Skip to content
 

‘The Music of Silence’: No es ópera, pero suena bien

La vida de Andrea Bocelli.


DIRECTOR
: Michael Radford
GUION: Anna Pavignano y Michael Radford (basado en la novela homónima de Andrea Bocelli)
ELENCO: Toby Sebastian (Bocelli), Antonio Banderas (Maestro), Jordi Mollà (papá), Alessandro Sperduti (Adriano), Luisa Ranieri (Edi)
DURACIÓN: 126 minutos

El dilema para hablar de una película sobre la vida de Andrea Bocelli es el mismo de los expertos en música que deben criticar la calidad de su voz por encima del juicio de millones de admiradores que ya lo han emitido elevándolo a la calidad de ídolo: si lo hacen bajo los estrictos cánones de la ópera, queda a “deber”. Si, por el contrario, lo vemos bajo la óptica de un cantante de pop que es casi tan bueno como uno de ópera, es excelente. The Music of Silence no es una obra maestra, pero cumple su cometido, que para un público no muy exigente seguramente es: no que alcance las notas más altas, sino las que llegan al corazón. Tal vez también en eso radique el fenomenal éxito del invidente cantante italiano.

Basada en una novela con tintes autobiográficos, la historia arranca con el cantante a punto de entrar al escenario: está en el pináculo de la fama. En voz en off, escuchamos que cambió su nombre original (su personaje se llama Amos Bardi) por el que a él le hubiera gustado tener. De alguna manera el resto de la película será una reafirmación de ese concepto: su vida como un esfuerzo para crear un destino diferente al que le había tocado al nacer. The Music of Silence nos transporta a continuación a ese momento: un 22 de septiembre de 1958 en Lajatico, una población rural en la Toscana. Su padre, Sandro, quien tiene una granja y vende equipo a otros granjeros, recibe dichoso la noticia de que su esposa, Edi, ha dado a luz a un niño. Edi, desesperada porque el bebé de 5 meses no para de llorar, convence a Sandro de que lo lleven a un médico. El doctor confirma sus sospechas: Amos tiene un glaucoma congénito. Les recomienda que lo sometan a una operación para prevenir la ceguera total.

Antonio Banderas y Toby Sebastian en una escena de The Music of Silence

AMBI Group /Cortesía Everett Collection

Antonio Banderas como el maestro y Tony Sebastian como Andrea Bocelli, protagonizan The Music of Silence.

Así comienza un vía crucis en el que el niño es sometido a diversas cirugías y tratamientos que nunca dan los resultados esperados: apenas puede ver. El lente de la cámara nos muestra el mundo desde su punto de vista, como si una delgada tela lo cubriera impidiendo ver los contornos. El niño quiere hacer travesuras propias de su edad, pero dado que por su condición corre mayor riesgo, Edi trata de impedírselo, lo cual lo vuelve muy rebelde. Sandro es su mejor aliado y es el que lo impulsa a que no ponga límites a su vida. Esta primera parte de la historia es realmente conmovedora. El director y coguionista inglés, Michael Radford (nominado al Óscar por El cartero en 1994 y El mercader de Venecia en el 2004), logra el tono correcto para retratar una infancia acotada por la discapacidad en la luminosa campiña italiana: una mezcla agridulce de luces y sombras.

Desgarrador también el momento en que ya adolescente, Amos es arrancado del amoroso entorno familiar para dejarlo en un internado de niños ciegos. El melodrama alcanza su momento cumbre cuando a los 12 años recibe un pelotazo en la cabeza que lo deja totalmente ciego. En medio de la total desolación, Amos recibe un primer rayo de esperanza cuando la maestra de canto descubre que tiene una voz privilegiada. Curiosa (o sospechosamente), nunca se establece cuál es su rango vocal. A pesar de que sus padres y toda la familia se desviven en buscar oportunidades para Amos, no vemos que hayan solicitado la ayuda de un experto para que entrenara su voz. Tampoco se establece el por qué a unos meses de que se revelara su talento, de repente “pierde la voz”. Bajo una lógica estricta, estos detalles irían en detrimento de la película, pero la idea funciona porque encaja en este juego de vueltas inesperadas, e inexplicables que da la vida. Amos va de la esperanza a la desilusión; de la ceguera parcial con una posible cura, a la total; de descubrir su voz, a perderla de repente. Estos extremos se extienden a su vida adulta. Interpretado por el carismático Toby Sebastian de  Game of Thrones, Amos comienza su arduo camino hacia la fama.

Seguro de que no será nunca un cantante de ópera de primer orden, Amos sólo aprovecha su habilidad musical para ganar un dinero extra mientras estudia leyes, y se emplea en un bar. Una noche, enojado porque nadie le pone atención, cambia la balada que estaba tocando por un aria a todo volumen y deja al público embelesado. Un prestigioso maestro (Banderas), acepta entrenarlo y lo convence de que lo único que le ha faltado es disciplina. Es gracias a esa confianza que Amos se anima y logra atraer la atención del mismo Pavarotti. El resto es historia.

Aunque seguramente tendrá el mismo numero de detractores entre los críticos de cine que los que tiene Bocelli entre los musicales (uno de los más feroces dictaminó: “Que le guste a Oprah —una de sus fans más entusiastas—, no quiere decir que cante ópera”), la película funciona. The Music of Silence dejará satisfechos a los millones de seguidores de Bocelli que han encontrado en su voz y en su historia, un ejemplo inspirador.

¿Qué opinas?

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

LEE ESTE ARTÍCULO