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Después de un desastre natural, las inundaciones suponen riesgos para la salud

La contaminación del agua y los alimentos son solo unos de los peligros que pueden enfermarte

Refrigerador lleno de comida

SEAN MAYLON/GETTY IMAGES

In English |  Ya sea el resultado de huracanes temibles o de los aumentos en el nivel del mar, las inundaciones suponen una amenaza cada vez mayor para muchas regiones del país, y constituyen un sinfín de peligros para la salud que pueden ser difíciles de recordar a medida que te esfuerzas por secar tu hogar y rescatar tus pertenencias.

Caminar por aguas salobres llenas de cosas tales como aguas negras, residuos industriales y crías de mosquitos te expone a muchísimos peligros. Si tienes alguna herida abierta, puedes contraer tétanos o una infección por estafilococos. Si respiras gotitas de agua contaminadas —especialmente si tienes pulmones comprometidos o si eres mayor— puedes terminar luchando contra la enfermedad del legionario. Si te pica uno de esos insectos nocivos amantes de la humedad cuando se te olvida protegerte con repelente, puedes contraer el virus del Nilo Occidental.


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A medida que las personas regresan a las zonas inundadas después de una evacuación o deben arreglárselas hasta que vuelva la electricidad en su área, muchas de las amenazas más comunes a la salud son infecciones bacterianas —y las enfermedades diarreicas relacionadas— que pueden contraerse al ingerir tan solo pequeñas cantidades de agua o alimentos contaminados en una cocina que se inundó o se quedó sin electricidad.

Según los expertos, dichas infecciones, que incluyen la E. coli y la salmonela, tienden a afectar especialmente a las personas mayores. Por ejemplo, con la E. coli, aunque los adultos saludables pueden recuperarse dentro de una semana, las personas mayores frecuentemente luchan contra la infección por más tiempo y también son más propensas a que la infección progrese a una forma relacionada de insuficiencia renal que ponga en peligro sus vidas.

Para mantenerte seguro, a continuación compartimos los consejos principales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA): 

Si existe alguna duda, deséchalo 

Desecha alimentos que puedan haber entrado en contacto con el agua de la tormenta o las inundaciones; esto incluye hasta los alimentos en latas de metal que no se hayan desinfectado con una solución de agua con cloro. Las etiquetas pueden albergar la bacteria E. coli.

Desecha los alimentos perecederos que no se hayan refrigerado debidamente al faltar la electricidad. Después de un apagón, el refrigerador mantiene los alimentos a una temperatura fría segura por unas cuatro horas si no se abre. No es mucho tiempo, lo que significa que probablemente botarás mucha comida.

Un congelador lleno mantiene una temperatura segura por aproximadamente 48 horas si la puerta permanece cerrada. Un congelador medio lleno mantiene una temperatura segura por la mitad de este tiempo. Si puedes planear con anticipación, tener hielo seco a mano prolongará el tiempo que la temperatura se mantenga lo suficientemente fría.

Distingue entre el agua limpia y la contaminada 

No uses agua que sospeches o que te hayan informado esté contaminada para lavar platos, cepillarte los dientes, lavar y preparar alimentos, lavarte las manos o mezclar fórmula para bebés. El agua segura para beber, cocinar y la higiene personal incluye el agua embotellada, hervida o tratada. 

Algunas veces el agua que no es segura para el consumo humano podría ser segura para ducharte, pero solo si tienes cuidado de no ingerirla. Sin embargo, no puedes usar el agua contaminada para lavarte las manos. Si la usas, puedes propagar bacterias a la boca.

Asegúrate de usar jabón, hacer espuma y frotar bien las manos por lo menos durante 20 segundos para eliminar los gérmenes. El gel antiséptico necesita tener por lo menos un 60% de alcohol para ayudar a eliminar las bacterias, pero no será eficaz cuando las manos se ven sucias, y no elimina todos los tipos de gérmenes que podrían estar presentes después de un desastre o una inundación.

Si no tienes agua embotellada, debes hervir el agua para cerciorar que sea segura. Hervir el agua matará la mayoría de los organismos que provocan enfermedades que podrían estar presentes. Si el agua que tienes disponible está turbia, fíltrala por un paño limpio o déjala reposar para que se deposite el sedimento; entonces, hierve el agua clara que queda. Hierve el agua por un minuto, déjala enfriar y guárdala en recipientes limpios con tapas.

Saca el cloro

Debes desinfectar cualquier cosa en la cocina que pudiera haber entrado en contacto con las aguas de las inundaciones: desde los platos y utensilios hasta las encimeras (si el agua alcanzó llegar a ellas).

Lava los platos y otras cosas por el estilo con agua y jabón, con agua caliente si está disponible. Entonces enjuágalos y desinféctalos al hervirlos en agua limpia o sumergirlos por 15 minutos en una solución de 1 cucharada de cloro líquido por cada galón de agua potable (o el agua más limpia y clara disponible).

Lava las encimeras de manera parecida (frotándolas bien con jabón y agua limpia, y luego pasándoles un paño mojado con la solución de agua y cloro). Desecha cualquier tabla para picar de madera o artículos de bebé, tales como los chupetes, que podrían haber entrado en contacto con el agua de las inundaciones.

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