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Es posible aprender de los más jóvenes

Actitudes, virtudes y nuevas destrezas que pueden transmitir a los adultos.

Es posible aprender de los más jóvenes - Madre y sus dos hijas soríen

Hero Images/Getty Images

Si no queremos que exista la discriminación por la edad, debemos luchar contra ella. ¿Cómo? Primero, demostrando que tenemos mucho que aportar a la sociedad gracias a la experiencia de décadas vividas. Segundo, evitando discriminar a los jóvenes por su juventud y falta de vivencias. Nosotras también fuimos jóvenes, ¿recuerdas? Y tercero, aceptando que tenemos mucho que aprender de las personas, sin importar la edad.

Cada generación, cuando alcanza una cierta edad, parece repudiar “a la juventud de hoy”, en lugar de hacer un esfuerzo por comprenderla. Esto ocurre en el hogar —con los hijos— en la sociedad y en el ámbito laboral. Pero la única forma de evolucionar y mantener un espíritu juvenil a medida que cumplimos años es manteniendo un diálogo abierto con personas más jóvenes. No solamente de vez en cuando, sino como parte de la vida diaria. Aunque tengan menos experiencia, los jóvenes tienen actitudes, virtudes y destrezas de las que podemos aprender.

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Aprender de los jóvenes en el hogar

Quienes tenemos hijos o nietos, tenemos la gran ventaja de contar con este contacto directo y diario con la juventud. Observo a mi hija de 15 años y a sus compañeras del equipo de baloncesto cuando vienen a la casa antes de jugar un partido. De ellas aprendo que, sin importar lo que pase en el mundo, podemos y debemos pasar tiempo con personas afines. Viéndolas prepararse para su partido, me contagio de su entusiasmo, de sus nervios y también de sus risas.

Además observo que la adolescencia tiene mucho en común con la edad madura. De esto he aprendido que la vida es una constante evolución. En realidad tenemos más en común con los jóvenes de lo que pensamos: ambos estamos en constante búsqueda de ideales, de sueños, incluso de nuestra propia identidad.

Aprender de los jóvenes en la sociedad

Siempre he tenido amigos de todas las edades, incluso veinte años mayores o menores que yo. Los jóvenes me ayudan a sentirme útil, porque a menudo me piden consejo. Saben que yo ya he pasado por una serie de experiencias en la vida, buenas y malas. De ellos aprendo que también necesitan y buscan orientación. Si te abres a esa posibilidad, sin adoptar una actitud prepotente, encontrarás que muchos jóvenes respetan a sus mayores e incluso se inspiran en ellos.

Aprenderás que no todos los jóvenes son apáticos y que, sin embargo, tienen una actitud mucho más amable hacia el mundo en el que vivimos que personas de más edad, quienes quizá se sienten desilusionadas o enojadas. Pasar tiempo con personas jóvenes me llena de vitalidad y energía.

Aprender de los jóvenes en el terreno profesional

Recuerdo cuando a los 35 años, trabajando de intérprete simultánea, compartí la cabina con una  jovencita de 21 años recién salida de la universidad. Es un trabajo que se hace a dúo porque requiere escuchar en un idioma y hablar en otro al mismo tiempo. En el caso de que te atores, tu compañera debería estar al tanto para ayudarte, y viceversa.

Yo no estudié para ser intérprete pero siempre tuve facilidad para los idiomas y a esas alturas, tenía ya muchos años de experiencia. La joven no pudo con el estrés de la situación y abandonó su puesto pasada la primera hora. Yo continué sola haciendo el trabajo de dos personas el resto de la jornada. Eso me enseñó que la experiencia a veces cuenta más que un diploma.

Pero esto no significa que los jóvenes no puedan enseñarnos cosas. Todo lo contrario. Los que han nacido y crecido en la era digital tienen otra forma de ver el mundo, de contemplar y resolver problemas. Creo que es importante, para mantenerse vigente en el terreno profesional aprender de los jóvenes a manejar nuevas tecnologías y a tener un espíritu emprendedor.

En general, pienso que es importante no perder el contacto con la juventud y estar siempre abiertos a aprender de los jóvenes. Por ello, recomiendo escuchar la música que escuchan, interesarse por los libros que leen e incluso aprender su jerga. No solo te hará sentir juvenil, sino también les abrirás las puertas para que ellos, a su vez, te observen y estén dispuestos a aprender de ti. A esto atribuyo, por ejemplo, que mis hijas adolescentes escuchen una canción de moda o música de los Beatles. Y que hablen con sus amigas en su jerga moderna, pero que luego sepan dar la mano y saludar a un adulto como es debido.

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