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¿Podría la COVID-19 aumentar el riesgo de demencia?

Un nuevo estudio mundial de más de 40,000 pacientes de coronavirus se propone averiguarlo.

Un investigador con guantes apunta a escáneres cerebrales.

Douglas Sacha/Getty Images

In English | Una de las consecuencias más misteriosas y aterradoras de la COVID-19 es su impacto en el cerebro.

Según un estudio del sistema de salud de Northwestern Medicine (en inglés), más del 80% de los pacientes hospitalizados con COVID-19 tienen síntomas neurológicos. Incluso pacientes con casos leves de COVID-19 han reportado pérdida de memoria, problemas de concentración y otros síntomas relacionados que pueden durar meses.

Según algunos científicos, hay pruebas convincentes de que los efectos negativos del virus podrían durar aún más tiempo, por lo que podría haber un aumento de los casos de demencia y deterioro cognitivo en el futuro.

"Es posible —incluso diría que es probable— que tener COVID-19 aumente el riesgo de demencia", dijo el Dr. Gabriel de Erausquin, profesor de Neurología en el Health Science Center de University of Texas en San Antonio. "Todavía no tenemos suficiente información para responder a esa pregunta con certeza".

Un estudio mundial para encontrar respuestas

El Dr. de Erausquin y otros investigadores han puesto en marcha un estudio mundial a gran escala para investigar el impacto que tiene la COVID-19 en el cerebro a corto y a largo plazo, incluidas las formas en que puede contribuir a la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

"Queremos estar al frente de esto para minimizar el impacto, predecir quiénes corren mayor riesgo y tratar de identificar comportamientos u otros factores que puedan ayudarnos a reducir los efectos en los pacientes mayores", dijo de Erausquin.

Con la financiación de la Alzheimer's Association y la orientación técnica de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estudio hará un seguimiento de más de 40,000 pacientes de 50 años o más. Se anticipa que los primeros resultados se obtendrán a principios del 2022.

"La creación de un grupo internacional de científicos para estudiar más a fondo el impacto del virus en el cerebro y compartir información es de vital importancia", dijo Sarah Lenz Lock, directora ejecutiva del Global Council on Brain Health (GCBH, Consejo Mundial sobre la Salud Cerebral - en inglés), de AARP. "También debemos aprender a evitar mejor los riesgos y a mitigar los daños del virus para reducir el deterioro cognitivo y la demencia en el futuro".

El vínculo entre otras infecciones y la demencia

Los científicos han estado investigando los vínculos entre las infecciones y la demencia durante años, dijo el Dr. Avindra Nath, director clínico del National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS) de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH). Las investigaciones demuestran que un solo episodio de una infección —por ejemplo, la hospitalización de una persona con neumonía— puede acelerar el deterioro cognitivo, especialmente si la persona ya está predispuesta a tener problemas de memoria.

"En general, sabemos que a medida que envejecemos y contraemos cualquier tipo de enfermedad, incluso una infección de las vías urinarias, puede desencadenar una demencia subyacente", dijo Nath.

Los virus respiratorios, en particular, parecen tener un poderoso impacto neurológico.

"Es posible —incluso diría que es probable— que tener COVID-19 aumente el riesgo de demencia". 

— Dr. Gabriel de Erausquin, profesor de Neurología en el Health Science Center de University of Texas en San Antonio.

Después del brote del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) en el 2002 y el brote del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) en el 2012 —ambos causados por coronavirus—, uno de cada cinco pacientes recuperados reportó deterioro de la memoria, según un análisis en The Lancet Psychiatry.

Antes de eso, los científicos que estudiaron la pandemia de gripe de 1918 observaron un aumento del deterioro cognitivo, la psicosis y la enfermedad de Parkinson en quienes habían sobrevivido.

Los efectos neurológicos de la COVID-19 van desde síntomas leves como el dolor de cabeza y la pérdida del gusto y el olfato, hasta síntomas más graves, como mareos, confusión, convulsiones y derrames cerebrales.

Las personas que han sobrevivido a las infecciones por coronavirus y cuyos síntomas persisten se quejan de dolores de cabeza, fatiga, pérdida del gusto y del olfato, pérdida de la memoria, dificultades de atención y una "neblina mental" que les dificulta continuar con sus actividades diarias. En algunos pacientes, los problemas se han prolongado durante meses.

La COVID y el cerebro

Los investigadores están tratando de averiguar exactamente cómo el virus SARS-CoV-2 afecta el cerebro. ¿Entra al cerebro y lo ataca directamente? ¿O el daño se debe a una respuesta inflamatoria o autoinmunitaria?

En un artículo publicado en Alzheimer's & Dementia: The Journal of the Alzheimer's Association (en inglés), de Erausquin y los demás autores destacaron una investigación reciente que sugiere que el virus puede invadir directamente el cerebro.

El informe señala que el virus se ha encontrado en muestras de tejido cerebral post mortem y dice que las imágenes cerebrales anormales han surgido "como una característica importante de la COVID-19 en todo el mundo".


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Recientemente, Nath observó los cerebros de 19 pacientes que habían muerto por COVID-19 con una máquina de resonancia magnética de alta resolución para un estudio de los Institutos Nacionales de la Salud que se publicó el 30 de diciembre. No halló rastros del virus, pero sí inflamación y un daño significativo en los vasos sanguíneos.

Nath dijo que el daño era particularmente severo en el tronco encefálico y en el bulbo olfativo, que es importante para el sentido del olfato.

"En uno o dos individuos, [el bulbo olfativo] estaba tan mal que casi se destruyó", dijo. “Ni siquiera podía ver su arquitectura. Esto hace que nos preguntemos si esas áreas están más involucradas que otras, y cuáles podrían ser las consecuencias de esa participación".

Más acerca del estudio

El estudio mundial investigará los efectos a largo plazo de la COVID-19 por edad, rasgos genéticos y origen étnico. Estudiará si el virus parece estimular una nueva enfermedad o si solo acelera la enfermedad en personas que ya son biológica o genéticamente susceptibles.

Incluirá a pacientes que hayan experimentado una enfermedad grave y a pacientes asintomáticos, dijo Heather Snyder, vicepresidenta de relaciones médicas y científicas de la Alzheimer's Association.

El estudio también comparará los síntomas cognitivos de acuerdo con el tipo de atención que recibió cada paciente, dijo Snyder.

"Podríamos descubrir que hay ciertos tipos de atención que podrían tener mejores resultados no solo para la COVID-19, sino también para el cerebro", dijo.