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La crisis que todos debemos enfrentar

El sistema de apoyo a las personas que ya no pueden cuidarse no funciona y es costoso.

Jo Ann Jenkins, directora ejecutiva de AARP

Timothy Greenfield-Sanders

Jo Ann Jenkins.

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Casi el 70% de las personas en el país necesitarán ayuda para sobrellevar su diario vivir al llegar a los 65 años. En promedio, las mujeres necesitarán ayuda durante 3.7 años, y los hombres durante 2.2 años.

Esta es una realidad a la que no nos gusta enfrentar. Y eso es perfectamente comprensible: nadie quiere pensar en que —nosotros o nuestros seres amados— no seremos capaces de vivir de manera independiente o de funcionar plenamente. Tampoco queremos considerar ser una carga para nuestros seres queridos o, en su ausencia, depender de una organización benéfica, del Gobierno o de ayuda remunerada.

Pero necesitamos considerarlo, por una razón muy importante: la manera en que Estados Unidos brinda cuidados a largo plazo a quienes ya no pueden cuidar de sí mismos —ya sea por enfermedad, lesión, demencia o simplemente los efectos acumulativos de una larga vida— tiene defectos profundos.

La realidad es esta: solo un porcentaje modesto de personas en Estados Unidos tienen suficiente riqueza para cubrir las necesidades de cuidados a largo plazo que surjan en sus últimos años. Medicaid se encarga de asegurar que las personas en el extremo opuesto del espectro económico tengan cuidado diario básico y el nivel de apoyo que requieren para vivir con al menos cierta dignidad y comodidad.

Esto es un reto para quienes Nancy LeaMond, vicepresidenta ejecutiva y directora de Activismo y Compromiso de AARP, llama "el gran medio”; la gran mayoría de personas en el país cuyos ingresos y recursos no les permiten acceder a Medicaid ni a la mayoría de las opciones de asistencia. Y, sin embargo, no son lo suficientemente adinerados como para pagar de su propio bolsillo el costo continuo de los asistentes en el hogar, o de una habitación en un centro de vida asistida u hogar de ancianos.


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Todos sabemos quiénes están llenando ese vacío: los cuidadores familiares no remunerados. Alrededor de 53 millones de personas de todas las edades en Estados Unidos dedican parte de su día a alimentar, conducir y asear a sus seres queridos; a pagar sus cuentas y a asegurarse de que estos tomen los medicamentos que requieren. Puedes decir que así se supone que esto ocurra: la familia casi siempre es la mejor opción para asumir el control del cuidado de un cónyuge, padre o hijo con necesidades. Y ese cuidado debe darse en el hogar siempre que sea posible, en vez de en un entorno institucional. En AARP estamos completamente de acuerdo.

Pero como leerás en las páginas a continuación, el impacto de estas responsabilidades en los cuidadores familiares de Estados Unidos es a menudo demasiado profundo. Los sistemas de apoyo necesarios para ayudarlos —ya sea de empleadores, de la industria del cuidado de la salud o del Gobierno— a menudo son muy escasos. Y si bien las pólizas de seguro de cuidados a largo plazo están disponibles para esta necesidad, a menudo son costosas, complicadas y más allá del alcance de quienes podrían beneficiarse de ellas, por lo que muy pocas personas las compran.

En este informe, los editores de AARP Bulletin describen con precisión el estado de los cuidados a largo plazo en Estados Unidos, con un enfoque particular en el cuidado familiar. (Lidiar con los problemas y las deficiencias de los hogares de ancianos es otra conversación que hemos tenido en estas páginas y que continúa en aarp.org/nursinghomes). Nuestros editores hablaron con una gran variedad de expertos sobre por qué existen fallos en el sistema y cómo se pueden solucionar. También proveen consejos y recursos útiles y comprobados, no solo para ayudarte a pensar en este asunto vital, también para que seas el mejor cuidador posible cuando llegue ese momento.

Mejorar el sistema de cuidados a largo plazo del país es uno de los principales objetivos de AARP. Como verás en la página 44, estamos trabajando incansablemente en muchos frentes para ajustar las actitudes sobre el cuidado, así como para cambiar las leyes, influir en los empleadores y brindar a los cuidadores familiares los recursos, la información y el apoyo que tanto necesitan y que se merecen. Si estás buscando héroes en Estados Unidos, solo necesitas ver las legiones de cuidadores no remunerados que sacrifican tanto, casi todos los días. Les ofrecemos nuestro más profundo agradecimiento y nuestro compromiso inquebrantable de luchar por un cambio positivo.

Informe especial: Atención a largo plazo

Janet Lenius, 57 (izquierda), que brinda atención continua a su madre, Germaine Bruins, 89. Foto tomada en la habitación de su madre en Minneapolis.

JENN ACKERMAN

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