacuna es evitar que te hospitalicen, no prevenir una enfermedad leve”, dijo Schaffner. También señaló la posibilidad de que la COVID-19 tenga un componente de temporada y que los casos estén en aumento en el otoño, y es entonces cuando podría ser necesaria una protección adicional de un refuerzo. 

“Algunos de nosotros pensamos que si tenemos un arma adicional, tal vez deberíamos utilizarla en septiembre y octubre, junto con la vacuna contra la gripe”, agregó. “Eso es algo que podemos comunicar fácilmente al público: Vacúnate contra la gripe y recibe tu refuerzo [COVID-19]”. 

Moss anticipa que los CDC dirán que un segundo refuerzo es opcional y que “las personas pueden tomar sus propias decisiones en función de su propio cálculo de riesgo y beneficio” y con el asesoramiento de su proveedor de atención médica. “Todavía hay mucha incertidumbre sobre cómo se eliminará este virus”, agregó.

El momento de recibir otro refuerzo también podría ser complicado, dijo Moss. “Lo ideal es que quieras programar tu dosis de refuerzo un par de semanas antes de un aumento de casos”, dijo.

Por lo tanto, si se anticipa un aumento en el otoño, probablemente tenga sentido recibir esta segunda dosis de refuerzo en abril o mayo. Dada la recomendación de que las personas esperen cuatro meses después de recibir un refuerzo, “eso te haría elegible para otro en septiembre u octubre”.

Dena Bunis informa sobre temas relativos a Medicare, atención de la salud, políticas en materia de salud y el Congreso estadounidense. Además, es autora de la columna “Medicare Made Easy” para AARP Bulletin. Galardonada por su labor periodística, Bunis trabajó durante años en diarios de grandes ciudades. Entre los puestos que ocupó se incluyen los de jefa de la oficina de Washington del Orange County Register y reportera de temas de salud y entorno laboral para Newsday.