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Planea tu visita al Museo Intrepid Sea, Air & Space de Nueva York

Explora el legendario portaviones de la Marina —y más— en el Pier 86 de Manhattan.

Vista panorámica del USS Intrepid Sea Air and Space Museum

Richard Green / Alamy Stock Photo

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"Perdí a mi mejor amigo en el primer día de combate. Nunca lo volví a ver. Es parte de la guerra. No es la parte fácil". —Comandante William Landreth, teniente jubilado de la Marina de EE.UU., 1945

Cuando abordes el USS Intrepid, esa será una de las tantas voces que escucharás de los miembros de la tripulación. Sus desgarradores recuerdos de la vida en la Marina forman parte de una película que relata las funciones que desempeñó el barco en sus tres décadas de carrera militar. A lo largo de la película, extripulantes relatan conmovedoras anécdotas de su vida y servicio a bordo de este legendario portaviones, majestuosamente atracado ahora en el río Hudson, en el Pier 86 del West Side de Manhattan, la atracción principal del Intrepid Sea, Air & Space Museum (en inglés). Sus palabras destacan el hecho de que el Intrepid era más que un buque de guerra de la Marina: era una comunidad de oficiales y hombres alistados, y una metáfora flotante de la innovación y la valentía estadounidenses.

"Tenemos más de 200 entrevistas de historia oral en nuestra colección", dice Jessica Williams, curadora de historia y colecciones del museo. "Son relatos personales de quienes ocuparon diferentes puestos de trabajo a lo largo de la historia del barco, testimonios que subrayan la experiencia humana y cómo era vivir en este enorme barco".


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La historia del  Intrepid

El Intrepid fue el tercero de los 24 portaviones de la clase Essex construidos por Estados Unidos en la década de 1940, entró en servicio el 16 de agosto de 1943 y sirvió en la Marina de EE.UU. durante el apogeo de la Guerra Fría. El barco desempeñó un papel fundamental en el teatro de operaciones del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, ya que transportó a 3,200 oficiales y hombres alistados, y casi 100 aviones. A lo largo de su utilización, el Intrepid sobrevivió a cinco ataques kamikaze y a un ataque con torpedos, destruyó 650 aviones enemigos, y hundió o dañó 269 barcos enemigos. Posteriormente, el portaviones navegó por el Mediterráneo y el Atlántico Norte como portaviones de guerra antisubmarina, realizó tres misiones en Vietnam y sirvió como buque de recuperación para las misiones Mercury 7 y Gemini 3 de la NASA a principios de la década de 1960.

El portaaviones USS Intrepid, en Manhattan, Nueva York

Danita Delimont / Alamy Stock Photo

Planea tu visita

Lo último por la COVID-19: todos los visitantes del museo mayores de 12 años deben presentar una prueba de al menos una vacuna contra la COVID-19 junto con una identificación con fotografía. Actualmente, el museo requiere entradas con horario. Se recomienda comprar las entradas en internet con anticipación. Se exige que todos los visitantes usen mascarilla en los espacios interiores, independientemente de su estado de vacunación. Las visitas guiadas, entre ellas el acceso al Concorde, están temporalmente suspendidas. Consulta el sitio web del museo para obtener información actualizada sobre salud y seguridad.

Ubicación: Pier 86, West Side de Manhattan, en 46th Street y 12th Avenue

Cómo llegar: aunque el Intrepid está a un largo camino de la estación de metro más cercana, en 50th Street y Eight Avenue, el autobús M-50, cruza 49th Street hacia el oeste y se detiene frente al museo. Un taxi puede llevarte directamente a la entrada del museo. Hay varios estacionamientos cercanos si vas en automóvil.

Visitas: todos los días, de 10 a.m. a 5 p.m., la última entrada es a las 4 p.m. Cerrado en Acción de Gracias y Navidad.

Entrada: adultos $33 ($31, para mayores de 65 años); gratis para militares activos y veteranos

Visitas guiadas: las visitas guiadas diarias del museo están suspendidas temporalmente debido a la COVID-19; $15 para adultos ($12 para mayores de 65 años). Concorde Experience está suspendida temporalmente debido a la COVID-19; $20 para adultos ($15 para mayores de 65 años).

Mejor momento para visitar: el museo está menos concurrido entre semana a primera hora.

Accesibilidad: la mayor parte del museo es accesible en silla de ruedas, aunque algunas zonas solo son accesibles por escaleras. No hay sillas de ruedas para uso público, pero puedes pedir prestados banquillos ligeros para descansar (disponibles por orden de llegada). La entrada es gratuita para los asistentes personales que acompañan a los visitantes.

Tras el retiro de servicio del histórico buque de guerra en 1974, la Marina envió el Intrepid al Astillero Naval de Filadelfia (Philadelphia Navy Yard) para que esperara en el montón de chatarra, pero el promotor inmobiliario y filántropo neoyorquino Zachary Fisher tuvo una idea mejor. Este nativo de Brooklyn, que ha apoyado a las Fuerzas Armadas de EE.UU. por mucho tiempo, y su esposa, Elizabeth, encabezaron una campaña para transformar el portaviones, que había quedado destrozado por las batallas, en un museo naval de categoría mundial, que se inauguró en 1982. El portaviones fue designado monumento histórico nacional en 1986.

Lo que verás

Entrarás en el Intrepid por el hangar de cubierta, un enorme espacio que en su día sirvió de garaje para los aviones de la Marina. Ahora alberga las exposiciones permanentes del museo, un conjunto cuidadosamente seleccionado de artefactos antiguos, exposiciones interactivas, aviones restaurados y videos históricos diseñados para guiar cronológicamente a los visitantes a través del glorioso despliegue del portaviones.

"La gran mayoría de la colección consiste en artículos que nos han donado antiguos miembros de la tripulación y sus familias", dice Williams. "Hay uniformes, equipo de piloto, diarios y cartas. Algunos de los tripulantes tomaron fotografías, diapositivas o películas de 35 milímetros cuando estaban a bordo. Esas cosas realmente contribuyen a establecer una conexión personal con quienes sirvieron a bordo de este barco".

Una de las exposiciones más impresionantes de la cubierta es "Kamikaze: Beyond the Fire" (Kamikaze: más allá del fuego), una dramática experiencia multimedia, que cuenta la historia de los bombarderos suicidas de "ataque especial" de Japón, conocidos como kamikazes, la nueva y aterradora arma que ese país lanzó en octubre de 1944 cuando la ventaja de los Aliados crecía en el Pacífico.

"On the Line" (En la línea) detalla el papel que desempeñó el Intrepid en la guerra de Vietnam a través de objetos, entrevistas y fragmentos de películas, incluso el Triple Stix Log, un diario escrito por cuatro pilotos junior que compartían la sala de literas 111 (también conocida como "Triple Stix") que describe sus misiones en Vietnam y sus travesuras mientras estaban a bordo del barco en 1967. "Es uno de los relatos más completos de la época de los pilotos en Vietnam", dice Jennifer Elliot, directora de los programas de liderazgo juvenil y exalumnos del museo.

En el lado divertido, "Navy Cakes: A Slice of History" (Los pasteles de la Marina: una rebanada de historia) celebra la larga tradición de la Marina de utilizar pasteles como un estímulo para la moral. Con recetas, fotografías y la parafernalia de cocina necesaria para crear dulces que podrían alimentar a miles de marineros, la exposición destaca la vida en el mar a través de una dulce lente. "Los hombres a bordo del Intrepid pasaban de seis meses a un año aquí cada vez, así que buscaban cualquier oportunidad para celebrar... y hornear pasteles", dice Elliot.

Cubierta de vuelo del U.S.S. Intrepid

Cortesía de The Intrepid Museum

Hay mucho más que explorar en el barco, como la cubierta de aviones, que es "la razón de ser del barco", dice la comisaria Williams. Aquí es donde puedes ver los 29 aviones restaurados del Intrepid , que incluyen la última adquisición: un Douglas F4D Skyray que despegó del barco en 1961. Además, puedes ver la galera restaurada que utilizaban los cocineros del Intrepid para preparar unas 7,500 comidas al día, y un ejemplo de los compartimentos de atracadero del barco, los apretados dormitorios hasta para 60 hombres.

"Muchos espacios a bordo todavía tienen el mismo aspecto que tenían cuando el barco estaba en servicio", dice Williams. "[Son] realmente evocadores de cómo era el barco durante el servicio, y ayudan a los visitantes a entrar en el modo de pensar de la tripulación".

Podrías pasar varias horas descubriendo los numerosos rincones del Intrepid, pero el atractivo del museo va más allá del barco:

• El transbordador espacial Enterprise. En el 2012, el Intrepid se convirtió en el orgulloso hogar del Enterprise, uno de los cuatro transbordadores espaciales que le quedan a la NASA. Como prototipo de satélite orbital de la NASA, el Enterprise preparó el camino para el programa de transbordadores espaciales de tres décadas del país, ya que realizó pruebas aéreas y de lanzamiento cruciales para determinar la viabilidad de enviar una nave reutilizable al espacio. Hoy se puede ver el transbordador en un pabellón especialmente habilitado en la cubierta de vuelo del Intrepid. En el interior, 17 pantallas dinámicas sumergen a los visitantes en la apasionante historia y la innovadora tecnología de la era de los transbordadores.

• El USS  GrowlerEste submarino portador de misiles guiados patrulló las aguas de la costa oriental de la Unión Soviética de 1958 a 1964. Llevaba el potente misil Regulus 1 y tenía una misión: disuadir a la Unión Soviética de lanzar un ataque nuclear contra Estados Unidos. "A View From the Deep: The Submarine Growler and the Cold War", ("El panorama desde las profundidades: el submarino Growler y la Guerra Fría") una fascinante exposición al norte de Pier 86, detalla la historia del submarino. También puedes abordarlo para ver directamente las condiciones de hacinamiento que soportaban los marineros.

Consejo de los conocedores:

Cuando estés en la ciudad de Nueva York, visita Governors Island (en inglés). Con una historia militar que se extiende desde la Guerra de Independencia hasta la Segunda Guerra Mundial, esta isla de 172 acres alberga docenas de residencias de oficiales de estilo colonial y georgiano; un monumento nacional de 22 acres con dos fuertes de principios del siglo XIX; siete millas de carriles para bicicletas, sin autos; y una vibrante atmósfera artística con arte público y varias galerías. A un corto recorrido en transbordador desde el Lower Manhattan, abre cada año entre abril y octubre.

• El Concorde Alpha Delta. Al final de Pier 86, mira este avión comercial construido para la velocidad, uno de los 20 Concorde ultralujosos que Air France y British Airways volaron entre 1966 y 1979. Este, en particular, hizo su primer vuelo transatlántico el 25 de agosto de 1976, y luego estableció un récord mundial de velocidad el 7 de febrero de 1996, cuando voló del Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York al Aeropuerto de Heathrow de Londres en 2 horas, 52 minutos y 59 segundos. La disminución del número de pasajeros y un trágico accidente en París en el 2000 llevaron a las dos compañías a retirar la flota en 2003. Hoy, conoce las legendarias comodidades del Concorde (el caviar y los vinos finos eran la norma) y su notable tecnología en "Concorde: A Supersonic Story" ("Concorde: una historia supersónica"), una visita especial en la que tendrás un asiento en la cabina de primera clase.

Alojamiento

Estos hoteles, relativamente económicos, se ubican cerca del museo Intrepid.

Ink 48 Hotel: este hotel, contemporáneo y elegante, se encuentra en el límite del bullicioso barrio de Hell's Kitchen de Manhattan, a tan solo dos cuadras del Intrepid. Sus 222 habitaciones tipo "loft" tienen techos altos y vistas al horizonte o al río Hudson. Saborea cócteles al atardecer en el Press Lounge, el bar de la azotea del hotel. Habitaciones desde $239; 653 11th Ave.

Yotel: en sus 713 habitaciones de espacio eficiente, inspiradas en los viajes en avión de primera clase, Yotel ofrece una estancia elegante a un precio económico a media milla de Intrepid y Times Square. Habitaciones a partir de $138; 570 10th Ave.

Dónde comer

​Ristorante Il Melograno (501 W. 51st St.): los frescos ingredientes se transforman en especialidades sicilianas con un toque moderno en el Ristorante Il Melograno, a cinco minutos a pie hacia el norte del Intrepid. No te pierdas los pappardelle con ragú de salchicha, hechos con pasta artesanal ($17.85).

​Pio Pio 8 (604 10th Ave.): saborea el suculento pollo asado peruano ($6–$23) acompañado de guarniciones tradicionales como empanadas ($8) y tostones (plátanos fritos, $6), a solo cuatro cuadras al sur del complejo de museos.

Gina DeCaprio Vercesi es una periodista radicada en Nueva York cuyo trabajo ha aparecido en el Boston Globe, National Geographic Traveler, Travel +Leisure y Sierra. Desde hace más de 20 años vive en Hudson Valley.