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Los consejos sencillos de Jack Bogle para los inversionistas

El fundador de Vanguard, quien falleció en enero pasado, logró que Wall Street fuera menos costoso (y más seguro) para la persona promedio.

In English | John C. “Jack” Bogle, la persona que posiblemente ha tenido el mayor impacto sobre cómo los adultos en EE.UU. invierten su dinero, falleció el 16 de enero. Tenía 89 años.

Bogle fue el fundador de Vanguard Group, una empresa enorme de fondos mutuos que administra aproximadamente $5 billones ($5 trillion) en activos y en la actualidad es el segundo administrador monetario más grande del mundo.

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Pero quizás el mayor impacto de Bogle fue que impulsó activamente y durante toda su vida el concepto de las inversiones indexadas. Esta idea se basa en que, en vez de intentar superar el rendimiento general del mercado de valores al seleccionar acciones con buen desempeño, a los inversionistas les conviene más comprar un grupo grande de acciones que se guíen por el mercado total o una parte de este.

Bogle lanzó el primer fondo de índice para inversionistas individuales, ahora conocido como Vanguard 500 Index, en 1976, y vendió solo $11 millones de ese fondo en esa época. En la actualidad, ese fondo cuenta con $400,000 millones ($400 billion) en activos, y las personas en Estados Unidos tienen $3.4 billones ($3.4 trillion) invertidos en fondos mutuos indexados de todo tipo. Más de la cuarta parte de las inversiones en acciones de los fondos mutuos están indexadas, y la mayoría de las nuevas inversiones en fondos mutuos se realizan en fondos indexados.

AARP The Magazine entrevistó a Bogle para la edición de agosto/septiembre del 2017. En esa entrevista, Bogle, una leyenda de la industria de las inversiones, habló de lo seguro y lo sencillo que puede ser invertir.

— George Mannes

Jack Bogle, fundador de Vanguard Group.

KEN CEDENO/BLOOMBERG VIA GETTY IMAGES

Veinte años de escribir sobre Wall Street me enseñaron dos lecciones clave:

1. Los mercados financieros parecen ser infinitamente complejos.

2. La mayoría de esa complejidad son solo palabras.

El secreto para entender y dominar los ahorros y las inversiones es mantener sencillo el proceso.

Nadie ha hecho más para simplificar a Wall Street que John C. “Jack” Bogle. Es el fundador de Vanguard, la empresa de fondos mutuos más grande del mundo, con más de $4 billones ($4 trillion) en activos. Además, es el creador de los fondos de índice, que te permiten participar en el mercado de valores de maneras mucho más seguras y a costos más bajos que escoger acciones individuales.

Hace poco nos reunimos con Bogle, de 88 años, en Filadelfia, para hablar sobre los mercados. Nuestra meta: desmitificar a Wall Street y, al hacerlo, reducir el miedo que la persona promedio le tiene a las finanzas.

¿Por qué debe importarte? Incluso si no eres dueño de acciones, bonos ni fondos mutuos (casi la mitad de los adultos en este país no lo son), el dinero de tu futura jubilación seguro está en los mercados, ya que es ahí donde tienen sus inversiones la mayoría de las pensiones y los planes de jubilación. Te conviene saber lo que sucede con tu dinero y cómo puedes aprovecharlo al máximo. 

OTTER: Hay casi $27 billones ($27 trillion) invertidos en el mercado de valores de EE.UU. ¿Cuánto de eso pertenece a inversionistas individuales?

BOGLE: Solo aproximadamente $4 billones ($4 trillion). La mayor parte —$17 billones ($17 trillion)— pertenece a instituciones.

Inversionista institucional: una organización con tanto dinero en efectivo para invertir que reúne los requisitos para cargos más bajos y menos reglamentos de protección. Los inversionistas institucionales incluyen los planes de pensión, las fundaciones, los planes 401(k) y las compañías de seguros.

Por eso, incluso si alguien no tiene inversiones personales directas en el mercado, el bienestar económico de esa persona todavía podría estar conectado a acciones y bonos.

El plan de pensión típico tiene inversiones en el mercado, con la creencia de que esas acciones y bonos producirán cierto rendimiento a largo plazo. Los patrocinadores de los planes de pensión (digamos, gobiernos estatales o locales, o empresas) tienen la responsabilidad de pagarte lo que te deben. Pero siempre debes preocuparte indirectamente, porque no sabes con seguridad si esas promesas se cumplirán.

La mayoría de las personas recuerdan los tiempos cuando los precios de las acciones se desplomaron. Algunos no se atreven a comprar acciones, lo que es comprensible. Preferirían guardar su dinero en una cuenta de ahorros, y así saber que estará todo allí.

Acción: una inversión con la que eres propietario de una parte de una empresa. Con una acción de una empresa que tiene 100 acciones, eres dueño del 1% de las acciones. Eso te hace un participante del negocio y te da derecho a algunas ganancias.

Con una cuenta de ahorros, estás tomando otro tipo de riesgo. Ves que la inflación reduce el poder adquisitivo de tu dinero; nuestro dólar compra menos con cada año que pasa. En los últimos años, se ha considerado que la inflación está bastante controlada. Pero hasta con un 1.5%, eso significa que tu dólar se mermará aproximadamente un 14% en 10 años. Invertir en dólares es un juego de perdedores. Tienes que comprar acciones y bonos. 

Quiero que quede bien claro que siempre deberás tener algunas reservas de dinero en efectivo, en especial cuando envejeces —para enfermedades, o tal vez la casa necesite un techo nuevo—. Entiendo que es muy difícil para quienes invierten para su jubilación, en particular si no saben los pormenores de las inversiones en acciones. Pero si solo eres dueño del mercado de valores, a bajo costo, te irá mejor que a la mayoría.

¿Y los bonos? Se consideran más seguros porque aunque la empresa entre en quiebra, tienes ese derecho sobre los activos de esa compañía. En cambio, los accionistas por lo general pierden todo en una quiebra. 

Bono: una inversión que en esencia es un préstamo de dinero en efectivo a un gobierno o empresa. El emisor paga intereses al titular del bono, por lo general dos veces al año, durante un período programado con anterioridad. Cuando se vence el período, se devuelve el préstamo original. 

Dividendo: una recompensa de dinero en efectivo que recibe el inversionista en acciones. Digamos que una empresa obtiene $5 en ganancias por cada acción en un año; podría decidir pagar a los accionistas un dividendo de $2 y reinvertir los $3 sobrantes en la compañía para fomentar el crecimiento. 

Por eso es que quieres tener algunos bonos en tu cartera de inversiones, por seguridad. Pero necesitas acciones para el crecimiento y para en verdad obtener los beneficios del interés compuesto, donde ganas no solo un rendimiento sobre el dinero que inviertes sino también un rendimiento sobre ese rendimiento. Con el interés compuesto, si tienes un rendimiento del 7%, tu dólar se duplicará en 10 años. 

Muchas personas no entienden por qué las acciones suben con el tiempo. El rendimiento a largo plazo es el producto de tres cosas, ¿no es así?

Sí. El rendimiento de las inversiones tiene dos componentes: el dividendo y la tasa de crecimiento de las ganancias. A largo plazo, los precios de las acciones tienden a aumentar con las ganancias.

Si las ganancias pueden crecer, digamos, un 5% al año, y los dividendos son del 2%, podrías obtener un rendimiento anual del 7%. El tercer elemento es cuánto valoran los inversionistas las ganancias, lo que depende de muchas variables, incluso qué tan rápido creen que crecerá la empresa.

Ese tercer elemento es lo que llamamos el rendimiento especulativo: ¿Cuánto están dispuestos a pagar los inversionistas para comprar un dólar de ganancias? Al principio del gran mercado alcista en 1982, costó unos $8 comprar un dólar de ganancias. Hoy cuesta $26 comprar un dólar de ganancias. La tasación de las acciones ha aumentado. Ha sido bueno para los propietarios de acciones, pero lo vuelve problemático para los inversionistas en la actualidad.

¿Debería la persona promedio en este país preocuparse sobre este tipo de situación en Wall Street? 

Relación precio/beneficio: el precio de una acción de una empresa, dividido por las ganancias anuales por acción. Una relación precio/beneficio más alta sugiere que los inversionistas confían en la capacidad de una empresa para aumentar las ganancias futuras.

A corto plazo, las personas se entusiasman y los precios de las acciones suben demasiado. Y luego hay una liquidación, el precio de la acción baja y eso hace que baje más la relación precio/beneficio. El inversionista a largo plazo no debería prestarle ninguna atención a eso. El mercado de valores es una distracción para el negocio de invertir.

¿Así que no se debe prestar mucha atención a las fluctuaciones de los mercados? Es cierto que poder comprar y vender todo el día puede llevar a las personas a hacerlo de manera impulsiva, lo que por lo general conduce a menor rendimiento.

¿Escuchaste la frase: “No te quedes ahí parado, haz algo”? Para los inversionistas, un consejo muchísimo mejor es: “No hagas algo, solo quédate ahí parado”. 

Hablemos sobre los fondos mutuos y los fondos cotizados en la bolsa. ¿Por qué debería considerarlos un inversionista en vez de intentar escoger empresas individuales en las que invertir?

La gran ventaja para los inversionistas es la diversificación instantánea que implican los fondos, en comparación con comprar acciones o bonos individuales. Al distribuir tus apuestas entre muchas empresas distintas, eres menos vulnerable al fracaso de una empresa individual o la mala fortuna de una industria. 

Fondos mutuos: una empresa en la cual los inversionistas juntan su dinero y contratan a un gerente para invertirlo en una combinación de acciones y bonos, basado en una estrategia predeterminada.

Fondos cotizados en la bolsa: una variación de los fondos mutuos que usa un enfoque de inversión parecido. Las acciones de un fondo cotizado en la bolsa pueden comprarse o venderse en una bolsa de valores.

Durante muchas décadas, los fondos mutuos fueron administrados por gerentes que seleccionaron acciones intentando predecir cuáles ofrecerían mayor rendimiento. En 1976, tu nueva empresa (Vanguard) y tú lanzaron el primer fondo de índice, que en vez de eso poseía todas las acciones del S&P 500. Los fondos de índice, o por lo menos los buenos, cobran mucho menos que los fondos administrados activamente, y has dicho que unos cálculos sencillos demostraron que la indexación es mejor.

El costo de la administración monetaria le quita valor al rendimiento de tus inversiones, dólar por dólar. Antes de los gastos, todos los inversionistas como grupo obtendrán un rendimiento justo igual al rendimiento del mercado de valores en general. Como grupo, todos somos lo típico. Pero después de que se deducen los costos de invertir —cargos de fondos mutuos, comisiones por compraventa, cargos por venta, impuestos y más—, todos los inversionistas como grupo no obtendrán el mismo rendimiento del mercado, por los gastos en que han incurrido. 

Pero quienes seleccionan acciones dicen que son mejores que el promedio. Pueden ganarse sus cargos y más.

No hay nadie en absoluto que sepa lo que hará mañana la bolsa de valores, ni mucho menos el año entrante. Ni qué sector, estilo o región será líder ni cuál quedará rezagado. Dada esta incertidumbre absoluta, la estrategia más lógica es invertir lo más ampliamente posible y beneficiarse del rendimiento de interés compuesto de los dividendos y del crecimiento de ganancias a largo plazo de las empresas de Estados Unidos —y mundiales—.

Tu mayor influencia sobre las inversiones podría ser que ayudaste a reducir los costos. En el caso de los fondos de índice, prácticamente no hay costos de compraventa, y los cargos, en algunos casos, son tan bajos como 40 centavos al año para una inversión de $1,000.

Llamo el costo a largo plazo de los cargos la tiranía del interés compuesto. Piénsalo de esta manera: si tienes un rendimiento del 7% pero les pagaste a los administradores y a Wall Street el 2%, ganarás el 5%. No solo pierdes ese 2%; con los años, pierdes las ganancias que habrías obtenido si ese 2% se hubiera reinvertido. O piénsalo así: aportaste el 100% del dinero en efectivo, corriste el 100% del riesgo y obtuviste el 33% del rendimiento. Quieres encontrar una manera de obtener el 99% del rendimiento. Los fondos indexados de bajo costo pueden hacer eso. 

Hablemos sobre la diversificación. Una regla muy general es que tu porcentaje de inversiones en bonos debería ser tu edad menos 10. Alguien de 50 años tendría la cartera de inversiones clásica compuesta de un 60% acciones y un 40% bonos.

Cartera diversificada: un enfoque de inversión en el que los activos se distribuyen entre varios tipos de inversiones para reducir el riesgo.

Y cuando distribuyes tus activos, también tienes que pensar en cuánto recibes del Seguro Social. Tenemos que arreglar el sistema, lo que pienso que se puede hacer con bastante facilidad. Solo se necesitaría una combinación de un aumento gradual en el nivel máximo de ingresos para los trabajadores que contribuyen al plan; un cambio en cómo calculamos el aumento anual en beneficios para ajustarlo a la inflación; un aumento gradual en la edad de jubilación a, digamos, 69 años; y una modesta evaluación de recursos e ingresos para limitar los pagos a quienes tienen riqueza considerable.

Pero un pago mensual con regularidad, con una salvaguardia de costo de vida garantizada por el Departamento del Tesoro de EE.UU. —digo, no puedes conseguir nada mejor que eso—. 

¿Qué papel ves para las acciones extranjeras en la cartera de inversiones de una persona? 

En mi primer libro, en 1993, escribí que las empresas de Estados Unidos obtienen un 50% de sus ganancias de fuentes internacionales. Así que si eres dueño de un fondo de acciones de EE.UU., ya eres dueño de un fondo internacional. Desde entonces, el mercado de Estados Unidos ha subido un 720%, y el mercado que no es de Estados Unidos (los índices europeos, australianos y del Lejano Oriente) ha subido un 230%. Y hablamos de riesgo de divisas si se invierte en el extranjero.

Así que tenías razón, al no promover las acciones extranjeras.

Pero eso no significa que tendré razón en el futuro. Dado el enorme exceso de rendimiento en el mercado de EE.UU. durante los últimos 25 años, tal vez es el momento para unos cuantos años de mayor rendimiento internacional. Yo lo limitaría al 20% de tu cartera en acciones extranjeras. Yo mismo no lo hago.

Cualquiera que piense en invertir podría verse tentado a tratar de escoger el mejor momento de entrar. ¿Crees en el enfoque del promedio del costo en dólares? 

Es una manera de obtener el precio promedio con el tiempo y no jugárselo todo a una sola carta “de tiempo”, como quien dice. Por ejemplo, imagínate que tu amorosa tía Nelly te deja $1 millón en efectivo. No lo pongas todo a trabajar en un día, sino espacia tus inversiones tal vez en un período de dos años. Compras más acciones cuando el precio es más bajo y menos cuando el mercado sube. 

Una inversión conocida por cobrar cargos enormes es la anualidad. Pero también puede servir un propósito, que es ayudar a los jubilados a evitar que se les termine el dinero. 

Son muy complejas y quienes las venden tal vez no las entienden ellos mismos. Las anualidades variables son muy peligrosas porque no siempre pueden dar lo que prometen. Hasta las compañías de seguros que las emiten se arriesgan algo; eso pasó cuando subieron las tasas de interés.

¿Qué tipo de anualidad prefieres?

Pienso que probablemente una anualidad inmediata, que empieza a pagarte enseguida. Quieres saber si es una póliza conjunta para que tu cónyuge y tú estén asegurados. Lee la letra pequeña y la grande. Y obtén consejos de alguien que no te los esté vendiendo.

Organizaste Vanguard para que los propietarios fueran los accionistas, en vez de que se cotizara públicamente o fuera de propiedad privada. Alguien calculó que tu patrimonio sería de $28,000 millones ($28 billion) si lo hubieras hecho de esa manera.

Eso es maravilloso.

¿Lamentas no haberlo hecho de esa manera?

No lamento nada. Tengo lo que necesito. Podré dejarle un poco a mis hijos y nietos. Podré dejarle un poco a una fundación, y la vida seguirá.

¿A dónde se fueron esos $28,000 millones?

A los bolsillos de nuestros accionistas.

Y comenzaste una guerra de precios que les ha ahorrado miles de millones de dólares más a los inversionistas. ¿Pero es probable que tengamos que lograr más?

Hay millas que recorrer antes de dormir.

Jack Otter, jefe de redacción interino de Barron’s, es autor de  Worth It … Not Worth It? Simple & Profitable Answers to Life’s Tough Financial Questions. 

— Publicado originalmente el 3 de agosto del 2017

 

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