Skip to content
 

Señales de advertencia de glaucoma

La mayoría de las señales tempranas solo se pueden detectar con un examen de la vista.

Oftalmólogo revisa los ojos de un paciente

FG TRADE / GETTY IMAGES

In English

Los datos sobre el glaucoma pueden ser un poco alarmantes: es la segunda causa principal de ceguera a nivel mundial, afecta a unos 3 millones de personas en Estados Unidos y suele ser un problema que se agrava con la edad. Pero la mitad de las personas del país que padecen glaucoma no lo saben, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Uno de los principales motivos por los que tantas personas con glaucoma no saben que lo tienen es que los tipos más comunes de la enfermedad suelen ser asintomáticos hasta que el daño ha avanzado bastante. En un caso típico, el nervio óptico en la parte posterior del ojo, que envía información visual al cerebro, se daña cada vez más, a menudo debido a la presión ocular alta. Las fibras nerviosas deterioradas poco a poco van disminuyendo la visión periférica, o lateral, algo que los pacientes casi nunca notan, según los especialistas de los ojos.


Ahorra un 25% el primer año cuando te unes a AARP con opción de renovación automática. Obtén acceso al momento a descuentos, programas, servicios y toda la información que necesitas para mejorar tu calidad de vida. 


“Casi siempre es asintomático”, dice la Dra. Shivani Kamat, profesora auxiliar de Oftalmología en UT Southwestern Medical Center y vocera de la Academia Estadounidense de Oftalmología. “Muchas personas no se dan cuenta de su propia pérdida visual hasta que ha disminuido más del 50%”. 

Una de las razones por las que es difícil detectar la pérdida de nuestra propia visión periférica es que el cerebro tiende a “completar” las partes que faltan, señala Thomas Brunner, presidente y director ejecutivo de la Glaucoma Research Foundation.  

Es solo cuando el glaucoma de ángulo abierto, el tipo más común, está en etapa avanzada, que llega a afectar la visión central, necesaria para leer y muchas otras tareas diarias.

Un tipo menos común del trastorno, conocido como glaucoma de ángulo cerrado, a veces puede presentar síntomas drásticos e inmediatos (ver a continuación).

Pero la mejor forma de detectar la mayoría de las señales iniciales de glaucoma, además de otros problemas oculares, es someterse a exámenes de la vista con regularidad, según la Academia Estadounidense de Oftalmología y la Asociación Estadounidense de Optometría. El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE.UU. señala que hace falta investigar más sobre los exámenes de detección del glaucoma.

Cómo los exámenes de la vista podrían revelar indicios de glaucoma

La Academia Estadounidense de Oftalmología recomienda que todos los adultos se sometan a por lo menos un examen integral de la vista antes de los 40 años y a exámenes regulares de ahí en adelante. Según esta organización, las personas mayores de 65 años deberían hacerse exámenes al menos cada uno o dos años. Pero los oftalmólogos y los optómetras podrían instar a quienes corren mayor riesgo a someterse a exámenes a una edad menor y más a menudo.

Los afroamericanos mayores de 40 años corren un riesgo particularmente elevado de tener glaucoma. En general, según los CDC, las personas afroamericanas son de seis a ocho veces más propensas que las blancas a padecer glaucoma. Los CDC señalan que otros factores de riesgo incluyen la diabetes y antecedentes familiares marcados de glaucoma.

“Por lo general, les decimos a los pacientes que si tienen antecedentes familiares, en particular si uno de sus padres o hermanos tiene glaucoma, su riesgo de padecerlo podría ser 10 veces mayor que si no tienen antecedentes”, afirma el Dr. Thomas Samuelson, cirujano oftalmólogo y profesor adjunto de Oftalmología de University of Minnesota.

Sin importar si el examen de la vista lo hace un oftalmólogo (un médico) o un optómetra (un profesional de la salud ocular al que muchas personas acuden para su atención rutinaria), debería incluir varios pasos para detectar las señales de advertencia de glaucoma. Entre otros, se examinan:

  • El aspecto del nervio óptico. El signo característico del glaucoma es el daño al nervio óptico, señala Kamat. Durante un examen completo, te aplicarán gotas oculares para dilatar las pupilas, a fin de que el especialista pueda examinar el interior del ojo, incluidos la retina y el nervio óptico.
  • La presión interior del ojo (presión intraocular). Los ojos contienen un líquido que se drena y se vuelve a producir continuamente. Si por algún motivo se acumula ese líquido, podría aumentar la presión ocular. Esa presión puede medirse con diversos dispositivos, entre ellos uno que sopla una pequeña cantidad de aire en el ojo. La cantidad de presión ocular que causa daños en el nervio óptico difiere de una persona a otra; algunas personas cuya presión parece alta nunca llegan a tener glaucoma, dice Samuelson. Las personas con una presión aparentemente normal también pueden padecer glaucoma.
  • Tu campo visual, o tu capacidad para ver desde todos los ángulos. En la revisión básica y rápida que a menudo se practica en los exámenes de la vista rutinarios, el profesional sostiene varios dedos de la mano en diferentes partes de tu campo visual para detectar cualquier punto ciego, señala Kamat.

Si se detectan señales de advertencia, quizás te envíen a un especialista para realizarte más pruebas, dice Kamat. Además, agrega que hay pacientes que, aunque no tengan glaucoma, reciben un diagnóstico de “sospecha de glaucoma”, lo que significa que el aspecto de su nervio óptico o su presión ocular son lo bastante preocupantes para que les hagan un seguimiento riguroso por un tiempo.

El otro tipo de glaucoma: conoce las señales

Con el glaucoma de ángulo abierto, el tipo más común, las entradas a los canales de drenaje en la parte frontal del ojo están despejadas, aunque los canales podrían estar obstruidos más adentro, lo que permite que se acumule líquido y aumente la presión. Pero con el glaucoma de ángulo cerrado, esas entradas están parcial o completamente bloqueadas por el borde inferior del iris —la parte del ojo que tiene color—. Este trastorno menos común puede surgir más despacio y sin síntomas inmediatos, de forma muy parecida al glaucoma de ángulo abierto. Con un examen de la vista, se pueden detectar señales de obstrucción, además de cualquier daño en el nervio óptico, afirma Kamat.

Pero a veces, una obstrucción surge de repente y “la presión ocular aumenta muy rápido”, causando síntomas intensos, agrega. Esto se conoce como glaucoma agudo de ángulo cerrado, y es una emergencia de salud ocular, dice. Los síntomas pueden incluir:

  • Dolor ocular intenso
  • Enrojecimiento del ojo
  • Dolor de cabeza
  • Visión borrosa
  • Ver arcoíris o halos
  • Náuseas y vómitos

Si tienes estos síntomas, tu vista corre riesgo y debes acudir a una sala de emergencias, dice Kamat.

¿Qué sucede después de un diagnóstico?

Si tienes glaucoma de ángulo abierto, con o sin presión ocular alta, por lo general el primer tratamiento que recibirás será unas gotas oculares recetadas para reducir la presión o un procedimiento con láser para mejorar el drenaje. Los tratamientos con láser, que deben repetirse de vez en cuando, pueden reducir o eliminar la necesidad de usar gotas para algunas personas; por eso, se están utilizando cada vez más como tratamientos iniciales, señala Samuelson. Dice que otra opción más nueva consiste en inyectar un minúsculo cilindro con medicamento que puede durar hasta seis meses.

Cuando esos tratamientos no funcionan, el paso siguiente podría ser una intervención quirúrgica para destapar los canales de drenaje o implantar una pequeña endoprótesis, dice. Agrega que estas intervenciones a veces pueden realizarse al mismo tiempo que una cirugía de cataratas necesaria.

Según Samuelson, las personas con glaucoma de ángulo cerrado también pueden beneficiarse de procedimientos con láser y cirugía. Un láser puede usarse para crear un pequeño orificio en el iris y mejorar el drenaje. Dice que una cirugía de cataratas por sí sola también puede ayudar a mejorar el drenaje, pues incluye extirpar un lente a menudo engrosado ubicado detrás del iris.

Es crucial obtener tratamiento, porque a medida que avanza el glaucoma, la pérdida de la visión periférica puede obstaculizar cualquier actividad, desde conducir hasta bajar escaleras, señala Kamat. La pérdida de visión central discapacita todavía más. Cuando la vista se ha perdido, no se puede recuperar.

Brunner dice que ningún tratamiento cura el glaucoma, pero que con un tratamiento eficaz, “la mayoría de las personas con glaucoma nunca se vuelven ciegas”.

Kim Painter es una autora especializada en salud y psicología. Colabora con frecuencia con el programa Staying Sharp de AARP y anteriormente trabajó como reportera y columnista de salud para USA Today.