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Viola Davis encuentra una voz poderosa

La actriz ganadora del Óscar tiene una nueva película y una gran confianza

La actriz Viola Davis.

JOHN RUSSO/CONTOUR BY GETTY IMAGES

 

In English |  "Estoy al natural”, proclama la actriz Viola Davis cuando aparece en la pantalla de mi computadora para nuestra charla por Zoom. A decir verdad, luce una bata blanca sencilla, un turbante marrón y no lleva maquillaje ni accesorios.

“Siento que es mi deber como ciudadana humana no mostrar imágenes perfeccionistas”, afirma. “Estoy mostrando una imagen realista. Y si a la gente no le agrada, que así sea”.

Es un cambio profundo para una mujer que alguna vez se consideró invisible e hizo todo lo posible para que la vieran como una persona diferente a ella misma. Davis, la quinta de seis hermanos, se crio en la pequeña Central Falls, Rhode Island. Allí, su padre, Dan, trabajaba como peluquero de caballos y su madre, Mae Alice, era empleada doméstica y en ocasiones trabajaba en una fábrica. La familia vivía en un edificio de apartamentos parcialmente en ruinas. Su vida hogareña, según Davis, estuvo ensombrecida por el alcoholismo y la violencia a manos de su padre. A menudo asistía a la escuela sin comer, y fue marginada no solo por ser una niña negra de piel oscura en lo que entonces era una comunidad predominantemente blanca, sino porque su apariencia y su higiene revelaban su extrema pobreza.


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Para que la vieran, señala, se distinguió en la escuela y en la universidad, y finalmente asistió a la prestigiosa Juilliard School en la ciudad de Nueva York. Allí comenzó su trayectoria como actriz, que ha despegado en los últimos años. Trabajó en películas como The Help, Doubt y Fences, y en el éxito televisivo How to Get Away with Murder. Luego de recibir un Óscar, un Emmy y dos Tonys se convirtió en la primera mujer afroamericana en ganar lo que se considera la triple corona de la actuación.

Davis protagoniza la película de Netflix Ma Rainey's Black Bottom que se estrenará el 25 de noviembre, y el próximo año participará en al menos otros dos proyectos cinematográficos. Hace 17 años se casó con Julius Tennon, con quien tiene una hija de 10 años, Genesis. Ella y su esposo recientemente consiguieron un contrato ampliado de producción de cine y televisión con Amazon.

Y en un año que muchos describirían como uno de los más difíciles de los tiempos modernos —con pandemia global, declive económico nacional, tensión racial y divisiones políticas incentivadas por la elección presidencial— Davis, que tiene más de diez millones de seguidores en sus cuentas de redes sociales, ha surgido como una voz poderosa no solo sobre la experiencia actual de los afroamericanos en el país, sino también sobre el sufrimiento y la pobreza que trascienden las fronteras raciales.

Por supuesto que podría haberse maquillado para la entrevista de hoy. Pero para Davis, de 55 años, presentarse con sencillez es un logro que le costó mucho esfuerzo, como lo es la confianza en sí misma que ha adquirido poco a poco y que le permite mostrarse con tanta libertad. Puedes escuchar esa confianza en su voz, no simplemente profunda y melódica sino llena de intención, tanto cuando habla con seriedad como cuando estalla en una risa alegre. Es la voz de alguien que está en su mejor momento, y alguien que alguna vez, al principio, estuvo en el peor. Aunque solo sea por esa razón, tal vez deberíamos escuchar.

La actriz Viola Davis.

WILLIAMS + HIRAKAWA/AUGUST

P. ¿Recuerdas el momento en que te diste cuenta de que eras alguien?

Anne Lamott, la gran escritora, dice que alguien le daba un bloc de hojas y ese bloc de hojas le era suficiente para llegar al siguiente bloc de hojas, y luego al siguiente bloc. Así transitó su vida, su dolor, todo, hasta que llegó a un muelle. Y así fue para mí.

P. ¿De qué maneras?

Fue tan solo una sensación gradual de salir al mundo y hacer cosas, y luego, a los 14, darme cuenta de que era bastante buena actriz. Mi profesor de teatro me miró a la cara y dijo: “Viola, si realmente puedes conseguir esto, crear una técnica, puedes hacer de esto un medio de vida. En verdad eres muy buena”. Son esas pequeñas semillas que te dan una idea de lo que podrías llegar a ser. Momentos trascendentales.

Y son las personas que me quisieron, las personas que se entregaron a mí. Déjame decirte algo, cuando alguien te ama y ve más en ti de lo que tú ves en ti mismo, eso no tiene precio. Así fueron cada uno de mis maestros en la escuela secundaria, en el programa Upward Bound, en Summer in the City. Esos fueron mis blocs de hojas.

P. Tu madre, Mae Alice, también te ayudó a que tuvieras una voz y una ambición.

¡Sí! Ella nos llevaba a estas protestas. Hubo una en particular en Brown University. La policía nos metió en el carro y yo lloraba. Tendría 5 o 6 años. ¡Yo lloraba siempre! [Se ríe]. Se trataba de una reforma del bienestar social. Mi madre era la única afroamericana del grupo. Pero ella y varias mujeres, madres trabajadoras y pobres, se hicieron presentes para luchar por la reforma para que pudiéramos tener una forma de vida más autosuficiente. Ella quería que se establecieran programas como Head Start para que no tuviéramos que continuar recibiendo asistencia social.

P. ¿Lograron algún progreso?

Sin lugar a duda. Lograron que se construyera un centro médico justo al lado del Blackstone Valley Community Action Program. Todos asistimos a programas extracurriculares allí desde que tengo memoria, y recibimos clases de costura, crochet, tejido y nutrición. Eso es todo lo que se nos permitía hacer. Mi madre dijo: “Todos tomarán esas clases de martes a viernes por la noche después de la escuela”.

P. Dijiste que tú y tu hermana mayor, Deloris, tenían sueños más ambiciosos, que “éramos como cazadoras: aunque no tuviéramos ningún interés, lo hacíamos solo para salir”. ¿De dónde venía ese impulso?

Bueno, la necesidad es la madre de la invención. Si bien en casa hubo muchos momentos de alegría, también hubo mucho alcoholismo y violencia. Así que teníamos una sensación de tragedia y privación, además de pobreza. Lo que acompaña la pobreza es la invisibilidad. Nadie habla de los pobres. Solo queríamos ser alguien, desesperadamente. Y eso es lo que sucedió.

Negocias tu valor. Dices que eres más que tu situación económica. Eres más que tu pequeña ciudad de Central Falls. Eres más que tus maravillosos padres, a quienes amo más que a nada, incluso a mi padre. No era necesariamente un sueño específico, sino la motivación en sí, porque eso es lo que te saca de la cama por la mañana. Un sentimiento de que soy importante.

Ya sea que Deloris y yo fingiéramos ser dos mujeres adineradas en nuestros juegos de niñas. O una legislatura modelo, Girls State, un club coral, un club de arte, un club de teatro. Todo. Era como probar distintas cosas y ver qué levantaba vuelo.

P. ¿Quién ha sido tu mayor inspiración en la actuación?

La Sra. [Cicely] Tyson. Ella lo es todo. Cuando era pequeña, vi The Autobiography of Miss Jane Pittman, y la Sra. Tyson se parecía a mí. Vi una manifestación física de un sueño. Después de eso, fueron Jane Alexander, Meryl Streep, Rosalind Cash, Olivia Cole, Mary Alice. Pero todo comenzó con la Sra. Tyson.

P. Se ha escrito que “languideciste” en los confines de Hollywood antes de “impulsarte a la conciencia pública en la última década”. ¿Recuerdas el momento en que sentiste que lo habías logrado?

Nunca sentí que languideciera. Tuve la suerte de ser una actriz con trabajo, y eso es lo que he sentido desde mi primer papel real. El índice de desempleo entre los actores es del 95%. Si eres actor y has trabajado tus diez semanas en el escenario de modo que cuando termina la obra puedes volver a tu lugar y cobrar el seguro por desempleo, perteneces al 1%.

P. ¿Cómo te sentiste cuando finalmente ascendiste a la fama?

Eso fue después de Antwone Fisher [dirigida por Denzel Washington] en la que hice solo una escena y obtuve una nominación al premio Independent Spirit, y por algún motivo todos hablaron de eso. Para ese papel, recurrí a lo que recordaba de los drogadictos que conocí de niña en Central Falls. Y luego, después de eso, fueron las películas de Steven Soderbergh. Me ofrecieron papeles en Solaris y Far From Heaven el mismo día, lo recuerdo. Y lloré.

Viola Davis en dos de sus papeles principales en Fences y How to Get Away with Murder.

Paramount Pictures/Photofest; Mitchell Haaseth/Walt Disney Television via Getty Images via Getty Images

Viola Davis en “Fences” (izquierda) y en “How to Get Away With Murder”.

Los grandes éxitos de Viola

• King Hedley II (2001): premio Tony

• Doubt (2008): nominación al Oscar a la mejor actriz de reparto

• Fences (2010): premio Tony

• The Help (2011): nominación al Oscar a la mejor actriz

• How to Get Away With Murder (2014): premio Primetime Emmy a la mejor actriz principal en una serie dramática

• Fences (2016): premio Óscar a la mejor actriz de reparto

P. En tu último papel cinematográfico interpretas a Ma en Ma Rainey's Black Bottom, producida por Denzel Washington y basada en una obra de August Wilson. Interpretas a un personaje de la vida real que fue cantante de blues en la década de 1920. ¿Qué te atrajo de ese papel?

A ella no le preocupó su sexualidad, no se preocupó en cuanto a su valor como artista discográfica ni en cuanto a lo que quería, y no le preocupó el color de su piel. Creo que hoy sería considerada una mujer liberada en todo sentido, una mujer adelantada a su tiempo, y eso a veces es una pendiente muy resbaladiza. Luchas contra una cultura que te desvaloriza, aunque en tu corazón y en tu espíritu sabes lo que vales.

P. Has tenido varios papeles en producciones de August Wilson, como Seven Guitars y Fences. ¿Cuáles eran sus objetivos como dramaturgo?

Ayudar al público blanco a entender la voz negra en cada década del siglo XX. El ciclo de 10 obras incluye cada década: lo que estaba sucediendo en nuestro espíritu, en nuestra cultura y cómo nos afectó emocional y personalmente. Siempre comparo a August con un “griot”. En la cultura africana, el griot es el miembro más longevo de la familia que conserva todas las historias, y cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad, comparte esas historias con ellos para que aprendan sobre sí mismos y también como una especie de mapa para aprender a llevar una mejor vida.

August conocía nuestra voz, nuestras bromas, nuestro humor, cómo nos vinculamos, al margen del dolor y la emoción. Eso es importante porque lo que realmente falta hoy, y especialmente ahora, es que no llegamos a conocernos. No nos sentamos el uno con el otro.

P. Has hablado de sentir la responsabilidad de hablar sobre lo que sucede en el mundo. Lo haces en tu trabajo. Lo haces personalmente. ¿Qué desencadenó eso?

En parte podría ser la culpa del sobreviviente, habiendo venido de la pobreza. Y son las limitaciones y el desencanto del éxito. Después de The Help y, ciertamente, de How to Get Away With Murder, lo había logrado. Entonces, ¿qué haces? Es como esa frase final de Willy Wonka: ¿qué sucede cuando obtienes todo lo que siempre quisiste? ¿Y te sientes desencantado porque no es lo que pensabas que sería?

Recuerdo que cuando enterramos a mi padre me sentí muy indignada cuando, al cerrar el ataúd, noté que no le habían puesto zapatos. Estaba a punto de quejarme cuando me di cuenta, Viola, él no necesita zapatos. Y esa revelación solo llega con la edad. Te das cuenta de que no tienes el control que crees que tienes. El problema es que definiste tu vida con el éxito como techo de cristal. Y el techo de cristal no es el éxito.

Como dice siempre Denzel: “No hay un U-Haul detrás del auto fúnebre“. No puedes llevar el éxito contigo. Se trata de crear un legado, de dejar algo en las personas.

P. Entonces, ¿qué es lo que quieres dejar en las personas?

Quiero lograr que todos los que tengan contacto conmigo sientan que son valiosos.

No voy a llorar, aunque siento que tengo ganas de llorar. Pero siempre digo que tengo una foto de mi infancia. Cada vez que me despierto, me miro a mí misma y soy esa pequeña niña de 5 años: entonces la alivio o la consuelo, o le permito divertirse. He intentado luchar por eso toda mi vida. Demostrar que, mira, tengo algo de dinero en el banco. Tengo seguro médico. Ya no recibimos asistencia social. Mi ropa está limpia. Tengo la edad adecuada. Me pongo algo de maquillaje y ahora me veo linda.

Hay muchas vías de acceso al valor. En esta cultura, siempre le estás demostrando a alguien lo que vales. Pero la única vía de acceso al valor es haber nacido. Eso es todo. Punto final. Y quiero que todos, todo aquel que venga a mi casa, todo aquel que entable una amistad conmigo, todo aquel que trabaje para mí, que sienta un sentido de valor, un sentido de pertenencia y no de vergüenza, porque no están en la cumbre todo el tiempo. Creo que la falta de autoestima es lo que lleva a tantas personas por una pendiente resbaladiza.

P. ¿Cómo se refleja la importancia de la autoestima en la situación actual de nuestro país y del mundo?

Esa es una pregunta de cuatro horas. Pero diré solamente que aquí hay un fuerte sistema de castas. Ya sea que seas negro, blanco, hispano, moreno, lo que sea, hay un juego de clases que opera en cuanto te despiertas cada mañana. Hay ciertas personas a quienes se valora más que a otras. Puedo dar fe de ello. Cuando creces viviendo por debajo del umbral de pobreza, nadie te tiene en cuenta. Nadie lucha por ti. Y cuando tienes acceso a una oportunidad, la lucha continúa porque vienes de generaciones de personas a quienes no se les concedió acceso a la oportunidad, así que tienes que aprenderlo por tu cuenta.

¿Creo que se puede salir de eso? Sí. Pero muchos no lo creen, porque el mundo pertenece a personas que tienen una vía de acceso a esa sociedad. No quiero ponerme política, así que no hablaré del racismo sistémico y la historia de los sistemas que nos han traído a este lugar. Pero sí diré que sin desmantelarlo todo, no llegaremos a ningún lado. A ningún lado.

P. En estos días, ¿qué ves cuando te miras en el espejo y qué crees que hace que una mujer sea hermosa a medida que envejece?

Oh, cielos, una vez más: lo que vale. Cuando te miras en el espejo y ves que todas tus imperfecciones se pueden mezclar con todas las cosas que de hecho te gustan de ti mismo, ¡oh, Dios mío! Eso lo es todo.

Solía decir que las imperfecciones tenían que desaparecer. Me acostaba pensando en cómo podía cambiarlas, y me despertaba y volvía a pasar por todo el ciclo de nuevo. El otro día me subí a esa maldita balanza vieja y no marcaba lo que yo quería que marcara. Traté de conseguir otra balanza, pero no había. Entonces me detuve. Me dije: Viola, ¿qué estás haciendo? Mi terapeuta interior, que es el mejor, dijo: estás bien exactamente como estás. En cinco minutos ya me siento bien.

Viola Davis en la alfombra roja con su esposo Julius Tennon y su hija Genesis Tennon.

RICH FURY/GETTY IMAGES

Viola Davis con su esposo, Julius Tennon, y su hija, Genesis Tennon.

P. Has llamado a tu esposo, Julius Tennon, “el hombre más hermoso”. ¿Qué puedes compartir sobre tu relación?

Simplemente lo amo. Lo amo. Escucha, a veces me saca de quicio, y sé que yo lo saco de quicio a él. Con la COVID-19, todos estamos fuera de quicio. Pero acabo de estar en Vancouver para filmar una película con Sandra Bullock, y llevó más tiempo debido a las regulaciones por la COVID-19. Si bien lo pasé fantástico, comencé a sentir ansiedad. Y todo desapareció cuando volví a casa con mi esposo. De eso se trata. Te das cuenta de que cuando eliges bien a tu pareja, no es que no puedas vivir sin ella, es que simplemente no quieres.

P. Tu infancia fue muy diferente a la de tu hija. ¿Hablas con ella sobre eso?

Siempre. Creo que le recordé eso hoy porque solo compramos en Target. “No voy a gastar mucho dinero en tu ropa, Genesis. Tienes 10 años. Cuando seas adolescente, tendrás que conseguir un trabajo. Si quieres ropa más cara, puedes gastar tu dinero así, pero mami no lo hará. No lo hice cuando era niña, así que no lo haremos ahora”.

Cuando era niña, me hostigaron y me hicieron sentir como una extraña, así que realmente no quiero que sea una niña hiriente. Hago hincapié en toda esa lección de amor y de incluir a las personas y solidarizarse con ellas. Y no estoy tratando de decir que la estoy haciendo crecer como una niña pasiva ni tímida. Pero la empatía no abunda hoy.

P. ¿Crees en Dios?

Creo en Dios. Creo que a veces hay que ponerse en manos de una entidad superior, porque a veces no tengo las respuestas y nunca las tendré.

P. ¿Creer te da esperanzas?

Definitivamente. Viene de mis oraciones, pero también del hecho de que para seguir adelante y seguir respirando, debo tener esperanza. Creo que una vez que pierdes la esperanza, has perdido absolutamente todo.

P. Has citado a Thomas Merton sobre la importancia de tener un propósito en la vida. ¿Cuál es el propósito de tu vida?

Hmm. Vivo para el amor. Vivo para mi hija. Vivo para mi esposo. Vivo para compartir la sabiduría que pueda tener con los demás, con suerte ayudarlos a vivir mejor. Y luego Dios me mostrará cuando haya terminado, cuando sienta que todo está hecho, y eso es todo.

P: Bueno, espero que eso no sea por mucho, mucho tiempo.

Oh, sí. Viviré una larga vida. Ya lo he decidido.

Meg Grant es periodista de entretenimiento y vive en Los Ángeles.