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La deuda estudiantil enreda a los prestatarios mayores

Por qué y dónde encontrar ayuda.

Imagen de Margaret Hammett - La deuda estudiantil enreda a los prestatarios mayores

Foto: Chris Crisman © 2014

Margaret Hammett, de 61 años, solicitó la protección por quiebra por la deuda considerable en préstamos estudiantiles que todavía está pagando.

In English | Margaret Hammett se matriculó en la universidad hace casi 20 años para obtener un título universitario, con la esperanza de encontrar un empleo mejor remunerado. La estrategia dio resultados. La madre soltera de cinco hijos, que vive en Maryland, encontró puestos con buenos sueldos, aunque no lo suficientemente altos como para poder mantenerse al día con todas sus cuentas, incluidos los préstamos estudiantiles que había sacado.

Según la madre de 61 años, los $21,000 que pidió prestados para poder estudiar han crecido desorbitadamente y ahora superan los $29,000. Este año, solicitó la protección por quiebra, aunque esto no ayuda con los préstamos estudiantiles porque generalmente éstos no se pueden liquidar por los tribunales.

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Hammett, que trabaja como administradora de casos para el Baltimore County Department of Aging (Departamento sobre el Envejecimiento del condado de Baltimore) y también trabaja a tiempo parcial como consejera residencial en un hospital, dice que no sabe cuándo podrá jubilarse.

"Quiero dejar esto atrás. En algún momento, en el que no tenga que trabajar tanto, quiero volver a la normalidad y disfrutar de la vida", dice ella.

Aunque la deuda estudiantil todavía no supone un gran problema para los consumidores mayores —que están más abrumados por hipotecas, préstamos para automóviles y tarjetas de crédito— la tendencia es inquietante.

Hace una década, unos 3 millones de prestatarios de 50 años de edad o más debían en préstamos estudiantiles unos $42 mil millones ($42 billion), según el Federal Reserve Bank (Banco de Reserva Federal) de Nueva York. Para finales del 2012, la cifra aumentó a 6.9 millones de deudores con una deuda colectiva de $155 mil millones ($155 billion). Según la U.S. Government Accountability Office (GAO, Oficina de Responsabilidad Gubernamental de EE.UU.), los consumidores de mayor edad usaron más del 80% de la deuda contraída para pagar por sus propios estudios más que los de un hijo.

"Me parece que esta situación solo empeorará", dice Maura Dundon, abogada consejera principal de política para el Center for Responsible Lending (CRL, Centro para Préstamos Responsables), una organización sin fines de lucro. "El verdadero problema es que las consecuencias de la deuda son tan severas. No es posible huir del problema".

Un mayor número de prestatarios mayores pasan trabajo

La deuda ya les supone una carga a los estadounidenses de más avanzada edad. Según informa la GAO, la tasa de incumplimiento de los prestatarios de 65 años o más es superior a la de sus homólogos más jóvenes. Por ejemplo, más de la mitad de la deuda por préstamos estudiantiles federales contraída por prestatarios de 75 años o más está en incumplimiento de pago, en comparación con un 15% entre los menores de 50 años. Y el incumplimiento de pago de los préstamos federales puede conllevar malos resultados; por ejemplo, podrían embargar tus beneficios del Seguro Social.

Grace Bartini, defensora del pueblo para American Student Assistance, una organización sin fines de lucro con sede en Boston que proporciona asesoría financiera a los estudiantes y sus padres, afirma que su organización ha presenciado un aumento en el número de prestatarios mayores que encuentran difícil pagar sus préstamos estudiantiles.

"Les da vergüenza tener esta deuda", dice Bartini. "Se sienten como si hubieran hecho algo malo".

 

Los planificadores financieros también afirman que han notado que los padres mayores minan su jubilación al responsabilizarse por las deudas de sus hijos adultos. Missie Beach, planificadora financiera con Modera Wealth Management en Atlanta, dice que hace varios años diseñó el plan jubilatorio de una pareja para que pudieran tomar dos vacaciones importantes al año. Esos planes se vinieron abajo después de que su hijo acumulara una deuda de $150,000 para estudiar administración de empresas y las ofertas de trabajo con un sueldo de seis cifras que esperaba nunca se materializaron. Según Beach, sus clientes renunciaron a sus viajes para poder liquidar las deudas del hijo.

"Ahora cuando mis clientes mencionan que sus hijos están pensando en estudiar un posgrado, siempre les pregunto quién va a pagar por ello", dice la planificadora.

Ann Twiselton de 77 años en su casa en Spring, Hill, TN, haciendo cuentas de sus préstamos estudiantiles.

Foto: Chris Crisman © 2014

Ann Twiselton, de 77 año, utiliza 15% de sus ingresos del Seguro Social para liquidar préstamos estudiantiles firmados conjuntamente con un familiar.

Beach aconseja a sus clientes no firmar los préstamos conjuntamente con sus hijos. Si desean ayudarlos, pueden contribuir a los gastos de la matrícula si está dentro de su presupuesto, dice ella. "Así no se responsabilizan por las cosas más adelante", dice ella.

Gracias a la deuda educativa de un familiar, Ann Twiselton, de 77 años, no podrá dejar de trabajar en mucho tiempo.

Hace varios años, la viuda de Spring Hill, Tennessee, firmó préstamos estudiantiles conjuntamente con una nieta que estaba estudiando un posgrado. Luego, cuando su nieta no logró encontrar empleo en su campo y no pudo hacer estos pagos ni los de otros préstamos que la nieta había sacado, ¿adivina a quién buscaron los prestamistas para que se responsabilizara por la deuda de más de $60,000?

Twiselton ahora paga más de $415 cada mes —un 15% de sus ingresos del Seguro Social, su pensión y su trabajo a tiempo parcial como asistente ejecutiva— para liquidar los préstamos.

"Moriré antes de que se liquiden", dice ella.

Hace más o menos una década, los padres a menudo pagaban por los primeros cuatro años de estudios universitarios en una universidad estatal con una matrícula módica, y luego ahorraban para su propia jubilación, dice Vincent Barbera, planificador financiero con Newbridge Wealth Management en Berwyn, Pensilvania. Ahora, muchos adolescentes eligen universidades sin considerar el costo de asistir a ellas, y algunos padres pagan por los aún más costosos estudios de posgrado, dice él. Según el College Board, en la actualidad el costo promedio anual de la matrícula, cargos, alojamiento y comida en las universidades privadas de cuatro años es $42,419; el de las universidades públicas es $18,943. Como resultado, los padres están ahorrando menos para la jubilación o están trabajando por más años.

Dice Barbera, "Están poniendo en peligro su propio estilo de vida en la jubilación para que sus hijos no pasen trabajo".

Sugiere que los padres ajusten las expectativas sobre la universidad cuando los hijos estén en el segundo año de secundaria, y les informen cuánto pueden pagar por la educación superior.

 

Cómo encontrar programas de condonación de deudas

Para algunas familias, es demasiado tarde. Endeudados hasta el cuello, sus opciones para el alivio de deudas dependen de si los préstamos son de prestamistas privados o del gobierno.

"Lamentablemente, no existen muchas opciones para los préstamos privados", dice Betsy Mayotte, directora de cumplimiento normativo para American Student Assistance.

Sin embargo, la mayoría de los préstamos —un 90%— provienen del gobierno federal, que ofrece más alternativas para su liquidación. Por ejemplo, el gobierno ofrece planes para el pago de los préstamos según los ingresos del prestatario, con una posible condonación de la deuda.

Entre ellos se encuentra el plan Pay As You Earn (Paga a medida que ganas dinero), disponible solo para aquellos estudiantes que sacaron préstamos directamente con el gobierno a partir de octubre del 2007. (La administración del presidente Obama quiere extender el plan en el 2015 para incluir préstamos más antiguos). Los pagos mensuales no exceden el 10% de los ingresos discrecionales —y podrían ser cero si el sueldo es realmente bajo—. Después de hacer los pagos por 20 años, cualquier deuda que quede por pagar se condona.

La deuda se puede condonar aún más rápidamente —tras hacer los pagos por solo 10 años— si los estudiantes o padres prestatarios trabajan en el servicio público, tales como en las fuerzas armadas, el campo de la atención médica, cuerpos policiales o la educación infantil. Como estrategia para manejar los pagos, algunos prestatarios mayores con grandes préstamos federales los están combinando, dice Mark Kantrowitz, editor de Edvisors.com. Al combinarlos, pueden hacer los pagos por un período de 25 a 30 años, y así reducir la cuota mensual, dice él.

Sin embargo, el gobierno no es tan compasivo cuando los prestatarios no cumplen con los pagos. Después de unos 14 meses sin recibir pagos, el gobierno podría cobrar gastos de recobro, embargar sueldos, apoderarse de los reembolsos de impuestos o quedarse con hasta el 15% de los beneficios del Seguro Social. El año pasado, por préstamos estudiantiles, se les redujeron los beneficios del Seguro Social a 36,000 prestatarios de 65 años o mayores, un aumento de un 500% desde el 2002.

Twiselton afirma que está intentando colaborar con sus prestamistas, pero hasta ahora no ha tenido mucha suerte. "Es terrible que a los abuelos se les encasquete algo como esto. Tratamos de ayudar a nuestras familias", dice ella.

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