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Cómo salvó al mundo la generación ‘baby boomer’

Es cierto, somos unos malcriados. Vivimos ensimismados. Y parece que nunca nos callaremos. Pero la generación de la postguerra mejoró el mundo. No fue nada.

Foto montaje de varias celebridades

Foto: Sean McCabe

Los boomers son la generación que cambió al mundo.

In English | Somos la generación más grande, rica y mejor educada de los estadounidenses, los hijos preferidos de un país fuerte, seguro de sí mismo y próspero. O, como nos llaman otras generaciones, unos malcriados. Los 76 millones de baby boomers que nacieron entre 1946 y 1964 cosecharon todos los beneficios del extraordinario crecimiento económico del período de la posguerra.

Aspirábamos tan alto que nos mareábamos. Íbamos a ser estrellas de rock. Íbamos a ser avatares espirituales. Íbamos a ser activistas sociales. Íbamos a ser billonarios. No, mejor aún, íbamos a ser todo eso a la vez. (Steve Jobs casi lo logra).

Cada vez que la oportunidad llamó a nuestra puerta, la dejamos entrar, aun en las ocasiones cuando debió haberse quedado afuera solamente por decencia. Mira nada más los experimentos notables con la prosperidad —la burbuja de las punto com, la burbuja inmobiliaria, la enorme burbuja económica que tiene al país aún tratando de depegarse el chicle fiduciario del cabello—.

Ahora los boomers están manejando el mundo. Los miembros más jóvenes de la generación que decidió que no envejecería nunca, están cumpliendo 50 años. Esa es la edad de mayor privilegio y poder. Estamos dando órdenes a todo el mundo. Los boomers más viejos se inscribieron en Medicare, cobran beneficios del Seguro Social y reciben desembolsos sin impuestos de sus cuentas Roth IRA. Además, la expectativa de vida en Estados Unidos ha aumentado a casi 12 años desde que naciera el baby boom, así que no es simplemente tu impresión que la muerte no nos llega. No hay manera de evadirnos (ni callarnos) a gente como el presidente Obama, Rand Paul y Jeff Bezos, entre los más jóvenes del grupo; o bien, Hillary Clinton, Rush Limbaugh y Cher entre los mayores.

Pero llevar las riendas del mundo también significa ser responsable por él. Los boomers son muy buenos apoderándose de todo: el auto de mamá sin su permiso, las drogas, la indignación contra el sistema, las maneras de evadir el servicio militar, las ventajas de la revolución sexual y el adjudicarse el éxito de los movimientos de los derechos civiles y la liberación de la mujer cuando en realidad se debe a generaciones anteriores. Lo que sí puede quedar a plena vista sin que tratemos de apoderarnos de ella es la responsabilidad. Si no, pregúntales a nuestros terapeutas o a nuestros padres, a quienes no visitamos en el asilo de ancianos.

El mundo está en manos de unos niños malcriados. Sin embargo, el mundo empezó a mejorar tan pronto los boomers tomaron las riendas. Eso fue a finales de la década de los 70, cuando teníamos edad suficiente como para que nuestras creencias más profundas, nuestros valores más preciados y nuestra visión singular del futuro tuvieran un impacto profundo y permanente en la vida de los estadounidenses. Para ser precisos, tomamos las riendas el 28 de julio de 1978, el día que se estrenó Animal House.

Las cosas han sido mucho más divertidas desde que elegimos al senador Blutarsky. A veces, demasiado divertidas. A los boomers se nos puede regañar por la promiscuidad, por consumir estupefacientes a montones y por otros comportamientos que resultaron no tan saludables que se diga. Pero alguien tuvo que hacer esa investigación. Alguien tuvo que ser el conejillo de indias. Y durante el tiempo que dimos vueltas en la rueda del sexo, drogas y rock 'n' roll, nos divertimos mucho.

Así fue como derribamos el Muro de Berlín. Ronald Reagan y Mijail Gorbachov son los que se llevan todos los elogios, pero fuimos nosotros quienes cubrimos el Muro con todo ese grafiti maravilloso. Cuando la gente de nuestra edad del otro lado del Muro de Berlín vio cuánto se divertían los que estaban de este lado, fue el fin del bloque comunista. Hoy en día, la Unión Soviética es tan solo un conjunto de países con demasiadas K y Z en sus nombres, y China es una especie de dictadura cuya idea de conquistar el mundo es dominar el sector manufacturero global de los teléfonos inteligentes. Somos la generación que se rió en la cara del totalitarismo.

Con razón creamos un sistema político que es más conocido por producir comedias. Según una encuesta de Rasmussen de hace algunos años, concluía que el 32% de los estadounidenses menores de 40 años opinan que programas de televisión satíricos como The Daily Show With Jon Stewart están reemplazando a las fuentes tradicionales de noticias. Tampoco puedes culparlos, especialmente si tomamos en cuenta el tipo de noticias que generan el senador Blutarsky y sus colegas. Sin embargo, a pesar de que la polarización partidista puede haber paralizado a Washington, hay cosas peores que Washington paralizado —como cuando un Washington unido marchaba directo al desastre en Vietnam con la aprobación de la Resolución del Golfo de Tonkin en 1964 (con un voto de 416-0 en la Cámara de Representantes y 88-2 en el Senado)—.

Sin embargo, no estamos "polarizados". Solamente pataleamos en el parque infantil de Capitol Hill. Nos encanta discutir. La mitad de los baby boomers quiere más servicios sociales, pero que los paguen los demás. Y la otra mitad de los boomers son los demás. A nuestra edad, no siempre podemos acordarnos a qué mitad pertenecemos. En mi caso, depende del día. Algunos días soy beneficiario de la cobertura de medicamentos recetados Parte D y otros días es el 15 de abril.

También somos la generación que se burló del tipo de intolerancia informal que era tan aceptada en la vida estadounidense. Para ver cuánto hemos avanzado, compara All in the Family con Modern Family, dos programas de televisión muy vistos y que tratan de las relaciones de varias generaciones en un mundo que cambia constantemente. La comedia de los años 70 se consideraba innovadora porque lograba hacer reír con el intransigente racismo y sexismo de su protagonista, el patriarca perteneciente a la "Generación grandiosa", Archie Bunker. El programa actual se considera innovador porque logra hacer reír con la perpleja confusión del patriarca baby boomer, Jay Pritchett, con el matrimonio entre homosexuales, las familias mezcladas y... en realidad, Modern Family no se considera innovador. Simplemente, se considera cómico.

Los boomers no crearon precisamente una sociedad sin distinciones raciales, pero los hijos que criamos quizá sí.

Me di cuenta de esto cuando mi hija tenía 9 años. Llegó a casa del colegio haciendo preguntas sobre la adopción; no entendía qué era exactamente. Mi esposa y yo le explicamos y le dijimos: "tienes amigos que son adoptados".

"¿Tengo?", dijo mi hija.

"Suzie Duncan", le dijimos. "Suzie nació en Etiopía. Los Duncan la adoptaron cuando era bebé". Los Duncan son unos rosados, pecosos y bajitos descendientes de escoceses e irlandeses. Suzie es alta y flaca con una luminosa tez antracita.

Mi hija dijo: "con razón me pareció que Suzie luce distinta a su papá y a su mamá".

Pero los boomers no hemos logrado un mundo perfecto, tal y como prometimos que lo haríamos en los años 60. Prometimos que no pelearíamos en ninguna guerra. Mentira —hemos tenido unas siete u ocho desde Vietnam—. Sin embargo, fueron menores. Estados Unidos ha sufrido más de 5,800 muertes por combate en las tres décadas posteriores a Vietnam. Es una cantidad dolorosa, pero también más baja —casi mil— que la cantidad de soldados estadounidenses que murieron en el transcurso de cinco semanas durante la Batalla de Iwo Jima.

Sería bonito pensar que los boomers hicieron algo para que el mundo fuera menos belicoso. Es más probable que nuestro consumismo voraz haya hecho al mundo más rico. El producto bruto mundial —el total de todos los bienes y servicios producidos en la Tierra— se quintuplicó entre 1975 y el 2012, hasta llegar a casi $72 billones ($72 trillion). Existe una teoría que dice que a las personas ricas no les gusta pelear guerras grandes  —los uniformes pican y los zapatos son feos—. La economía china es casi 40 veces más grande de lo que era en 1978. Ojalá que la teoría sea cierta.

Nuestro estándar de vida no ha subido a esa tasa vertiginosa, como ocurrió con la de la "Generación grandiosa". Pero tampoco empezamos de cero. En un mundo destrozado por la Depresión y la guerra, cada bungalow de Levittown parecía el Ritz-Carlton y un aumento de sueldo de $20 era como sacarse la lotería. El ingreso de la familia estadounidense, ajustado por inflación, aumentó unos $25,000 entre finales de la década de los 40 y mediados de los 70. Desde entonces, ha crecido por más o menos la mitad de esa cifra, luego de ajustar por inflación y, de hecho, se ha reducido en general desde 1999. Para ser la llamada generación sándwich —comprimida entre las exigencias de los hijos que aun no son independientes y los padres que cada vez lo son menos— no hemos puesto muchos brotes de soja en el pan de pita.

Pero ahora muchas cosas son normales con nuestro estándar de vida, gracias a todos nuestros maravillosos inventos. En 1978 pocas personas tenían una computadora personal y si la tenían, ocupaba media casa. No había un GPS en tu auto. La "Generación grandiosa" se perdía a cada rato. Había que ir a la biblioteca para investigar cualquier cosa, pero al llegar no podías hacer nada porque con el Sistema de clasificación decimal Dewey era imposible averiguar si Dewey fue el candidato presidencial contrincante de FDR o si venció a la armada española en la Batalla de Cavite o si inventó el Sistema de clasificación decimal Dewey. Puede que no hayamos administrado bien el dinero de Estados Unidos, pero a medida que los boomers exigían más y mejores aparatos, el país se llenó de juguetes increíbles, como computadoras enanas que hablan o televisores de pantalla plana gigantescos que despliegan unos 2,000 canales. Somos la generación que morirá con la mayor cantidad de juguetes.

Hasta que ese día llegue, seguiremos montando bicicleta, tocando con nuestras "bandas de garaje" y usando pantalones vaqueros y camisetas. Somos famosos por criar a nuestros hijos con mucho cuidado, porque alguien tiene que crecer. Y no vamos a ser nosotros.

¿Y qué de esos hijos? ¿Será que la Generación X y la Generación del milenio manejarán el mundo mejor que los boomers? Esperemos que sí. Pero primero, tendrán que mudarse de nuestros sótanos.

Logros

1946: Nacen los primeros boomers; se publica el libro The Common Sense Book of Baby and Child Care del Dr. Spock

1952: Primera edición de la revista Mad

1964: Nacen los últimos baby boomers

1966: La revista Time elige a los estadounidenses "de 25 años o menos" como el "Hombre del año"

1969: Woodstock

1970: Primer uso publicado del término "baby boomer"

1975: Aparecen las Pet Rocks

1976: Tom Wolfe inventa la frase "The Me Decade" ("La década del Yo")

1983: Se estrena la película "The Big Chill"

1987: Hace su debut el drama televisivo Thirtysomething

1992: Elección de Bill Clinton, el primer presidente nacido en la posguerra

1994: Se une de nuevo el grupo The Eagles

2000: Las ventas de las minivans alcanzan su punto más alto en EE.UU.

2011: Los boomers mayores cumplen 65 años.


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