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6 medicamentos perjudiciales para la audición

Se han vinculado más de 600 medicamentos a la pérdida de audición y el tinnitus, incluidos los analgésicos de venta libre.

Un farmacéutico sostiene dos paquetes de cápsulas y un anaquel lleno de medicinas al fondo

MJ_PROTOTYPE / GETTY IMAGES

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Es normal experimentar problemas de pérdida de audición y equilibrio a medida que pasan los años. Sin embargo, antes de atribuir esos problemas a la edad, los expertos aconsejan que consideres la posibilidad de que algún medicamento les esté causando daño a tus oídos.

Se han vinculado más de 600 medicamentos a la pérdida de audición, al zumbido en los oídos (tinnitus) o a los problemas de equilibrio. La lista de los medicamentos denominados “ototóxicos” incluye opciones con receta y de venta libre. Entre ellos se hallan los medicamentos para tratar problemas cardíacos, el dolor, infecciones y más.


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En algunos casos, los problemas de audición causados por un medicamento son reversibles y desaparecen cuando dejas de tomarlo, explica Lawrence Lustig, otorrinolaringólogo de New York-Presbyterian/Columbia University Irving Medical Center.

Sin embargo, algunos medicamentos pueden causar daño permanente.

Los pacientes mayores son especialmente vulnerables porque sus riñones a menudo no eliminan los medicamentos con tanta eficiencia, y esto los ponen en mayor riesgo de toxicidad si un medicamento se acumula en el cuerpo, añade Lustig. También es más probable que los adultos mayores de 65 años tomen más de un medicamento a la vez y, a veces, el efecto combinado de dos medicamentos puede ser peor que el de un medicamento por sí solo.

3 maneras de protegerte

1. Pregunta sobre los efectos secundarios. Pregúntale a tu proveedor de atención médica si la pérdida de audición o el tinnitus es un efecto secundario de cualquiera de tus medicamentos recetados o de venta libre.

2. Reconoce los primeros síntomas de un problema. A menudo, la primera señal de que un medicamento está causando daño a la audición es un silbido o un zumbido en los oídos, o la exacerbación del tinnitus si ya lo tienes.

3. Opta por alternativas no farmacológicas. En lugar de buscar alivio para el dolor de espalda o de rodillas con un medicamento, considera probar la terapia física, el yoga o la acupuntura.

Antes de comenzar a tomar un medicamento clasificado como ototóxico, Lustig recomienda que te hagas una prueba de audición y una evaluación del equilibrio como referencia y luego te hagas pruebas con regularidad durante el tratamiento. Eso les ayudará a ti y a tu médico a identificar a tiempo los efectos secundarios relacionados con la audición, ya que los medicamentos suelen afectar primero la audición de altas frecuencias, de modo que quizás no te des cuenta del cambio sin una prueba de audición.

A continuación, incluimos una lista de algunos medicamentos comunes vinculados a la pérdida de audición y lo que necesitas saber sobre este efecto secundario que tiene el potencial de alterar tu vida en gran manera.

1. Analgésicos de venta libre

Debido a que los analgésicos como la aspirina, el acetaminofén (Tylenol) y los antinflamatorios no esteroides (AINE), como el Advil y el Motrin, se venden sin receta médica, muchos pacientes los toman con regularidad y suponen que son inofensivos. De hecho, alrededor de una de cada tres personas toma un medicamento para el dolor de venta libre todos los días, según una encuesta del 2022.

No obstante, las investigaciones indican que los analgésicos de venta libre contribuyen tanto a la pérdida de audición como al tinnitus, en especial si se usan durante dos o más días a la semana, explica Sharon Curhan, epidemióloga de Brigham and Women’s Hospital y de la Facultad de Medicina de Harvard y autora de varios estudios sobre este vínculo.

En un estudio del 2012 (en inglés) que realizó un seguimiento de más de 62,000 mujeres, Curhan descubrió que el uso frecuente de acetaminofén o antinflamatorios no esteroides, incluso en dosis típicas, se vinculaba a un riesgo hasta un 24% mayor de padecer pérdida de audición.  Entre los hombres, un estudio similar demostró que el uso regular —dos o más veces por semana— de acetaminofén, antinflamatorios no esteroides y aspirina se asocia con un mayor riesgo de pérdida de audición (en inglés).

Otro estudio a gran escala, titulado Epidemiology of Hearing Loss Study, reveló que entre los adultos que ya tenían pérdida de audición, el uso de antinflamatorios no esteroides se asociaba con un riesgo un 45% mayor de progresión de la pérdida de audición.

Los investigadores especulan que los medicamentos pueden reducir el flujo de sangre a la cóclea, un órgano en el oído interno que ayuda a oír.

“El mensaje general que comunican los resultados es que a pesar de que estos analgésicos se ofrecen sin receta médica, no dejan por ello de ser fármacos y hay posibles efectos secundarios”, observa Curhan. “Las personas que consideran tomar este tipo de medicamentos con regularidad deben consultar a un profesional de la salud para hablar sobre los riesgos y los beneficios y explorar posibles alternativas al uso de medicamentos”.

Afortunadamente, no se ha vinculado el uso frecuente de dosis bajas de aspirina (100 mg o menos) a efectos secundarios relacionados con la audición. Muchos adultos mayores toman una dosis baja de aspirina a diario para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

2. Antibióticos aminoglucósidos

Algunos de los medicamentos más nocivos para la audición son una clase de antibióticos llamados aminoglucósidos, señala Lustig. Se cree que estos antibióticos, que están disponibles en forma de píldora y por vía intravenosa, causan daños a las células sensoriales del oído interno necesarias para el equilibrio y la audición.

A menudo se administra un aminoglucósido, llamado gentamicina, por vía intravenosa en el hospital para combatir las infecciones bacterianas graves, como las de los huesos o los órganos. Otros medicamentos de esta clase también incluyen la terminación “micina”, como estreptomicina, neomicina, kanamicina y tobramicina.

A pesar de los riesgos, a veces es necesario administrar estos antibióticos para tratar una infección que amenaza la vida, señala Wendi D. Jones, farmacéutica de AspenRX Health en Washington, Carolina del Norte.

Si el médico te receta un aminoglucósido, debe mandarte a hacer análisis de sangre simultáneos para vigilar que no se eleven demasiado los niveles del fármaco en la sangre, indica Jones. También debe supervisarte para detectar efectos secundarios relacionados con la audición.

3. Diuréticos del asa

Los diuréticos del asa son medicamentos potentes que se utilizan para tratar la presión arterial alta y la retención de líquido debido a la insuficiencia cardíaca, la enfermedad hepática o la enfermedad renal. Los diuréticos del asa más utilizados son Lasix (furosemida), Bumex (bumetanida) y Demadex (torsemida).  

Los expertos creen que estos medicamentos afectan la composición iónica de los fluidos del oído y contribuyen a la pérdida de audición. A pesar de que los diuréticos del asa pueden causar daño permanente si se administra una dosis inyectable alta en el hospital, en la mayoría de los casos, solo causan pérdida temporal de audición que desaparece una vez que dejas de usar el medicamento.

“Usar la dosis más baja posible que trate eficazmente la enfermedad ayuda a prevenir la ototoxicidad”, afirma Curhan.

Si ya tienes problemas de audición o de equilibrio, es buena idea preguntarle a tu médico si un diurético diferente sería una mejor opción para ti.

4. Algunos medicamentos para la quimioterapia

Los fármacos quimioterapéuticos a base de platino, como el cisplatino y el carboplatino, se utilizan para tratar muchos tipos de cáncer, como los cánceres de pulmón, del sistema reproductivo, de la cabeza y del cuello.

Sin embargo, pueden causar pérdida de audición permanente, tinnitus y problemas de equilibrio.

Debido a que estos medicamentos pueden salvar vidas, los profesionales de la salud tienen que sopesar los pros y los contras cuando toman decisiones sobre el tratamiento. “Si hay que administrárselo a un paciente para una enfermedad que amenaza la vida, se administra”, afirma Lustig.

Los científicos trabajan continuamente para crear medicamentos y establecer protocolos de tratamiento a fin de ayudar a proteger la audición mientras el paciente recibe tratamiento con estos fármacos.  

5. Terapia hormonal a largo plazo

La terapia hormonal es útil para tratar síntomas de la menopausia, como los sofocos, pero un estudio a gran escala dirigido por Curhan y publicado en la revista Menopause (en inglés) en el 2017 concluyó que existe una correlación directa entre la terapia hormonal oral y la pérdida de audición. El estudio, que realizó un seguimiento de casi 81,000 mujeres posmenopáusicas durante más de 20 años, reveló que cuanto más tiempo tomó una mujer la terapia hormonal (terapia con estrógeno o estrógeno más progestágeno), mayor era su riesgo de pérdida de audición.

En comparación con las mujeres que nunca tomaron hormonas, el riesgo de pérdida de audición era un 15% mayor entre las mujeres que utilizaron terapia hormonal oral durante cinco a nueve años y un 21% mayor entre las mujeres que utilizaron la terapia durante diez años o más, según el estudio.

En base a esos resultados, Curhan recomienda que las mujeres a las que les preocupa la audición limiten el uso de la terapia hormonal a cinco años o menos.

6. Quinina, cloroquina e hidroxicloroquina

Se sabe desde hace tiempo que la quinina, una terapia para prevenir y tratar la malaria, causa pérdida de audición temporal, en especial si se administra en grandes dosis. A veces la quinina se receta fuera de lo indicado para tratar los calambres nocturnos en las piernas.

También se utilizan dos medicamentos similares, la cloroquina y la hidroxicloroquina, para tratar la malaria y a veces se recetan para las enfermedades autoinmunes como el lupus. Se investigaron la cloroquina y la hidroxicloroquina como posibles tratamientos para la infección por coronavirus.

A pesar de que los tres medicamentos se han vinculado a la pérdida de audición y al tinnitus, por suerte, la mayoría de los pacientes descubren que los problemas de audición desaparecen una vez que dejan de usar el medicamento.

Señales de que un medicamento podría estar causando daño a la audición

No tienes que preocuparte solo porque un medicamento se haya vinculado a los problemas de audición.

La gravedad y la magnitud del daño, si lo hubiere, dependen de muchos factores, como la dosis, cuánto tiempo se ha tomado, con qué frecuencia se toma, la función renal, qué otros medicamentos se toman, la edad, el nivel de deshidratación e incluso la susceptibilidad genética, aclaran Lustig y Curhan.

Comunícate con un proveedor de atención médica si notas alguna de estas señales de que un medicamento podría estar causando daño a la audición:

  • oyes un silbido, un rugido o un zumbido en uno o ambos oídos, o en la cabeza (tinnitus)
  • sientes que empeora el tinnitus o notas un nuevo sonido
  • tienes sensación de presión o de tapón en los oídos (que no se debe a una infección)
  • notas que tienes nueva pérdida de audición o que empeora la pérdida de audición existente
  • sientes vértigo o una sensación de que todo te da vueltas, a veces acompañados de náuseas

Si tienes alguna inquietud, es importante consultar a tu proveedor de atención médica antes de hacer cualquier cambio en tus medicamentos, advierte Curhan. “Juntos, pueden evaluar los riesgos y los beneficios y explorar posibles alternativas”, añade. 

Michelle Crouch es una escritora colaboradora que ha cubierto temas de salud y finanzas personales para algunas de las principales publicaciones del país. Su trabajo se publicó en Reader's Digest, Real Simple, Prevention, The Washington Post y The New York Times.