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La vacuna contra la COVID-19: ¿Dónde vacunarte? Encuentra información en tu estado

 

7 mitos sobre las vacunas contra el coronavirus

Cuando se trata de vacunarse contra la COVID-19, hay que separar la realidad de la ficción.

Una persona recibe la vacuna contra la COVID

MATTHEW HORWOOD/GETTY IMAGES

La vacuna contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech se administra en una clínica de Cardiff, Gales.

In English | La primera vacuna contra la COVID-19 recibió la autorización para el uso de emergencia del Gobierno federal —una medida que podría ralentizar la propagación del coronavirus y ayudar a poner fin a la pandemia— y otra candidata también está en proceso de hacer lo mismo. Para fin de año, millones de personas de alto riesgo en el país habrán sido vacunadas contra el virus que, hasta la fecha, ha cobrado la vida de casi 300,000 personas en Estados Unidos.

Pero la rapidez del desarrollo de la vacuna ha generado una serie de ideas falsas que han alimentado el escepticismo de algunas personas. Estos son algunos mitos comunes sobre la vacuna contra el coronavirus y la verdad detrás de los medicamentos desarrollados para combatir la enfermedad.

Mito 1: si ya has tenido la COVID-19, no necesitas vacunarte

Aún no está claro por cuánto tiempo se está protegido de la COVID-19 después de una infección previa —lo que se conoce como inmunidad natural—. De hecho, "la evidencia preliminar sugiere que la inmunidad natural a la COVID-19 puede no durar mucho tiempo", explican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Debido a esto, "se puede recomendar a las personas que se vacunen contra la COVID-19 aunque hayan contraído la enfermedad antes", afirma la agencia.

Los funcionarios de salud mantendrán informado al público sobre cualquier desarrollo y recomendación a medida que se sepa más sobre la duración de la inmunidad natural.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Mito 2: una vez que recibes la vacuna contra el coronavirus, eres inmune de por vida

Tampoco se sabe cuánto tiempo durará la inmunidad de una vacuna contra el coronavirus y si será necesario administrarla más de una vez, o incluso de forma regular, como la vacuna contra la gripe.

Por ahora, "tal vez deberíamos pensar en esto de la misma manera que en la vacuna contra el tétano, donde podrías necesitar un refuerzo" cada pocos años, dijo el Dr. Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), recientemente en una teleasamblea de AARP sobre el tema. "Si tenemos suerte, sería como el sarampión, que una vez que eres inmune, lo eres de por vida, pero eso sería algo realmente afortunado", agregó.

Mito 3: puedes deshacerte de tu mascarilla después de vacunarte

La vacuna es una herramienta que puede ayudar a retrasar la propagación del coronavirus, pero se necesitarán otras para poner fin a la pandemia —como el uso de mascarillas, el distanciamiento social, el lavado de manos frecuente y las pruebas—.

Una razón: las autoridades sanitarias creen que se necesitarán varios meses para inocular a la mayoría de las personas que quieran recibir la vacuna contra el coronavirus. Y hasta que un porcentaje sustancial de la población desarrolle resistencia a la COVID-19 y se logre la llamada inmunidad colectiva, el virus continuará propagándose y enfermando a las personas.

Otra: la protección no es instantánea. "Por lo general, el cuerpo tarda unas semanas" en desarrollar células de memoria para el virus después de la vacunación, lo que significa que "es posible que una persona se enferme" con la COVID-19 justo después de ser vacunada "porque la vacuna no tuvo tiempo suficiente para brindar protección", explican los CDC. En este caso, las mascarillas, el distanciamiento social y otros esfuerzos recomendados pueden ayudar a prevenir una infección mientras el cuerpo desarrolla la inmunidad.

Por último, si bien las vacunas principales han demostrado su eficacia para prevenir la COVID-19, aún no queda claro si pueden detener la transmisión del virus. No obstante, las mascarillas han demostrado que son efectivas para prevenir que las partículas del virus infecten a otros. 

"Hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance para investigar cómo detener este virus lo más pronto posible, y nos hemos organizado para poder tener el mayor éxito para que, a medida que la vacuna se siga distribuyendo, ayudemos a que tenga una mejor oportunidad de detener la propagación", comentó el Dr. Michael Mina, profesor adjunto de Epidemiología en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.

Mito 4: las vacunas contienen el virus vivo que causa el coronavirus

Ninguna de las vacunas en etapa avanzada de desarrollo en EE.UU. contiene el virus vivo que causa la COVID-19, confirman los CDC. En cambio, los principales candidatos a la vacuna utilizan técnicas científicas para entrenar al cuerpo humano a reconocer y combatir el coronavirus, ya sea introduciendo una parte inofensiva del virus (no todo el germen) en el cuerpo o instruyéndolo para que produzca su propia proteína similar a la del coronavirus. Entonces el cuerpo reconoce que estas proteínas no deberían estar ahí y produce anticuerpos para combatirlas. Luego, el sistema inmunitario establece la memoria para protegerse de futuras infecciones.

Si bien las vacunas contra el coronavirus no te harán enfermar con la COVID-19, al igual que otras vacunas, incluidas las vacunas contra la gripe y la culebrilla, pueden causar efectos secundarios en algunas personas. Un pequeño porcentaje de los participantes inscritos en los ensayos clínicos de Pfizer/BioNTech y Moderna/NIH informaron de efectos secundarios temporales después de sus inyecciones. Los síntomas incluían dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolores de cabeza, escalofríos y dolores musculares. Hasta ahora, los investigadores no han identificado ningún problema de seguridad importante con estas dos vacunas, pero los participantes y los primeros receptores de la vacuna serán monitoreados para detectar eventos adversos a largo plazo.

Mito 5: las vacunas de ARNm pueden alterar tu ADN

Dos de las cuatro vacunas candidatas en la última fase de los ensayos clínicos en el país (la vacuna de Pfizer/BioNTech, que fue autorizada por el Gobierno federal el 11 de diciembre y la vacuna de Moderna/NIH) utilizan un nuevo tipo de tecnología llamada ARN mensajero, o ARNm para abreviar. Piensa en el ARNm como un manual de instrucciones: dirige al cuerpo a desarrollar una respuesta inmunitaria a una infección específica.

Actualmente, no hay vacunas de ARNm autorizadas en Estados Unidos, y la novedad de estas ha generado sospechas entre algunos. Un mito que circuló ampliamente en las redes sociales afirma que las vacunas de ARNm pueden alterar el ADN humano. Sin embargo, este no es el caso, según los expertos de los CDC.

Para empezar, el ARNm de la vacuna "nunca entra en el núcleo de la célula, que es donde se guarda nuestro ADN. Esto significa que el ARNm no afecta ni interactúa con nuestro ADN de ninguna manera", afirman los CDC. Lo que es más, después de que las células usan las instrucciones que el ARNm entrega —en el caso de las vacunas contra la COVID-19, las instrucciones son construir la proteína espiga característica del coronavirus para que el cuerpo pueda desarrollar una respuesta inmunitaria si alguna vez se encuentra con lo real— destruyen el ARNm.

Aunque es nueva, los CDC enfatizan que las vacunas de ARNm se mantendrán con los mismos estándares de seguridad y efectividad que otras vacunas aprobadas o autorizadas en el país.

Mito 6: no necesitas ambas dosis de las vacunas de dos dosis

Todas menos una de las vacunas en etapa avanzada de desarrollo requieren dos dosis que se administran con unas pocas semanas de diferencia. Y debido a que los expertos en salud no están seguros de si una dosis será lo suficientemente efectiva para prevenir la COVID-19 o un caso grave de la enfermedad, omitir la segunda inyección no es una buena idea. Como lo explican los CDC: La primera inyección empieza a generar protección; la segunda estimula esa protección y "es necesaria para alcanzar la máxima protección que ofrece la vacuna".

"No sabemos qué sucede después de una sola dosis", dijo el Dr. William Moss, director ejecutivo del International Vaccine Access Center de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, a AARP en una entrevista reciente. "Ciertamente no podemos esperar [que una dosis confiera] el alto grado de protección" que demostraron ambas dosis en los ensayos clínicos de fase 3, agregó.

Mito 7: si te vacunaste contra la gripe este año, no necesitas la vacuna contra el coronavirus

Si bien la gripe y la COVID-19 comparten una lista similar de síntomas, son dos enfermedades diferentes, causadas por dos virus distintos. Entonces, con respecto a las vacunas, "no se trata de una u otra", explicó el Dr. Anthony Fauci, director de los Institutos Nacionales de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), en una teleasamblea reciente de AARP.

"Quieres estar doblemente protegido contra la gripe y el coronavirus", dijo Fauci —especialmente porque es posible infectarse con ambos virus, o uno después del otro, lo que puede afectar a los pulmones y otros órganos—.

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