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La tecnología puede resolver problemas de movilidad

Envejecer no tiene que significar quedarse inmóvil.

Terapeuta físico ayuda a una persona que entrena con Eksogt

EKSO BIONICS

In English | Los derrames cerebrales son la causa principal de discapacidades a largo plazo en Estados Unidos. Afectan a 795,000 personas cada año, mayormente adultos mayores de 65 años. En el St. Mary Rehabilitation Hospital en Langhorne, Pensilvania, los pacientes con suficiente estabilidad pueden comenzar el proceso de reentrenamiento con un exoesqueleto unos días después de sufrir un derrame cerebral.

El arnés robótico no es un dispositivo terapéutico tradicional: es grande, pesado y parece salido de una película. Con una batería y motores en las articulaciones, a menudo los pacientes mencionan la película Robocop mientras se van acostumbrando a estar dentro del robot terapéutico.

Pero los exoesqueletos son solo un tipo de tecnología innovadora que tiene un impacto real en la forma en que los adultos mayores con problemas de movilidad pueden desplazarse, lo que permite que más personas vivan vidas más plenas e independientes, dentro y fuera del hogar.

La fisioterapeuta Chrissy Colistro, de St. Mary, usa el exoesqueleto EksoGT como parte de su práctica desde septiembre del 2018. Muchos de sus pacientes están en recuperación de derrames cerebrales, pero ella y sus colegas también han usado el dispositivo en quienes sufren trastornos neurodegenerativos, incluidas la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson.

Dependiendo de la gravedad del trastorno del paciente, el exoesqueleto puede hacer todo o casi todo el trabajo por el usuario. Por medio de sensores de monitoreo en el exoesqueleto, los terapeutas pueden ajustar la medida en que el arnés de metal compensa por cada movimiento, con la meta de reentrenar los músculos y el sistema nervioso.

Es común que los pacientes sientan temor al principio.

"Los colocamos en el dispositivo y les decimos, 'Mira, acabas de dar 75 pasos', cuando han tenido dificultad para desplazarse 10 pies con el terapeuta, apoyándose en la pared y con mucha ayuda física", dice Colistro. "Hay desafíos, pero cuando sienten los movimientos correctos después de estar en la máquina, esos movimientos continúan al salir de ella. Esa es la meta".

Los dispositivos Ekso se usan en más de 270 centros de rehabilitación en todo el mundo y la compañía dice que se han dado más de 115 millones de pasos en sus aparatos. Pero esa es solo una de muchas compañías en el mercado de exoesqueletos; la Administración de Alimentos y Medicamentos ha aprobado dispositivos de otros cuatro fabricantes para uso terapéutico. También están surgiendo dispositivos portátiles más pequeños; científicos de Harvard están creando versiones más flexibles para usar debajo de la ropa. En el futuro, podrían ser comunes las versiones que se controlan con la mente.

Las aseguradoras también están empezando a prestar atención. A principios de este año, Cigna anunció que consideraría la cobertura de exoesqueletos para lesiones de la médula espinal caso por caso.

"A menudo me preguntan si todos los que tienen problemas de movilidad tendrán un exoesqueleto en el hogar en algún momento. La tecnología todavía no está lista para eso. El costo es muy alto, así que por ahora es más adecuado para un centro de rehabilitación", dijo Jack Peurach, director ejecutivo y presidente de Ekso Bionics. "En todo caso, nuestro objetivo es crear una tecnología de exoesqueleto que aumente la capacidad humana y les permita a las personas reconsiderar sus limitaciones físicas actuales".


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Reaprender el movimiento en la realidad virtual

Otra tecnología que se está desarrollando para ayudar a los pacientes que han sufrido un derrame cerebral y a otras personas con problemas de movilidad está relacionada con los videojuegos que tus hijos adolescentes o nietos parecen disfrutar tanto. Compañías como MindMaze, con sede en Suiza, desarrollan esta tecnología no solo para rehabilitar discapacidades de las extremidades o de motricidad fina, sino también para hacer que el proceso sea agradable.

MindMaze (en inglés) usa un juego de realidad virtual creado por el neurocientífico John Krakauer, de Johns Hopkins University, que trata de un delfín llamado Bandit. Un Kinect de Microsoft detecta los movimientos de los jugadores, quienes reentrenan sus movimientos de motricidad fina al "nadar" y jugar como Bandit; a medida que su habilidad aumenta, el juego se vuelve más difícil.

"Queríamos crear una experiencia de rehabilitación sumamente agradable, envolvente y alegre", dice Krakauer, quien menciona que las nuevas tecnologías usan sensores corporales para ayudar a crear experiencias personalizadas para cada usuario.

Aunque los científicos han estudiado los juegos de realidad virtual como una forma de restablecer las conexiones entre el cuerpo y el cerebro después de un derrame cerebral, o debido a trastornos neurodegenerativos como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Alzheimer, la tecnología finalmente se ha vuelto lo suficientemente asequible y poderosa como para usarla a mayor escala. A pesar de que es un campo de investigación relativamente nuevo, estudios han demostrado que cuando se enfoca adecuadamente, la tecnología es más eficaz en la rehabilitación de las extremidades superiores que la fisioterapia convencional o la ausencia de tratamiento. Este tipo de realidad virtual para la rehabilitación de las extremidades inferiores y el reentrenamiento de la marcha continúa desarrollándose.

La realidad virtual también está haciendo posible un nuevo tipo de movimiento para quienes están confinados en el hogar. El concepto de Rendever, con sede en Boston, incluye cascos de realidad virtual conectados en red, de modo que grupos de adultos pueden "viajar" juntos a destinos diferentes o compartir aventuras que desean vivir antes de morir, como volar en un globo aerostático o bucear con delfines.

Rastreo de movimientos: un bastón robótico y sensores de marcha

Los compañeros robóticos para las personas mayores son otra tendencia popular en el mundo de la tecnología; hay perros, gatos y hasta robots humanoides para evitar la soledad. Pero Sunil Agrawal, de Columbia University, se preguntó si un compañero robot también podría proveer otro servicio importante: estar cerca para brindar estabilidad.

El bastón robótico de Agrawal es un robot autónomo que sigue a los usuarios automáticamente a una distancia cómoda pero accesible. Agrawal observó que muchos adultos mayores no tienen en realidad problema para caminar, pero ese contacto adicional los ayuda a sentirse estables y orientados.

"Con frecuencia vemos a las personas mayores tomarse de la mano, no por el apoyo físico sino porque esa sensación de contacto les brinda información sobre dónde se encuentran", dice Agrawal. "La idea detrás del bastón es proporcionar información sobre el sitio en que se encuentra la persona, ayudarla a equilibrarse".

Aunque el dispositivo todavía está en la fase de pruebas en el laboratorio —un estudio reciente demostró que ayuda a los usuarios a estrechar y estabilizar la marcha—, Agrawal indicó que hay un interés creciente en la creación de una nueva generación de dispositivos "inteligentes" de asistencia como estos.

"No es algo intrusivo. Es algo que camina a tu lado y te ayuda cuando lo necesitas", dice.

La marcha en sí es un campo importante de investigación, y cientos de estudios han demostrado que los cambios en la marcha son un indicador temprano de varios deterioros cognitivos relacionados con la edad y de quiénes pueden tener un alto riesgo de caídas. Los sensores pequeños y económicos son una herramienta que se está usando para identificar a las personas con riesgo de sufrir una caída o que se encuentran en las primeras etapas de un trastorno neurológico.

Un podómetro para el pie y un paquete de software desarrollados por una compañía llamada GaitUp tienen como objetivo ser una "alerta temprana" que detecta pequeños cambios en la marcha con el paso del tiempo, y tal vez señalar cuando ocurre un cambio cognitivo oculto. Parecido a un reloj inteligente que monitorea pasivamente los signos vitales y la actividad diaria, el dispositivo de GaitUp se coloca en el zapato; actualmente se está usando en 20 hospitales de Estados Unidos.

"Si observamos los trastornos neurológicos, la variabilidad de la marcha es una señal temprana del mal de Parkinson", señaló el director ejecutivo de GaitUp, Benoit Mariani. "Si esto se mide de una manera precisa y objetiva, no solo ayuda a los médicos a diagnosticar la patología sino también a evaluar la eficacia de un tratamiento".

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