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Préstamos contra tu vivienda, primero investiga Skip to content
 

¿Quieres sacar un préstamo sobre el valor líquido de una propiedad? No te apresures

Haz la investigación antes de pedir préstamos contra tu vivienda.

Caja resgistradora en forma de casa

BARTHOLOMEW COOKE/TRUNK ARCHIVE

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In English |  Los préstamos sobre el valor acumulado de la vivienda se están caldeando, y se proyecta que unos 10 millones de personas pidan un préstamo contra sus casas en los próximos cinco años, según la agencia de crédito TransUnion, lo que representa el doble de la cifra de los cinco años anteriores. Si bien algunas personas buscarán mejorar sus hogares, otras pueden estar más interesadas en refinanciar deudas de tarjetas de crédito o en pagar la universidad.

Aunque los valores nacionales de las viviendas se hayan recuperado de la burbuja que estalló hace una década, hay mucho por saberse antes de entrar en este mercado. Gracias a la historia —y a la ley tributaria del 2017— las reglas son muy diferentes esta vez.

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La deducibilidad depende de cómo se usa el dinero, así que debes hacer la cuenta. Hasta finales del 2017, podías deducir los intereses de hasta $100,000 de la deuda sobre el valor acumulado de la vivienda sin importar cómo habías usado el dinero. Ahora, la deuda del préstamo sobre el valor acumulado de la vivienda es deducible solo si utilizas el dinero para mejorar el valor de tu vivienda (el propósito para el que se diseñaron originalmente estos préstamos) y si el monto total del préstamo sobre el valor acumulado de la vivienda más tu primera hipoteca no excede los $750,000, explica el economista sénior de Zillow Aaron Terrazas.

Eso no significa que ya no tiene sentido optar por un préstamo sobre el valor acumulado de la vivienda para pagar la universidad o para pagar la deuda de la tarjeta de crédito, pero tienes que hacer los deberes. El sitio de información hipotecaria HSH.com señala que las tasas están promediando alrededor de la prima más el 2%, pero oscilan entre alrededor del 5 y más del 8%, según la cantidad de capital que tenga en tu hogar (hablaremos más sobre eso en un momento) y tu puntuación crediticia. Podría seguir teniendo sentido obtener un préstamo sobre el valor acumulado de la vivienda si quieres consolidar una deuda de tarjeta de crédito de dos dígitos. Pero con una tasa de interés de 4.45% para un préstamo federal para estudiantes no graduados, pedir dinero prestado del valor acumulado de la vivienda para pagar la universidad tiene poco sentido. Toma un préstamo estudiantil.

Tu casa no es una alcancía. Del 2004 al 2006, los prestamistas hipotecarios prácticamente les rogaron a los propietarios de viviendas que retiraran el capital —o a veces más— de sus haciendas. Hoy, explica Keith Gumbinger, vicepresidente de HSH.com, los prestamistas permiten que los prestatarios accedan a un máximo del 85% del valor de su propiedad, menos la primera hipoteca. La ventaja es que, si los precios vuelven a bajar, muchos menos prestatarios se encontrarán bajo el agua (debiendo al banco más de lo que vale la casa). Nota: no debes preocuparte sobre si un préstamo de este tipo reducirá tu puntuación crediticia. Aunque puede bajar unos pocos puntos al principio, se recuperará a medida que hagas los pagos a tiempo. Tiene mucho más sentido pensar dos veces en los $30,000 que acabas de pedir prestados. 

Es probable que obtengas una línea de crédito, no un préstamo. Tanto los préstamos sobre el valor líquido de la vivienda como las HELOC (líneas de crédito sobre el valor líquido de la vivienda) son segundas hipotecas. Los primeros son préstamos de tasa fija, lo que significa que pagas una tasa de interés estable sobre el monto total durante la vigencia del préstamo.

Y los segundos son préstamos de tasa variable; es decir, pides prestado lo que necesitas a medida que lo necesitas, pagando intereses solo sobre esa cantidad a la tasa actual, que varía con la tasa preferencial. En el 2013, las nuevas normativas crearon tanto papeleo adicional para las hipotecas y los préstamos sobre el valor líquido de la vivienda tradicionales que los prestamistas ya no los ofrecen. "Te ofrecen un HELOC con la oportunidad de convertir una parte en un plan de pago fijo", explica Gumbinger. 

Busca el mejor precio. Algunos prestamistas (incluidos muchos grandes bancos) todavía tienen préstamos en sus carteras desde la crisis inmobiliaria de hace una década y aún no han regresado activamente a este mercado. Como resultado, no esperes que los sitios web ofrezcan ofertas; debes comparar precios. Y si hay bancos pequeños o medianos o cooperativas de crédito en tu localidad, visítalos; podrían ser tu mejor opción. 

Sé sensato con las mejoras. Por último, si vas a pedir un préstamo para hacer mejoras hogareñas tradicionales, tienes que entender lo que se espera de una remodelación al estilo del programa de TV Fixer Upper, en particular si estás considerando una venta. Un análisis reciente de más de 2 millones de listados de bienes raíces de Zillow descubrió que aquellos que pregonaban puertas de establos, fregaderos rústicos y azulejos de metro —todos elementos popularizados por Chip y Joanna Gaines, los presentadores de la serie de HGTV— se vendían hasta un 13% más que los que no los tenían. El valor agregado de los mesones de cuarzo que prefieren los presentadores Drew y Jonathan Scott, los hermanos del mismo canal de TV, no se quedó atrás. Pero muchas de las mejoras en el hogar no se amortizan tan bien.

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