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5 maneras de combatir ya mismo la inflación

Sigue estos pasos para contrarrestar los efectos del alza del costo de vida.

Canasta llena de frutas, verduras y embutidos sobre un fajo de billetes de 100 dólares

ISTOCK/GETTY IMAGES

In English | El índice de precios al consumidor (CPI), la principal medida de la inflación que utiliza el Gobierno, aumentó un 5.4% en los 12 meses terminados en julio, lo cual representa el alza más pronunciada desde el año 2008. Aunque algunos economistas sostienen que el aumento de precios es un efecto secundario temporal de la pandemia de COVID-19, hasta la inflación más fugaz es capaz de afectar duramente a los hogares y en particular a los jubilados que viven de un ingreso fijo.

La inflación es un fenómeno acumulativo y, al igual que el interés compuesto, se va sumando con el tiempo. Por ejemplo, según informa la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS), en los últimos 10 años el CPI aumentó a un ritmo anual promedio del 1.9%. Eso significa que un artículo que costaba $10 hace una década ahora cuesta $13; es decir, aumentó el 30%.

No es posible evitar la inflación por completo, pero sí puedes tomar medidas para que no afecte tanto tu economía familiar. Aquí presentamos cinco maneras de hacer menos doloroso el aumento del costo de vida.

1. Busca sustitutos más baratos

El CPI representa una canasta de productos de consumo, pero no todos ellos aumentan al mismo tiempo. Los alimentos, por ejemplo, aumentaron un 4.6% en los últimos 12 meses. Dentro de esa canasta de alimentos, los bistecs subieron un 10.7% y el tocino registró un alza fuerte del 11.1%. Comprar en cambio carne de hamburguesas (aumentó el 0.4%) o pollo fresco entero (aumentó el 2.2%) podría aliviar parte de la indigestión causada por la inflación de los alimentos.

También sería aconsejable reducir la frecuencia con que cenas afuera, porque comer en restaurantes es un 6.2% más caro de lo que era hace 12 meses, afirma la BLS. Y esos códigos QR que te permiten consultar los menús en tu teléfono inteligente solo sirven para acelerar los aumentos. “Como lo tradicional era tener menús impresos, eso impedía que los restaurantes aumentaran los precios rápidamente”, explica Sri Reddy, vicepresidente sénior de soluciones de jubilación e ingreso de Principal. Ahora los precios pueden cambiar con solo apretar una tecla.

2. Pide un aumento de sueldo

Si todavía estás trabajando y el costo de vida está tensionando tus finanzas, quizás consigas algo de alivio de un recurso inesperado: tu jefe. Los salarios suelen aumentar en los períodos inflacionarios. La tarifa promedio por hora de todos los empleados del sector privado del país se incrementó un 4% en los últimos 12 meses. Sigue estando muy por debajo de la tasa de inflación, pero supera ampliamente el aumento anual promedio del 2.7% de la última década. Durante la evaluación anual de tu desempeño laboral, podrías mencionar el alza del costo de vida y que tu salario debería aumentar proporcionalmente.

Si tu jefe no cede, tantea el terreno con otros empleadores. No serás el único. Una nueva encuesta de PwC indica que dos tercios de los empleados están buscando otro trabajo. Las compañías están ofreciendo cuantiosas bonificaciones por aceptar el trabajo y beneficios más amplios a los empleados nuevos, en particular en los sectores donde hay muchos puestos vacantes. La encuesta sobre puestos vacantes y rotación de personal de BLS indicó que a fines de junio los empleadores del país estaban buscando 10.1 millones de trabajadores, lo cual marca un máximo sin precedentes para la serie de datos recabados por la encuesta. Además, la cantidad de personas que renunciaron a sus puestos en busca de otros nuevos aumentó un 2.9% (a 3.9 millones).


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3. Reduce el consumo de energía

El factor principal que está impulsando la inflación son los precios disparados de la energía. Aunque es difícil vivir sin gasolina, calefacción o electricidad, puedes recortar estos gastos. Una manera sencilla de reducir lo que gastas en gasolina, por ejemplo, es planear tus mandados y hacerlos en un solo viaje, en lugar de salir media docena de veces durante el fin de semana. Otra forma es aminorando la velocidad: si conduces a más de 60 millas por hora, tu vehículo consume combustible de manera mucho menos eficiente. Y ya deja la carrera con el semáforo: acelerar y desacelerar repentinamente puede recortar el rendimiento de la gasolina en tanto como un 33%.

Recuerda que el costo de la energía también se acumula en otras áreas: consumirás gran cantidad de electricidad en verano y en invierno. Si te preocupa que este invierno tendrás una factura costosa de calefacción, considera el Programa de Asistencia Energética para Hogares de Bajos Ingresos (LIHEAP) —en inglés—. Este programa ha estado ayudando a las familias de bajos ingresos a pagar sus cuentas de calefacción durante 40 años. Y si simplemente deseas reducir esa cuenta este invierno, pídele a tu compañía de servicio que lleve a cabo una auditoría de energía, lo cual podría ayudarte a hallar fugas de energía e ineficiencias en tus aparatos electrodomésticos.

4. Pon atención a tus deudas

Siempre es una buena idea no tener demasiadas deudas. Sin embargo, lo normal es que las tasas de interés empiecen a subir con el alza de la inflación. Si tienes una deuda de tasa variable, es cada vez mayor la probabilidad de que la tasa comience a subir pronto.

Así que, a menos que planees mudarte en el futuro cercano, tal vez haya llegado el momento de refinanciar tu hipoteca de tasa variable a una de tasa fija. Del mismo modo, si tienes una deuda de tarjetas de crédito con tasa variable —casi todas son así actualmente— y no la puedes pagar inmediatamente, posiblemente te convenga evaluar las alternativas de tasa fija. Considera pedir un préstamo personal o un préstamo con garantía hipotecaria para consolidar las deudas y pagarlas con una tasa fija. “En general conviene aprovechar las tasas fijas cuando llegan a mínimos históricos en vez de mantener la deuda con tasa variable”, afirma Reddy.

5. Compra en grandes cantidades

La premisa básica de una economía inflacionaria es que comprar algo ahora es más barato que comprarlo más tarde. Existen algunas excepciones a esa regla, tal como los teléfonos celulares, pero si crees que están aumentando los precios, este es el momento de comprar en vez de esperar. Por ejemplo, si te gusta un vino en particular, considera comprar una caja por internet en vez de una botella. Muchos vendedores de vinos también ofrecen un descuento al comprar por caja, que tal vez sea entre el 10 y el 20%. Aunque te canses de él, siempre tendrás algo que traer a una fiesta de estreno de casa nueva.

Desde ya, no se puede comprar todo en grandes cantidades. ¿Dónde vas a ponerlo? Pero si ves algún artículo en oferta hoy que puedes guardar durante mucho tiempo (como toallas de papel, comida enlatada, comida para perros, calcetines para gimnasia), tendrás una ventaja a largo plazo.

John Waggoner escribe para AARP sobre temas financieros, desde presupuestos e impuestos hasta el Seguro Social y la planificación de la jubilación. Anteriormente fue periodista para Kiplinger's Personal Finance y USA Today, y ha escrito libros sobre inversión y la crisis financiera del 2008. La columna sobre inversión de Waggoner para USA Today se publicó en docenas de periódicos durante 25 años.

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