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3 maneras simples de purificar tu dormitorio

Cómo mantener tus cuartos sin problemas de alergias de otoño.

 maneras simples de purificar tu dormitorio

Getty Images

El dormitorio es nuestro refugio, un espacio para descansar, relajarnos y recargar energías. Por eso es tan importante mantenerlo sin alérgenos, como los que aparecen en otoño. No solamente causan un malestar sino también arruinan tu descanso. Los siguientes tres consejos te ayudarán poner a raya a estos agentes.

1. Tu dormitorio y la fiebre del heno

Si el cambio de estación y la llegada del otoño te hacen estornudar, es probable que tienes alergia al polen de la ambrosía (ragweed). Esta alergia, conocida popularmente como fiebre del heno, es responsable de la congestión nasal que interfiere con nuestro descanso en esta época del año. Para evitar que entre en las habitaciones, cierra la ventana en las noches. Es preferible dormir con el aire acondicionado encendido y poner en el dormitorio un filtro de aire que cuente con la clasificación HEPA (high-efficiency particulate air).

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Trata de quitar el polen que llevas en la ropa, los zapatos y el cabello antes de entrar a tu casa o tu habitación. Te aconsejo, por ejemplo, quitarte los zapatos al entrar a casa, luego lavarte las manos y la cara, y en lo posible, cepillarte el cabello.

Limpia, además, el dormitorio y la alfombra con frecuencia. Usa un paño húmedo que atrape el polvo y el polen de los muebles, ventanas y otros. En casos de alergias, la alfombra ¡es tu peor enemigo! Si no puedes cambiarla por otro tipo de piso, asegúrate de  usar diariamente una aspiradora con un filtro antialergias y lávala una vez al año con el champú adecuado.

2. Atención al colchón y la ropa de cama

Los textiles también son un imán para alérgenos como el polen y, sobre todo, para los irritantes ácaros del polvo (dust mites). Estos bichitos microscópicos viven y se multiplican en el colchón, las almohadas, la ropa de cama, la tapicería de los muebles, las alfombras y las cortinas. Aunque es prácticamente imposible eliminar a los ácaros del dormitorio, las siguientes precauciones pueden restringir su proliferación.

  • Pon fundas resistentes a los ácaros del polvo en el colchón, el somier y las almohadas. Considera cambiar las mantas o las cobijas de lana y los edredones de plumas por opciones confeccionadas en materiales sintéticos.
  • Lava toda la ropa de cama, como sábanas, fundas de almohada y mantas o edredones una vez a la semana con agua bien caliente (por lo menos 130º F o 54º C). Seca la ropa de cama en la secadora en vez de tenderla al aire para que no se le pegue el polen.
  • Si tienes una manta o cobija que no sea lavable, ponla en el congelador toda la noche. Este truco te servirá para eliminar los ácaros del polvo. Si la manta es lavable pero solo en agua fría, ponla en la secadora caliente por 15 minutos después del lavado.
  • En la medida que puedas, deshazte de los pequeños objetos y adornos, ya que parecen ser un imán para el polvo, y evita muebles tapizados, libros, revistas y periódicos.

3. Cuidado con el moho

El moho también está presente en la tierra y en las hojas mojadas que se acumulan en el suelo en otoño. Por tanto, no olvides quitarte los zapatos al entrar a tu hogar y especialmente a tu dormitorio alfombrado.  

El moho también puede aparecer en las ventanas y las cortinas de las habitaciones como consecuencia de la condensación del agua. Para quitarlo del marco o del alféizar de la ventana, prepara una mezcla de agua con detergente y luego frota con un cepillo de nylon. Si las manchas de moho se resisten, limpia a continuación con alcohol de frotar.

Para quitar el moho de tus cortinas, cerciórate que estas sean lavables. Frota primero las manchas de moho con una pasta hecha de sal y jugo de limón. Deja actuar durante al menos una hora, enjuaga con abundante agua fría y lava normalmente. Si son el tipo de cortinas para lavar en seco, llévalas a la tintorería y muestra al encargado dónde están exactamente las manchas para que pueda tratarlas.

Si sufres de alergias, es probable que tu doctor te haya recomendado poner un deshumidificador en tu dormitorio para reducir los niveles de humedad y crear un ambiente menos “acogedor” para los alérgenos. Aunque este aparato te ayudará a respirar mejor, ten la precaución de limpiar el filtro al menos una vez al mes para evitar el crecimiento del moho. Una taza de lejía diluida en un galón (unos 4 litros) de agua es suficiente para mantenerlo a punto.

Pon en práctica estos pequeños cambios en tu hogar y te ayudarán a mantener a raya a estos molestos alérgenos. ¡Tu salud y tu descanso dependen de ello!

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