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La ansiedad crónica es alarmante, pero se puede controlar

La preocupación nunca termina con este trastorno común.

Hombre mira por una ventana

GETTY IMAGES

In English |  Casi todo el mundo siente un poco de ansiedad —o mucha— de vez en cuando. Y ese sentimiento periódico de preocupación o temor puede ser protector. Por ejemplo, sentirte nervioso acerca de si darás una buena presentación puede mantenerte alerta y quizás ayudarte a lograrlo.

Pero cuando la preocupación comienza a interferir con tu capacidad de realizar tareas cotidianas, eso podría ser una señal de un trastorno de ansiedad, la enfermedad mental más común en Estados Unidos. Cada año, aproximadamente el 18% de los adultos de 18 años o más en el país sufren de un trastorno de ansiedad, un término general que abarca el trastorno de ansiedad generalizada (en inglés), el trastorno de pánico, el trastorno de ansiedad social, la ansiedad por separación y las fobias, según la Anxiety and Depression Association of America (ADAA, Asociación de ansiedad y depresión de Estados Unidos) (en inglés). El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) están estrechamente relacionados.


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Según la ADAA, el trastorno de ansiedad más común entre los adultos mayores en el país es la ansiedad generalizada, una condición que se caracteriza por una sensación frecuente de preocupación por una amplia gama de cosas.

"Esto tiene sentido cuando se considera que muchos adultos mayores luchan con la pérdida, el aislamiento, las limitaciones médicas y físicas, y el estrés financiero", dice el Dr. Stephen Ferrando, director de psiquiatría del Westchester Medical Center en Valhalla, Nueva York.

Las fobias también son más comunes entre los adultos mayores, señala Ferrando, en particular la agorafobia, que es el miedo a salir o estar en una multitud.

A veces, un trastorno que fue diagnosticado previamente empeora con la edad; en otros casos, un adulto desarrolla una nueva condición más adelante en la vida.

La diferencia entre el estrés y la ansiedad

"Pienso que la ansiedad es un sentimiento muy interno", dice Ashley Zucker, psiquiatra en Fontana, California. "Y generalmente es en anticipación a una amenaza futura, es decir, te preocupa algo que pueda suceder".

La ansiedad se eleva por encima de lo que se consideraría una respuesta normal a un miedo y, a menudo, continúa después de que la posible amenaza o el incidente haya desaparecido. "La persona sigue preocupándose por algo que ya ocurrió", dice Zucker. "'¿Cometí un error?' '¿Dije algo incorrecto?' El cerebro no puede dejarlo pasar ".

El estrés, por otro lado, es una respuesta a un evento externo, por ejemplo, una fecha límite en el trabajo o una discusión con un cónyuge. "Una vez que pasa, desaparece", dice Zucker. "No tiene ese efecto persistente de la ansiedad". El estrés también tiende a ser menos debilitante.

Por qué es un problema

La ansiedad crónica puede impedirte cumplir con tus responsabilidades diarias, en el trabajo, en el hogar o en tu vida social. "Se interpone en el camino de llevarse bien con otras personas, tanto para conocer gente nueva como para mantener las relaciones existentes", dice Jane Timmons-Mitchell, profesora clínica adjunta de psiquiatría en la Facultad de Medicina de Case Western Reserve University.

Los efectos físicos también pueden ser de gran alcance. "La ansiedad puede afectar la salud física en casi cualquier forma que puedas imaginar", dice Zucker. "Es muy, muy poderosa". Puede contribuir al insomnio, problemas gastrointestinales, problemas respiratorios, dolor de espalda y enfermedades cardiovasculares.

Tratamiento para la ansiedad crónica

Según la ADAA, los trastornos de ansiedad son altamente controlables, pero solo el 37% de las personas reciben la atención que necesitan. Si sientes que la ansiedad está interfiriendo con tu vida diaria, es importante obtener ayuda profesional en lugar de tratar de superarla por tu cuenta. Los expertos recomiendan las siguientes estrategias.

Busca ayuda de un experto

"Comienza con tu médico de atención primaria", aconseja Zucker. “La mayoría de las personas tienen una buena relación con su médico, por lo que es la persona más fácil para acudir. Y esa persona generalmente está bien informada sobre qué recursos están disponibles dentro de tu comunidad local". Tu médico puede proporcionar una referencia a un psicólogo, psiquiatra, una enfermera psiquiátrica o un trabajador social, dice Timmons-Mitchell.

Participa en terapia

Este suele ser el tratamiento de primera línea para alguien con ansiedad. Se pueden usar varios tipos de terapia, pero la más común es la terapia cognitivo conductual (TCC), dice Zucker. "Te enseña cómo controlar lo que sientes; no a ignorarlo o eliminarlo, sino a resolverlo".

En cuanto a la opinión de que la terapia no puede ayudar a las personas mayores: olvídala. "Es un mito", dice Ferrando. "Cuando observas las intervenciones de terapia para adultos mayores, ves índices de respuesta comparables a las de los adultos más jóvenes".

Infórmate sobre los medicamentos

"Algunos medicamentos contra la ansiedad pueden ser adictivos y también pueden afectar el funcionamiento cognitivo", advierte Ferrando. "Pueden ser efectivos, pero el tema de la tolerabilidad es más preocupante en los adultos mayores". Una alternativa: los antidepresivos. "Han demostrado ser eficaces en todo el espectro de los trastornos de ansiedad y son mucho mejor tolerados por la mayoría de las personas", dice. "También ayudan a tratar el componente de la depresión, si lo hay”. (Según la ADAA, a casi la mitad de las personas diagnosticadas con depresión también se les diagnostica un trastorno de ansiedad). Zucker y muchos otros expertos no prescriben medicamentos sin terapia. "Los dos van de la mano", dice ella.

Evita el aislamiento

"Es importante hacer lo posible para combatir el aislamiento social", dice Ferrando. Reúnete con tu familia y tus amigos tanto como puedas. Únete a un club o una actividad en tu comunidad. Haz trabajo voluntario. Algunos planes de seguro también cubren servicios de salud mental en el hogar.

Haz ejercicio

Se ha demostrado que la actividad física alivia la ansiedad. Hacer ejercicio con otras personas también puede ayudar a combatir el aislamiento.

Considera la terapia con mascotas

"Las mascotas pueden ser extremadamente calmantes", dice Ferrando. "De hecho, pueden salvar vidas". Si no tienes una mascota, pregúntale a tu médico acerca de los lugares en tu comunidad donde puedas visitar una o infórmate sobre programas que puedan traerte un animal.

Respira

"Puedes hacer un buen ejercicio en menos de un minuto que puede ayudarte en un momento de ansiedad significativa", dice Zucker. Establece un temporizador de un minuto. Siéntate en una silla, con los pies en el suelo. Respira profundo 10 veces mientras te concentras en tu respiración. Siente tus pies en el suelo, tu cuerpo en la silla y tu espalda contra la silla. Cuando surjan pensamientos aleatorios en tu cabeza, reconoce que tienes el pensamiento, pero vuelve a sentirte en la silla. "Esto te vuelve a centrar y te calma", dice ella.

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