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Benicio del Toro en 'Sicario: Day of the Soldado' Skip to content
 

Conversación con Benicio del Toro

El actor puertorriqueño habla de la evolución de su personaje en 'Sicario: Day of the Soldado'.

Benicio del Toro en una escena de Sicario: Day of the Soldado

Lifestyle pictures / Alamy Stock Photo

Benicio del Toro da vida a un matón a sueldo quien es parte de un equipo que combate el narcotráfico.

En una temporada de cine de verano sobrecargada de aventuras cinematográficas con superhéroes y dinosaurios, el estreno de una secuela como Sicario: Day of the Soldado es un evento bastante singular. La película es una secuela de Sicario, un filme del 2015 con un presupuesto de $30 millones que en su primer fin de semana en los cines de Estados Unidos apenas recaudó $12 millones en venta de taquillas  Pero los elogios de la crítica, en gran parte por las actuaciones destacadas de Benicio del Toro, Josh Brolin y Emily Blunt, le permitió tener una presencia extendida en los mercados internacionales, lo cual llevó a Sony Pictures y Lionsgate, que comparten los derechos domésticos e internaciones respectivamente, a darle luz verde a una segunda parte. Sin embargo, la promesa de otro éxito en la taquilla no garantizó que del Toro regresara para más.

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En una conversación con AARP en español, del Toro analiza por qué resolvió aceptar reencarnar el papel de Alejandro y cómo ve la violencia en el cine, desde su punto de vista de actor.

“Como película, lo que hizo Sicario lo hizo muy bien, y esta no iba a tener a Denis (Villeneuve, director de Sicario) ni a Roger Deakins (director de fotografía del primer filme)”, dijo justificando su cautela inicial cuando el estudio le entregó el guion de Day of the Soldado. “Pero yo llevo haciendo películas ya un ratito, lo suficiente como para decir que soy un casi veterano”, bromeó el actor puertorriqueño de 51 años.

Esa experiencia, que incluye participaciones destacadas en Star Wars: The Last Jedi, los filmes de Guardians of the Galaxy y un Óscar como Mejor Actor de Reparto por Traffic, lo llevó a reconocer que tener una segunda película “es una oportunidad que no le llega a muchos actores. Poder interpretar a un personaje que va evolucionando y hacer eso en una secuela, pues uno se envuelve con eso.” 

La preocupación de del Toro por volverle a hacer justicia a Alejandro, personaje que en la primera película pasó de ser un abogado respetable a un asesino a sueldo, desapareció cuando se dio cuenta que el libreto de Sicario: Day of the Soldado se enfocaba en la odisea de Alejandro.

“En la primera película lo conocimos como un matón sin corazón con un norte de venganza que nadie podía quebrantar. En esta película él es reclutado para volver a ser parte de una misión del personaje de Josh Brolin y parte del plan es crear un caos de violencia entre carteles de drogas. Y para empezar eso deciden que lo que tienen que hacer es raptar a la hija del líder de uno de esos carteles”.

Interpretar a Alejandro debatiéndose por tener que hacer lo mismo que hicieron los que él más detesta fue uno de los aspectos que más atrajo a del Toro: “Eso coloca al personaje en una especie de espejo dramático bien interesante y es precisamente en ese espacio que el personaje se empieza a rehabilitar. Jamás vamos a decir que es inocente, pero poder mostrar su humanidad fue lo que más me entusiasmó de esta película”.

Esa jornada de redención resulta en una secuela con una cuota de acción y violencia gráfica mucho más elevada que la cinta original. Para del Toro, el contraste entre los niveles de violencia entre la primera película y esta son reflejo del cambio de dirección de Villeneuve a Stefano Sollima.

“Para este director ese nivel de violencia está justificado y cualquiera que ha visto su trabajo anterior —que incluye la serie de televisión Gomorrah— no debe sorprenderse mucho de su sensibilidad para ese tema”, explicó el actor. “Stefano es muy romano. Y mira lo que hicieron los romanos. Construyeron el Coliseo y vieron mucha violencia como entretenimiento. Pero los romanos también son responsables de cosas hermosas”.

Entre sonreído y serio, del Toro concluyó que el papel del actor no es juzgar sino hacer su trabajo.

“Yo no soy quien para decir si eso está bien o está mal. Es una película. Y en ella tienes un personaje que culminó la historia del primer filme con una venganza violenta y en esta toma la decisión de no matar a la hija de uno de los que mandó a matar a su familia. Yo soy responsable de recalcar ese momento cuando el personaje vuelve a tener una consciencia moral. Pero estamos claros que es un filme violento, no es para todo el mundo y definitivamente no es para niños”.  

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