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El ruido fuerte: regresa un asesino no tan silencioso

Con el retroceso de la pandemia, vuelven los sonidos fuertes y los consecuentes problemas de salud.

Una foto que ilustra un suburbio y varias fuentes de ruido como un avion, un camión de basura y una cortadora de grama

CHRIS O’RILEY

In English | En nuestro mundo hay... DIJE: ¡EN NUESTRO MUNDO HAY MUCHO RUIDO! Los ruidos fuertes agreden nuestros tímpanos cada día: el tráfico, la televisión, los auriculares, el teléfono, el perro del vecino, los niños que disparan fuegos artificiales aun cuando no sea 4 de julio. Y no olvidemos esas noches, allá en la década de los 70, cuando nos recostábamos contra los altavoces en los conciertos de Aerosmith.

Niveles de decibelios

  • Avión de pasajeros: 106 dB* 
  • Licuadora de cocina: 88 dB 
  • Camión recolector de basura: 100 dB 
  • Cortadora de césped a motor: 90 dB 
  • Crujido de las hojas de un árbol: 20 dB 
  • Conversación en voz baja: 50 dB 
  • Martillo neumático: 100 dB 
  • Canto de pájaros: 44 dB 
  • Ladrido de un perro: 90 dB 
  • Motocicleta: 90 dB 

 *El ruido de un avión a 1 milla de distancia

Los últimos 16 meses (aproximadamente) han sido para muchos un período de menos ruido gracias a la reducción de actividades ante la pandemia. Pero a medida que la vida vuelve progresivamente a la normalidad este verano, cabe reflexionar sobre el peligro que implica el aumento del ruido. En efecto, los sonidos fuertes no solo son una amenaza para la audición y la calidad de vida, sino que, según investigaciones recientes, podrían ser muy dañinos para la salud.

El ruido y las enfermedades

La exposición diaria al ruido podría contribuir en gran medida al riesgo de padecer un derrame cerebral grave, según un estudio reciente publicado en la revista Environmental Research (en inglés). Los investigadores determinaron que el riesgo de sufrir un derrame cerebral grave es un 30% mayor para quienes viven en una zona ruidosa —por ejemplo, en una ciudad o cerca de una carretera—, mientras que dicho riesgo puede disminuir en hasta un 25% para quienes viven en una zona verde tranquila.

Funciona de esta manera: un entorno incesantemente ruidoso estimula una parte del cerebro llamada amígdala, que regula la respuesta ante el estrés. El cerebro reacciona aumentando la presión arterial y los niveles de cortisona, una hormona relacionada con el estrés. Se sabe que ambas acciones causan numerosos problemas cardiovasculares, entre ellos el derrame cerebral, señala el Dr. Douglas M. Hildrew, director médico del Yale Hearing and Balance Program. De hecho, según la American Heart Association, quienes se exponen con regularidad al ruido excesivo —por ejemplo, cerca de aeropuertos y carreteras— corren mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón.

Se ha determinado con certeza que el estrés crónico contribuye a las muertes relacionadas con la supresión del sistema inmunitario, la diabetes, la acumulación de placa en las arterias (arterioesclerosis), las enfermedades psiquiátricas y, posiblemente, el cáncer.

El ruido y el cerebro

La exposición al ruido destruye paulatinamente las células ciliadas dentro de la cóclea, que son esenciales para la creación de sonido en el cerebro (si bien un solo ruido fuerte y repentino puede causar daño de forma instantánea). La consiguiente pérdida auditiva aumenta el riesgo de padecer deterioro cognitivo, afirma Hildrew.

"Si necesito audífonos pero no los consigo, es posible que deje de participar activamente en las conversaciones porque me resultan difíciles de seguir", agrega Hildrew.

Esto no es de poca importancia. Las personas con pérdida auditiva suelen aislarse socialmente a causa de la frustración o la vergüenza. Por lo tanto, muchas de ellas no reciben suficiente estimulación mental o interacción social para conservar la agudeza mental, lo cual aumenta su riesgo de padecer deterioro cognitivo, dice Hildrew. Además, casi un 25% de las personas de entre 65 y 74 años sufren una pérdida auditiva discapacitante, según el Instituto Nacional de la Sordera y otros Trastornos de la Comunicación (en inglés). Y ese porcentaje aumenta al doble para los mayores de 75 años.

Un hombre se tapa los oídos con sus dedos índices

GETTY IMAGES

La búsqueda de lugares menos ruidosos

A medida que volvamos a la vida normal y, con ello, al nivel habitual de exposición al ruido, cabe preguntar: ¿cuánto ruido es demasiado? Tradicionalmente, se cree que el nivel de ruido a partir del cual los oídos sufren daño es de entre 85 y 90 decibelios (dB), según afirma David Owen, autor del libro Volume Control: Hearing in a Deafening World. Eso es aproximadamente el nivel de ruido al que nos exponemos al estar cerca de una cortadora de césped que funciona con gasolina. Las licuadoras, las secadoras de pelo y los restaurantes ruidosos se ubican muy cerca del umbral de los ruidos peligrosos, en unos 90 dB. Si vas a estar expuesto a ruidos de esta magnitud por un tiempo prolongado, o a ruidos más fuertes aunque sea por un lapso breve, se recomienda usar algún tipo de protección para los oídos.

Como pocas personas tienen a la mano un medidor de decibelios, Hildrew recomienda simplemente tomar conciencia de la ansiedad que sientes ante distintos niveles de ruido. Si el ruido te causa mucho estrés, baja el volumen o busca la manera de protegerte. Aquí ofrecemos algunos consejos para el control del ruido.

1. Cierra las ventanas del auto

Si manejas el auto con las ventanas abiertas, podrías exponerte a niveles dañinos de ruido ambiental. "Los hombres tienen mayores probabilidades de perder la audición en el oído izquierdo, porque es más probable que manejen con la ventana del lado del conductor abierta", dice Owen.

2. Escoge un restaurante con poco ruido

SoundPrint es una aplicación gratuita (disponible tanto en iPhone como en Android) que permite medir el ruido en bares y restaurantes y compartir estas mediciones con otras personas que buscan sitios tranquilos.

3. Afina el sonido

Si tienes problemas con la audición y te interesa probar unos audífonos, puedes hacerlo con EarMachine, una aplicación gratuita financiada por los Institutos Nacionales de la Salud. Con ella, tu iPhone se convierte en un dispositivo para la audición que amplifica las frecuencias que no oyes bien y las transmite a tus oídos por unos auriculares con cable.

4. Usa tapones

Unos sencillos tapones para los oídos (desde $5) ofrecen una manera económica de bloquear el ruido y proteger tu audición. Lleva un par de tapones en el bolsillo para cuando te encuentres con ruidos fuertes. Algunos productos que te podrían interesar:

  • Etymotic High-Fidelity Earplugs: estos tapones, en forma de árbol de Navidad, reducen el nivel general de ruido pero conservan casi todo el espectro sonoro, a diferencia de los tapones de espuma normales, que bloquean en una medida desproporcionada los sonidos de alta frecuencia, como el canto de los pájaros o los sonidos de las letras "f", "j" y "s", según Owen.

  • Pluggerz: estos tapones de silicona bloquean la música de alto volumen o los sonidos fuertes.

  • Hearos: si aprietas estos tapones de espuma entre los dedos y los introduces en al canal auditivo, se expandirán para proteger los oídos.

5. Cancela el ruido

Los auriculares de cancelación activa de ruido (ANC) (desde $120) contienen micrófonos que captan el ruido ambiental y, por medio de un sistema electrónico incorporado, producen ondas sonoras que cancelan ese ruido para que solo oigas los sonidos emitidos por los auriculares. (Gracias a la cancelación de ruido, puedes usar tu dispositivo de entretenimiento a un volumen más bajo; los auriculares de cualquier tipo pueden causar daño si subes demasiado el volumen). Aquí se señalan tres estilos de ANC:

  • Bose QuietComfort Earbuds: en estos auriculares internos se combinan las tecnologías de cancelación activa y pasiva de ruido. La cancelación activa cancela el ruido no deseado, mientras que la pasiva crea un sello para bloquearlo.

  • Amazon Echo Buds: estos auriculares sellados, que se colocan dentro del oído, se valen de la tecnología Bose de cancelación de ruido y ofrecen un funcionamiento con manos libres con la aplicación de Alexa. Así, simplemente puedes pedirles a los auriculares que toquen música o reproduzcan audiolibros, hagan llamadas o produzcan ruido blanco para tener menos distracciones.

  • Samsung Galaxy Buds Live: estos auriculares internos —ergonómicos e inalámbricos, con tecnología ANC— pueden controlarse por medio del teléfono inteligente o ajustarse pulsando el auricular para enfocar o amplificar los sonidos en tiempo real. 

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¿Te has hecho una prueba de audición de referencia?

Se recomienda que todos se hagan un examen de la audición a los 60 años para establecer una medición de referencia, aconseja el Dr. Douglas M. Hildrew, especialista en otorrinolaringología. "Las personas solo vienen a verme cuando ya no están sanas", comenta.  "Me dicen: 'Mi audición ya no es igual', y yo tengo que determinar cuánto ha cambiado".

Si te interesa saber cómo están tus capacidades auditivas pero aún no te animas a hacer una cita con el médico, Hildrew recomienda buscar una de las evaluaciones que se ofrecen por internet; los socios de AARP pueden tomar el National Hearing Test (Prueba nacional de audición) una vez al año, sin costo, en el sitio nationalhearingtest.org (en inglés).

Kimberly Rae Miller escribe artículos sobre salud y bienestar para diversas publicaciones de alcance nacional.