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Es hora de retornar al civismo en el discurso político

Unámonos en torno a objetivos compartidos.

Pareja conversando

Istock

En AARP vamos a hacer todo lo posible por retornar al civismo y la confianza.

In English | Ahora que las elecciones han concluido, es hora de dar la bienvenida al nuevo presidente electo Donald Trump, a un nuevo Congreso y a los nuevos funcionarios estatales y locales en todo el país. Sin importar a quien hayas apoyado en noviembre, compartimos las mismas preocupaciones. ¿Cómo podemos hacer que nuestros líderes pongan a un lado el partido político y la desconfianza y trabajen unidos? ¿Cómo podemos, como país, devolver el civismo y el discurso público a nuestra democracia? ¿Cómo podemos estar en desacuerdo y aún encontrar puntos en común en cuanto a los temas de gran importancia en nuestro país?

Si algo nos ha enseñado esta elección, es que no todos tenemos la misma perspectiva en el marco del mismo país. Tenemos que estar dispuestos a caminar en zapatos ajenos para poder llevar a cabo un diálogo constructivo sobre los asuntos serios que encara hoy nuestro país, y aquellos que seguramente surgirán en el futuro.

La fallecida congresista Barbara Jordan dijo: "Lo que la gente quiere es muy simple, quiere un país tan bueno como su promesa". ¿Cuál es la promesa de Estados Unidos? Jefferson la definió como "vida, libertad y la búsqueda de la felicidad". Franklin Roosevelt la describió en cuatro libertades: libertad de expresión, libertad de culto, libertad de vivir sin penuria y libertad de vivir sin miedo. Ronald Reagan la describió como "una ciudad resplandeciente en una colina".

Una de las grandezas de nuestra democracia es que cada cuatro años tenemos la oportunidad de unirnos y renovar nuestro camino hacia la promesa de Estados Unidos. A pesar de que las campañas políticas, por su naturaleza inherente, se enfocan en las cosas que nos dividen, para gobernar eficientemente, tenemos que centrarnos en lograr las metas comunes que nos unen.

En AARP, nuestra experiencia al hablar con nuestros miembros es que se preocupan profundamente por los problemas importantes que enfrentan junto a sus familias, especialmente los relacionados con la salud y la seguridad financiera. Y quieren que nuestros líderes hagan frente a esos problemas. Pero el partidismo ha llegado a tal extremo de falta de civismo que está dividiendo al país e impidiendo que los líderes de ambos partidos políticos se unan para trabajar por el pueblo. Con demasiada frecuencia el objetivo del político no es una solución práctica sino obtener una ventaja política. Cuando la política se debate solo en términos de ganancias y derrotas políticas, el pueblo estadounidense pierde. En lugar de soluciones, llegamos a un callejón sin salida. Y, como esta elección lo mostró, el pueblo estadounidense está cansado de eso.

El bipartidismo no significa que republicanos y demócratas deban ponerse de acuerdo en todos los temas. Pero sí significa que deben ser capaces de trabajar juntos para encontrar soluciones viables. Theodore Roosevelt dijo: "El tipo más práctico de política es la política de la decencia". Debemos reemplazar el ambiente político actual de la sospecha y la desconfianza por una política de decencia, cortesía y confianza.

En AARP, vamos a hacer todo lo posible para que retornen el civismo y la confianza a nuestro discurso político. A medida que se preparan una nueva Administración y un nuevo Congreso a tomar el poder en Washington, y los nuevos legisladores y gobernadores se preparan para encabezar sus estados, AARP está lista para trabajar con ellos para encontrar soluciones prácticas a los problemas que les preocupan a las personas mayores de 50 años, y a hacer nuestra parte para crear una nación que sea tan buena como sus promesas.

Jo Ann Jenkins es la directora ejecutiva de AARP.

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