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Las mujeres perimenopáusicas pueden tener riesgo de depresión

Los problemas de salud mental en la mediana edad pueden aparecer de repente y es fácil que se diagnostiquen incorrectamente.

Una mujer mira pensativa mientras sostiene una taza de café

MIXMIKE / GETTY IMAGES

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Janice Markey, de 50 años, residente de Newtown, Connecticut, siempre se había mantenido en forma haciendo ejercicio. Hasta fue instructora de acondicionamiento físico. Por eso, cuando comenzó a sentirse desganada y cansada hace cuatro años, se preocupó. “Noté que algo no estaba bien, porque yo siempre fui atlética y de repente se me hacía muy difícil correr”, dice Markey.  

Su cuerpo también estaba comenzando a cambiar. Sus reglas dejaron de ser regulares y empezó a tener fuertes dolores de cabeza. También, a veces le dolía todo el cuerpo y se sentía “sumamente triste".

"No podía salir de eso", dice. Además, era como si "tuviera la gripe todo el tiempo".

Su internista no podía identificar el problema; su ginecólogo le recetó una terapia de reemplazo hormonal que ella suspendió rápidamente porque la combinación de síntomas extraños que sentía le causó aún más debilidad.


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Finalmente, cuando comenzó a tener pensamientos suicidas, consultó a un psicólogo y luego a un psiquiatra, quien le diagnosticó depresión clínica. “Pasé de tener una personalidad sumamente extrovertida a ser muy infeliz”, dice.

Las mujeres y la depresión

Markey no es la única. Las mujeres son casi dos veces más propensas que los hombres a sufrir de depresión debido a factores genéticos, biológicos y ambientales (encontrarás más sobre las mujeres y la depresión en este artículo de AARP).

Pero ahora hay cada vez más pruebas de que durante los dos a ocho años anteriores a la menopausia —en el período llamado perimenopausia—, y posiblemente incluso después, las mujeres pueden tener mayor riesgo de sufrir de depresión clínica.

En uno de los estudios sobre la perimenopausia y la depresión (en inglés) más recientes, publicado en la revista Menopause en septiembre del 2020, los investigadores hallaron que en una encuesta de 485 mujeres turcas de entre 35 y 78 años, que estaban en las etapas de perimenopausia y menopausia, el 41% reportaron experimentar alguna forma de depresión. 

Y en un estudio (en inglés) de 50 mujeres perimenopáusicas con indicios de depresión leve a moderada, que se publicó en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism en noviembre del 2019, los investigadores hallaron que cuanta más variación había en los niveles de estrógeno de estas mujeres en la ausencia de progesterona, más altos eran los niveles de depresión.

Las mujeres con antecedentes de depresión parecen tener un mayor riesgo de depresión perimenopáusica.

El Dr. Peter Schmidt, jefe de la sección de Endocrinología Conductual en el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) en Bethesda, Maryland, opina que entre el 10 y el 20% de las mujeres podrían verse afectadas por la depresión perimenopáusica. Schmidt ha estudiado el fenómeno y actualmente dirige un ensayo clínico de un posible tratamiento. (Mira el recuadro lateral para más información).

Perimenopausia y menopausia

El término perimenopausia, que significa “alrededor de la menopausia”, según Mayo Clinic, “se refiere al tiempo durante el cual el organismo realiza la transición natural a la menopausia, la cual marca el final de los años reproductivos”. A veces llamada “transición menopáusica”, es cuando los niveles de estrógeno fluctúan, las reglas se vuelven irregulares y pueden aparecer síntomas como sofocos, depresión o ansiedad.

La menopausia ocurre cuando han transcurrido doce meses sin menstruación. La mayoría de las mujeres llegan a la menopausia entre los 40 y los 58 años; la edad promedio es de 51, según la organización sin fines de lucro American Menopause Society. Y luego comienza la fase conocida como posmenopausia.

Síntomas

Los síntomas de la perimenopausia pueden ser leves, moderados o incapacitantes, como en el caso de Markey. Pueden incluir sentimientos de desesperanza, fatiga, lentitud para moverse o hablar, actitud ansiosa o incapacidad de permanecer quieta, pensamientos de muerte o suicidio, intentos de suicidio, dolores y molestias, dolores de cabeza, calambres estomacales o problemas digestivos sin una causa física evidente o que no mejoran con el tratamiento, según el Instituto Nacional de Salud Mental. El NIMH advierte que si experimentas esos signos (entre otros —en inglés) durante la mayor parte del día, prácticamente todos los días y durante al menos dos semanas, podrías estar deprimida.

Pero a veces la depresión perimenopáusica no se diagnostica porque los síntomas pueden ser atípicos, dice Schmidt. Las mujeres pueden presentar síntomas comunes como fatiga y desesperanza, pero también pueden sentirse ansiosas, por ejemplo.

“La depresión perimenopáusica a menudo se asocia con la preocupación excesiva, los pensamientos persistentes, los cambios físicos y el llanto excesivo. Incluso los comerciales pueden desencadenar los síntomas. Si estos suceden con frecuencia, puede ser muy molesto. La depresión perimenopáusica también puede estar caracterizada por la ansiedad y los problemas para dormir”, advierte.

Cuando esos síntomas se presentan súbitamente, sin que haya un factor desencadenante aparente, pueden ser alarmantes. Omisade Burney-Scott, de 54 años, residente de Durham, Carolina del Norte, dice que ha sufrido de episodios depresivos a lo largo de su vida, especialmente después de la muerte de cada uno de sus padres. “Lo asoció con el duelo', dice. Por eso se sorprendió cuando su depresión reapareció justo antes de cumplir los 50, cuando no estaba atravesando ninguna situación difícil en su vida, aparte de la perimenopausia.

“Pensé que me estaba muriendo. Pensé que tenía cáncer. Bajé 30 libras en tres meses”, dice Burney-Scott. Y agrega que también estaba cansada, sin ganas de comer, “tenía muchas lagunas mentales y me olvidaba de las cosas, a veces no acudía a las citas”. Comenzó a tomar antidepresivos, se tomó un tiempo de su trabajo en una fundación de salud sin fines de lucro y comenzó a ver a un terapeuta todas las semanas. “Lo que pasa con las personas negras es que no hablamos sobre la salud mental. Pero el estigma que rodea a la menopausia y la depresión es muy perjudicial”, dice Burney-Scott. "Ahora estoy mejor".

Cómo encontrar ayuda

Ninguna mujer debería sufrir depresión perimenopáusica, dice la Dra. Stephanie Faubion, directora médica de la North American Menopause Society (NAMS) y directora del Centro de Salud de la Mujer en Mayo Clinic, en Jacksonville, Florida. “Todos los médicos que atienden a mujeres de mediana edad deben buscar síntomas de depresión”, advierte. “La primera pregunta debería ser si están luchando con su estado de ánimo”.

La buena noticia es que “no hay ningún motivo para pensar que los tratamientos para la depresión en otras etapas de la vida no darán resultado en este caso”, dice la Dra. Hadine Joffe, vicepresidenta de Asuntos Académicos y Docentes en el departamento de Psiquiatría en el Brigham and Women’s Hospital, en Boston. “Funcionarán”. Esos tratamientos podrían incluir antidepresivos, terapia cognitivo-conductual o ambos.  

Y el paso del tiempo también ayudará, agrega Joffe. “Una vez que el cerebro se adapta y las hormonas se reducen y permanecen estables, el riesgo de depresión desaparece”.  


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Participa en un nuevo estudio

Los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) en Bethesda, Maryland, están llevando a cabo un ensayo clínico sobre la depresión menopáusica para determinar la seguridad y los efectos secundarios de un nuevo compuesto farmacológico llamado modulador selectivo de los receptores de estrógeno (MSRE). El MSRE se adhiere a unos receptores especiales de estrógeno que normalmente se activan con esa hormona sexual, explica el Dr. Peter Schmidt, del Instituto Nacional de la Salud Mental y líder del ensayo. Lo que se espera es que, al actuar como un sustituto del estrógeno que se pierde durante la perimenopausia, el MSRE no solo reduzca la depresión perimenopáusica y la ansiedad, sino que también cause menos efectos secundarios que la terapia convencional de reemplazo hormonal.

Para más información sobre el ensayo clínico (en inglés) sobre la depresión perimenopáusica, llama a la oficina de reclutamiento de pacientes de los Institutos Nacionales de la Salud, 301-496-9576.

Cheryl Platzman Weinstock es una escritora colaboradora que informa sobre la investigación médica y científica y su efecto en la sociedad. Su trabajo se ha publicado en The New York Times, NPR y Kaiser Health News.