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Mamografías 3D: ¿valen la pena su costo?

Aparentan ser una gran herramienta para la detección y prevención de tumores, pero las pruebas son escasas.

In English l Recientes investigaciones llevadas a cabo para evaluar si las nuevas mamografías 3D pueden contribuir a mejorar la detección de casos de cáncer de mama han revelado que el empleo de mamografías 3D en combinación con las mamografías estándar en tecnología 2D detectan una mayor cantidad de casos de cáncer, lo cual se traduce en un índice menor de "falsos positivos", que cuando se utilizan únicamente las mamografías 2D.

Mujer mirando hacia el costado y enfrente de una máquina de mamografía

Corbis

Las mamografías 3D pueden mejorar la detección del cáncer de mama.

Investigadores de Australia e Italia realizaron un estudio en el que participaron unas 7,300 mujeres, cuyas edades oscilaban entre los 48 y los 71 años. Al igual que dos estudios previos —uno llevado a cabo en el 2012 por investigadores estadounidenses y otro de principios de este año, en Noruega—, este fue parcialmente subvencionado por la firma Hologic Inc., de Massachusetts, la primera empresa en obtener una autorización de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.) para fabricar los mamógrafos que combinan, en un mismo examen, ambas técnicas.

En el estudio, las mujeres fueron sometidas tanto al examen estándar como al que combina imágenes en 2D y 3D. De los 59 casos de cáncer de mama que se detectaron, 39 fueron detectados por el mamógrafo 2D solo y por el que combina ambas tecnologías, en tanto que los otros 20 casos fueron detectados exclusivamente por medio de la mamografía combinada.

La coautora del estudio, Nehmat Houssami, de la Facultad de Salud Pública de University of Sydney, le confirma a AARP mediante un correo electrónico que la nueva investigación “demuestra con claridad que, cuando la mamografía es interpretada sobre la base de imágenes 2D y 3D, mejora la detección del cáncer de mama, en comparación con esa misma interpretación basada solo en mamografías 2D”. Sin embargo, advierte que esto no debería llevar a un cambio apresurado de las actuales prácticas de detección, ya que aún existe una “necesidad urgente” de realizar más estudios para comparar ambos métodos.

En una mamografía estándar, se examina cada mama de la paciente con rayos X mediante un barrido en sentido vertical y uno en sentido horizontal, mientras la mama se encuentra comprimida entre dos placas rígidas. En el caso de una imagen en 3D, la máquina se mueve alrededor de la mama con una trayectoria en forma de arco, mientras toma múltiples imágenes con rayos X desde diferentes ángulos.

Una razón por la cual algunos tumores pueden escapar a la detección en una mamografía estándar,  es que la compresión de la mama produce el solapamiento de los tejidos, lo que puede ocultar el cáncer. La versión 3D le posibilita al técnico radiólogo moverse a través de las imágenes de distintas capas de tejido mamario, de una a la vez, lo cual incrementa su capacidad para examinar con mayor claridad las áreas más dudosas.

La FDA aprobó en el 2011 la tomosíntesis digital de mama, como se denomina oficialmente la mamografía 3D, con la esperanza de que las imágenes más claras no solo mejoren la detección de tumores, sino también disminuyan el número de veces que una paciente debe ser citada para repetir el estudio.

De acuerdo con la Dra. Barbara Monsees, quien preside la comisión de exploración diagnóstica por imágenes de la mama del American College of Radiology (Colegio Estadounidense de Radiología), el nuevo estudio muestra que la tecnología 3D “es muy promisoria”, pero aún persisten importantes interrogantes; por ejemplo, "¿es un estudio para mujeres de todas las edades o hay algunas que podrían beneficiarse más que otras?, ¿debería practicarse cada vez que se examina a una paciente o con menor frecuencia? El estudio deja muchas preguntas sin respuesta".

Asimismo, existe cierta preocupación, entre los investigadores, de que la combinación de tecnologías exponga a las mujeres a una mayor dosis de radiación que la que reciben exclusivamente con una mamografía 2D. En la actualidad, las mujeres pueden someterse a una mamografía 3D solo en combinación con una 2D estándar, hasta tanto se disponga de más pruebas sobre si el método 3D es tan efectivo como el tradicional para detectar el cáncer.

Monsees cree que la tecnología podría, finalmente, reducir el número de “falsos positivos” —mujeres que son citadas de nuevo para repetir el estudio, a causa de un primer resultado dudoso con una mamografía estándar—, pero es muy pronto para asegurarlo. En la actualidad, un 10 % de los 40 millones de mujeres que se someten a una mamografía en forma anual son citadas otra vez.

La Dra. Carol Lee, especialista en radiología diagnóstica del centro oncológico Sloan-Kettering Memorial de Nueva York, concuerda en que la mamografía 3D podría reducir la cantidad de repeticiones del estudio, pero, “en efecto, se le están practicando dos exámenes a cada mujer” y todas ellas están recibiendo, al menos, el doble de dosis de radiación “en un intento por beneficiar a un número pequeño de mujeres”, aclara. Se está elaborando un nuevo método que podría combinar las tecnologías y, a la vez, reducir la exposición a la radiación a la mitad.

También está la cuestión del costo. Las imágenes 3D —por las que en algunos establecimientos no es necesario pagar un costo extra, mientras que en otros se debe abonar hasta más de $100— no son, por lo general, cubiertas por Medicare o las aseguradoras privadas. Aetna, por ejemplo, considera las mamografías 3D “experimentales y de investigación, por no haber suficientes datos que prueben su efectividad”. Por su parte, United HealthCare declara que “no están comprobadas como método para la detección y el diagnóstico del cáncer de mama”.

Así y todo, muchos centros de radiología promueven las mamografías 3D con expresiones rimbombantes, como “lo último en tecnología”, “un tremendo avance en nuestra capacidad para detectar el cáncer de mama por medio de una mamografía”, “la más reciente innovación en materia de mamografía” o “una revolucionaria herramienta de exploración”.

Esta agresiva clase de promoción puede resultar necesaria, si consideramos que un mamógrafo cuesta unos $700,000, a los que hay que sumar aranceles anuales para su mantenimiento. La cantidad adicional que pagan los pacientes contribuye a que los médicos recuperen ese desembolso.

También existen dudas respecto de si esta nueva tecnología resulta más beneficiosa en mujeres jóvenes, cuyo tejido mamario es más denso y dificulta la detección de los tumores, que en mujeres de más edad. Por lo general, el tejido mamario de una mujer se vuelve menos denso después de la menopausia.

Los radiólogos pueden determinar la densidad mamaria cuando examinan una mamografía. “Las mujeres con un tejido mamario denso presentan un riesgo levemente mayor, aunque no drástico, de padecer cáncer de mama”, afirma la doctora especializada en radiología diagnóstica Constance Lehman, profesora de Radiología de University of Washington, de Seattle, quien participará en un ensayo clínico de mamografías 3D que comenzará este año.

“Si se me preguntara si quisiera someterme a una mamografía 3D, mi primera duda sería: ¿cuál es mi densidad mamaria?", comenta. Su médico o radiólogo podrá decirle si usted tiene un tejido mamario denso.

Quizá usted quiera poner dinero extra de su bolsillo si tiene alta densidad mamaria, antecedentes familiares de cáncer de mama o una mutación genética que incremente el riesgo de padecer cáncer de mama. Sin embargo, no se sienta mal con usted misma, si opta por no hacerse una mamografía 3D; hasta que se sepa si las mamografías 3D están a la altura de las expectativas, lo más importante es continuar cumpliendo con los controles periódicos mediante las confiables mamografías 2D, que siguen constituyendo el método de referencia para la detección del cáncer de mama.

Nissa Simon escribe frecuentemente sobre temas científicos y de salud.

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