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Secretos para tener un corazón saludable

Verdades y mitos sobre las estatinas

La verdad sobre los efectos secundarios y cómo aprovechar más estos medicamentos para reducir el colesterol.

Un empaque de estatinas y un estetoscopio sobre los resultados de un EKG

GETTY IMAGES

In English | Sabemos que no es bueno tener el colesterol alto. Pero en un estudio reciente publicado en la revista Journal of the American Heart Association se subrayó lo peligroso que puede ser. Científicos que siguieron de cerca a 3,875 adultos durante 35 años descubrieron que quienes estuvieron expuestos por mucho tiempo a niveles altos de colesterol LDL fueron cinco veces más propensos a padecer enfermedades cardiovasculares y cuatro veces más propensos a morir que personas con niveles óptimos de colesterol LDL.

Si bien la mejor manera de bajar este colesterol “malo” —que obstruye las arterias y es una causa significativa de ataques al corazón y derrames cerebrales— es por medio de dieta y ejercicio, las estatinas son la segunda línea de defensa aceptada. Y con razón, según el Dr. Nihar Desai, profesor adjunto de Medicina en la Facultad de Medicina de Yale en New Haven, Connecticut. “Los datos que apoyan su uso son abrumadores”, dice. “Son muy eficaces para reducir el riesgo de enfermedades del corazón y episodios cardíacos como un ataque al corazón”.

Sin embargo, solo a un 60% de las personas con enfermedades de las arterias coronarias, derrames cerebrales y arteriopatías periféricas se les recetan los tratamientos recomendados de estatinas, según un estudio del 2020 publicado en la revista JAMA Network Open. Además, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), solo un poco más de la mitad (o 43 millones) de los adultos que podrían beneficiarse de medicamentos para el colesterol los están tomando en estos momentos.

Algunas de las dudas provienen de los posibles efectos secundarios, que muchos médicos dicen que se han exagerado. Lo que sigue es un análisis más detallado de las inquietudes comunes relacionadas con estatinas como atorvastatina (Lipitor), pravastatina (Pravachol), rosuvastatina (Crestor) y simvastatina (Zocor). También verás cuándo debes preocuparte y cuándo no.

INQUIETUD: las estatinas pueden tener muchos efectos secundarios, entre ellos dolor muscular, problemas digestivos y daño al hígado.

REALIDAD: los médicos con frecuencia les dicen a los pacientes que toman estatinas que se fijen si tienen problemas musculares y les avisen. Un 5% de los pacientes tienen estos problemas. Pero estar consciente de la posibilidad de este síntoma y otros, tales como problemas digestivos, tiene sus propios efectos, según el Dr. Roger S. Blumenthal, profesor de Medicina en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins University y director del Johns Hopkins Ciccarone Center for the Prevention of Cardiovascular Disease en Baltimore. Blumenthal explica que lo que podría estar sucediendo es una especie de giro del efecto placebo, conocido como efecto nocebo.

En un estudio reciente publicado en la revista New England Journal of Medicine en noviembre del 2020 se descubrieron indicios que apoyan esta idea. Los investigadores realizaron un estudio enmascarado de estatinas comparadas con un placebo, o ningún tratamiento, en 60 pacientes que habían dejado de tomar estatinas por haber tenido lo que consideraron efectos secundarios graves. En los pacientes que descontinuaron el tratamiento con estatinas debido a los efectos secundarios, los placebos también causaron el 90% de los síntomas ocasionados por las estatinas.

Cuando los pacientes se quejan de problemas musculares, Blumenthal a menudo les suspende el medicamento por un tiempo y luego lo reinicia para ver si todavía resulta intolerable. Menciona que a algunos pacientes les va mejor si toman estatinas cada dos días o si la dosis es más baja.

El Dr. Donald Lloyd-Jones, presidente electo de la American Heart Association y director del Departamento de Medicina Preventiva en la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University en Chicago, dice que, en general, la atorvastatina (Lipitor) y la rosuvastatina (Crestor) están entre las estatinas mejor toleradas, y también tienen el mayor efecto para reducir el colesterol LDL y el mejor perfil de inocuidad.

Los problemas de hígado son otro efecto secundario de las estatinas sobre el que se ha informado. Lloyd-Jones señala que este problema se ve en pacientes que ya tienen enfermedad hepática grasa, un trastorno metabólico que causa acumulación de grasa en el hígado. Es poco común que las estatinas causen inflamación temprana y leve del hígado.

INQUIETUD: las estatinas causan diabetes.

REALIDAD: según un estudio del 2017 publicado en una revista médica británica, las estatinas pueden aumentar en un 30% el riesgo de padecer diabetes entre las personas que ya corren riesgo de tener esta enfermedad o que tienen prediabetes.

“A quienes tienen niveles normales de azúcar en la sangre no les da diabetes porque se les recetó una estatina. Esas personas se iban a convertir en diabéticas de todas formas. Quizás la estatina aceleró un poco la aparición de la diabetes”, comenta Lloyd-Jones. “Dejar de recetar estatinas no es una forma de prevenir la diabetes. La diabetes se previene con cambios en el estilo de vida”, agrega.

INQUIETUD: las estatinas causan demencia o disfunción cognitiva.

REALIDAD: ha habido muchos estudios sobre el uso de las estatinas para prevenir ataques al corazón en los que se demostró que no causan problemas cognitivos, entre ellos demencia. De hecho, se ha demostrado que su uso a largo plazo previene la demencia.

En un estudio publicado en la revista Scientific Reports en el 2018, los investigadores descubrieron que quienes tomaban estatinas y no presentaban problemas cognitivos iniciales corrían un riesgo entre un 15 y un 26% menor de padecer demencia y disfunción cognitiva leve.

“Es muy inusual que las estatinas se asocien a un cambio en el estado mental; de hecho, es muy poco común, porque las estatinas previenen pequeños derrames cerebrales que en total causan demencia”, afirma Lloyd-Jones.


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La perspectiva de una paciente: buenos resultados con un inhibidor de PCSK9

Roberta Sutter, de 63 años, cuenta que por mucho tiempo le preocupaba pensar que tendría un ataque al corazón, como le pasó a su padre. Debido a que tiene una mutación genética que contribuye a su colesterol alto, tenía motivos para preocuparse. Cuando su colesterol total llegó a 300 y su colesterol LDL a 200, tomó medicamentos que ayudaron a reducir esas cifras a 166 y 100.

Ella ya estaba tomando la máxima dosis de una estatina. El año pasado, el médico le recomendó que empezara a usar evolocumab (Repatha). Este es uno de los dos medicamentos sin estatinas, fáciles de usar y disponibles en el mercado, que ayudan al hígado a descomponer el exceso de colesterol.

Sutter se pone ella misma una inyección todos los días con un dispositivo como un EpiPen. Oprime un botón para activar una aguja que le penetra la piel e inyecta el medicamento.

Tres meses después de que Sutter empezara a usar este medicamento además de su estatina, su colesterol LDL bajó a 34, algo por lo que se siente agradecida. “Planeé toda mi vida pensando que no viviría por mucho tiempo porque tengo este problema con el colesterol [...] pero pude llegar a conocer a mi nieto”, dice.

Cómo obtener mejores resultados con un segundo medicamento recetado

Si estás tomando una estatina como te la recetaron para reducir tu colesterol malo, haces muy bien. Pero también deberías saber que las estatinas ya no son tu única opción de medicamento recetado. Los más nuevos inhibidores de PCSK9, diseñados para actuar solos o junto a las estatinas, bajan todavía más el colesterol LDL, y no es necesario administrarlos todos los días. También parece que tienen muy pocos efectos secundarios, una razón por la que los cardiólogos con quienes hablamos dijeron que son “fascinantes” y “revolucionarios” para su campo.

¿Cuánto más beneficio aportan por su costo? Cuando se usan en combinación con las estatinas, pueden reducir el colesterol hasta un 70%, comparado con la disminución de entre el 50 y el 60% que proporcionan las estatinas solas.

Estos medicamentos —alirocumab (Praluent), evolocumab (Repatha) e inclisirán (Leqvio)— también pueden ser una buena opción por sí solos si eres uno de entre el 5 y el 10% de los pacientes que no pueden tolerar las estatinas.

Estos fármacos pueden hacer lo siguiente:

  • Repatha y Praluent, dos fármacos aprobados en el 2015, son los medicamentos sin estatinas más potentes que han aparecido en el mercado, según Lloyd-Jones. Los estudios han demostrado que pueden reducir el riesgo de episodios cardíacos graves, como ataque al corazón y derrame cerebral, en un 15% comparado con un placebo. Se recomiendan para personas con colesterol LDL alto que no pueden controlarlo con estatinas, o para quienes tienen un trastorno genético llamado hipercolesterolemia familiar, que puede causar niveles de colesterol peligrosamente altos. Son novedosos anticuerpos monoclonales, o proteínas fabricadas en laboratorios, que actúan sobre una proteína en el hígado que puede impedir que el cuerpo elimine el exceso de colesterol LDL y la desactivan. Una ventaja adicional es que ambos medicamentos, conocidos como inhibidores de PCSK9, pueden autoinyectarse con facilidad una o dos veces al mes. La complicación es que pueden ser costosos.

  • Leqvio se acaba de aprobar en Europa en diciembre del 2020, pero todavía no está aprobado en Estados Unidos. Puede usarse solo o en combinación con estatinas para reducir el colesterol LDL. Bloquea completamente la producción de PCSK9 (la problemática proteína del hígado que aumenta el colesterol). “Es una posible revolución en el control del colesterol” porque puede administrarse cada seis meses en el consultorio del médico, después de dos dosis iniciales, dice Lloyd-Jones. Además, su eficacia es comparable a la de otros medicamentos.

  • Nexletol es un medicamento de administración oral, diferente de las estatinas, que se toma una vez al día para reducir el colesterol LDL. Técnicamente no es un inhibidor de PCSK9, pero actúa en forma parecida al limitar la producción de colesterol en el hígado. No es tan eficaz como los medicamentos inyectables mencionados anteriormente: cuando se combinó con Zetia (otro medicamento sin estatinas), disminuyó el colesterol en un 36%. Sin embargo, los pacientes lo toleran bien y tiene mínimos efectos secundarios, tales como dolores musculares. Todavía no se sabe si reducirá los episodios cardíacos tanto como lo hacen los inhibidores de PCSK9, pero se espera que esto lo determinen ensayos clínicos en curso que concluirán en marzo del 2022. Lloyd-Jones llama a este fármaco un “medicamento especializado” y dice que “siempre conviene tener algo más en el arsenal terapéutico para los pacientes que no pueden tolerar otras medicinas”.

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