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6 mitos sobre la culebrilla

Esta es la información real sobre la dolorosa enfermedad y cómo puedes ayudar a evitarla.

Ilustración del virus que causa la culebrilla

KATERYNA KON/SCIENCE PHOTO LIBRARY / GETTY IMAGES

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Mito 1: la culebrilla y la varicela son lo mismo

Es cierto que el mismo virus que causa la culebrilla —llamado varicela-zóster— también causa la varicela, pero las enfermedades no son tan similares (son más como primas lejanas que hermanas). Para la mayoría de las personas, la varicela es una molestia de la infancia que causa mucha picazón pero que, por lo general, no es grave, si bien pueden presentarse complicaciones.

La culebrilla normalmente aparece más tarde en la vida y es más que una mera molestia. En gran parte de los casos, es dolorosa, y las complicaciones de la enfermedad —desde dolor neurálgico duradero hasta problemas de audición e inflamación del cerebro— pueden dañar seriamente la salud, a veces durante meses o años.

Si alguna vez has tenido varicela —y es probable que la hayas tenido, ya que, según datos federales, más del 99% de las personas en Estados Unidos que nacieron antes de 1980 la padecieron—, corres el riesgo de contraer culebrilla. ¿La razón? Una vez que una persona se recupera de la varicela, el virus permanece inactivo en el organismo. Pero puede reactivarse, lo que comúnmente ocurre más adelante en la vida. "Nuestra función inmunitaria natural disminuye con la edad, lo que hace que las personas mayores tengan un mayor riesgo de que se reactive el virus varicela-zóster”, explica Anisha B. Patel, una dermatóloga en el MD Anderson Cancer Center de University of Texas en Houston. 


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Mito 2: la culebrilla no es prevenible 

No es así. Es posible vacunarse contra la culebrilla. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan la de dos dosis para la mayoría de las personas mayores de 50 años, incluidos los adultos con trastornos crónicos de salud, si bien siempre es importante consultar antes con tu médico. Puedes vacunarte en el consultorio del médico o en una farmacia, y no debes olvidar volver entre dos y seis meses después para recibir la segunda dosis.

Shingrix (en inglés) tiene una eficacia aproximada del 90% con dos dosis y retiene un 85% de su eficacia durante cuatro años, dicen los CDC. Y desde que se lanzó la vacuna contra la culebrilla en 1995, las hospitalizaciones y las muertes a causa del virus han visto reducciones muy importantes: del 93 y el 94%, respectivamente. 

¿Ya has tenido culebrilla? Incluso en ese caso, Patel dice que “la vacuna puede ayudar a evitar la reactivación futura”.

Cabe mencionar que Zostavax, otra vacuna contra la culebrilla, ya no está disponible en Estados Unidos. La llamada “vacuna viva” fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en el 2006, pero fue suspendida en noviembre del 2020. Los CDC recomiendan que quienes recibieron Zostavax anteriormente se vacunen con Shingrix.

Mito 3: si piensas que tienes culebrilla, es mejor esperar a que se pase

Todo lo contrario. Es importante ver al médico lo antes posible si sospechas que tienes culebrilla. El médico puede recetar medicamentos antivirales que pueden reducir significativamente el dolor; estos fármacos son más eficaces cuando se toman lo antes posible.

"Eso es realmente importante. Queremos hacer mucho hincapié en ello", dice Lisa Garner, dermatóloga con 35 años de experiencia con un consultorio privado en Clearwater, Florida. "Si un paciente llamaba a mi consultorio y decía que pensaba que tenía culebrilla, siempre le daba cita para ese mismo día. Y sigo haciéndolo”.

Mito 4: la culebrilla no es tan grave

Por lo general, la culebrilla no es leve. Si bien el curso de la enfermedad puede ser relativamente rápido (para muchos, el brote habrá desaparecido en un mes), la erupción roja no es lo peor. En la mayoría de los casos, las ampollas están acompañadas de un dolor profundo que puede ser debilitante y limitar la capacidad del paciente para llevar a cabo las tareas diarias.

"Muchas personas no se dan cuenta de cuán terrible puede ser el dolor asociado con la culebrilla y cuánto tiempo puede durar", dice Garner.

Luego de la desaparición de la erupción, un dolor ardiente, pulsante y punzante puede reaparecer como un trastorno crónico llamado neuralgia posherpética, o NPH. Se presenta donde estuvo la erupción y puede continuar durante meses o incluso años. La NPH es la complicación más común de la culebrilla y puede acarrear más problemas, entre ellos depresión, fatiga, pérdida del apetito y dificultad para dormir o concentrarse.

Ilustración de un persona con culebrilla

WILDPIXEL / GETTY IMAGES

Según los CDC, entre el 10 y el 18% de las personas con culebrilla sufren de NPH. Eso es aproximadamente una o dos personas de cada diez. El riesgo de padecer NPH aumenta con la edad. Además, cuanto más dolor experimentes durante el episodio de culebrilla, más probable es que desarrolles NPH. 

Y algo importante: si la culebrilla aparece en la cara, puede ser grave, particularmente si está cerca de los ojos. “Esta situación es especialmente urgente, y el paciente debe ser evaluado por un oftalmólogo", dice Patel, ya que representa un riesgo para la visión y puede causar cicatrices en la córnea y, en raras ocasiones, ceguera. 

"Eso se considera una emergencia oftálmica", agrega Garner.

El dolor de la culebrilla y la NPH son más comunes en las personas mayores y en quienes no actuaron con rapidez y esperaron más de 72 horas después de notar la erupción roja antes de tomar medicamentos antivirales (otra razón para hablar con un médico tan pronto como sospeches que tienes culebrilla).

La culebrilla también se ha asociado con neumonía, inflamación cerebral (encefalitis), meningitis, problemas de audición e incluso la muerte, si bien el vínculo no está bien establecido y podría ser muy infrecuente.

Mito 5: la culebrilla siempre aparece como una erupción roja

Típicamente, verás una erupción roja en un lado del cuerpo. Sin embargo, algunas personas sienten dolor sin que aparezca la erupción roja con ampollas. O tal vez la erupción aparezca solo después de unos días.

La mayoría de las veces, los pacientes experimentan una sensación de ardor y picazón en un lado del cuerpo, a menudo en la espalda, el pecho o el estómago. Luego aparece la erupción roja y dolorosa, con pequeñas ampollas, que causa picazón. Las ampollas se secan y forman costras en una semana a diez días y desaparecen por completo en dos a cuatro semanas.

"[La erupción] puede aparecer desde la coronilla hasta la parte inferior de los dedos de los pies. Creo que no hay ninguna parte de la piel donde no la haya visto a lo largo de muchos años", dice Garner.

La culebrilla también puede causar fiebre, escalofríos, fuertes dolores de cabeza, debilidad muscular y otros dolores.

Mito 6: no necesitas preocuparte por contagiar a otros  

La culebrilla, como enfermedad en sí, no es contagiosa. En otras palabras, no puedes contagiarte de culebrilla de alguien que tiene culebrilla. Pero el virus que causa la enfermedad es muy contagioso y puede transmitirse fácilmente, por ejemplo, a través de las gotitas que se dispersan en el aire cuando alguien habla o respira.  

También puede transmitirse si alguien entra en contacto con las ampollas de la piel (responsables de propagar el virus), por lo que es importante mantener la erupción cubierta. Si una persona que no ha tenido varicela o no está vacunada entra en contacto con la supuración de las lesiones (a través de ropa, sábanas o toallas), puede contagiarse del virus. Los CDC observan que las personas con culebrilla no pueden transmitir el virus antes de que aparezcan las ampollas en la piel ni una vez que se ha secado la erupción. 

Finalmente, puedes contraer culebrilla más de una vez (aunque eso es raro) si tu sistema inmunitario está debilitado. Por ese motivo, debes cuidarte: reduce el estrés al mínimo, duerme lo suficiente, come alimentos saludables y sigue una rutina de ejercicios. Y si piensas que tienes culebrilla, consulta a tu médico lo antes posible.


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(Video en inglés)