Skip to content

La vacuna contra la COVID-19: ¿Dónde vacunarte? Encuentra información en tu estado

 

Lo que debes saber sobre las vacunas contra el coronavirus

El optimismo aumenta y surgen las preguntas a medida que comienzan los esfuerzos de inmunización.

Vacuna contra el coronavirus

MANJURUL/GETTY IMAGES

    

In English

Últimos desarrollos 

  • Distribución de la vacuna de J&J. La mañana del lunes, Johnson & Johnson empezó a enviar 3.9 millones de dosis de su vacuna de una sola dosis, luego de que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomendaran durante el fin de semana que se distribuyera la vacuna. El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de los CDC se reunió el domingo y votó unánimemente que los beneficios de la nueva vacuna para combatir la COVID-19 superan cualquier riesgo. El comité se reunirá de nuevo el lunes para hablar sobre la implementación general de las tres vacunas que se han autorizado en Estados Unidos: los productos de J&J, de Pfizer-BioNTech y de Moderna.
  • La vacuna de J&J obtiene una autorización de emergencia: La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) emitió este sábado una autorización de uso de emergencia (EUA) para la vacuna de una dosis contra el coronavirus desarrollada por Johnson & Johnson. Esta vacuna se convierte ahora en la tercera contra la COVID-19 que se autoriza para uso de emergencia en Estados Unidos. El producto de J&J se une a las vacunas de dos dosis desarrolladas por Pfizer-BioNTech y Moderna. La vacuna de J&J resultó ser un 66% efectiva en la prevención de la COVID-19 en ensayos clínicos realizados en varios países y un 72% efectiva entre los participantes de los ensayos en Estados Unidos. Se comprobó que era un 86% eficaz en la prevención de la enfermedad. Estas tasas de eficacia están muy por encima del umbral del 50% que la FDA estableció como necesario para la concesión de una autorización de comercialización, pero son inferiores a las tasas de eficacia del 94-95% de los productos de Pfizer-BioNTech y Moderna. El viernes, un panel de revisión independiente de la FDA votó por unanimidad que los beneficios de la vacuna de J&J superan los riesgos. Representantes de Johnson & Johnson afirmaron que están preparados para empezar a enviar inmediatamente hasta cuatro millones de dosis de su vacuna y prometen entregar 20 millones de dosis a finales de marzo y 100 millones a finales de junio. Está previsto que un comité asesor de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) se reúna este domingo y el lunes para recomendar si la vacuna de J&J debe distribuirse en Estados Unidos y cómo hacerlo.
  • Aumenta la temperatura de almacenamiento de la vacuna de Pfizer. La FDA autorizó el jueves el traslado y almacenamiento de la vacuna de Pfizer-BioNTech durante dos semanas a temperaturas más elevadas que las estipuladas en la autorización de uso de emergencia que la vacuna recibió en diciembre. En vez de requerir que los viales se almacenen a temperaturas de entre -130 y -76 °F, la FDA ahora permite que Pfizer envíe y almacene los viales a temperaturas de entre -13 y -5 °F. Las autoridades de la FDA dicen que la autorización otorgada a Pfizer para almacenar su vacuna a temperaturas más elevadas permitirá aliviar el problema de la disponibilidad de almacenamiento ultrafrío requerido hasta ahora y ayudará a que la vacuna de Pfizer llegue a más centros de vacunación. En comparación, la vacuna de Moderna se puede distribuir y almacenar a una temperatura de -4 °F.
  • Se inaugura el buscador de vacunas: El público estadounidense puede empezar a buscar proveedores autorizados de la vacuna contra la COVID-19 en vaccinefinder.org, un sitio web en el que los consumidores pueden introducir su dirección o código postal y obtener una lista de proveedores de vacunas y enlaces para programar una cita para ser vacunado. Hasta ahora, el sitio incluye datos de 29,000 proveedores de cuatro estados: Alaska, Indiana, Iowa y Tennessee. El sitio se puso en marcha en el Hospital Infantil de Boston, con el apoyo de una subvención de los CDC. Si el lanzamiento inicial tiene éxito, el sitio se ampliará a todos los proveedores del país que estén dispuestos a participar.
  • Los ejecutivos de las farmacéuticas dicen que vendrán más dosis. Los líderes de cinco compañías farmacéuticas que están produciendo vacunas contras la COVID-19 le dijeron a un subcomité de Energía y Comercio de la Cámara el martes que están aumentando la producción y distribución de sus vacunas o le dieron al panel un informe de progreso sobre cuándo planean preguntar al Administración de Alimentos y Medicamentos  (FDA) para una autorización de uso de emergencia (EUA) para sus productos. Aquí están sus estimaciones.

El presidente de Pfizer Group, John Young, dijo que los envíos de la vacuna Pfizer-BioNTech superaron los 40 millones de dosis al 17 de febrero y que la compañía espera comenzar a enviar 13 millones de dosis por semana a mediados de marzo y los 300 millones de dosis que el gobierno federal ha adquirido para finales de julio.

El presidente de Moderna, Stephen Hoge, dijo que hasta la semana pasada, su compañía había entregado 54 millones de dosis y está en camino a entregar 100 millones para fines de marzo, otros 100 millones para fines de mayo y 100 millones más para fines de Julio. Tanto las vacunas Pfizer como Moderna requieren dos inyecciones.

Ruud Dobber, vicepresidente ejecutivo de AstraZeneca, dijo que la compañía cuenta con 30.000 personas inscritas en sus ensayos clínicos para la fase 3 y espera tener resultados "pronto". El gobierno federal ha reservado 300 millones de dosis de esta vacuna, en caso de que reciba una autorización de uso de emergencia.

John Trizzino, vicepresidente ejecutivo de Novavax, dijo al subcomité que su compañía también cuenta con 30.000 personas inscritas en sus ensayos clínicos de la fase 3 y espera solicitar la autorización de la FDA durante el segundo trimestre de este año.

  • Los datos de los CDC demuestran que las vacunas son seguras. Nuevos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) revelan que los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID-19 son tal como se esperaban, y no son serios en la gran mayoría de los primeros 22 millones de personas que han recibido la vacuna de Pfizer-BioNTech o la de Moderna. Los síntomas reportados más frecuentemente incluyen dolor de cabeza (22.4%), fatiga (16.5%) y mareo (16.5%). Los casos de anafilaxia (reacciones alérgicas severas) fueron muy poco comunes; 4.5 casos por cada millón de dosis administradas. La incidencia de efectos secundarios fue mayor con la segunda dosis de la vacuna de Pfizer; casi un 79% de las personas que la recibieron dicen no haber experimentado ningún síntoma serio, en comparación con casi el 94% que dijeron no haber tenido ningún problema grave después de la primera inyección. No hay datos sobre la vacuna de Moderna, cuya segunda inoculación ocurre 28 días después de la primera. Los datos recopilados cubren el primer mes de vacunación, un período del 14 de diciembre del 2020 hasta el 13 de enero del 2021. Durante una sesión informativa sobre la COVID 19 el viernes, la directora de los CDC Rochelle Walensky dijo que el hecho de que más personas tienden a experimentar una reacción más fuerte con la segunda inoculación no debería disuadir a las personas en el país de recibir la segunda dosis.
  • Aumentan los envíos de dosis a farmacias y estados. La cantidad de vacunas contra la COVID-19 que las farmacias recibirán del Gobierno federal se ha duplicado —de un millón por semana a dos millones—, según anunciaron funcionarios de la Administración el miércoles. La primera etapa de la colaboración entre el Gobierno federal y las farmacias contempla la entrega de vacunas a 6,500 farmacias, y se espera que ese número aumente a un total de 40,000, incluidas las farmacias de cadenas nacionales, las independientes y las que operan en los supermercados. Los estados continúan controlando los criterios de vacunación para distintos grupos de población, si bien la Administración los ha exhortado a empezar a vacunar a los residentes de 65 años o más, algo que aproximadamente la mitad de los estados han comenzado a hacer. La Administración también aumentó la cantidad de vacunas que se distribuyen a los estados, los que a partir de ahora recibirán 13.5 millones de dosis cada semana. Los funcionarios también anunciaron que, en promedio, en Estados Unidos se está vacunando contra la COVID-19 a 1.7 millones de personas por semana.
  • El Gobierno ordena más vacunas. El Gobierno federal ha ordenado 200 millones de dosis adicionales de vacunas contra la COVID-19 —100 millones de Pfizer-BioNTech y 100 millones de Moderna—. Con esto, el número de dosis que se entregarán para finales de junio llega a 600 millones. Debido a que ambas vacunas requieren dos dosis, esa cantidad vacunaría completamente a 300 millones de personas en Estados Unidos. Funcionarios estatales en todo el país han dicho que necesitan más vacunas para responder a sus necesidades. Otra vacuna puede unirse al suministro en los próximos meses.
  • Se flexibilizan las reglas de cuarentena para las personas vacunadas. Los CDC dicen ahora (en inglés) que las personas que han recibido las dos dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech o la de Moderna no deberán recluirse en cuarentena después de estar expuestas a una persona con COVID-19. Según las directivas de los CDC, la relajación de las pautas de cuarentena se aplica a partir de dos semanas después de que una persona recibió la segunda dosis de la vacuna y se extiende hasta tres meses a partir de la fecha de la última dosis, siempre que no haya habido síntomas. Los CDC hacen énfasis en que las personas vacunadas deben continuar observando las recomendaciones para prevenir la propagación del virus, entre ellas, usar mascarilla, mantener al menos 6 pies de distancia de otras personas, evitar las multitudes y los espacios con poca ventilación y lavarse las manos con frecuencia.
  • Aumenta la aceptación de la vacuna. Un nuevo estudio de los CDC (en inglés) indica que la disposición de las personas del país a recibir la vacuna contra la COVID-19 continúa aumentando, especialmente entre los adultos mayores de 65 años. De acuerdo con los nuevos datos, el porcentaje de personas que dijeron que están dispuestas —o algo dispuestas— a vacunarse aumentó del 62% en septiembre al 68% en diciembre. Entre los adultos de 65 años o más, el 66% dijeron en diciembre que probablemente se vacunarían, en comparación con el 42% de los adultos de 18 a 64 años que indicaron lo mismo. El porcentaje de personas que dijeron que no tienen intención de vacunarse continúa disminuyendo: bajó del 38% en septiembre del 2020 al 32% en diciembre. Los principales motivos que las personas dan para su indecisión sobre la vacuna incluyen: preocupación por la seguridad y los efectos secundarios (30%); quieren esperar para ver si las vacunas son seguras (14.5%); no confían en el Gobierno (12.5%), y les preocupa la rapidez con la que se desarrollaron las vacunas (10.4%).
  • Datos preliminares indican que la vacuna creada por AstraZeneca y University of Oxford para combatir la COVID-19 podría ser la primera en ralentizar la transmisión del virus, según un nuevo informe de investigadores de Oxford. El informe, que aún no ha sido evaluado por otros expertos, se basa en muestras nasales semanales que se tomaron para verificar si había señales del virus en las personas que participaron en los ensayos clínicos en el 2020. Los investigadores dijeron que hallaron una reducción del 67% en la evidencia del virus en las muestras de quienes habían recibido la vacuna de AstraZeneca. Los datos fueron recopilados de ensayos clínicos en el Reino Unido, Brasil y Sudáfrica. AstraZeneca todavía está completando su ensayo en EE.UU. y se espera que los datos de ese estudio se publiquen este mes. AstraZeneca no está realizando sus pruebas semanales de muestras nasales en los participantes del ensayo en EE.UU., le dijo un ejecutivo de la compañía al Wall Street Journal. Las dos vacunas contra la COVID-19 autorizadas para usarse actualmente en Estados Unidos, una de Pfizer-BioNTech y una de Moderna, han demostrado en ensayos clínicos que son altamente eficaces en la prevención de la enfermedad, pero aún no se ha determinado si previenen la infección y la transmisión del coronavirus a otras personas.
  • Ritmo de vacunación en hogares de ancianos. Al menos tres cuartas partes de los residentes de la mayoría de los centros de enfermería especializada en EE.UU. han recibido por lo menos una dosis de la vacuna contra la COVID-19 —una media del 77.8% en 11,460 centros— durante el primer mes de distribución de vacunas (del 18 de diciembre al 17 de enero). Eso según un nuevo informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el cual también determinó que una media del 38% de los miembros del personal habían recibido la vacuna para esa fecha. Los CDC han estado trabajando con farmacias para administrar las vacunas en estos centros, donde los residentes han sido afectados de manera desproporcionada por la pandemia (representan el 38% de las muertes relacionadas con la COVID-19 en EE.UU.).
  • Cuándo administrar la segunda dosis. La segunda dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech o Moderna se puede aplicar hasta seis semanas después de la primera, según una actualización publicada el jueves por los CDC (en inglés) Cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) otorgó la autorización para uso de emergencia a ambas vacunas a fines del año pasado, dijo que la segunda dosis de la vacuna de Pfizer debía administrarse a los 21 días, mientras que el protocolo de la vacuna de Moderna indicaba que la segunda dosis se debe administrar a los 28 días. Los CDC aún sostienen que si bien "la segunda dosis debe administrarse tan cerca del intervalo recomendado como sea posible", de no ser factible hacerlo de ese modo, la segunda dosis se puede recibir hasta 42 días después de la primera. 
  • Se reportaron algunas reacciones alérgicas. Los CDC han informado al público que se han documentado más casos de reacciones alérgicas graves entre las personas que reciben la vacuna contra la COVID-19. Entre los 1.8 millones de personas que recibieron su primera dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech o la de Moderna, 21 tuvieron una reacción conocida como anafilaxia. De acuerdo con los CDC, estas reacciones se pueden tratar rápidamente, y todos los 21 pacientes se han recuperado. La tasa de estas reacciones es aproximadamente 10 veces mayor a la de las personas que se vacunan contra la gripe, dicen los funcionarios de los CDC, quienes enfatizan que estos episodios siguen siendo extremadamente raros. La agencia continúa recomendando que toda persona que haya tenido una reacción alérgica grave a cualquiera de los ingredientes de la vacuna contra la COVID-19 opten por no recibirla. Si tienes un historial de reacciones alérgicas graves a otras vacunas, pregúntale a tu médico si debes recibir la vacuna contra la COVID-19. Los efectos secundarios comunes —que incluyen dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos, dolor en las articulaciones y fiebre— han sido comunes para ambas vacunas y no deben ser motivo de preocupación, dicen los expertos. Si tienes una reacción adversa, infórmalo al sistema federal Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS, en inglés) en internet.
  • Las vacunas y las enfermedades subyacentes. Los CDC emitieron pautas para quienes tienen problemas de salud subyacentes. Las pautas indican que estas personas pueden vacunarse contra la COVID-19 siempre y cuando no hayan tenido una reacción alérgica grave a ninguno de los ingredientes de la vacuna.  Los CDC incluyeron comentarios adicionales para los siguientes grupos:

o Las personas con VIH o quienes tienen sistemas inmunitarios debilitados: pueden recibir la vacuna, pero deben estar conscientes de que los datos de seguridad son limitados, dicen los CDC. También deben saber que existe la posibilidad de que la respuesta inmunitaria a la vacuna sea reducida.

o Personas con trastornos autoinmunitarios: pueden recibir la vacuna, pero deben saber que aún no hay datos sobre la seguridad de la vacuna para este grupo.

o Personas con síndrome de Guillain-Barré en el pasado: pueden recibir la vacuna. Los CDC observaron que, hasta la fecha, no se ha reportado ningún caso del síndrome de Guillain-Barré luego de la vacunación.

o Personas con parálisis de Bell en el pasado: pueden recibir la vacuna. Si bien se reportaron casos de parálisis de Bell entre los participantes de los ensayos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) "no considera que los mismos se encuentren por encima del índice anticipado en la población general", dijeron los CDC. "No se ha establecido en forma concluyente que estos casos fueron causados por la vacuna".

Investigadores en todo el mundo han estado trabajando a velocidad récord para crear vacunas contra la COVID-19. A menos de un año del comienzo de la pandemia, esa meta es ahora una realidad. Estados Unidos está entre los países que han comenzado a vacunar al público contra un virus que hasta el momento ha infectado a más de 25 millones de personas en el país. El virus ha causado la muerte de más de 421,000 personas en Estados Unidos y más de 2.1 millones en el mundo. Como se indicó anteriormente, la vacuna de Moderna y la de Pfizer-BioNTech se están distribuyendo en el país, primero a los trabajadores de la salud y a los residentes y el personal de los centros de cuidados a largo plazo, luego a las personas de 65 años o más y a los trabajadores esenciales de primera línea.

Ambas vacunas recibieron una autorización de uso de emergencia de la FDA. Esta autorización es un tipo de luz verde. No es lo mismo que una aprobación oficial.

Durante una emergencia de salud pública, como la pandemia de coronavirus, la FDA puede autorizar de manera oportuna productos médicos no aprobados previamente para diagnosticar, tratar o prevenir la enfermedad cuando no existan otras alternativas aprobadas o disponibles. El proceso de autorización de uso de emergencia es más rápido que la aprobación estándar de la FDA, que puede tardar de seis a diez meses. Sin embargo, los datos que demuestran la seguridad y la eficacia siguen siendo necesarios para la autorización, y la FDA y un comité asesor de expertos utilizan estos datos para sopesar los riesgos y beneficios del producto en cuestión.

¿Qué es exactamente una vacuna?

Una vacuna es algo que ayuda a una persona a desarrollar la inmunidad a una enfermedad infecciosa. Funciona introduciendo intencionalmente en el cuerpo una forma inactiva de un germen causante de una enfermedad, o algo similar. Esto estimula la producción de anticuerpos por parte del sistema inmunitario, las proteínas que ayudan a proteger a la persona de una futura infección si alguna vez se encuentra con el germen real.

Piensa en ello como un entrenamiento para tu sistema inmunitario: lo estás "enviando al gimnasio y preparándolo para poder hacer algo cuando se encuentre con lo real en el futuro", dice el doctor Tony Moody, profesor adjunto de Pediatría e Inmunología en la Facultad de Medicina de Duke University e investigador principal del Duke Human Vaccine Institute. "Básicamente, lo que hace una vacuna es enseñar al sistema inmunitario a manejar algo antes de que te encuentres con lo real, para que, con suerte, cuando te encuentres con ello, puedas manejarlo y librarte de ello rápidamente".

En el caso del nuevo coronavirus, una vacuna hace a una persona resistente a una infección por el virus y a la enfermedad que causa —la COVID-19— o, como mínimo, permite que una persona infectada tenga "un curso más corto [de la enfermedad] o no tantas complicaciones", agrega Moody.

¿Qué vacunas contra el coronavirus están disponibles ahora?

Hasta el momento, las tres vacunas que han recibido una autorización de uso de emergencia (Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson) son los únicos productos disponibles para las personas en Estados Unidos.

La vacuna de Pfizer recibió una autorización de uso de emergencia por la FDA para uso en personas de 16 años o más, lo que la convierte en la primera vacuna contra el coronavirus disponible para la población de Estados Unidos.

Las vacunas de Moderna y de J&J se han autorizado para personas de 18 años o más.

Se halló que las tres vacunas fueron altamente eficaces en la prevención de la COVID-19 en los participantes de los ensayos clínicos. Según muestran los análisis de la FDA, la vacuna de dos dosis de Pfizer/BioNTech tiene aproximadamente un 95% de eficacia contra la COVID-19, independientemente de la edad, la raza u otros riesgos de enfermedad grave por una infección. Y la de Moderna demostró ser un 94.5% eficaz contra la COVID-19 en personas de todas las edades, origen étnico y sexo. El fármaco de J&J resultó ser un 66% eficaz en general, y un 72% eficaz en Estados Unidos.

¿Son seguras las vacunas?

La seguridad es una preocupación clave de los funcionarios y expertos de salud pública. Los participantes de los ensayos clínicos de Pfizer-BioNTech, Moderna y Johnson & Johnson experimentaron efectos secundarios después de vacunarse, incluidos dolor en el lugar de la inyección, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolor muscular y dolor en las articulaciones. Estos síntomas son temporales y son efectos secundarios que algunas personas experimentan con otras vacunas, incluida la vacuna contra la gripe y la vacuna contra la culebrilla (herpes zóster).

Los CDC han documentado varios casos de anafilaxia en personas que recibieron la vacuna en Estados Unidos. Aunque una reacción anafiláctica pone en peligro la vida, puede detenerse rápidamente, como en estos seis casos, con medicamentos como la epinefrina. Por esta razón, los CDC recomiendan que las personan que hayan tenido una reacción alérgica grave en algún momento a cualquier ingrediente de una vacuna contra la COVID-19 se abstengan de recibirla. Si tienes un historial de reacciones alérgicas graves a otras vacunas, pregúntale a tu médico si debes vacunarte contra la COVID-19, aconseja la agencia.

Luego de que se autoriza una vacuna, muchos sistemas de monitoreo de seguridad de vacunas vigilan los eventos adversos, según los CDC. Si se descubre alguno, "los expertos lo evalúan de inmediato para determinar si es un problema de seguridad real" y luego ajustan las recomendaciones de las vacunas según sea necesario, explica la agencia.  

¿Cómo se están distribuyendo las vacunas?

El Gobierno federal está supervisando la distribución y el monitoreo de las vacunas contra el coronavirus en EE.UU., pero los funcionarios estatales y locales están priorizando quién recibe la vacuna en sus jurisdicciones. El Gobierno también se está asociando con empresas privadas para garantizar que las personas de alto riesgo puedan acceder fácilmente a una vacuna. Los trabajadores de salud y los residentes y el personal de centros de cuidados a largo plazo se encontraban en el primer grupo para recibir la vacuna; los CDC recomiendan que el próximo grupo de personas en recibir una vacuna contra la COVID esté compuesto de adultos mayores de 75 años. Sin embargo, muchos estados les dieron prioridad a los adultos mayores de 65 años luego de que el Gobierno federal exigiera que los estados ampliaran la distribución para acelerar la administración de la vacuna. El próximo grupo en recibir la vacuna, bajo las pautas de los CDC, constaría de los trabajadores de primera línea, incluidos el personal de primeros auxilios, los empleados del servicio postal, los maestros, los trabajadores de transporte público y las personas que trabajan en supermercados.

Las autoridades predicen que llevará varios meses más vacunar a todo aquel que desee vacunarse, incluso a medida que aumenta la producción y se autorizan más candidatas a vacunas.

Hay consideraciones logísticas, incluida la necesidad de asegurar el transporte y el almacenamiento adecuados para las vacunas. Las vacunas de Pfizer y de Moderna requieren un almacenamiento en temperaturas específicas frías, pero la vacuna de J&J se puede enviar y almacenar a temperaturas convencionales de refrigeración. 

¿Cuánto cuesta la vacuna?

El Gobierno federal compró de antemano miles de millones de dosis de vacunas con el dinero de los contribuyentes, y las personas en Estados Unidos no tendrán que pagar nada para recibirla.

Los proveedores de vacunas podrán cobrar una tarifa de administración por poner la vacuna, pero esta tarifa debe estar cubierta por un seguro público o privado, o por un fondo de asistencia del Gobierno para los no asegurados.

¿Puedo contraer la COVID-19 incluso después de vacunarme?

Aún no está claro si alguien que recibió la vacuna se puede enfermar de COVID-19 ni se sabe cuánto durará la inmunidad, aunque deben surgir más detalles sobre la eficacia de la vacuna en el seguimiento posterior a los ensayos.

"Eso es algo que las personas deberán entender cuando reciban la vacuna", dice el Dr. William Schaffner, un especialista en enfermedades infecciosas y profesor de Medicina Preventiva en la Facultad de Medicina de Vanderbilt University. "La vacuna proporciona protección, pero no será como una armadura".

El mensaje principal de Schaffner: el hecho de que te subas la manga y te pongas la inyección no significa que puedas tirar la mascarilla y dejar de lado otros esfuerzos de prevención como el distanciamiento social y el lavado de manos. Esos serán cruciales "durante bastante tiempo" para conseguir el control del virus, dice Schaffner.

¿Se necesitan realmente ambas dosis?

La vacuna de Pfizer/BioNTech y la de Moderna ambas requieren dos dosis, y es necesario obtener ambas dosis para asegurar la eficacia. (Otras vacunas contra la COVID-19 que se están probando en ensayos clínicos solo requieren una dosis).

Según los CDC, la primera inyección comienza a generar protección, mientras que la segunda "es necesaria para obtener la mayor protección que la vacuna tiene para ofrecer".

¿Necesito la vacuna si ya tuve COVID-19?

Aún no está claro por cuánto tiempo se está protegido de la COVID-19 después de una infección previa —lo que se conoce como inmunidad natural—. De hecho, "la evidencia preliminar sugiere que la inmunidad natural a la COVID-19 puede no durar mucho tiempo", explican los CDC. Debido a esto, "se puede recomendar a las personas que se vacunen contra la COVID-19 aunque hayan contraído la enfermedad antes", afirma la agencia.

Los funcionarios de salud mantendrán informado al público sobre cualquier desarrollo y recomendación a medida que se sepa más sobre la duración de la inmunidad natural.

"Básicamente, lo que hace una vacuna es enseñar al sistema inmunitario a manejar algo antes de que te encuentres con lo real, para que, con suerte, cuando te encuentres con ello, puedas manejarlo y librarte de ello rápidamente".

Tony Moody, profesor adjunto de Pediatría e Inmunología en la Facultad de Medicina de Duke University e investigador principal del Duke Human Vaccine Institute.

¿Es bueno que haya más de una vacuna?

Sin lugar a duda. "De hecho, sería muy conveniente", dice Schaffner, porque eso significaría que "habría más fabricantes de vacunas trabajando para realmente producir la vacuna, y así podríamos tratar de vacunar más rápido a la población en Estados Unidos y más allá".

La Dra. Kathleen Neuzil, profesora de Vacunología y directora del Center for Vaccine Development and Global Health de la Facultad de Medicina de University of Maryland, se hace eco del sentimiento de Schaffner y hace referencia a la vacuna contra la gripe para compararla: existen múltiples formulaciones en el mercado, como la vacuna inyectable de alta dosis y la vacuna en aerosol nasal, por ejemplo, que se recomiendan para diferentes poblaciones.

"Realmente necesitamos que cada persona en el mundo, en teoría, pueda recibir esta vacuna. Así que, para mí, [tener más de una opción] es algo positivo, porque necesitamos muchas", añade.

Nota del editor: Este artículo, que originalmente se publicó el 1.° de mayo, se ha actualizado para incluir nueva información.

¿Qué opinas?

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.