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Vehículos accesibles para sillas de ruedas: una guía básica

Hay varias opciones, como las sillas de ruedas que han pasado por pruebas de colisión y los autos modificados. Pero prepárate para gastar.

Un hombre mide la altura de un adulto mayor sentado en una silla de ruedas

BraunAbility

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Para muchos adultos mayores y personas con discapacidades, llega un momento en que necesitan más que una barra de agarre o una agarradera en la puerta para poder subir o bajar de un auto. La tarea de modificar un vehículo o comprar uno para transportar a un ser querido con problemas de movilidad puede ser abrumadora para los cuidadores, ya que existen numerosas opciones de equipamiento y un sinnúmero de aspectos financieros y de seguridad.

Este no es un proceso que se pueda emprender a la ligera. “Las personas gastan mucho dinero en este tipo de artículos, por lo que deben asegurarse de que compran el equipo correcto”, dice Elin Schold Davis, una experta en movilidad de adultos mayores en la American Occupational Therapy Association.

Según cuál sea tu situación, el equipo correcto podría abarcar desde una silla de ruedas sometida a pruebas de colisión hasta una miniván con modificaciones sustanciales. Incluso los cuidadores familiares con experiencia, que están familiarizados con el transporte de un ser querido, pueden verse abrumados con la amplia gama de equipamientos de accesibilidad que existe actualmente, dice John Schall, director ejecutivo de Caregivers Action Network, un grupo sin fines de lucro dedicado a la educación y la defensa de derechos.​


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A continuación, presentamos algunos de los aspectos primordiales que debes tener en cuenta y algunas sugerencias sobre recursos que puedes consultar.

Seguridad del pasajero

Los expertos recomiendan que, en vez de viajar en silla de ruedas, las personas con movilidad limitada continúen utilizando el asiento para pasajeros del vehículo tanto tiempo como puedan. “Esa es la mejor opción”, dice Kathleen Klinich, ingeniera mecánica y científica adjunta de investigación de University of Michigan Transportation Research Institute (UMTRI).

Los asientos originales de un auto deben cumplir con las normas federales de seguridad que requieren una prueba de colisión frontal a 35 millas por hora. No existe un estándar gubernamental similar para las sillas de ruedas que se transportan en un auto. Pero transferir al pasajero de la silla de ruedas al asiento del auto puede no ser práctico —y hasta puede ser imposible— para los usuarios de sillas de ruedas que tienen serias limitaciones de movilidad o para los cuidadores, que pueden ser mayores o no tener la fortaleza física necesaria para levantar o sostener repetidamente a alguien mientras sube o baja de un vehículo, dice Schall.

Las personas en esta situación pueden buscar sillas de ruedas con la clasificación WC19, un estándar voluntario de la industria que algunos fabricantes han adoptado para las sillas que cumplen la doble función de transportar a los pasajeros dentro de un vehículo. El estándar está basado en pruebas de colisión y cuenta con la certificación de la Rehabilitation Engineering and Assistive Technology Society of North America. El sitio web de UMTRI contiene una lista de sillas con clasificación WC19 (en inglés).

Estas sillas, a veces descritas por los vendedores como una “opción de tránsito”, cuestan aproximadamente entre $400 y $1,000 más que las sillas que no cuentan con la clasificación WC19, según Klinich.​Por lo general, Medicare pagará la mayor parte del costo de una silla de ruedas prescrita por un médico para el uso en el hogar —y lo mismo harán algunas aseguradoras privadas—, pero no cubrirá el gasto adicional de comprar una silla con calificación de seguridad para el transporte, dice.

“El hecho de que el seguro no las cubra es un obstáculo” para la aceptación más amplia de las sillas WC19, agrega Klinich. “Creo que si Medicare comenzara a hacerlo, otros también lo harían”.​

Estación de acoplamiento para una silla de ruedas

Q'straint

Sujeción de la silla

Si viajar en silla de ruedas es la mejor opción en tu caso, deberás instalar un mecanismo para sujetar la silla en su lugar dentro del vehículo. Por lo general, estos sistemas se comercializan como “sistemas de amarre” para sillas de ruedas. Entre las marcas más conocidas se encuentran Q’Straint y Sure-Lok.

Una opción es un sistema de amarre manual, con cuatro tiras que se enganchan a la estructura de la silla de ruedas para asegurarla. Las tiras se pueden sujetar a pernos, abrazaderas o rieles montados sobre el piso del vehículo o integrados a él. En cada viaje, alguien que no es la persona en la silla de ruedas debe acoplar los mecanismos de tiras y ganchos a la silla, y ajustarlos estrechamente para que la silla quede inmovilizada. (Algunos sistemas pueden retraer automáticamente la tira para lograr a la tensión apropiada).

De acuerdo con UMTRI, las sillas WC19 ya vienen con puntos específicos para enganchar las tiras. Si usas otro tipo de silla, debes acoplar los ganchos solo a las partes soldadas de la estructura de la silla, no a elementos ajustables o movibles, como las ruedas o el soporte para los pies. Los kits básicos de amarre cuestan a partir de unos pocos cientos de dólares, pero pueden tener precios bastante más elevados si se agregan funciones como el ajuste automático de la cinta o cinturones de seguridad acoplados de regazo y de hombro.

Una opción que probablemente sea más costosa —pero más fácil de usar— es una estación de acoplamiento. Con estos soportes que se instalan en el piso, no hay necesidad de que una segunda persona amarre manualmente la silla de ruedas. El usuario de la silla de ruedas la lleva hasta una apertura en forma de V que se va estrechando hasta formar una ranura, debajo de la cual hay una traba que se cierra alrededor de una barra acoplada a la parte inferior de la silla. Al final del viaje, la silla se libera electrónicamente con la presión de un botón. Las estaciones de acoplamiento de los fabricantes principales, Q’Straint y EZ Lock, cuestan alrededor de $1,500 (incluye la instalación).

Los fabricantes de sistemas de amarre y de acoplamiento normalmente los venden a los distribuidores de equipos de movilidad, y puedes obtenerlos a través de estos. La National Mobility Equipment Dealers Association (NMEDA) ofrece un directorio en línea de distribuidores e instaladores acreditados.​

Según la modalidad de amarre de silla de ruedas que elijas, el sistema puede instalarse en el lugar del pasajero delantero, donde la persona en silla de ruedas viaja al lado del conductor, o en la parte posterior del vehículo. La ubicación depende de ti, pero allí donde decidas colocar el sistema de sujeción de la silla de ruedas, deberás quitar el asiento original.


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Vehículos modificados

Subir la silla de ruedas al vehículo es más fácil si el vehículo ha sido modificado, por lo general con un piso más bajo y rampas incorporadas. De ese modo, una persona que usa una silla de ruedas eléctrica puede subir al vehículo sin ayuda. Incluso con una silla manual, un piso más bajo requiere menos esfuerzo para subir, ya sea que la silla la impulse el mismo usuario o la empuje un cuidador.

Modificar un auto para que sea más accesible requiere un mayor compromiso. Puede costar desde $16,000 —para modificar un vehículo que ya es tuyo— hasta más de $80,000 —para comprar un vehículo modificado nuevo de último modelo— según BraunAbility, una empresa que vende autos accesibles y otros equipos de movilidad a través de una red nacional de concesionarios.​

La mayoría de los vehículos modificados son minivanes, que cuentan con gran espacio interior y ya tienen grandes puertas deslizables que facilitan el acceso de la silla de ruedas. Algunos distribuidores ofrecen vehículos utilitarios deportivos (SUV) modificados, pero por lo general cuestan más que las minivanes. Para modificar un SUV hay que reemplazar una de las puertas laterales convencionales (con bisagras) por una versión deslizable.

Un SUV Chevrolet Traverse modificado, nuevo, de BraunAbility tiene un precio de lista de aproximadamente $82,000. Las minivanes modificadas nuevas comienzan en alrededor de $52,000, pero pueden llegar a bastante más de $80,000 según el modelo (las opciones incluyen los modelos Pacifica y Voyager, de Chrysler, y el modelo Sienna, de Toyota), la ubicación de la rampa (entrada posterior o lateral) y el tipo de rampa (plegable o motorizada). En MobilityWorks, otro concesionario, los modelos convertidos usados oscilan entre $25,000 y $60,000.​

Para encontrar vehículos y diseños que han sido evaluados por la industria de la movilidad y que cumplen los estándares federales de seguridad, consulta la lista de modelos con certificación de seguridad de NMEDA (en inglés). Esos modelos están disponibles en sus concesionarios autorizados.

Tal vez puedas recibir ayuda financiera para obtener un vehículo adaptado para sillas de ruedas. “Las mejores fuentes de financiación son del Gobierno”, dice Amy Schoppman, directora de relaciones gubernamentales de NMEDA.

Algunos estados tienen programas para ayudar a los residentes a obtener equipos de movilidad, y los veteranos militares con una discapacidad relacionada con el servicio pueden solicitar un subsidio de aproximadamente $22,000 al Departamento de Asuntos de Veteranos de Estados Unidos para la compra de un vehículo con equipamiento especial.

James R. Healey colabora como escritor de novedades en el sector automotriz. Se desempeñó durante 27 años como columnista de temas automovilísticos y autor de una columna semanal para USA Today. Sus trabajos se han publicado también en la revista Car and Driver y en Trucks.com.