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9 medidas para proteger a su familia de la zoonosis

Estar en contacto demasiado cercano con animales (incluídas sus amadas mascotas) puede causar diversas enfermedades.

In English l "Zoonosis" es el término científico que define una enfermedad que se transmite de animales a seres humanos. Las enfermedades zoonóticas, como la tiña o la fiebre por arañazo de gato, pueden ser una molestia, pero otras, como la enfermedad de Lyme y la rabia, pueden producir síntomas mucho más serios y ser potencialmente mortales.

Gato en el veterinario

Getty Images

Incluso los gatos domésticos pueden propagar enfermedades. Siga estas simples medidas para protegerse de la zoonosis.

Cuando las mascotas viven en el interior de nuestro hogar, se alimentan en la cocina, merodean por las encimeras y duermen en nuestras camas, el riesgo de contraer estas enfermedades es mucho mayor.

No solo los perros y los gatos representan una amenaza para la salud. Criaturas grandes y pequeñas, desde coyotes hasta mosquitos, son portadoras de enfermedades que pueden transmitirse a los seres humanos. Ante este panorama, ¿qué podemos hacer para protegernos a nosotros mismos y a nuestras familias de las enfermedades zoonóticas?

Los expertos presentan estos nueve pasos sencillos que permiten minimizar los riesgos de contraer una enfermedad transmitida por un animal.

1. Sea cuidadoso a la hora de adquirir una mascota

Esté atento a las señales de alerta que le hagan sospechar que un animal pueda estar enfermo. No es un signo favorable que un cachorro exhiba un comportamiento apático, que un gato pierda su pelaje o que a un ave se le caiga el plumaje. La diarrea es otra clara señal de enfermedad. Para evitar tener que juzgar por sí mismo, elija su mascota únicamente en lugares de confianza, como un refugio para animales, un criador que pueda certificar el estado de salud del animal o una tienda de mascotas que goce de buena reputación. Como ejemplo, basta con señalar la gran cantidad de loros que son introducidos en el país como contrabando, sin haber pasado por una cuarentena de salud ni haber sido tratados contra la psitacosis, también conocida como la fiebre de los loros. Antes de comprar un perrito o gatito, asegúrese de que haya sido tratado contra los parásitos. Las personas con sistema inmunitario comprometido —por ejemplo, las que están en tratamiento contra el cáncer— no deberían estar en contacto con tortugas, serpientes u otros tipos de reptiles, ya que estos animales pueden transmitir la salmonella.

2. Ocúpese de la salud de su mascota

La mayoría de los estados exige que perros, gatos y hurones sean vacunados periódicamente contra la rabia. Esta enfermedad se transmite a través de la saliva del animal infectado, en general, por medio de su mordedura. Como medida adicional, asegúrese de desparasitar a su cachorro y que un veterinario lo examine para este asunto al menos una vez al año. Los parásitos intestinales caninos pueden causar en los seres humanos dolores abdominales agudos, vómitos y obstrucción intestinal. Adminístrele mensualmente a su perro una píldora preventiva contra parásitos internos y externos —pulgas o garrapatas— del tipo de Sentinel o Heartgard Plus, y medicamentos de aplicación local, como Frontline. No permita que sus mascotas deambulen libremente. Podrían entrar en contacto con animales salvajes portadores de enfermedades, como zorrillos, mapaches, zorros o coyotes.

3. El trabajo sucio de ellos es también el suyo

No toque la orina ni las heces de su mascota con las manos desnudas. Deseche las deposiciones de su gato o perro antes de que estas se conviertan en un agente que promueva la formación de gusanos infecciosos. Hágalo con cuidado, empleando un cepillo y una palita destinados exclusivamente a estos menesteres, o guantes descartables.

No permita que los perros y los gatos hagan sus necesidades en areneros, playas o áreas de juegos.

Mantenga limpio el cajón de excrementos de su gato. Use guantes descartables y lávese las manos cada vez que haya finalizado con la limpieza del cajón. Los gatos pueden ser portadores de la toxoplasmosis, una enfermedad que puede afectar a las embarazadas o a personas con su sistema inmunitario comprometido. (Si usted entra en alguna de estas dos categorías, no cambie la arena sanitaria de su gato.  Si debe hacerlo, use guantes.)

Las mismas precauciones son válidas si usted posee un ave: use guantes descartables y lávese las manos cada vez que haya finalizado con la limpieza de la jaula. El Dr. David Schlossberg, experto en enfermedades infecciosas del Departamento de Salud de Filadelfia, nos cuenta el caso de una mujer de 47 años y de su hija de 12 que comenzaron a padecer dolores de cabeza, fiebre y tos, luego de haber manipulado a sus periquitos y limpiado su jaula. A ambas se les diagnosticó psitacosis (fiebre de los loros). Por fortuna, su situación mejoró luego de recibir un tratamiento a base de antibióticos, pero esta enfermedad puede desembocar en una neumonía u otro tipo de complicaciones.

4. Nada de besos a la francesa con su mascota… ni de cultivar otros hábitos desagradables que le causarán problemas

Nos sorprende el hecho de tener que decir esto, pero no bese a su mascota en el hocico y no permita que esta lengüetee sus labios. “Este es un comportamiento muy común”, afirma Schlossberg. No crea en esos cuentos de viejas sobre la conveniencia de permitir que su perro o gato lama sus heridas o llagas expuestas para ayudar a que se cicatricen, cuando, en realidad, el efecto que se logra es completamente el opuesto. Las bacterias que acechan en las fauces de los animales pueden producir graves infecciones, en particular sobre las heridas expuestas. Asimismo, sea precavido cuando juega con su gato. Una mordida o zarpazo de su gatito le puede contagiar la enfermedad por arañazo de gato. Esta es una infección transmitida por una bacteria denominada Bartonella henselae, proveniente de las heces de las pulgas. Limpie profundamente con agua y jabón cualquier arañazo que reciba y consulte con su médico en el caso de haber sufrido un arañazo de importancia. Los síntomas que caracterizan esta enfermedad son dolores, inflamación de los nódulos linfáticos y fiebre. Muy a menudo, los síntomas persisten por varias semanas, aunque, por lo general, desaparecen sin necesidad de tratamiento.

5. Se los llama animales salvajes por una razón. No se meta con ellos

No toque animales callejeros o salvajes, ya que estos son mucho más propensos a portar enfermedades que pueden afectarlo a usted y a su familia. “Esté muy atento cuando un animal salvaje actúa en forma ‘mansa’, manténgase apartado de él”, advierte Marty Becker, veterinario en jefe de Vetstreet.com, debido a que dicho comportamiento resulta anormal para un animal salvaje y puede ser indicio de enfermedad.

6. Piénselo dos veces antes de visitar una granja educativa, especialmente acompañado de niños pequeños

Es una salida muy tentadora ir a un lugar donde se pueda tener contacto cercano con una simpática vaca lechera o un tierno corderito, pero tenga en cuenta que cierto tipo de infecciones, como las causadas por la E. coli, pueden ser diseminadas por las vacas, las ovejas, los cerdos y otros animales de granja. “Si debe ir, preste mucha atención a lavarse cuidadosamente las manos luego de cada ocasión en que se haya tocado a los animales”. Si está a cargo de niños pequeños, permanezca atento a lo que hacen, ya que muy a menudo ponen sus manitos dentro de la boca de los animales, aconseja Schlossberg. La misma advertencia es válida en el caso de asistir a las ferias de condado, en donde, el año pasado, más de cien personas —en su mayoría niños— se enfermaron por una infección de E. coli, luego de haber estado expuestos a animales contaminados en la feria.

7. Los roedores no son de lo mejor

Use una mascarilla y guantes de goma cuando haga limpieza de áticos, viejos almacenes o armarios ubicados en el exterior. Esos lugares bien pueden estar infestados de roedores, potenciales agentes de transmisión del mortífero hantavirus.

Las personas que se ven expuestas al hantavirus pueden contraer la enfermedad por inhalación del polvillo proveniente de las heces de los roedores, especialmente del que se levanta al perturbar sus madrigueras. La enfermedad provoca fiebre, escalofríos, dolores musculares y síndrome respiratorio agudo, y su desenlace es potencialmente fatal. No hay cura conocida para esta dolencia. El año pasado, tres personas fallecieron tras haber estado expuestas al hantavirus en el Parque Nacional Yosemite.

8. El DEET es su amigo

Use repelentes contra insectos con alto contenido de DEET —una concentración del 50 % es la más adecuada; contenidos superiores no ofrecen un incremento sustancial en el grado de protección— a los efectos de prevenir las picaduras de mosquito, cuando estos insectos se encuentran más activos, usualmente, entre la primavera y el otoño. El virus del Nilo Occidental es transmitido a los seres humanos y a los animales a través de la picadura de mosquitos que previamente picaron aves silvestres infectadas. El DEET también contribuye a protegerlo de las picaduras de garrapatas, que pueden trasmitir la fiebre de las Montañas Rocosas y la enfermedad de Lyme.

9. Cuídese de las picaduras de garrapata

Cuando camine en lugares boscosos o en terrenos en donde la hierba se encuentre crecida, hágalo usando calzado adecuado y pantalones largos insertados dentro de los calcetines. Examine a su mascota antes de hacerla ingresar a su vivienda, para determinar si tiene o no garrapatas. Estos insectos son exterminados por medio del calor y la sequedad extrema, no con agua caliente, razón por la cual los Centers for Disease Control and Prevention (CDC, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades) recomiendan colocar de inmediato sus prendas de vestir en un secarropas y dejarlas allí dando vueltas, por lo menos, 30 minutos o más para aniquilar cualquier visitante no deseado que se encuentre adherido a ellas. Luego, es conveniente tomar una ducha, utilizando un paño de limpieza para restregarse la piel y así remover aquellas garrapatas que no se encuentran prendidas y que, muy a menudo, pasan inadvertidas. En los meses cálidos, esté atento a la aparición de esas típicas erupciones con la forma circular concéntrica de una diana o a un malestar similar al de la gripe, síntomas que se asocian con la manifestación temprana de la enfermedad de Lyme. Si encuentra garrapatas adheridas a su cuerpo, remuévalas con cuidado tirando de ellas con unas pinzas para depilar y, luego, incinérelas. No las aplaste entre sus dedos ni las mate si aún se encuentran sobre su cuerpo, pues ello puede facilitar la propagación de la enfermedad.

Judy Mandell es una escritora independiente que reside en North Garden, Virginia.

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